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LaFamilia.info
15.12.2007

 

 

La pasividad puede convertirse en un estilo de vida en el que realizar la más pequeña actividad se convierte en todo un suplicio. Se puede ser pasivo en diferentes grados: el que aplaza con frecuencia determinadas actividades y el que dice "no" a todo por desgano, desdeño e indiferencia.

 

Sea cual sea el grado, la pasividad puede llevarnos a un círculo vicioso de difícil salida: el no hacer nada nos hace sentir inútiles, y al sentirnos inútiles nos sumimos en un estado de depresión en el que no nos apetece hacer nada y así sucesivamente. En definitiva: cuanto menos cosas hacemos, menos nos apetece hacer y más tristes e inútiles nos sentimos.

 

La difusión de la pasividad como forma de vida se debe fundamentalmente a dos razones:

 

Primero, a un cambio de ambiente social desfavorable: Muchos adolescentes observan que los valores preferidos por los adultos son el éxito, el rendimiento, el poder del dinero o el bienestar. Los nuevos "ideales" de la gente mayor se reducen, en muchos casos, a intereses individualistas, lo que no estimula a los jóvenes a participar activamente en la sociedad.

 

En segundo lugar, la pasividad surge cuando el joven se va acostumbrando a una vida sin esfuerzo y muy permisiva. Si ha encontrado siempre todo

hecho y ha vivido cómodamente, sin problemas, sin tomar decisiones, responsabilidades, ni aportar personalmente a su familia ni al colegio y preferirá seguir actuando así.

 

Qué hacer para combatir la pasividad

 

Para romper el círculo vicioso de la pasividad hay que acabar con el aplazamiento y la inactividad y para eso solo es necesario comenzar con pequeños, pero valiosos pasos. Según el portal guiadepsicologia.com, estos son algunas ideas para combatir la pasividad:

 

Pequeños pasos

Grandes pasos

  • Llamar a un amigo
  • Estudiar un nuevo idioma
  • Ordenar la habitación o el armario
  • Ir al cine o a un museo
  • Leer un libro o una revista
  • Pintar, hacer crucigramas u otro hobbie
  • Planificar unas vacaciones
  • Matricularse en un curso interesante
  • Buscar trabajo
  • Practicar un deporte
  • Aprender una nueva habilidad
  • Inscribirse en un voluntariad

 

Para combatir la pasividad es preciso no aplazar ninguna actividad que se tenga o se quiera hacer. Si a todo se le encuentran “peros” será imposible salir del círculo vicioso.

 

Otro enemigo de la actividad son los pensamientos negativos como: “no voy a poder”, “es absurdo intentarlo porque nada puede hacer que mi situación mejore”,” todo es inútil”, etc.


Al detectar estos pensamientos solo tenemos que tratar de cambiarlos por otros más ajustados a la realidad.

 

Radiografía del pasivo

 

Pero cómo saber si se ha caído en un estado crónico de pasividad? Pues evalúe las siguientes afirmaciones que definen a un pasivo:

  • - Pasivo es el que decide no preocuparse por ningún problema y vivir al margen de lo que ocurre.
  • - No se anota ni se compromete con nadie.
  • - Asume una postura deliberada y permanente de automarginación.
  • - En el pasivo se observa falta de análisis y mucha flojera mental. Toda su filosofía mental se resume en un par de frases: "igual, no pesco".
  • - No protesta ni se enoja. Simplemente procura no verse afectado por nada. Quiere vivir cómodamente, sin problemas, en su mundo.
  • - Está disconforme con la sociedad en que vive, lo mismo que el rebelde. Pero éste último no se conforma, mientras que el pasivo sólo exterioriza su desagrado a través de un aspecto físico descuidado y una forma irónica de hablar.

 

Las causas de la pasividad

 

Según una encuesta de un periódico europeo a adolescentes, las causas del pasivismo se resumen en las siguientes frases:

 

  • Cobardía: en lugar de solucionar los problemas se opta por evadirse de ellos.
  • Insatisfacción personal: es tener muchos problemas y huir de ellos.
  • Falsa libertad: despreocuparse de todos los problemas que se puedan tener y hacer lo que uno tenga ganas.
  • Flojera: hay personas inactivas que prefieren una vida fácil.
  • Pereza de vivir: entre la gente joven hay muchos hartos de vivir, que no saben qué hacer...

Fuente: Encuentra, guiadepsicologia.com

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