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ReL/HacerFamilia - 25.06.2018

 

Foto: Freepik 

 

Las buenas maneras son la expresión de lo mejor que hay en nosotros para darnos a los demás, como una muestra de respeto y atención, además expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los otros.

 

Conchita Requero y Alex J. Packer, educador y psicólogo, señalan en la revista Hacer Familia 10 ventajas inmediatas de los buenos modales.

 

1. Los buenos modales tranquilizan a la gente. La gente tranquila aceptará más fácilmente lo que les pidas.

 

2. Los buenos modales impresionan a la gente. La gente impresionada por tu buen comportamiento tiende a tratarte con más respeto.

 

3. Los buenos modales ayudan a construir tu autoestima. Los jóvenes con autoestima consiguen lo que quieren en la vida más fácilmente.

 

4. Los buenos modales son atractivos. Los chicos y chicas que saben estar suelen tener los amigos y las relaciones que quieren.

 

5. Los buenos modales hacen la vida más fácil, permiten que la gente viva y trabaje con los demás sin fricciones innecesarias. Esto hace que tu día a día sea más placentero.

 

6. Los buenos modales te pueden evitar líos. Los jóvenes que saben qué hacer si accidentalmente topan con la persona equivocada tienen menos probabilidades de meterse en líos.

 

7. Los buenos modales son admirables. Los jóvenes que los reflejan son mejor mirados por los adultos.

 

8. Los buenos modales te hacen sentir bien. Puedes llevar la cabeza bien alta sabiendo que haces todo lo que puedes para evitar que la descortesía campe a sus anchas.

 

9. Los buenos modales hacen que los demás se sientan bien. Puedes llegar a crear un mundo donde las personas se traten unos a otros con cariño, respeto y compasión.

 

10. Los buenos modales no cuestan. Puedes tener lo mejor, gratis.

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Colaboración FamilyandMedia.eu – 30.04.2018

 

 

 

¿Sabías que en Gran Bretaña la media de tiempo que los adultos pasan delante de las pantallas del móvil o de la televisión es de 8 horas y 41 minutos? Mucho más que el tiempo pasado en la cama durmiendo. Y todavía más. Según otros estudios, tomamos y usamos nuestro móvil...¡ 2.617 veces al día!

 

Otra investigación sostiene que, para el 80% de las personas, la primera cosa que hacen al levantarse es… acceder a Facebook. Podría continuar. La lista de datos similares es muy larga y aparecen en multitud de estudios. Los expertos la definen adicción digital, o sea, la dependencia de lo digital. Una dependencia que en algunos casos puede desembocar en una auténtica obsesión, con fuertes y serias repercusiones sobre nuestra vida cotidiana e incluso sobre nuestra salud.

 

Una nueva web para aprender a defendernos de la dependencia digital

 

Quizá es oportuno empezar a formular (y sobre todo mantener) buenos propósitos digitales con nosotros mismos, examinando nuestra relación con la tecnología. En esa dirección nos puede dar algún consejo útil la página web It is time to log off. Los editores de esta web se autodefinen la casa del digital detox. 

 

¿Qué es el digital detox? Es un enfoque que tiene como objetivo promover un uso consciente e inteligente del digital, a través de un lento pero progresivo desapego. De hecho no es otra cosa que un proceso de desintoxicación, hecho a través de pequeños pero decisivos gestos. Algún ejemplo: desactivar las notificaciones email y de las redes sociales durante el trabajo o en los fines de semana, resistir a la tentación de tomar el móvil cada 5 minutos, no usarlo durante las comidas, apagarlo por la noche…

 

