Prince Martínez - Blogs LaFamilia.info
14.07.2014
 

 

 

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Prince Martínez

Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación.

 

 

Ya ha finalizado el Mundial de Fútbol y es momento de sacar conclusiones y aprendizajes, los cuales se pueden aplicar también al matrimonio. A raíz de ello, les propongo 5 jugadas mundiales que si las practican los cónyuges se harán acreedores al galardón de un Matrimonio Feliz, que durará toda la vida y no sólo los 4 años que el equipo ganador mantiene la copa.

 

Muchas veces los afanes de la vida, hacen que se dejen de lado las cosas sencillas que alimentan las relaciones, en especial la conyugal. Evitar algunos malos hábitos, así como emitir ciertos gestos, actos y palabras en los momentos más oportunos, pueden mejorar ostensiblemente el matrimonio.

 

San Josemaría, cuya fiesta celebramos el 26 de junio, permanentemente recordaba a los casados la importancia de quererse y conquistarse cada día y no se cansaba de insistir en lo que llamaba la “pedagogía de la repetición”:

 

Conquistarse cada día

 

Uno de sus consejos: “Para que el matrimonio conserve la ilusión de los comienzos, la mujer debe tratar de conquistar a su marido cada día; y lo mismo habría que decir al marido con respecto a su mujer. El amor debe ser recuperado en cada nueva jornada, y el amor se gana con sacrificio, con sonrisa y con picardía también”.

 

Resolver con naturalidad las dificultades

 

Nos recuerda lo siguiente: “Que se quieran. Y que sepan que a lo largo de la vida habrá riñas y dificultades que, resueltas con naturalidad, contribuirán incluso a hacer más hondo el cariño.” Y complementa su consejo: “El matrimonio no es sólo satisfacción del corazón, de la vida y los sentidos. Es también sufrimiento, tiene cara y cruz, anverso y reverso, como las medalla. El amor, hijos, es sacrificio. De modo que el casado tiene que amar a su mujer y demostrárselo. ¡No seaís tacaños! Hay que ser un poco novios toda la vida; y si no no va.”

 

Cuidar el arreglo personal

 

Otro de sus consejos: “Cuantos más años tenga una persona que ha de vivir en el mundo, más necesaario es poner interés en mejorar no solo la vida interior, sino –precisamente por eso- el cuidado para estar presentable: aunque, naturalmesnte, siempre en conformidad con la edad y con las circunstancias. Suelo decir, en broma, que las fachadas, cuanto más envejecidas, más necesidad tienen de restauración. Es un consejo sacerdotal. Un viejo refrán castellano dice que la mujer compuesta saca el hombre de otra puerta”.

 

Sacar tiempo para los dos y la familia

 

Tiempo de calidad, de verdadera dedicación al otro para escucharle, conversar y divertirse juntos. Muchas veces los hijos, el trabajo, el hogar y demás ocupaciones, van robando tiempo a la pareja, hasta puede terminar desplazándola del todo. Es cuestión de proponerse y establecerlo como una prioridad. Y al respsecto San josemaría expresaba: “La atención de la mujer casada debe centrarse en el marido y en los hijos. Como la del marido debe centrarse en su mujer y en sus hijos. Y a esto hay que dedicar tiempo y empeño, para acertar, para hacerlo bien. Todo lo que haga imposible esta tarea, es malo, no va.”

 

Pedir perdón y admitir los errores

 

Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación, pero es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse. La humildad es un valor necesario en el matrimonio. Hay que olvidar los resentimientos y rencores, confiar en la pareja y abrirse al perdón. A este respecto éll dice: “Debemos acostumbrarnos a pensar que nunca tenemos toda la razón (…) si hace falta, pedir perdón, que es la mejor manera de acabar con un enfado (…) Un último consejo que no riñan nunca delante los hijos: para lograrlo, basta que se pongan de acuerdo con una palabra determinada, con una mirada, con un gesto. Ya regañarán después, con más serenidad, si no son capaces de evitarlo.”

 

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