Por Juan Camilo Díaz / Blogs LaFamilia.info - 12.09.2016

 

20161209blogjcdFoto: Pixabay 

 

Los padres de familia vienen encontrando muchas dificultades para educar a los hijos: presiones sociales, distorsión de valores, ausencia de autoridad, dispersión del ámbito hogareño, incomunicación, influencia de los medios de comunicación, horarios laborales, distancias, tráfico, entre otros. Las dificultades son enormes, a tal punto que Benedicto XVI, Papa Emérito, afirmó que “existe una real emergencia educativa”.

 

Debemos partir de una premisa: todos los padres de familia tienen la mejor de las voluntades para educar a sus hijos, para que sean plenos, felices. Pero esa tarea necesita formación, apoyo y mucho amor. Lo dijo Aristóteles hace miles de años: “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”.

 

Pero no es una tarea imposible; es más bien un desafío hermoso, lleno de satisfacciones, pero que necesitan empeño y corazón. Veamos cinco claves para que la tarea de educar a los hijos cumpla su noble fin:


1. Reconocer, y defender, que lo padres de familia son los principales educadores

 

Lo que se debe tener en cuenta es que la responsabilidad educadora es un derecho-deber ligado y derivado de la transmisión de la vida. San Juan Pablo II lo expresó de la siguiente manera: la función educativa de la familia es esencial, original y primaria; insustituible e inalienable.


2. La finalidad de esa misión educativa es enseñar a amar

 

Los padres de familia deben responder a esa vocación natural que los llama a dar y recibir, a expresar con alegría, a amar al otro en cuanto otro. La metodología precisa es amando a los hijos y debe ser precisamente el amor quien guíe toda la misión educadora.


3. Educar en la libertad

 

Uno de los aspectos que se deben tener en cuenta es que la persona humana se edifica a sí misma, se realiza, gracias a sus libres decisiones, por eso es importante educar para que se comprenda que la libertad no es hacer lo que uno quiera porque sí sino es la capacidad de ser dueño de sí mismo y enfocarse hacia el bien verdadero. Por eso se debe formarlos para la libertad: querer hacer el bien porque es bueno, contagiar ese amor a la verdad y la libertad.


4. Fomentar un amor disciplinado

 

Se debe encontrar un equilibrio entre la libertad y la disciplina, por eso son tan importantes, junto al amor, las normas, el comportamiento, los valores, el respeto y el ejemplo. Es amar con disciplina para ayudar a la formación del carácter.


5. Educar sin miedo

 

En la actualidad no debe existir espacio para la neutralidad educativa, ya que si los padres no educan otros lo harán. Por eso es importante comunicar bien, a tiempo, con tiempo y educar en aquello que se considera esencial para los hijos.


Hay una tarea enorme por delante. Parece imposible, pero no lo es. El poeta tico José María Zonta lo expresó de la siguiente manera: “El camino es infinito hasta que se da el primero paso”. Así que ¡adelante!

 

Por Juan Camilo Díaz para LaFamilia.info

 

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Esposo y padre de familia. Comunicador Social y Periodista. Magister en Educación con Énfasis en Desarrollo Humano y Valores. Diplomado en Familia. Profesor investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana. Investigador, consultor y gestor de proyectos en Comunicación, Familia e infancia. 
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