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16.06.2014

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez
Comunicador Social y Periodista
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Twitter: @jcdiazbohorquez
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Que reyes, modelos, cantantes, motociclistas, domadores de animales, actores y otros no se casen o que sus matrimonios duren lo que dura el cubrimiento mediático no es argumento para afirmar que el matrimonio pasó de moda.

 

Es usual que en los diferentes medios de comunicación, medios que viven del rating, la audiencia y la venta de ejemplares, afirmen que el matrimonio pasó de moda. Pero eso no es lo alarmante: lo que aterra es que esa aseveración, que ocupa sus portadas y con la que abren sus emisiones, evidencia un profundo desconocimiento de lo qué es y representa la institución matrimonial como bien útil para la sociedad.

 

¿Bien útil para la sociedad?, se preguntarán los periodistas de entretenimiento, quienes usualmente cubren estos temas y cometen la ligereza de afirmar que estamos ante el ocaso de la institución matrimonial en el mundo occidental gracias al “ascenso de la mujer en la sociedad ya que el acceso de ellas a la educación y al campo laboral ha hecho que tengan un proyecto de vida con mayores oportunidades en comparación con las mujeres del pasado, a quienes les esperaba el matrimonio y una existencia como amas de casa”, como lo afirmó una reconocida revista semanal. Craso error de quien escribe la nota puesto que fundamenta su argumento sobre la premisa de “mujer soltera empleada en empresa es feliz” y “mujer casada, mamá y dedicada a su familia es infeliz”.

 

Vale la pena recordarles (y a algunos enseñarles) que el matrimonio no es una cosa que se inventó de la noche a la mañana. Es fruto de la reflexión y la experiencia milenaria de la humanidad, que de acuerdo con 53 intelectuales de diferentes ciencias y creencias reunidos en la Universidad de Princeton, representa un bien común, un bien útil para la sociedad (Ver: “El matrimonio, un bien común”).

 

Como vemos la institución matrimonial es más que dos personas que se unen en una inolvidable fiesta, llena de lujos, detalles, regalos, invitados y demás. El matrimonio, que es sobrenatural, es la unión libre y voluntaria de un hombre y una mujer, basada en el amor y sin límites en el tiempo. ¡Qué grandeza! ¡Unión, voluntad, complementariedad, amor y tiempo! ¡Cuánto significado encontramos en cada una de esas palabras que forman un todo: matrimonio!

 

Ahora bien, además de bien útil para la sociedad, que para algunos puede llegar a sonar gaseoso, la academia y la ciencia también han aportado con investigaciones serias, concretas, que evidencia, aún más, los beneficios del matrimonio:

 

Por ejemplo, un estudio realizado a 3,5 millones de personas en Estados Unidos, y presentado en la conferencia anual del American College of Cardiology que se celebra en Washington, la salud cardíaca está vinculada con el estatus conyugal. Dice el estudio que “para los casados, el riesgo de contraer cualquier enfermedad cardiovascular es un 5 por ciento menor en comparación con los solteros. Los riesgos de padecer enfermedades coronarias también fueron más bajos entre los casados en comparación con los viudos o divorciados.” (Ver aquí)

 

De acuerdo con Social Trends Institute, reconocida organización que aborda estudios sociales, del matrimonio y la familia, el compromiso matrimonial mejora la calidad de las relaciones de la pareja y de esta con los hijos, y las parejas casadas son más solventes que las parejas de hecho o las familias monoparentales. En contraste, los hijos educados fuera del matrimonio son más proclives a divorciarse o convertirse en padres solteros; el divorcio y los nacimientos fuera del matrimonio incrementan el riesgo de pobreza tanto para los hijos como para sus madres; además, el divorcio (o el no llegar a casarse) incrementa el riesgo de fracaso escolar en los hijos, quienes además sufren más ansiedad psicológica y más enfermedades psíquicas.

 

Y así, como los argumentos (¡estos sí lo son!) mostrados antes, podemos encontrar miles de razones a favor del matrimonio.

 

¿Cómo algo que representa y aporta salud, estabilidad, proyecto de vida, responsabilidad, unidad, lealtad, fidelidad, caridad, auto trascendencia, madurez, estabilidad y mucho más puede pasar de moda?

 

Pasan de moda las revistas, los tacones, los peinados, los artistas, las ideologías, los jeans, los ritmos musicales, etc., etc., etc., pero el matrimonio no, porque no es una moda: es un ser, sentir y vivir la vida.

 

Que el presidente de Francia ha tenido muchas novias y es infiel; que Brad Pitt y Angelina Jolie no se han casado (aunque los rumores afirman que tomaron la correcta decisión de hacerlo); que Shakira y Piqué no han contraído nupcias, que tal y tal viven en pareja, en fin, eso es una realidad pero no son argumentos válidos para afirmar que el matrimonio pasó de moda.

 

En definitiva el matrimonio no ha pasado y no puede pasar de moda. El matrimonio se mantiene como una institución de amor y libertad, sin tener en cuenta números, cantidades y celebridades, y mucho menos espacios en blanco de la próxima edición que deben ser rellenados de cualquier forma.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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Blog: www.jcdiazbohorquez.wordpress.com

 

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