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Cristina Pinet y Dolores Fortes
12.10.2009

 

 

 

Drogas ha habido y habrá siempre, y es posible que en algún momento de la vida lleguen a su esfera de decisión. Tenemos que ayudarles a crecer y a madurar en un mundo donde existen las drogas y, si las encuentran a su alrededor, puedan tener referentes claros para que puedan decidir y su actuación no les cree problemas. Los jóvenes tienen que llegar a ser capaces de decidir por sí mismos, con la ayuda de los padres, sin dejarse llevar por las influencias sociales mediáticas, ni por las presiones de grupos de iguales para consumir drogas tanto legales como ilegales. La comunicación, el afecto y el reconocimiento en el contexto familiar, les pueden ayudar en la elección.

 

En la sociedad de hoy predomina en muchos aspectos la filosofía hedonista, de búsqueda de satisfacción y de placer, con un gran miedo y rechazo hacia todos los aspectos que puedan suponer emociones negativas como tristeza, ansiedad, sufrimiento y dolor. Las drogas han adquirido una gran importancia en este ámbito. Las drogas pueden convertirse en una evasión a todos los problemas.

 

La familia y el adolescente

 

El adolescente en esta etapa sufre cambios, tanto a nivel físico como psíquico. Ya no es un niño, pero tampoco es un adulto, lo que comporta una sensación de desequilibrio e inestabilidad. Los padres del adolescente también sufren esta inestabilidad, el rol que tenían delante de su hijo-niño deberá también adaptarse al hijo-adulto, lo que acarrea nuevas formas de comunicación y relación. La familia juega un papel muy importante en el desarrollo evolutivo del hijo, en su formación y en el desarrollo de su personalidad, y debe estar presente y atenta a las dificultades que puedan ir surgiendo y que puedan conllevar alteraciones de este desarrollo. Dentro de estas dificultades encontramos el tema de las drogas.

 

El papel de los padres

 

El papel de los padres debe ir cambiando a medida que los hijos van creciendo. La función de controlador disminuirá conforme avanza la edad del niño, y poco a poco deberán razonarse las normas, apoyándose en una comunicación franca. Se deberá fomentar la independencia e individuación de los hijos, con derechos y responsabilidades.

 

Con la edad, los hijos comienzan a ver a los padres como seres humanos corrientes, con defectos y virtudes, por lo tanto se vuelven más críticos con nuestros actos. Los padres debemos esforzarnos en ser modelos para nuestros hijos. Los valores familiares son una transmisión importante para el joven. Deberán reflexionar sobre el consumismo, el placer por el placer, la competitividad, la evitación del sufrimiento, el tiempo y el tipo de ocio, actitudes y situaciones muy relacionadas con las drogas y el mundo de satisfacción irreal que prometen.

 

Fomentar el diálogo es muy importante para la formación del hijo. Nos ayudará a poder transmitir valores, conocer cómo piensa el adolescente, estar en contacto con sus inquietudes.

 

La actitud de los padres frente a las drogas será importante para el hijo. Lo que piensan y lo que hacen los progenitores y los hermanos ya adultos tendrá un valor modelador. Se conoce que, además de factores genéticos, la observación cotidiana de abuso de alcohol por parte de los padres es una variable de riesgo para el futuro de los hijos. También el uso de tabaco por parte de padres y hermanos tiene influencia en el tabaquismo posterior de los hijos menores.

 

Hablar con los hijos de drogas

 

Los padres temen el posible consumo de drogas por parte del adolescente, pero la mayoría no se atreven a hablar del tema en casa con su hijo. Este temor se debe en general a que los padres tienen poca información sobre las drogas y todo el mundo que las rodea. No se debe crear un espacio especial para hablar sólo de drogas. Tampoco es útil crear un monólogo moralizante, en el que los padres se dedican sólo a repetir que las drogas son malas. Se debe buscar el espacio, con un diálogo abierto en ambas direcciones, teniendo en cuenta sus opiniones, y aprovechando las situaciones que aparezcan y que tengan en cuenta el tema: un artículo en el periódico, un comentario de TV sobre una película, el caso de un compañero...

 

Sólo cuando los padres tengamos conceptos claros y sencillos, y los compartamos con nuestros hijos con veracidad, nos podremos acercar a ellos, tanto cuando no hay problemas, como cuando pueden empezar a contactar con ellos.

 

Autor: Cristina Pinet y Dolores Fortes. Psicóloga Clínica, Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Sant Pau.

Adaptado de: solohijos.com

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