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LaFamilia.info
16.03.2008

 

 

Si miramos el pasado y nos causa angustia y dolor, esto significa que no lo tenemos asumido. Puede ser que intentemos olvidar el sufrimiento, las desgracias y las calamidades que nos ha traído la vida, pero si al evocarlos éstos producen sentimientos negativos, es preciso actuar para superarlos.

 

Es señal de que las cosas sucedidas en el pasado nos siguen atormentando, cuando los malos recuerdos vuelven a nuestra cabeza o en sueños una y otra vez con las mismas imágenes y escenas. Es entonces cuando es preciso afrontarlas. Muchas veces es preciso acudir a la ayuda de un psicólogo o un psiquiatra pues las secuelas que han dejado en nuestra vida son ya tan profundas, que necesitan de una ayuda profesional.

 

¿Se pueden superar todas las situaciones negativas que nos han marcado en nuestro carácter, en nuestra forma de ser y en nuestras relaciones con los demás? La respuesta a esta pregunta es sí. ¿Pero cuáles son los recuerdos más nocivos que afectan la personalidad y el carácter de una personar?

 

Todo lo que causa dolor físico o mental y angustia emocional es un "golpe" psicológico o trauma.

 

Cuando nos sentimos rechazados y cuanto más importante para nosotros sea la persona que nos rechaza, más profundo será el trauma. Las formas más fuertes de rechazo ocurren durante los primeros años de la vida. Para intentar superar un trauma emocional hace falta hacerle frente con valentía y realismo, aprendiendo a llamar las cosas por su nombre.

 

La humillación

 

Si los recuerdos que vienen una y otra vez a nuestra vida son sobre momentos en que fuimos humillados, las consecuencias se manifiestan en una baja autoestima e incluso depresión.

 

Es asombroso ver los efectos devastadores que causan en los niños algunos padres, maestros y otras autoridades insensibles con humillaciones públicas de este tipo. Con la mejor intención del mundo, un adulto usa el rebajar al chico como una forma de disciplina o un método para cambiar el comportamiento.

 

Algunos recuerdos de humillación no están relacionados con incidentes específicos, sino que son parte de una atmósfera de conjunto en los años del crecimiento.

 

Los temores

 

Muchas personas están llenas de miedos: a la oscuridad, a ser abandonado, a ser dejados solos, al fracaso, al sexo, a los pensamientos, a confiar en los otros. La mayoría de nuestros temores se forman cuando somos pequeños y, en muchos casos, duran toda la vida.

 

Los rencores

 

 

Hay muchas personas que cuando se acuerdan del pasado sienten resentimiento, rencor y odio. Cuando se llega a esta situación la persona necesita curar sus recuerdos, pues puede enfermarse físicamente por el odio reprimido.

 

Fuente: Buzoncatolico.com

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