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Por Ignacio Romero / Catholik-Link – 10.07.2018

 

 

 

¡Casi 14 años esperando esta película! La familia de “súpers” vuelve para reafirmar que la familia es madre y padre, que la unidad entre los integrantes del grupo familiar se logra solo cuando cada uno cumple su rol. En los tiempos que corren, una película como esta es ¡una bocanada de aire fresco! 

 

Desde Catholik-Link destacan los siguientes puntos de la película: 

 

1. El rol de cada uno en la familia

 

Es increíble como cada uno sabe que le toca aportar en la familia. Ni de más ni de menos. Violeta en plena adolescencia, Dash entrando en ella y el bebé que acapara la atención del padre, o por lo menos así se sienten los hermanos. Cuando Helen, la mamá, se va a trabajar, ella misma se da cuenta de que su lugar realmente está en casa con los chicos.

 

2. La familia es mamá y papá, unidos en matrimonio

 

Si bien el casamiento se retrata al principio de la primera película, la promesa que se hicieron Bob y Helen vuelve a dar el presente en esta segunda entrega. En más de una “toma”, se puede apreciar en el dedo de ambos súperheroes el anillo de matrimonio dorado que resalta en sus dedos. Cabe destacar este detalle, ya que nos encontramos en un momento histórico en el que la familia es atacada por todos los ángulos posibles. En ningún momento de la película se hace referencia a una “familia” de dos papás o dos mamás. Las cosas como son. Bien por Pixar.

 

3. La familia primero

 

Hoy día, hay gente que no ve la hora de irse de su casa para escapar de esa realidad familiar que le tocó vivir. Se rebelan contra la vida porque no les dio lo que ellos querían. ¿Cuántas veces decidimos por comodidad nuestra y no por lo que conviene a la familia? En la película, Violeta da ese paso de madurez. Reconoce que sus problemas no son los más importantes, su familia la necesita más todavía y ella decide dar ese paso.

 

4. La paternidad es un acto heroico… hecho correctamente

 

En un momento, Bob se ve excedido y recurre a su amiga modista, Edna Moda, para que le dé una mano con Jack Jack. En su visita, Edna dice algo que pega en el clavo. «Hecho correctamente, la paternidad es un acto heroico. Hecho correctamente». ¿Qué más cierto? Toda la renuncia, entrega, toda la incomodidad que supone ser padres requiere de un esfuerzo de héroe para poder darlo todo.

 

5. Las pantallas y el día a día

 

En la película, la “cultura de las pantallitas” se pone en escena. Vivimos rodeados de pantallas. Celulares, tablets, televisión y hasta en algunos relojes. La tecnología se apoderó de nuestra rutina. ¿Hasta qué punto es cierto en nuestra vida? ¿Cuánto nos ciegan las “pantallitas” de nuestro día a día? ¿Damos prioridad a la persona que tenemos en frente o al celular en nuestro celular?

 

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Por Nory Camargo de catholic-link.com - 06.07.2018

 

 

 

Como es costumbre para el lanzamiento de sus nuevas películas, Pixar nos sorprende una vez más con un insólito corto llamado «Bao». Todas aquellas personas que han ido a ver «Los Increíbles 2» han tenido la oportunidad de ver el controvertido corto que se ha ganado por estos días críticas positivas y negativas.

 

La historia se centra en una madre y la íntima relación que crea con su hijo, todo empieza cuando esta mujer se sienta a la mesa junto a su esposo para cenar y el último “bao” (como comúnmente se le llama a un pan relleno al vapor en China) cobra vida y es adoptado como miembro de la familia. A medida que pasa el tiempo, el pequeño crece y vive distintas experiencias que le permiten entender, que es capaz de socializar con otras personas, hacer amigos, tener una novia y finalmente desprenderse de su hogar.  

 

Este corto se relaciona estrechamente con el síndrome del nido vacío, que se refiere a la angustia y el dolor por el que atraviesa una madre al ver cada vez más cercana la partida de un hijo. Aún no está disponible el corto completo, por eso si ya viste la película, entenderás mucho mejor de qué estamos hablando.

