LaFamilia.info
11.08.2014
 

 

La vida matrimonial es una conquista diaria que implica voluntad y esfuerzo, además de cariño e ilusión. En este empeño se centra principalmente el amor conyugal. Por eso, en medio de la convivencia diaria pueden resultar algunas conductas que los cónyuges deben hacer todo lo posible por evitar, o remediar si ya se han presentado, para así proteger el amor matrimonial.

 

Todos nos equivocamos en algún momento y es algo natural, el problema es cuando ese error se hace repetitivo hasta convertirse en una especie de hábito. Cuando esto ocurre, los cónyuges van entrando en un distanciamiento gradual que puede llevarlos a problemas mayores. Por eso, aunque parezcan inofensivos, estos errores son bastante peligrosos a largo plazo:

 

Faltarse al respeto

Los gritos, las malas palabras, las respuestas groseras, las humillaciones, los comentarios desagradables… causan heridas profundas. Tal vez es el error que más hace mella en el amor conyugal.

 

Criticar y burlarse del otro

Una cosa es el buen humor y sacarle el lado gracioso a ciertos momentos, y otra muy distinta es el sarcasmo y la ironía, las cuales no son admisibles ni en público ni en privado.

 

No darle prioridad al tiempo de pareja

No dedicarse tiempo es un error que tarde o temprano termina alejando a la pareja. Por lo menos una vez a la semana es necesario compartir un tiempo juntos, pero que sea de calidad: sin los hijos, sin los amigos, sin la familia y ¡sin móviles!

 

Olvidarse de los modales

Tenerse plena confianza y llevar mucho tiempo de casados no significa que el otro deba presenciar todo tipo de mal educaciones. Esto es bien molesto, además es una falta de respeto con el cónyuge.

 

No trabajar en equipo

Cuando las tareas de la familia no están equilibradas, el cónyuge afectado va alimentando sentimientos de injusticia, enfado y estrés que en algún momento explotarán. Hay que evitar llegar hasta ese punto, y para ello es necesario acudir a la comunicación y a los acuerdos.

 

No pasar la página

Volver y sacar a la luz la discusión de días pasados que ya no viene al caso, no ayuda a avanzar ni a construir. El rencor, el orgullo y el resentimiento perjudican el matrimonio.

 

La clave está en identificar estos errores a tiempo y evitar que se conviertan en conductas frecuentes. El diálogo amoroso y sincero, ayudará a que juntos lleguen a la solución.

 

Más de este tema:
Discusiones matrimoniales: nunca frente a los hijos
5 Ingredientes que no deben faltar en el matrimonio
4 Formas de revitalizar el amor
Hombre da 20 consejos para no llegar al divorcio
Lo que puedo hacer yo, para mejorar mi matrimonio

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2018 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme