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Por LaFamilia.info - 11.07.2016

 

20161107descansoFoto: Freepik 

 

Cuando viajas con niños debes ultimar hasta el más mínimo detalle. Por eso, para que ese anhelado viaje familiar resulte tan maravilloso como lo has soñado y sin ninguna clase de contratiempos, te recomendamos seguir estos consejos:

 

1. Reglamentación para menores de edad

 

Cada país tiene una reglamentación para salir del territorio nacional con menores de edad y más cuando uno de los padres no viaja con los pequeños, por eso, para evitar sobresaltos de último momento, es importante investigar los requisitos necesarios para salir del país con niños.

 

2. Comunícate con la compañía aérea

 

Al momento de hacer la compra de los boletos aéreos es necesario informar a la aerolínea que vas con un bebé, pues la compañía aérea lo debe registrar como un pasajero así no ocupe un asiento (como es el caso de los menores de dos años en la mayoría de los casos), y esto debe hacerse con anticipación.

 

3. Para aliviar la presión de los oídos

 

Para evitar que al bebé le duelan los oídos por el cambio de presión atmosférica que ocurre durante el despegue y aterrizaje del avión, lo más recomendado es darle biberón o permitirle el chupo o chupete, de este modo la succión ayuda a evitar esta molestia. A los más grandecitos se les puede dar algo de comer o beber.

 

4. El equipaje de mano

 

No olvides tener a la mano algunas cosas necesarias de los niños, por ejemplo: medicinas, algo de comer, toallitas o pañuelos húmedos, una cobija o frazada pequeña y un cambio de ropa por si ocurre algún problema con el equipaje o si los niños se llegan a ensuciar. Pero trata de llevar lo menos posible en el equipaje de mano, pues así estarás con más libertad para estar al tanto de los niños.

 

5. Las comidas

 

Recuerda que los controles de seguridad del aeropuerto pueden retener cierto tipo de alimentos, debido a que algunos países prohíben el transporte de productos alimenticios no industrializados; como es el caso de Estados Unidos, el cual no permite la entrada de la mayoría de las verduras, frutas, semillas y productos de origen animal. “Antes de viajar, verifica si tu país de destino permite el transporte de los productos alimenticios que planeas llevar. Esa información puede ser encontrada en el sitio web oficial del gobierno del país de destino”, informan desde el sitio de viajes eDestinos.com.

 

Sin embargo, en la mayoría de los casos, los biberones, leche materna o jugos en biberones, comida envasada para bebés o niños pequeños, sí están permitidos.​

 

6. Para evitar mareos y vómitos

 

No todos los niños se marean, pero es algo común entre los más pequeños. Puedes consultar con tu pediatra para darle un medicamento y así evitar el malestar que puede causar el viaje en avión o en auto.

 

7. Coche o carriola de bebé

 

Los coches o carriolas de bebé están exentos de cargos de equipaje, siempre y cuando vueles con el infante, sin embargo, es aconsejable verificar las medidas y el peso permitido por la aerolínea antes de viajar. Los más prácticos son los coche tipo ‘paraguas’ o los que son totalmente plegables. En cualquiera de los dos casos, debes llevarlo hasta la puerta de embarque, donde debes registrarlo.

 

8. Por último, ¡no te estreses!

 

Los viajes familiares son simplemente inolvidables, son experiencias que unen la familia, la oxigenan al salirse de la rutina, les brindan descanso y les permiten tomar nuevos aires para retomar la vida diaria. Por eso, no permitas que nada arruine este momento, trata de relajarte un poco, así los niños se ensucien, no coman como siempre lo hacen, se duerman un poco más tarde, etc. Si bien hay que seguir educando, se puede bajar un poco la guardia en las vacaciones para disfrutar en grande! 

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Por LaFamilia.info - 26.06.2015

 

 

Si hay algo que añoramos de la infancia es el tiempo de vacaciones. Eran momentos únicos que vivíamos en familia y disfrutábamos de las pequeñas cosas; no necesitábamos de juegos sofisticados ni de un hotel cinco estrellas para pasarla bien.


Sería maravilloso que nuestros hijos cuando crezcan, tengan el mismo sentimiento de añoro de las vacaciones, por eso es importante que les enseñemos a disfrutar de las “pequeñas” grandes cosas que componen la vida y por un momento olvidemos la tecnología y demás avances del “mundo moderno” para disfrutar lo bello y lo simple. ¡Así que manos a la obra!, demuéstrale a tus hijos que la vida está más allá de un “like”, un nuevo “amigo” en facebook, y de un videojuego. Estas son algunas actividades que debes vivir con tus hijos en estas vacaciones:


1. Emprende una expedición botánica


Los niños son observadores por excelencia pero hay que fomentarles esa capacidad de asombro, por eso emprende una expedición botánica a través de algo tan simple como una caminata en el campo o en el jardín botánico de la ciudad, ¡jamás lo olvidarán!