La web ofrece sobre todo una lista de datos y curiosidades sobre la cada vez más difundida obsesión por el digital. Como las cifras apenas insinuadas al inicio del artículo, se trata de estadísticas realmente inmisericordes. En el último decenio smartphone, tableta, ordenador y todos los otros dispositivos electrónicos y digitales se han convertido en una auténtica extensión de nuestro cuerpo. Muchos tienen miedo de quedarse desconectados y entran incluso en pánico si están con el móvil sin batería y sin saldo. Además, esta sobredosis digital termina incidiendo también sobre nuestro umbral de atención, capacidad de memoria y sobre nuestra productividad en el trabajo y, a menudo, también sobre nuestras relaciones sociales, sobre nuestras emociones y sobre nuestros sentimientos. Un comportamiento que, según algunos psicólogos, puede llevar en algunos casos a manifestar auténticas patologías, relacionadas con el aumento del estrés y del nivel de ansiedad, la pérdida de memoria o de la capacidad de concentrarse. Enfermedades modernas que tienen su “origen” en la pantalla del móvil y en nuestro miedo de quedar aislados, fuera del mundo.

 

En este caso, los expertos hablan de nomofobia, un neologismo nacido de la abreviatura de no-mobile-phone phobia, es decir el miedo de estar desconectados - o de perder el control - del propio teléfono móvil.

 

Las soluciones para salir de la dependencia digital: la dieta del 5:2

 

¿Es necesario entonces resignarse a la esclavitud de una dependencia digital, o existen vías de escape?

 

La página web It is time to log off  ha estudiado para los propios lectores una específica dieta digital, la del 5:2. ¿Qué quiere decir? Significa 5 días de uso normal de la tecnología y 2 días de completa abstinencia, para acostumbrar a nuestra mente a una lenta pero constante y progresiva desintoxicación. 

 

La lógica de esta dieta tecnológica es la misma que la dieta alimenticia, donde se alternan carbohidratos y proteínas, y se come por ejemplo la carne o la pasta dos veces por semana, para dejar más espacio a frutas, cereales y verduras. El objetivo es encontrar un equilibrio en nuestra relación con el digital, con pequeños pasos, sin traumáticos y repentinos ayunos, que pueden revelarse dañinos y contraproducentes, exactamente como sucede con la alimentación. De esta manera, mente y cuerpo se acostumbran a un lento pero progresivo desapego que nos hará parecer natural no encender por fuerza la televisión o la tableta durante nuestras jornadas.

 

Cinco consejos útiles para tener siempre en mente

 

Pero más allá de la dieta del 5:2, la página It is time to log off  nos da otros 5 consejos útiles.

 

1. Comprar un despertador de mesilla, de los de la abuela para entendernos. Es el primer paso para limitar el uso impropio del móvil en la habitación. De esta forma el móvil ya no será la última cosa que controlaremos por la noche antes de dormirnos y la primera por la mañana cuando nos despertamos.

 

2. Programar fines de semana sin tableta ni móvil. Durante los fines de semana, sin los compromisos laborales, es más fácil disminuir el uso de la tecnología. Empecemos el viernes por la noche, desinstalando por ejemplo las aplicaciones de las redes sociales o el correo electrónico y esperemos al lunes por la mañana para instalarlas otra vez.

 

3. Dejemos de hacer fotos solo con el móvil. Uno de los motivos más frecuentes por los que usamos continuamente un móvil es el uso compulsivo de la videocámara. Hacemos fotos y selfies ya en todas partes: por la calle, mientras conducimos, en el metro, en el parque… Apenas hace diez años, cuando los móviles no tenían cámara, se hacían fotos solo en vacaciones o al máximo durante el fin de semana, no a todas horas. Rescatemos del baúl la vieja querida Polaroid, si realmente queremos hacer fotos, y dejemos de lado la opción videocámara de nuestro teléfono.

 

4. Hagamos deporte, largas caminatas y leamos libros. A veces basta tener el cuerpo y la mente ocupados con pequeñas y simples cosas, para alejar de sí la tentación de tomar el móvil o la tableta. También una bonita conversación en familia o con los amigos puede ser un buen método para alejarnos de las tentaciones tecnológicas. Pero también leer un buen libro es siempre una de las mejores soluciones.