 

 

Estas son las tres razones por las que este bonito corto vale la pena, escritas por Nory Camargo en Catholic-link:

 

1. Todos los padres pueden sentirse identificados

 

Tanto el padre como la madre pueden identificarse fácilmente con los personajes, sin embargo, es la madre quien se lleva el protagonismo. La mujer desempeña su rol con un elevado índice de sobreprotección, aspecto que en algún punto de la crianza nos caracteriza a todas las que ya somos madres. La protagonista de esta historia se alegra con los triunfos de su hijo, se esmera por hacerlo sentir bien en casa, se preocupa por sus cambios de humor, lo trata con amor y cariño desmedido y en su desesperado intento por mantenerlo cerca, se muestra molesta ante la real pero dolorosa decisión de su hijo de salir con sus amigos y de encontrar el amor de una mujer, quien más tarde será la razón por la que abandone su hogar.

 

Con seguridad el corto tocará el corazón de todas las madres que lo vean, pero de cierto modo tendrá un efecto mucho más emotivo en aquellas que ya han visto partir a sus hijos del hogar por diversos motivos: matrimonio, independencia, estudio, viajes, trabajo, etc. Y aunque muchas veces no se encuentre manera de llenar el vacío, el dolor que experimenta una madre es consecuencia del inmenso amor que siente por cada uno de sus hijos. Hay una escena en especial (justamente la más criticada): la escena en que la madre se niega al abandono, al hecho de que su hijo haya tomado la decisión de irse, la de querer aferrarse con todas sus fuerzas a ese pequeño que ha criado, al que ha dedicado sus días y noches enteras y al que quisiera suplicarle de todos los modos que no se vaya.

 

2. Habla de la independencia

 

Este aspecto está presente en cualquier niño. Nace y a los pocos meses quiere sentarse solo, caminar sin ayuda, comer con sus propias manos, intentar ponerse los zapatos y la ropa sin gritar ¡no puedo! y años más tarde salir con sus amigos, presentar a su primera novia o irse de casa. La independencia es un tema necesario, natural y evolutivo, pero que siempre vendrá cargado de dolor para los padres, especialmente para la madre, quién en la mayoría de los casos, es la persona más cercana a los hijos, la que los conoce de pies a cabeza y a la que más le costará “soltar”.

 

«Bao», muestra con pequeños pero significativos detalles que la independencia es algo que todos necesitamos pero que no todos logramos entender, o por lo menos no al mismo ritmo. El dicho de que “los hijos son prestados” suena cruel, pero es cierto. Nuestro rol de padres será el de velar por el bienestar de nuestros hijos, el de hacerlos crecer en el amor, aunque muchas veces sin darnos cuenta, nos convertimos en los protagonistas: padres sobreprotectores que buscamos impedir que nuestro hijo encuentre un amor superior al que encuentra en casa.

 

3. Nos hace ver que es necesario dejar ir

 

Para muchos el tema de soltar o dejar ir no solo a un hijo sino a cualquier ser querido es muy difícil. «Bao» es una historia que nos permite entender en pocos minutos cuanto puede llegar a doler, pero también cuanta alegría nos puede proporcionar una vez que el “dejar ir”, se entiende como un camino inherente que viene si o si con la paternidad y que debe ser aceptado desde el amor. La realidad es que, para cualquier padre va a ser complicado y difícil de asimilar, pero este corto nos demuestra que aunque el hijo decida tomar otro camino, siempre habrá algo que los unirá. 

 

Aunque el padre no está muy presente a lo largo de la historia, su rol se hace indispensable al final del corto. Es el puente que le permite a madre e hijo volverse a encontrar después de un tiempo. Esta vez el hijo es quien trata de consolar a la madre en medio del dolor, se acerca a ella con dulzura y le hace ver que, aunque ahora no estén juntos todo el tiempo, siempre estarán unidos por un vínculo indeleble.

 

La familia es una palabra que abarca infinitos significados y a la vez compromisos. Es deber de los padres siempre estar allí pero también es deber del hijo volver, valorar cada esfuerzo hecho por sus padres, separarse sin llegar a romper el hilo que los une, entender que el corazón de una madre y un padre debe ser alimentado con el mismo amor que ellos nos proporcionaron cuando nosotros éramos chicos, indefensos e inseguros. Es como si los papeles se invirtieran y nuestros padres fueran esas pequeñas plantas a las que se les debe regar, a las que se les debe alimentar desde el alma, a las que se les debe calentar con rayos de sol y a las que se les debe recordar a diario cuánto valen. 

