Aníbal Cuevas - LaFamilia.info
30.09.2013
 

 

Para que los propósitos puedan llevarse a cabo es necesario en primer lugar creer en ellos, pero no un poco, sino absolutamente; sin miedos ni reservas. Sólo se puede vivir un matrimonio feliz si se está dispuesto a entregarlo todo, hay que atreverse.

 

El autor Aníbal Cuevas, invita a pensar qué puede hacer "uno mismo" por el matrimonio, y no qué puede hacer la pareja, pues sólo en uno están las posibilidades de actuar. Ya llegará el momento de considerar qué pueden hacer los dos.

 

Algunos ejemplos de aquello que "puedo hacer yo" en las palabras de Aníbal Cuevas:

 

Procurar una vida más agradable a mi cónyuge, haciendo lo que se que le gusta y evitando aquello que le desagrada. Si no conozco sus gustos, es el momento de descubrirlos. Por supuesto hay que evitar llevar la contabilidad de lo que hago, y mucho menos para echar en cara o comparar.

 

Llenarme de optimismo, confianza y buen humor. Esto tiene mucho que ver con no tomarme demasiado en serio, dramatizando lo menos posible. Los peores dramas son los que están en nuestra cabeza, generalmente no existen pero hacen mucho daño, contaminan. Cuando las cosas no vayan tan bien como pensábamos, fomentar la esperanza y mirar para adelante.

 

Presentar la batalla en las cosas pequeñas, en las posibles. La mejor manera de fracasar es comenzar con mucho ímpetu y sin concretar. La impaciencia será nuestro peor enemigo. Busquemos pequeños detalles que hacen la vida más agradable a nuestra pareja, puede ser una sonrisa, una caricia, servir un café, hacer un comentario amable, quitar importancia a lo que no lo tiene, un paseo, hacer en casa aquella labor que sabemos que menos le gusta … Lo ideal es tomarse un tiempo, pensar esas pequeñas cosas y escribirlas.

 

Abandonar costumbres o comportamientos que nos hacen peores personas, programas de televisión basura, amistades inconvenientes, lecturas que desdicen del amor verdadero, aficiones que roban el tiempo al matrimonio.

 

Y por último, reafirmar nuestro amor en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Permitir en nuestra inteligencia y afectividad solo aquello que nos mejora y hace mejor nuestro matrimonio.

 

Seguramente si queremos mejorar como personas, mejorará nuestro matrimonio.

 

Cortesía del autor Aníbal Cuevas para LaFamilia.info
Blog "Ser Audaces": anibalcuevas.wordpress.com
Twitter @anibal_cuevas

 

 

Más de este autor:
¿Por qué fracasan los matrimonios de hoy?
Libro La felicidad de andar por casa
Libro Más allá del sí, te quiero

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