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Blogs LaFamilia.info - 08.06.2015

 

 serpersona

 

Nacimos para amar y ser amados. Somos únicos e irrepetibles. Son frases comunes y que a diario se escuchan en la cotidianidad, entre los amigos, en el trabajo. ¿Pero sabemos lo que esto significa?; lo que implica el ser una persona en toda su extensión, su razón de ser, de sentir, de trascender, de dejar huella. Es absolutamente grandioso poder enfrentarse a uno mismo y medir su propio yo, qué tanto nos aceptamos y nos queremos a nosotros mismos porque para amar a los demás es necesario amarnos en primera medida. No podemos dar de lo que no tenemos, es otra de las frases conocidas y repetidas de generación en generación, pero muy difícil de llevar a la realidad.


Es muy fácil señalar y expresar nuestra opinión con respecto a los demás, pero más aún, formarnos un prejuicio que en muchas ocasiones distorsiona la imagen del prójimo, que es igual a cada uno de nosotros a imagen y semejanza de nuestro creador. Difícilmente llegamos a conocer a las demás personas, con todo lo que ello implica, en costumbres, valores, sentimientos, pensamientos e ideas, y nos dejamos llevar por las opiniones de los demás. Cabe resaltar que estas opiniones son formadas de la experiencia que otros han vivido o que han creído vivir, y en ocasiones, es más lamentable aun, porque nos dejamos llevar por el tono de voz, su forma de vestir, de actuar frente a alguna situación, generalizando con ello su personalidad o forma de ser. Es muy grande la labor de conocernos a nosotros mismos y más que esto, conocer a los demás.


Muchas veces nos es fácil señalar al otro, desconociendo nuestras propias falencias. Por eso es tan importante que desde niños se forme desde la comprensión, la tolerancia y aceptación de la diferencia, para que con el pasar de los años, descubramos que en la divergencia es más fácil construir porque se pueden ver varias alternativas de mejora para la toma de decisiones. Además, en el error se puede ver también oportunidades de cambio, de transformación y de crecimiento personal. Como lo expresó San Josemaría Escrivá de Balaguer “Un discípulo de Cristo jamás tratará mal a persona alguna; al error le llama error, pero al que está equivocado le debe corregir con afecto: si no, no le podrá ayudar, no le podrá santificar. Hay que convivir, hay que comprender, hay que disculpar, hay que ser fraternos; y, como aconsejaba San Juan de la Cruz, en todo momento hay que poner amor, donde no hay amor, para sacar amor, también en esas circunstancias aparentemente intrascendentes que nos brindan el trabajo profesional y las relaciones familiares y sociales. Por lo tanto, tú y yo aprovecharemos hasta las más banales oportunidades que se presenten a nuestro alrededor, para santificarlas, para santificarnos y para santificar a los que con nosotros comparten los mismos afanes cotidianos, sintiendo en nuestras vidas el peso dulce y sugestivo de la corredención.”


Entonces resulta ser una tarea magnífica el conocernos a cabalidad, cómo somos frente a la vida, qué valor le damos a todo lo que nos rodea, a los dones recibidos por Dios, a las amistades, al trabajo, y demás bendiciones que nos marca y nos ayuda a ser y a lograr todo aquello que nos proponemos. ¿Somos lo que soñamos ser? ¿Hemos logrado las metas propuestas? ¿Somos felices con nuestra vida? Pero para responder a estas y otras tantas preguntas que pueden estar en nuestra mente, es necesario pensar si hemos sido agradecidos. A veces creemos estar tan solos que no nos fijamos que a nuestro alrededor hay tantas personas que se preocupan por nosotros, que están alertas a ofrecer una mano amiga, una frase alentadora, un sabio consejo. Estas personas son ángeles que ha puesto Dios en el camino para que nos iluminen con una sonrisa, una palabra, un consejo. Es difícil a veces reconocerlos, pero si nos detenemos a revisar tantas experiencias y situaciones en nuestras vidas de seguro que lo vamos a entender mejor.


Ser una persona implica coherencia de vida, compromiso consigo mismo y por los demás, construir un mundo mejor para la generación actual y la futura. Poder sembrar para recoger de la buena cosecha, trabajar por el bien común; poder decir con orgullo que somos forjadores de un camino lleno de luz que irradia a los demás. Lo anterior involucra la relación entre lo que decimos, hacemos y pensamos, en todo espacio, en todo lugar, en todos los roles. Con frecuencia se suele escuchar que hay personas que son maravillosas en el ámbito laboral pero en casa son oscuridad, o viceversa.


La persona humana es compleja de conocer y de comprender; tiene diferentes formas de respuesta ante estímulos y situaciones que se le presentan a lo largo de su vida. De acuerdo a experiencias que vive en su cotidianidad puede solucionar sin ningún tipo de ayuda cada situación por más conflictiva que sea. En ocasiones es soberbia y tiene plena confianza en sus habilidades. Casi siempre flaquea y se quiebra por donde menos espera, muchas veces por situaciones sentimentales, por percances laborales, por deterioros de salud. Y es allí donde descubre que no es omnipotente y que no puede solucionar todo sola; que requiere de la mano de un ser supremo, divino y todo poderoso, que lo consuele, le dé esperanzas y ánimo de salir adelante.


Sin duda alguna, la tarea de crecer y aprender es magnánima pues es una misión personal que redunda en los demás, en el trabajo, la familia, el colegio, la universidad, en la sociedad. Ser persona es un compromiso mayor porque estamos llamados a perfeccionarnos y esto a su vez se transmite de generación en generación. Las buenas costumbres son importantes repetirlas cada día; las equivocadas, hay que erradicarlas pues afectan significativamente las acciones y trascendencia de las mismas. Marcamos el camino de los demás, damos pautas para quienes nos siguen, somos ejemplo en todo momento y lugar así no pensemos en ello. Muchas personas nos admiran, desean ser como nosotros; muchas nos pueden imitar, por ello qué gran responsabilidad tenemos con el legado de la humanidad.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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