Por Nory Camargo de catholic-link.com - 06.07.2018

 

 

 

Como es costumbre para el lanzamiento de sus nuevas películas, Pixar nos sorprende una vez más con un insólito corto llamado «Bao». Todas aquellas personas que han ido a ver «Los Increíbles 2» han tenido la oportunidad de ver el controvertido corto que se ha ganado por estos días críticas positivas y negativas.

 

La historia se centra en una madre y la íntima relación que crea con su hijo, todo empieza cuando esta mujer se sienta a la mesa junto a su esposo para cenar y el último “bao” (como comúnmente se le llama a un pan relleno al vapor en China) cobra vida y es adoptado como miembro de la familia. A medida que pasa el tiempo, el pequeño crece y vive distintas experiencias que le permiten entender, que es capaz de socializar con otras personas, hacer amigos, tener una novia y finalmente desprenderse de su hogar.  

 

Este corto se relaciona estrechamente con el síndrome del nido vacío, que se refiere a la angustia y el dolor por el que atraviesa una madre al ver cada vez más cercana la partida de un hijo. Aún no está disponible el corto completo, por eso si ya viste la película, entenderás mucho mejor de qué estamos hablando.

 

 

Estas son las tres razones por las que este bonito corto vale la pena, escritas por Nory Camargo en Catholic-link:

 

1. Todos los padres pueden sentirse identificados

 

Tanto el padre como la madre pueden identificarse fácilmente con los personajes, sin embargo, es la madre quien se lleva el protagonismo. La mujer desempeña su rol con un elevado índice de sobreprotección, aspecto que en algún punto de la crianza nos caracteriza a todas las que ya somos madres. La protagonista de esta historia se alegra con los triunfos de su hijo, se esmera por hacerlo sentir bien en casa, se preocupa por sus cambios de humor, lo trata con amor y cariño desmedido y en su desesperado intento por mantenerlo cerca, se muestra molesta ante la real pero dolorosa decisión de su hijo de salir con sus amigos y de encontrar el amor de una mujer, quien más tarde será la razón por la que abandone su hogar.

 

Con seguridad el corto tocará el corazón de todas las madres que lo vean, pero de cierto modo tendrá un efecto mucho más emotivo en aquellas que ya han visto partir a sus hijos del hogar por diversos motivos: matrimonio, independencia, estudio, viajes, trabajo, etc. Y aunque muchas veces no se encuentre manera de llenar el vacío, el dolor que experimenta una madre es consecuencia del inmenso amor que siente por cada uno de sus hijos. Hay una escena en especial (justamente la más criticada): la escena en que la madre se niega al abandono, al hecho de que su hijo haya tomado la decisión de irse, la de querer aferrarse con todas sus fuerzas a ese pequeño que ha criado, al que ha dedicado sus días y noches enteras y al que quisiera suplicarle de todos los modos que no se vaya.

 

2. Habla de la independencia

 

Este aspecto está presente en cualquier niño. Nace y a los pocos meses quiere sentarse solo, caminar sin ayuda, comer con sus propias manos, intentar ponerse los zapatos y la ropa sin gritar ¡no puedo! y años más tarde salir con sus amigos, presentar a su primera novia o irse de casa. La independencia es un tema necesario, natural y evolutivo, pero que siempre vendrá cargado de dolor para los padres, especialmente para la madre, quién en la mayoría de los casos, es la persona más cercana a los hijos, la que los conoce de pies a cabeza y a la que más le costará “soltar”.

 

«Bao», muestra con pequeños pero significativos detalles que la independencia es algo que todos necesitamos pero que no todos logramos entender, o por lo menos no al mismo ritmo. El dicho de que “los hijos son prestados” suena cruel, pero es cierto. Nuestro rol de padres será el de velar por el bienestar de nuestros hijos, el de hacerlos crecer en el amor, aunque muchas veces sin darnos cuenta, nos convertimos en los protagonistas: padres sobreprotectores que buscamos impedir que nuestro hijo encuentre un amor superior al que encuentra en casa.

 

3. Nos hace ver que es necesario dejar ir

 

Para muchos el tema de soltar o dejar ir no solo a un hijo sino a cualquier ser querido es muy difícil. «Bao» es una historia que nos permite entender en pocos minutos cuanto puede llegar a doler, pero también cuanta alegría nos puede proporcionar una vez que el “dejar ir”, se entiende como un camino inherente que viene si o si con la paternidad y que debe ser aceptado desde el amor. La realidad es que, para cualquier padre va a ser complicado y difícil de asimilar, pero este corto nos demuestra que aunque el hijo decida tomar otro camino, siempre habrá algo que los unirá. 

 

Aunque el padre no está muy presente a lo largo de la historia, su rol se hace indispensable al final del corto. Es el puente que le permite a madre e hijo volverse a encontrar después de un tiempo. Esta vez el hijo es quien trata de consolar a la madre en medio del dolor, se acerca a ella con dulzura y le hace ver que, aunque ahora no estén juntos todo el tiempo, siempre estarán unidos por un vínculo indeleble.

 

La familia es una palabra que abarca infinitos significados y a la vez compromisos. Es deber de los padres siempre estar allí pero también es deber del hijo volver, valorar cada esfuerzo hecho por sus padres, separarse sin llegar a romper el hilo que los une, entender que el corazón de una madre y un padre debe ser alimentado con el mismo amor que ellos nos proporcionaron cuando nosotros éramos chicos, indefensos e inseguros. Es como si los papeles se invirtieran y nuestros padres fueran esas pequeñas plantas a las que se les debe regar, a las que se les debe alimentar desde el alma, a las que se les debe calentar con rayos de sol y a las que se les debe recordar a diario cuánto valen. 

 

¿Ya viste el corto? ¿Te gustó? Déjanos tus comentarios.

 

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