Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 
FMLC - LaFamilia.info
01.11.2013

 

En el mes que recordamos de manera especial a los difuntos, también es la oportunidad para hablar sobre el duelo; el proceso que viven las personas cuando fallece un ser querido. Sin embargo, en esa lucha por superar este doloroso acontecimiento, suele presentarse un sentimiento de culpabilidad cuando el doliente puede llegar a sentirse mejor, y por qué no, disfrutar de algunos momentos. ¿Esto es bueno? ¿Es malo? ¿Cómo se debe vivir el duelo? Los profesionales de la Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC) expertos en la materia, explican por qué ocurre esto y brindan sugerencias a las personas que pasan por un duelo.

Sara Losantos, psicóloga y vicepresidenta de FMLC, relata que "aunque el duelo sea una experiencia única con matices irrepetibles, a lo largo de nuestra experiencia laboral hemos encontrado una vivencia común a casi todos los dolientes. Esta vivencia consiste en la dificultad que encuentran muchos de ellos en volver a disfrutar de las cosas o sentirse bien sin experimentar culpabilidad, tras la muerte del ser querido."

 

Los esquemas mentales y la elaboración del duelo

 

El duelo es una experiencia universal, que se ciñe a una cultura determinada y que se ve influenciado por el grupo -o grupos- al que pertenecemos, el cual representa el apoyo social. Así pues, el marco social en el que se desarrolla la vivencia del duelo, modela la experiencia de cada persona.

 

Pero hay ideas que complican el duelo. Cuando participamos en los distintos ritos funerarios recibimos mensajes como, por ejemplo: "Mi tía perdió a un hijo y no se recuperó nunca", o "El tiempo lo cura todo", etc. Son mensajes que, junto a otros muchos, vamos incorporando a nuestro esquema sobre el duelo, que nos sirve de primera guía cuando atravesamos el duelo por primera vez.

 

"Y ahí viene el principal problema, porque estos mensajes proceden de experiencias únicas y, como ya hemos dicho en otras ocasiones, en el duelo no existen normas universales, sino tan sólo generales. Tratar de ponerle coto al dolor o normativizarlo puede complicar el proceso, alargándolo o intensificándolo." asegura la experta.

 

El dilema emocional de las personas en duelo

 

De lo explicado anteriormente, concluimos que el doliente se encuentra luchando entre dos necesidades:

 

  • - La de no sufrir, porque de forma innata el ser humano se acerca a lo que le produce placer y se aleja de lo que le produce displacer.
  • - La de llevar a término un duelo “digno”, conforme a lo que se espera de nosotros.

 

"En ocasiones, nuestros pacientes sufren mucho por la tensión tan fuerte que les produce esta lucha. Temen no estar honrando a su ser querido, les da miedo decepcionar las expectativas sociales que se esperan de ellos como dolientes, así que tratan de ser discretos y sufren por estar empezando a sentirse mejor. En definitiva: se sienten culpables por elaborar el duelo." expresa Sara Losantos.

 

Entre los principales temores que dificultan este proceso, está la idea de que superar un duelo implica olvidar a sus seres queridos. Por eso, informarles de lo que significa terminar el proceso de duelo y responder a sus temores puede ayudar a clarificar el proceso. En ningún caso elaborar el duelo significa olvidar a nuestros seres queridos, sino que el dolor empieza a ser cada día menos intenso y podemos volver a conectarnos con la vida.

 

El duelo y el sentimiento de culpabilidad

 

Es diferente el caso de quienes, de algún modo, se sienten responsables de la muerte de su ser querido y tratan de expiar su culpa a través del dolor. En estos casos, detrás del sentimiento de culpa suele estar el intento de recuperar el control sobre la vida que la muerte nos arrebata. La culpa sirve para hacernos sentir que tenemos poder sobre la muerte, porque creemos que podríamos haberlo evitado. Sin embargo, la muerte es una realidad frente a la que no tenemos ningún poder: es inevitable.

 

En ocasiones la culpa nos sirve para dar una explicación o respuesta a preguntas que no podemos responder. Tener una historia que nos permita explicar lo que ha ocurrido nos ayuda a darle un sentido y a asimilarlo. En muchos casos, exponer esto es terapéutico en sí mismo y alivia. En otros, trabajar la culpa llevará más tiempo, pero en cualquier caso es un aspecto fundamental que hay que trabajar, ya que, como dijo Cicerón: “Gran descanso es estar libre de culpa”.

 

Colaboración especial de la Fundación Mario Losantos del Campo para LaFamilia.info (www.fundacionmlc.org)

 

Más de este tema:
Los niños ante la muerte
Folletos SD: Guía para el duelo

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

fb
twitter
youtue
Instagram

logo pie

Síguenos    
fb pie tw pie youtube pie  
© 2018 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme