Por LaFamilia.info - 04.04.2016

 

20160404matriFoto: Pixabay 

 

¿Hay crisis de pareja cuando llega un hijo? Hay grandes cambios, no siempre crisis. Para evitarla, se recomienda prestar atención a lo siguiente.


El nacimiento de un hijo, es sin duda, uno de los momentos más emocionantes y trascendentales que alguien puede llegar a vivir, y es también una etapa de cambios en la relación de pareja. Después de la llegada de los hijos, el matrimonio pasa de un antes a un después: la paternidad trae consigo nuevos retos en la vida conyugal.


En entrevista con el diario ABC.es, la psicóloga clínica Olga Carmona, explica qué ocurre en las parejas cuando llega un hijo: «una pareja es un sistema que tiene su propio equilibrio, aquél que necesita y cubre sus necesidades afectivas, que para cada pareja son distintas. Cuando llega un hijo, el binomio salta por los aires para convertirse en un triángulo al servicio de las necesidades de un tercero que exige mucha energía en términos de afectividad y presencia. La pareja desplaza la mirada hacia alguien que ya no es el otro, o al menos ya no es en la misma proporción que era».


Tantos años en consulta y la propia experiencia personal hacen que la psicóloga no dude al afirmar que esto sucede «porque somos tremendamente resistentes al cambio. Nos sentimos seguros en la inercia, en lo conocido, y la llegada de un hijo es posiblemente uno de los mayores cambios vitales en la vida de un ser humano».


Las madres no lo viven igual que los padres


Hombres y mujeres no viven la paternidad de la misma manera. La psicóloga explica que: «en el caso de las mujeres, el cambio va desde lo físico y bioquímico hasta nuestro mundo emocional, que se siente asaltado por la que creo que es la más intensa forma de amar posible. Nos ponemos en cuerpo y alma al servicio de las necesidades de toda índole de un ser que percibimos, y es, absolutamente vulnerable. Este terremoto vital, sumado al cansancio físico y en muchos casos la sensación de desbordamiento psíquico, hacen que nos desconectemos temporalmente del mundo. Y en el mundo exterior, también está nuestra pareja».


«Para los hombres es también un cambio brusco y muchas veces desconcertante. Se pueden llegar a sentir agotados, también desbordados, algunas veces desplazados por esa fusión que se produce entre madre e hijo. También tienen que reaprenderse en un rol que hasta ahora les era desconocido». Expone Carmona.


Entonces, ¿qué se puede hacer para evitar la rutina y caer en el olvido de la pareja?


La experta recomienda lo siguiente: «Es importante para la pareja reconectar, no desconectar. Reconectarse, volver a mirar al otro, buscar espacios que favorezcan y faciliten volver a la emoción que dio origen a los hijos. Alejarse de la exigente rutina, hacer un paréntesis donde volvamos a ser los protagonistas, tomar perspectiva, fortalecer el vínculo. Es tan fácil como frecuente que las imprescindibles demandas de los hijos nos arrastren hasta casi olvidarnos de que también somos hombres y mujeres, no exclusivamente padres. Y que esto no sólo no es incompatible sino esencial. Nuestros hijos necesitan padres sólidos que puedan ofrecer un referente de pareja del que ellos aprenderán. Y ¡claro! a veces no fluye sólo, hay que esforzarse en buscar estos espacios y requieren de una planificación que antes de los hijos era mucho más sencilla. Pero insisto, imprescindible.»


Como vemos la paternidad significa un cambio de vida, tal vez el mejor de la vida, pero la forma en que ambos cónyuges lo afronten, será determinante en su bienestar matrimonial.


5 “Tips” para los nuevos padres


La paternidad tiene el poder extraordinario de unir a la pareja, además de hacerla más madura y sólida, solo se requiere del esfuerzo y el compromiso de ambos cónyuges para lograrlo. Por eso, debes tener presente lo siguiente:


1. Las mujeres necesitan a sus maridos más que nunca, no para reprocharlas sino para apoyarlas. Ellas no están haciendo el papel de víctimas, en realidad están pasando una montaña rusa emocional, así que si eres hombre, ten un poco de paciencia y dale todo tu amor.


2. Busquen ser la fortaleza del otro en los momentos difíciles, como una mala noche, la enfermedad del bebé, problemas en el trabajo… En esta nueva etapa del matrimonio debe haber grandes niveles de comprensión, sacrificio y mucha dosis de amor.


3. ¡Hablen! Díganse el uno al otro lo que sienten, en especial los hombres que suelen ser menos expresivos. No hay nada de malo decirle a la esposa que la extrañas, que anhelas esos momentos de los dos. Con cariño, todo es bien recibido.


4. No abandonen su apariencia física. El cansancio y la falta de tiempo pueden hacer que el arreglo personal pase a un segundo plano, no obstante, esto es básico en la relación de pareja.


5. Pequeñas citas, es una prioridad. Si quieren darle un gran regalo a ese pequeño, ¡saquen tiempo de pareja! Dejar al bebé en casa al cuidado de familiares o personas cercanas por una o dos horas, no te hará una mala madre/padre y sí te hará muy buena esposa/esposo.


Un hijo es la mayor muestra de amor entre los esposos, es la representación de un vínculo único entre papá y mamá. Por eso, no olvides que antes de ser padres, son pareja.

 

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