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LaFamilia.info
16.02.2009

El afán obsesivo por lo cuantitativo se ha convertido en una nota característica de nuestra época. Todo se mide y se pesa: el dinero, el tiempo, la distancia, las páginas de un libro, los años de una persona, los currículos, los premios.

 

La eficacia, el rendimiento y el éxito son los valores dominantes de nuestra sociedad. Aunque alguna publicidad nos hable del "valor de las ideas", lo que importa en definitiva es casi siempre la "cuenta de resultados". Todo ello va consolidando ese horizonte cuantitativo y pragmatista que nos domina.

 

Esta exageración unilateral de la cantidad implica una cierta pérdida o degradación de la calidad, porque ambas (cantidad y calidad) son factores no necesariamente excluyentes pero sí correlativos y complementarios. La obsesión por la primera conduce al vacío de la segunda, y ése es un síntoma alarmante que constatamos todos los días.

 

Para Santiago López Torrado, educador y escritor, es preciso delimitar con cuidado el concepto de calidad, ampliamente manejado con distintas finalidades y connotaciones. Hoy se pide calidad para todos y para todo, se habla de "calidad de vida", "calidad de la educación", etcétera.

 

“En cambio, sí que tiene mucho que ver la calidad con el trato humano, con la acogida cálida entre las personas, con el ejercicio riguroso del pensamiento y del diálogo, con la contemplación desinteresada de la belleza en sus distintas formas, con la generosidad y con el trabajo por los demás. En la cercanía y cordialidad sencilla de la gente popular hay muchas veces más calidad humana que en las grandes exhibiciones o alardes de "humanitarismo", aunque éstos no siempre sean despreciables”, comenta el educador.

 

Derivación en otros valores

 

El tema de la calidad, según el educador, tiene una importante derivación en la educación en valores, bastante postergada o al menos no suficientemente aprovechada y potenciada en nuestro sistema educativo y en la sociedad en general.

 

“Para lograr calidad –comenta López Torrado- me atrevo a sugerir algunos valores en cuya educación podemos y debemos empeñarnos más los educadores y también la ciudadanía en su conjunto, obteniendo sin duda un beneficio social importante para todos”.

 

Algunos de estos valores son la racionalidad, la autonomía y el pensamiento crítico, que evite la homogeneización empobrecedora en la que estamos derivando, o el vacío preocupante de ideas y de análisis.

 

Los 10 mandamientos de la calidad

 

1. No permita que algo que salió mal se convierta en el primer tema del día cuando vaya a planear algo. ¡Pensar en positivo es calidad!

 

2. Al entrar al edificio de su vivienda o empresa , corresponda con un saludo a cada uno que se encuentre. ¡Ser educado es calidad!

 

3. En su trabajo, sea metódico al abrir su archivo, al encender su computadora, al pasar informaciones, etc. Comience recordando las notas del día anterior. ¡Ser organizado es calidad!

 

4. No se deje llevar por la primera información de error recibida de quien, tal vez, no conozca todos los detalles. Recopile más datos que le permitan un juicio correcto sobre el asunto. ¡Ser precavido es calidad!

 

5. Cuando sea solicitado por alguien, intente posponer su propia tarea, pues quien acude a Ud. debe estar precisando de su ayuda y en Ud. depositó su confianza. ¡Ser atento es calidad!

 

6. No deje de alimentarse a la hora de almuerzo. Puede ser hasta un pequeño bocado, pero respete sus necesidades. Aquella tarea urgente puede esperar unos minutos. Si Ud. enferma, decenas de tareas tendrán que aguardar a su recuperación, menos aquellas que acabarán sobrecargando a sus colegas. ¡Respetar la salud es calidad!

 

7. Dentro de lo posible, intente planificarse para los próximos 10 días, tanto para asuntos laborales, como sociales o personales. No esté cambiando las fechas y horas a cada momento. Recuerde que con ello afectará el horario a varios de sus colegas. ¡Cumplir lo planificado es calidad!

 

8. Al comenzar un evento lleve todo lo que sea preciso de acuerdo a la ocasión, principalmente sus ideas. ¡Divúlguelas sin recelo! Lo más que puede pasar es que alguien del equipo no las acepte. Tal vez más adelante, en 2 o 3 meses, Ud. tenga la oportunidad de mostrar que estaba en lo cierto. Es de sabios saber esperar. ¡Tener paciencia es calidad!

 

9. No prometa lo que está fuera de su alcance solo para impresionar a quien lo escucha. Si quedara en deuda un día, echaría por tierra el concepto que le llevó años construir. ¡Decir la verdad es calidad!

 

10. Al salir del trabajo, ¡No se lo lleve consigo! Piense lo bueno que va a ser llegar a casa y compartir con su familia o sus amigos que le ayudarán a ganar esa seguridad que necesita para desarrollar sus tareas equilibradamente. ¡Amar a la familia y a sus amigos es la mayor calidad!

 

Fuente: stecyl.es

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