 

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LaFamilia.info - 03.04.2018

 

 

 

Hace poco se estrenó la película «Pablo, el apóstol de Cristo», realizada por Affirm Films y dirigida por Andrew Hyatt, la cual ha recibido comentarios muy positivos por parte de los críticos, pues es plenamente fiel a la figura de San Pablo. 

 

A continuación la reseña de Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, quien destaca los siguientes aspectos argumentales:

 

1. El drama de la persecución de los primeros cristianos: Es el aspecto más evidente del film, hasta el punto de convertirse en un bello homenaje a los cristianos perseguidos de todos los tiempos.

 

2. Aproximación a las Cartas de San Pablo: El diálogo central de la película tiene lugar entre Pablo y Lucas, el evangelista; y es el marco a través del cual se le introduce al espectador en numerosos pasajes de los textos paulinos. Estamos ante una película que suscita el deseo de acercarse personalmente a la lectura de las Cartas de San Pablo. Solo por ello, merece la pena el esfuerzo realizado.

 

3. Invitación al encuentro con Cristo: Quizás sea el aspecto menos evidente de la película; pero, en mi opinión, el más importante. En la persecución suscitada por Nerón tras el incendio de Roma, y una vez que San Pablo ha sido apresado y está a la espera de ser ejecutado, los cristianos se encuentran desconcertados y suspiran por un liderazgo. La presencia de Lucas es un alivio, pero no una solución, ya que este evangelista no había conocido personalmente a Jesucristo… En efecto, la primera comunidad cristiana de Roma buscaba el consejo y la guía de Pablo; porque, a diferencia de ellos, él sí que había tenido un encuentro personal con Jesucristo. Lucas es enviado a la cárcel a pedir consejo a Pablo sobre qué debe de hacer la comunidad cristiana que vive en la clandestinidad. Confían en que Pablo, el hombre que se encontró con Cristo, tendrá una palabra oportuna de discernimiento sobre cómo proceder. La sorpresa es que Pablo no les dice lo que deben hacer, sino que les invita a discernir desde el encuentro personal con Jesucristo.

 

"De esta forma, Pablo, el hombre al que Cristo salió al encuentro, se convierte en el guía hacia el encuentro personal con Jesucristo al que estamos llamados todos los cristianos. Ciertamente, es una película muy recomendable, plenamente fiel a la figura de San Pablo" concluye Mons. José Ignacio.

 

De otro lado, Fernando Gil-Delgado de Aceprensa hace la siguiente crítica: 

 

Hay que reconocer a Hyatt el valor de realizar una película de estas características con un presupuesto mínimo. Logra hacer un trabajo solvente con unos decorados naturales apañados, aunque ello le exige un trabajo fenomenal de encuadres y elegir planos cortos. Sale airoso también gracias a sus protagonistas, en especial los dos principales: Jim Caviezel, en el papel de san Lucas; y James Faulkner, en el de san Pablo. Ellos dan fuerza a un relato extraordinario que, además, es cierto, instructivo y sugerente. Las deficiencias son ampliamente compensadas por la belleza de la historia y la seriedad con que trata el origen de la Iglesia y a los primeros cristianos, mostrados como gente normal, pero capaces de dar la vida por su fe y amor a Cristo.

 

 

Título original: Paul, Apostle of Christ. Director: Andrew Hyatt. Guión: Andrew Hyatt. Intérpretes: Jim Caviezel, James Faulkner, Olivier Martínez, Joanne Whalley-Kilmer, John Lynch, Antonia Campbell-Hughes, Noah Huntley, Yorgos Karamihos, Alessandro Sperduti, Alexandra Vino, Manuel Cauchi, Anthony Edridge, Mario Opinato, Husam Chadat, Joe Azzopardi. Duración: 120 min. Público: Jóvenes-adultos.

 

 

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Colaboración Sontushijos.org – 18.05.2018

 

 

 

Sinopsis

 

Como parte de un recorrido cinematográfico sin precedentes de diez años, de creación y expansión del Universo Cinematográfico de Marvel, AVENGERS: INFINITY WAR trae a la pantalla la mayor confrontación de todos los tiempos. Los Vengadores y sus superhéroes aliados deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo para derrotar al poderoso Thanos antes de que él destruya el universo.

