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LaFamilia.info
11.01.2010

 

Una cosa es oír y otra bien distinta es escuchar… Oímos el viento, el ruido de la calle, la música alta en casa del vecino. Escuchamos cuando orientamos todas las potencialidades (sentimientos, comprensión, atención) al que nos está hablando. Oír es percibir sonidos… Escuchar es poner el corazón…

 

Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tantos medios para comunicarnos entre las personas y, en cambio, cada vez encontramos personas que no tienen con quien hablar, ni expresar sus sentimientos.

 

Escuchar es como respirar, pero hay personas que no saben respirar bien… y otras que no saben escuchar bien. No nos han enseñado a escuchar, en la escuela nos enseñaron las técnicas para hablar pero no para escuchar.

 

¿Qué es escuchar?

 

  • Disfrutar de entender a una persona. Tienes delante una persona que puede ser que lo está pasando mal o muy mal... Pero tú percibes que es por encima de todo una persona, un ser humano y te interesas de verdad por él o ella.
  • Valora la escucha aquél que le gusta que le escuchen. Todas las personas tenemos necesidad de que por lo menos una persona nos escuche de verdad. Que escuche nuestras penas y alegrías.
  • Cuando realmente escuchamos a alguien se abren muchas puertas interiores y develamos al otro, cosas de nuestra propia vida y de nuestros propios sentimientos.

 

¿Qué podemos hacer para escuchar bien?

 

  • - Trata de expresar brevemente, en una o dos oraciones, lo que la otra persona te quiso decir.
  • - Utiliza tus palabras y las de la otra persona para expresar los puntos más delicados y difíciles.
  • - Cuando no entiendas algo de lo que te está diciendo la otra persona, pregúntale qué es exactamente lo que quieres decir.
  • - Cuando veas que la persona no se expresa adecuadamente no digas nunca: "no he entendido nada…" Es mejor preguntarle desde lo que hayas entendido los otros aspectos que te han quedado más oscuros de la comunicación.
  • - Hay que dejar hablar a la persona. No interrumpir. Sólo podemos interrumpir en dos ocasiones: uno, para decirle que has entendido bien lo que quiere decir, si ves que te lo repite una y otra vez. Dos, para pedirle que repite o clarifique lo que no nos ha quedado claro.
  • - Pregúntate por qué escuchas a los demás: por sentirte útil… por ser más que él… ¿por qué?. ¿Cuáles son las auténticas motivaciones que tienes para escuchar?
  • - Tienes que quedarte con los datos esenciales de la comunicación.
  • - No juzgar a quien estás escuchando por muy horrible que sea lo que escuchas. Hay que eliminar estas interferencias que pueden distorsionar nuestra atención hacia el otro.
  • - No tengas distracciones externas ni internas.
  • - Poner mucha atención al tono emocional de la persona que nos habla: fíjate en las emociones y gestos que transmite la persona que nos está hablando.
  • - Descubrir los puntos claves de lo que nos dice para dar una respuesta adecuada.
  • - Ten en cuenta que a escuchar bien y atentamente se aprende. El escuchar bien consume una gran cantidad de energía en la persona que escucha. Ten cuidado.

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