 

5. ¡Nada de smartphones en la mesa! En los años 50 el enemigo de la convivencia en la mesa era el periódico en papel. Después de algunos decenios fue la televisión la que ocupó el lugar como “cabeza de familia”. En los últimos años, es superfluo subrayarlo, el móvil junto a los cubiertos es el enemigo a combatir. También por una cuestión de educación y etiqueta.

 

Empecemos a poner en práctica estos buenos propósitos digitales, ¡quizá precisamente a partir de este fin de semana!

 

*Colaboración de www.FamilyandMedia.eu para LaFamilia.info  

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Por Víctor Ruiz/Forumlibertas.com - 18.01.2018 

 

Foto: Freepik 

 

“El sorprendente hallazgo es que nuestras relaciones y lo felices que somos en nuestras relaciones tiene una poderosa influencia en nuestra salud. Cuidar tu cuerpo es importante, pero atender tus relaciones también es una forma de auto cuidado. Esa, creo, es la revelación”.

 

Con estas palabras, Robert Waldinger, director de un estudio resumido en ‘Good genes are nice, but joy is better’ (‘Los buenos genes son agradables, pero la alegría es mejor’), publicado el pasado 11 de abril, concreta buena parte de las conclusiones de un trabajo científico que ha durado casi 80 años y que viene a constatar que vivir con alegría y tener unas relaciones satisfactorias son sinónimos de una vida larga y saludable.

 

Waldinger, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, considera que esos aspectos proporcionan más bienestar y buena salud que el dinero o la fama.

 

Además, otro de los directores del estudio afirma que la satisfacción de los matrimonios estables tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas.

 

Satisfecho a los 50, saludable a los 80

 

Los lazos que crean unas buenas relaciones “protegen a las personas de los descontentos de la vida, ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de vidas largas y felices que la clase social, el cociente intelectual o incluso los genes”, señala el estudio.

 

Los investigadores que han estudiado a fondo los datos, incluidos los extensos registros médicos y cientos de entrevistas y cuestionarios en persona, encontraron una fuerte correlación entre las vidas florecientes de los hombres y sus relaciones con la familia, los amigos y la comunidad.

 

De hecho, los estudios contenidos en este informe a lo largo de los años llegaron a la conclusión de que el nivel de satisfacción de las personas con sus relaciones a los 50 años era un mejor predictor de la salud física que sus niveles de colesterol.

 

“Cuando reunimos todo lo que sabíamos sobre ellos a la edad de 50 años, no fueron sus niveles de colesterol de mediana edad los que predijeron cómo iban a volverse viejos. […] Fue lo satisfechos que estaban en sus relaciones. Las personas que estuvieron más satisfechas en sus relaciones a los 50 años fueron las más saludables a los 80”.

 

Pero, “¿Qué nos mantiene felices y sanos a medida que avanzamos en la vida?”, se pregunta Waldinger en este video (ver aquí). “Si crees que es fama y dinero, no estás solo, pero, estás equivocado”, responde.

 

 
Robert Waldinger. TED: What makes a good life?

 

Como director de un estudio tan extenso sobre el desarrollo de adultos, Waldinger tiene acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y satisfacción. En esta charla, él comparte tres lecciones importantes aprendidas del estudio, así como también sabiduría práctica y antigua sobre cómo construir una vida larga y plena.

 

“¿Qué lecciones surgen de las decenas de miles de páginas de información que generamos sobre estas vidas?”, plantea en el video. “Bueno, las lecciones no tienen nada que ver con riqueza, fama, ni con trabajar mucho. El mensaje más claro de estos 75 años de estudio es este: las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables. Punto.”, explica.

 

“Las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos”, añade en su charla.