 

Análisis

 

Meritoria película en lo que supone de enorme desafío de desarrollo y producción, al reunir a la mayor constelación de superhéroes Marvel jamás vista, lo que incluye idear una trama que justifique y dé algo de lustre a la presencia de cada uno de ellos, cuadrar las agendas de los actores que los interpretan y manejar una parafernalia de efectos especiales que hace realidad el dicho circense “más difícil todavía”. Los hermanos Russo, Anthony y Joe, avezados en el mundo de los superhéroes con sus películas del Capitán América, es de lo mejor que se ha hecho en este terreno en los últimos años, si exceptuamos la trilogía del caballero oscuro de Christopher Nolan-, parten de un guión hipersimple, concebido por dos colaboradores habituales, Christopher Markus y Stephen McFeely.

 

Cuando se produjo el Big Bang que dio origen al universo, seis gemas se desperdigaron por los cuatro puntos cardinales, dando lugar a la diversidad galáctica que se observa en el film, con nuestra vieja amiga la Tierra, planetas ocupados por personajes olímpicos al estilo Thor y guardianes de la galaxia más de andar por casa. Ante el riesgo de la extinción total, el poderoso Thanos intenta reunir las seis piedras para aplicar una evolución selectiva, y salvar, principio del mal menor, la mitad del universo. Pero los vengadores, divididos antaño, volverá a unir fuerzas con otros poderosos aliados para tratar de impedirlo.

 

Espero hasta ahora no haber hecho “spoilers”, desde la distribuidora nos ruegan encarecidamente silencio, plis. ¿Será “spoiler” decir que la Viuda Negra luce pelo rubio? Uy, perdón, ya me callo. En fin sea como fuere, el esquema argumental de defender o reunir piedras, según el bando donde uno se encuentre, permite dar entrada a todos los personajes e ir avanzando a golpe de espectaculares enfrentamientos a mamporro limpio, la acción no puede faltar, aunque ello punteado con algún pasaje más dramático y con muchos chistes y juegos de palabras. Y así el lienzo poco a poco se amplía, pasamos de la lucha persona a persona, o grupo a grupo, a la que mantienen auténticos ejércitos.

 

Todo esto podía estar bien, pero el film guarda sorpresas en su chistera, y verdaderamente el clímax y desenlace que no deja a la espera de la próxima entrega, resulta muy notable y poderoso. Como cabe imaginar, no es una película para destacar las interpretaciones. Los actores se pliegan a sus personajes, la mayoría es de suponer que no habrán tenido que trabajar muchos días, y sus trajes y los efectos habrán facilitado su ausencia en escenas donde en otros tiempos deberían haber estado presentes. La película, naturalmente, es lo que es, pura diversión, pero se arriesga a ir un poco más allá sin duda, en la concepción de su final.

 

*Por José María Aresté. Colaboración de www.sontushijos.org para LaFamilia.info

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Por Ana Sánchez de la Nieta/Aceprensa - 22.03.2018

 

 

 

Un título muy esperado… que tiene un par de problemas importantes. El primero y fundamental es que no funciona como película, el segundo es que su poca base histórica, religiosa e incluso filosófica tampoco ayudan a que el conjunto se perciba como una obra notable… Lo suyo es un aprobado muy, muy raspado.

 

Antes de entrar en otras disquisiciones, conviene recordar quién era María Magdalena, una de las seguidoras de Jesús de Nazaret. Los Evangelios canónicos cuentan que estaba en el momento de la crucifixión de Jesucristo y fue la primera persona que lo vio después de la Resurrección. Por eso en la Iglesia católica siempre se ha venerado su memoria, y el año pasado el Papa Francisco instituyó la fiesta de María Magdalena otorgando a esta celebración el mismo rango que las de los demás apóstoles.

 

Hasta aquí, la historia. Ahora, un poco de ficción. Desde los primeros tiempos del cristianismo, algunos creyentes identificaron a María Magdalena con otras Marías del Evangelio y de ahí surge la idea de que podía haber tenido un pasado oscuro (podría haber sido la mujer adúltera, la endemoniada, una prostituta, la mujer que Jesús alabó porque amaba mucho después de que se le hubiera perdonado mucho, etc.). Como el pasado nunca ha sido problema para una religión –la católica– que cree en la misericordia, la gracia y la conversión, esto no impedía que María Magdalena se siguiera considerando como ejemplo para todos los creyentes.

