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ForumLibertas.com
06.09.2013

Patrones de ondas cerebrales muestran que el feto recuerda los sonidos del mundo exterior que oyó y retuvo a medida que crecía dentro del vientre de la madre. Las pruebas realizadas a bebés recién nacidos muestran su memoria intrauterina.

"El feto puede obtener información mucho más detallada de lo que pensábamos". Esta es la afirmación que hace el neurocientífico cognitivo Eino Partanen, de la Universidad de Helsinki, a la vista de los resultados de un reciente estudio que muestran que los bebés reconocen palabras y sonidos que oyeron cuando estaban en el útero materno.

"Si se pone la mano sobre la boca y se habla, se produce una situación similar a la que percibe el feto dentro" del seno materno, "se puede oír el ritmo del habla, el ritmo de la música, y así sucesivamente", añade Partanen.

El estudio destaca que, aunque puede parecer improbable que los fetos escuchen el discurso en el vientre, las partes de procesamiento de sonido de su cerebro se activan especialmente en el último trimestre del embarazo, y ese sonido llega bastante bien a través del abdomen de la madre.

Reconocen 'pseudopalabras'

De esta manera, los bebés pueden oír los sonidos del mundo exterior y retenerlos en su memoria para después identificarlos cuando son bebés. Así lo han demostrado los patrones de ondas cerebrales que muestran los bebés al reconocer 'pseudopalabras' que oyeron en el útero.

Un estudio anterior, de 1988, ya sugirió que los recién nacidos reconocen por ejemplo el tema musical de la telenovela favorita de su madre. Estudios más recientes han ampliado la idea del aprendizaje fetal , lo que indica que los recién nacidos ya se familiarizaron con los sonidos de la lengua materna de sus padres. En cualquier caso, cabe considerar que esos estudios se basan en comportamientos de bebés, que pueden ser difíciles de probar.

Partanen y su equipo equiparon a los niños con sensores EEG para buscar huellas neuronales de recuerdos del útero. "Una vez que nos enteramos de un sonido, si se repite lo suficiente para nosotros, formamos un recuerdo de él que se activa cuando escuchamos el sonido de nuevo", explican.

Los expertos consideran que esta memoria se acelera ante el reconocimiento de los sonidos de quienes han aprendido el lenguaje materno y pueden ser detectados como un patrón de ondas cerebrales, incluso en un bebé dormido.

"Tatatá", palabra clave

De hecho, el equipo de investigadores dio a las mujeres embarazadas una grabación para jugar varias veces a la semana durante los últimos meses del embarazo que incluía una palabra inventada, "tatatá", repetida muchas veces y salpicada de música. A veces la sílaba central era variada, con un tono diferente o sonido vocal.

Cuando los niños nacieron, habían oído de promedio más de 25.000 veces la palabra inventada. Y, cuando se hizo la prueba después del nacimiento, el cerebro estos bebés reconocieron la palabra y sus variantes, mientras que los niños del grupo de control no lo hicieron.

Los bebés que habían oído las grabaciones mostraron que la señal neuronal para el reconocimiento vocal y el tono cambiaba con la pseudopalabra, y la señal era más fuerte para los niños cuyas madres habían jugado con la grabación con más frecuencia.

Los mismos bebés también fueron mejores que los de control en la detección de otras diferencias en las sílabas, tales como la cantidad vocálica. "Esto nos lleva a creer que el feto puede obtener información mucho más detallada de lo que pensábamos", insiste Partanen, y que las huellas de la memoria son detectables después del nacimiento.

"Este es un grupo muy respetado y los efectos son muy convincentes", asegura a su vez Patricia Kuhl, una neurocientífica de la Universidad de Washington, en Seattle. Combinado con el trabajo anterior, dice, estos resultados sugieren "el aprendizaje de idiomas desde la vida intrauterina".

También Christine Luna, psicóloga del desarrollo, de la Pacific Lutheran University, en Tacoma, Washington, está de acuerdo. "Creo que es un muy buen trabajo con resultados importantes" y señala el camino para futuros estudios que podrían mostrar el proceso de aprendizaje en más detalle, afirma.

Los responsable del estudio aclaran que el hecho de que los bebés puedan aprender cuando están en el útero no significa que la reproducción de música o el lenguaje puedan ayudar al niño. Partanen señala que no hay pruebas sólidas de que la estimulación más allá de los sonidos normales de la vida cotidiana ofrezca ningún beneficio a largo plazo para los bebés sanos.

Luna añade que la reproducción de sonidos para el feto con altavoces cerca de la barriga incluso podría ser peligroso porque podría estimular en exceso el oído y el cerebro del feto en rápido desarrollo. El exceso de ruido puede interferir con el sistema auditivo y puede alterar los ciclos de sueño del bebé.

En vez de jugar a reproducir grabaciones para bebés sanos, Partanen ve posibles tratamientos para los niños en situación de riesgo por trastornos de procesamiento auditivo o dislexia. En cualquier caso, el estudio se realizó solo con bebés menores de un mes de edad, por lo que no está claro si los niños retienen los recuerdos a medida que crecen.

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