 

El matrimonio sana, la soledad mata

 

Por otra parte, los investigadores también encontraron que la satisfacción matrimonial tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas. Parte de uno de los estudios concluyó que las personas que tenían matrimonios felices en sus 80 años informaron que sus estados de ánimo no sufrieron incluso en los días en que tenían más dolor físico. Por el contrario, aquellos que tuvieron matrimonios infelices sintieron dolor emocional y físico, dice el informe.

 

Aquellos que mantuvieron relaciones cálidas vivieron más tiempo y más felices, asegura Waldinger, y los solitarios a menudo morían antes. “La soledad mata, es tan poderoso como fumar o el alcoholismo”. Así, quienes tuvieron un fuerte apoyo social “experimentaron menos deterioro mental a medida que envejecían”, añade.

 

Envejecimiento saludable

 

“Las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos; protegen nuestros cerebros”, asegura Waldinger. “Y esas buenas relaciones, no tienen que ser fluidas todo el tiempo. Algunas de nuestras parejas octogenarias podían discutir día tras día, pero siempre y cuando sintieran que realmente podían contar con el otro cuando las cosas se ponían difíciles, esos argumentos no afectaban sus recuerdos”, destaca.

 

Uno de los psiquiatras que se sumó al estudio, George Vaillant, que se unió al equipo como investigador en 1966 y dirigió los trabajos desde 1972 hasta 2004, hablaba en su libro Envejecer bien sobre seis factores predecían el envejecimiento saludable para los hombres de Harvard: actividad física, ausencia de abuso de alcohol y tabaco, mecanismos maduros para enfrentar los altibajos de la vida y disfrutar de un peso saludable y un matrimonio estable.

 

La investigación de Vaillant destacó el papel de estos factores de protección en el envejecimiento saludable. Cuantos más factores tenían los sujetos, mejores eran las probabilidades de que tuvieran vidas más largas y felices.

 

“Cuando comenzó el estudio, a nadie le importaba la empatía o el apego, […] Pero la clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones y las relaciones”, afirma Vaillant en su libro.

 

De hecho, el estudio concluye que el papel de la genética y los ancestros de larga vida resulta ser menos importante para la longevidad que el nivel de satisfacción con las relaciones en la mediana edad, ahora reconocido como un buen predictor del envejecimiento saludable.

 

Casi 80 años de estudio

 

Además de Valdinger y Vaillant, un total de cuatro directores, con diferentes puntos de vista, se han hecho cargo del estudio a lo largo del tiempo. El primero de ellos, Clark Heath, se mantuvo activo desde 1938 hasta 1954 y sus conclusiones reflejaban la visión dominante de la era sobre la genética y el determinismo biológico.

 

Los primeros investigadores creían que la constitución física, la capacidad intelectual y los rasgos de personalidad determinaban el desarrollo de los adultos, e hicieron mediciones antropométricas detalladas de cráneos, puentes de cejas y lunares, escribieron notas en profundidad sobre el funcionamiento de los órganos principales, examinaron la actividad cerebral a través de electroencefalogramas e incluso analizaron la escritura de los hombres.

 

Pero, ahora, los investigadores extraen sangre de hombres para pruebas de ADN y los colocan en escáneres de MRI para examinar órganos y tejidos en sus cuerpos, procedimientos que habrían sonado como ciencia ficción en 1938. En ese sentido, el estudio en sí representa una historia de los cambios que la vida trae.

 

En todo ese tiempo, después de un seguimiento de casi 80 años como parte del Estudio Harvard de Desarrollo de Adultos, uno de los estudios más largos del mundo sobre la vida adulta, los investigadores han ido recopilando una gran cantidad de datos sobre su salud física y mental que ahora se hacen públicos.

 

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vivirconsalud.com - 23.02.2018

 

Foto: Freepik 

 

Desde que nacemos nos esperan 4 etapas de la vida importantes. Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de estas etapas y de las crisis que hay en cada una de ellas, conocerlas es fundamental para afrontarlas de la manera adecuada. 