 

Más ficción. En el siglo II se escribió un evangelio apócrifo llamado “De María Magdalena”. Es un texto gnóstico, muy oscuro y complejo –a pesar de su brevedad, apenas mil palabras– en el que, después de una reflexión sobre las vías para que el alma llegue al conocimiento, se afirma que la revelación de Jesús le fue dada a María Magdalena. Después de esta frase, los Apóstoles discuten porque a unos, esta doctrina les parece verdadera (a Mateo, por ejemplo) y a otros, falsa (a Pedro y a Andrés). Este relato –al que hay que dar el valor que tienen los apócrifos y que sería muy largo detallar en unas líneas– acaba aquí, pero estas pocas líneas, unidas a las de algunos otros apócrifos, han estimulado la imaginación de muchos, convirtiéndose en fuente de una gran cantidad de best sellers y películas románticas o supuestamente transgresoras. De aquí, por ejemplo, nace la María Magdalena casada con Jesús de Dan Brown y de otros autores.

 

Una película naif

 

A Garth Davis (Lion) hay que agradecerle que no tire por la vía más fácil y, aunque el cineasta británico reconoce que se ha basado en el Evangelio apócrifo, no desarrolla la trama sentimental y simplemente ahonda en la idea de que María Magdalena fue la apóstol preferida por Jesús porque era la única que le entendía y que fue después marginada por culpa de Pedro y la Iglesia.

 

Pero que nadie piense que esta tesis se defiende de forma combativa o desagradable para el creyente. Todo en la película de Davis es naif. También su propuesta narrativa y visual. Estamos ante una cinta de larguísimos silencios y eternas miradas. De hecho, lo más claro de la película son los créditos finales. Sin esa explicación entenderíamos muy poco de lo que Davis quiere contar. Pero esto ocurre en mucho cine de autor, y este pretende serlo.

 

Hay eternos parlamentos sobre el Reino y se ve la disparidad de criterios de los apóstoles. Hay mucha presencia de Judas, porque también se toman bastantes elementos del apócrifo de Judas, otro de los textos gnósticos por excelencia. Hay algunos capítulos con base histórica y un poco más de acción –la expulsión de los mercaderes o la propia crucifixión–, pero el resto se construye a partir de implícitos tan deslavazados que quien no conozca a fondo el Evangelio no va a saber colocar ni una ficha, y el que lo conozca se verá obligado a “rellenar” excesivos huecos con la riqueza de unos hechos que sí están contados. Eso, siempre que el espectador consiga superar el tono plúmbeo que envuelve la película y la irritación que puede provocar ver a dos inmensos actores – Joaquin Phoenix y Rooney Mara– absolutamente desaprovechados por un guión que, en vez de personajes, ha escrito símbolos e ideas. El comportamiento errático de Jesucristo –que va de la furia al zen sin solución de continuidad– es especialmente doloroso.

 

En cuanto al fondo, Davis es honesto. Reconoce que no es creyente pero que no quiere enfadar a ninguno. Por eso, la conclusión final, muy gnóstica, es un cristianismo –paradójicamente– sin mucha necesidad de fe en Cristo.

 

Simplificando el mensaje que sí aparece en el Evangelio, se acentúa la idea de que el Reino famoso del que se lleva hablando toda la película estaba ya dentro de nosotros y que lo que tenemos que hacer no es ni creer, ni convertirnos, ni nada de eso. Solo sacar nuestra bondad de dentro y hacer bueno el mundo. Magnífica enseñanza pero que quizás a más de uno se le quede un poco corta para una supuesta película religiosa. Entre otras cosas, porque lo de “sed buenos” también lo decía ET, y la película de Spielberg era tremendamente entretenida.

 

Título Original: Mary Magdalene. Director: Garth Davis. Guión: Helen Edmundson, Philippa Goslett. Reparto: Rooney Mara, Joaquin Phoenix, Chiwetel Ejiofor, Tahar Rahim, Denis Menochet, Shira Haas, Hadas Yaron. Duración: 120 min. Público: Jóvenes-adultos. 

 

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