 

La infancia

 

La primera de las etapas de la vida no podría ser otra que la infancia. Pero, ¿qué tipo de crisis pueden existir en uno de los periodos más dulces para el ser humano?

 

Sin duda alguna, el hogar y los padres. Muchos son los niños que se crían en familias desestructuradas, inestables y donde no se les transmite el cariño que necesitan. Algunos de estos niños tendrán heridas emocionales y carencias que se manifestarán en su vida adulta y les causarán graves problemas para relacionarse con los demás.

 

Compartir tiempo de calidad con los más pequeños, permitirles ser niños, que jueguen, que disfruten de la vida y que no tengan que ser el objetivo de las frustraciones de los adultos será necesario para evitar una de las primeras grandes crisis que se manifestarán con el tiempo.

 

La adolescencia y la juventud

 

La adolescencia es un periodo clave en la formación de la personalidad. Aquí es donde hay una mayor presión por sentirse bien con uno mismo y, también, por encajar en el mundo. 

 

Es en esta etapa donde se gestan las primeras crisis relacionadas con el cuerpo. Cumplir con los cánones de belleza, o el hecho de sucumbir ante llamadas de atención sobre el físico, puede provocar diversos problemas.

 

Establecer vínculos saludables con las demás personas y solucionar cuanto antes cualquier problema que pueda suceder y que tenga como consecuencias la baja autoestima e incluso la depresión será esencial.

 

Los adolescentes pronto pasarán a ser jóvenes adultos que verán potenciados todos esos problemas no solventados y que repercutirán de forma importante en su vida.

 

La madurez

 

Esta es una etapa de la vida caracterizada por la estabilidad, pero donde la crisis también tiene su cabida. Tener un trabajo estable, pero que quizás nos aburre, o estar presionados por tener una familia e hijos puede abrumarnos en esta etapa tan importante de nuestra existencia.

 

Muchas personas no se atreven a cambiar de trabajo y los que lo hacen pasan por una crisis que a veces cuesta superar porque la decisión podría haber sido mejor.

 

En cuanto a formar una familia, las personas en esta etapa intentan escapar de la temida soledad y sus ansias por encontrar pareja o formar una familia debido a la presión social puede hacer que terminen con quien no quieren estar. Es importante no dejarse guiar por lo que otros dicen o por todas esos comentarios de “te va a dejar el tren” que, aunque no lo creamos, existen.

 

La vejez

 

Ya hemos cumplido tres de las etapas de la vida y ahora nos encontramos en la última, la vejez, donde la jubilación se hace presente y podemos gozar más de la vida.

 

Esta etapa se caracteriza a veces por la soledad. Aquellas personas cuyos hijos se han ido a hacer su vida o cuya pareja ha fallecido pueden encontrarse con un hogar silencioso que los suma en una depresión.

 

No obstante, es un momento vital para poder hacer todo aquello que nos apetece y que nunca hemos podido hacer. Viajar, conocer nuevas personas y realizar actividades que nos llenen de alegría… Todo esto es posible con ganas y con actitud.

 

Cada una de las etapas de la vida tiene su lado positivo y negativo. No obstante, lo realmente esencial es poder vivir cada una de ellas de forma plena, tal y como queremos y siendo siempre nosotros mismos. La vida pasa deprisa y no estamos para perder el tiempo experimentándola con desazón. Hagamos lo posible para que nuestro paso por este mundo sea enriquecedor e intentemos centrarnos siempre en el aquí y el ahora.

 

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Mejorconsalud.com – 18.12.2017

 

Foto: Freepik

 

Hay situaciones que nos quitan el sueño, nos roban la tranquilidad y si lo permitimos se apropian de nuestra mente y de nuestra vida. Por eso conviene detectarlas a tiempo y afrontarlas de la mejor manera. 

 

Los siguientes son diez ladrones de energía que, según el líder espiritual Dalai Lama, provocan una disminución en nuestra motivación, estado de ánimo y productividad, así que toma nota:  

 

1. Las personas tóxicas

 

“Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente”.

 

Este tipo de personas nos agotan y nos restan. Así que, si es posible, aléjate de esa persona, y si es alguien muy cercano que no se puede evitar, busca que no te arrastre hacia sus tormentas.

 

2. Las deudas

 

“Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle”. 

 

Ser responsable con las deudas nos ayuda a estar tranquilos con nosotros mismos y con los demás. Es mejor hacer todo lo que nos sea posible por liberarnos de las deudas y no tener que escondernos o avergonzarnos por no haberlas pagado. 

 

3. Las promesas pendientes

 

“Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio”.

 

Ser personas de palabra es una de las cualidades más valoradas en las relaciones interpersonales. Esto, sin duda, es una característica que va más allá porque refleja buenas intenciones y consideración hacia los demás.

 

4. No escuchar nuestros intereses

 

“Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas”. 

 

No se trata de evadir nuestras responsabilidades, pero sí de tener conciencia de que en ocasiones lo mejor es darle la labor a alguien que lo puede hacer mejor o que puede tomar tu lugar cuando no te sientes en las mejores condiciones de hacerlo. Asimismo, esto nos recuerda que es importante realizar las cosas que son verdaderamente significativas en nuestras vidas.

 

5. No descansar ni actuar

 

“Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad”. 

 

Hay diferentes ritmos en el día a día y cada uno de nosotros debemos saber cómo actuar ante ello. Muchas veces no parar cuando lo necesitamos puede ser un gran error, y así mismo, no actuar cuando podemos, puede generarnos futuros arrepentimientos.

 

6. El desorden

 

“Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas”. 

 

Desde las cosas físicas hasta lo espiritual, es muy importante botar aquello que no necesitamos, dejar atrás todo lo que sea pasado y tomar sólo aquellas cosas que nos permiten organizarnos para vivir bien el presente y cumplir sueños a futuro.

 

7. No cuidar tu salud

 

“Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos”. 

 

De nada nos sirve tener el mejor trabajo, mucho dinero y los mejores bienes, si no gozamos de buena salud y no cuidamos nuestro cuerpo. Para disfrutar de la vida con las mejores energías, debemos dedicarle un merecido tiempo a nuestro cuerpo para desintoxicarlo, meditar, consentirnos, alimentarnos bien, hacer ejercicios, consultar al médico y hacer todo lo necesario por estar bien de salud.

 

8. Las situaciones difíciles

 

“Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria”. 

 

Enfrentar las situaciones es la manera más saludable de asumir las cosas y no dejar que se conviertan en algo peor. Es importante analizar y decidir a tiempo, ya que posponer o ignorar las cosas nos puede generar estrés, dificultad para enfocarnos y problemas más difíciles de solucionar.

 

9. No aceptar

 

“Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”. 

 

Aunque muchos confiamos en que nada es imposible y que la esperanza es lo último que se pierde, en ocasiones la vida nos pone ante situaciones en las que debemos aceptar que no podemos cambiar las cosas y que la única forma será aceptar. Aceptar no quiere decir que debamos dejar de luchar, cuando aceptamos que no podemos cambiar algo, también tenemos la posibilidad de cambiar el plan y buscar nuevas oportunidades.

 

10. No perdonar

 

“Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo”. 

 

Una de las fuentes más grandes de energía es el amor y estar conectados a Dios para aprender a perdonar. Es cierto que muchas veces la vida nos pone ante situaciones que nos llenan de ira, de dolor, de rencor y de miedos, que difícilmente podemos superar. Sin embargo, cuando decidimos no alimentar esos sentimientos y empezar a perdonar, todo en nuestra vida mejora y con el tiempo nos damos cuenta que hemos tomado una buena decisión. El odio, el rencor y la ira son sentimientos que no nos aportan nada bueno y nos pueden llevar a tomar malas decisiones.

 

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