 

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2. Rescata los juegos de mesa


Lo mejor de los juegos de mesa es que hay algunos para todas las edades y son la mejor opción cuando el clima no permite salir de casa. Seguramente tienes varios de estos juegos guardados, así que atrévete a rescatarlos y pasa un maravilloso rato en familia.

 

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3. Una tienda de campaña bajo las estrellas


Los niños adoran hacer tiendas, carpas o pequeños campamentos, si tienes la posibilidad de hacerlo en el campo o al aire libre mucho mejor, pero tampoco limites la imaginación, en casa también lo puedes hacer y los niños lo amarán.

 

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4. Déjalos crear


Usando elementos que tenemos en casa podemos crear cosas asombrosas; hay miles de ideas, aquí te damos algunas: Manualidades para las vacaciones

 

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5. Juega en la arena


Si vas a la playa disfruta con tus pequeños en la arena, coleccionen caracoles de todos los tamaños y hagan un grandioso castillo e inventen historias de príncipes y princesas.

 

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6. Prepara una rica receta familiar


Las abuelas tienen recetas que han pasado de generación en generación, aprovecha una de ellas para enseñarla a tus hijos y divertirse en grande.

 

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7. ¡Y que no falte un picnic!


Disfrutar de la naturaleza no tiene precio, así que prepara junto a los pequeños unos deliciosos sándwich y vete al parque con ellos. Pueden llevar la bici, los patines o lo que cada quien quiera para pasar una tarde al aire libre. Este siempre será un plan muy divertido.

 

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Estos son los momentos que alimentan el alma y las relaciones, además son una forma de educar jugando. Hay muchas más ideas, estas son sólo algunas que te propone LaFamilia.info para que vivas unas vacaciones diferentes y queden para siempre en la memoria de tus hijos!

 

 

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Ma. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguía
21.06.2008
 

La violencia tiene un gran impacto en TV. Las investigaciones afirman que el 85% de los programas de ficción contiene violencia. Para hacernos una idea, un adolescente, antes de acabar este período evolutivo, habrá contemplado más de 13.000 muertes.

 

La contemplación de la violencia provoca violencia o al menos eso es lo que se supone, pero es difícil de demostrarlo empíricamente. Las variables que estarían implicadas en el impacto negativo de la violencia televisiva pueden ser las siguientes:

 

El contexto donde ocurre esa violencia: Si los contextos violentos que se nos ofrecen son similares a nuestro medio vital habitual, se podría dar un aumento de las actuaciones violentas por identificación con las mismas. La mayor parte de la violencia en TV ocurre en contextos interpersonales muy similares a nuestras propias vivencias.

 

La justificación de la violencia: La violencia gratuita tiende a aumentar el comportamiento violento, en la mayoría de las situaciones violentas que aparecen en la pequeña pantalla no se presenta como el último recurso sino más bien como el único. Los menores pueden acaba pensando que el ser violento es el único modo de ser.

 

El contenido de la justificación: Qué se nos puede decir con esa violencia. Los héroes violentos suelen erigirse en portadores de la verdad y la justicia, y dictaminan la bondad de los hechos por encima de los criterios éticamente aceptados por la sociedad.

 

La persona que percibe la violencia: Evidentemente la receptividad de la persona que está expuesta a las acciones violentas en la televisión depende de muchas variables, las principales podrían ser las siguientes:

  • Grado de frustración con el que se encuentre el televidente (situación puntual que acentúa la contemplación de la violencia).
  • Agresividad del perceptor (los más agresivos tienden a actuar de forma más violenta cuando ven violencia).
  • En el caso de los niños hay que añadir la fragilidad de sus criterios éticos, que les hace aceptar las expresiones violentas sin discernir su idoneidad.

La asunción de la violencia por parte de los más pequeños se puede explicar a través de distintos mecanismos psicológicos. Los más destacados podrían ser los siguientes:

 

IDENTIFICACIÓN: con los personajes de los programas televisivos. Mecanismo de raíces psicodinámicas que nos habla de la adopción como propia de las características del héroe por parte del niño.

 

IMITACIÓN: Condicionamiento Vicario. La imitación de un modelo socialmente aceptable, el héroe, por parte del menor.

 

AGUDIZACIÓN: La violencia incrementaría el comportamiento violento de sujetos propensos a la misma. Actuaría como estímulo desencadenante en aquellos niños especialmente inquietos.

 

ANSIEDAD: El temor ante el entorno que se nos presenta como violento, conduce a respuestas defensivas que pueden producir respuestas de imitación, que en este caso serán respuestas violentas.

 

ASOCIACIÓN: Tiene que ver con el Condicionamiento Clásico. Se trata de asociar que ante situaciones de conflicto la única respuesta posible es la respuesta violenta. La repetición de este mecanismo va a generar otro proceso:

 

ACTIVACIÓN DEL INDIVIDUO: La repetición de respuestas violentas va a disminuir el umbral de sensibilidad del niño ante la misma y le va a facilitar emitir respuestas similares.

 

DESENSIBILIZACIÓN: Ley de la Habituación ante la repulsa de la violencia. La sucesiva exposición ante situaciones violentas produce que el niño cada vez sienta menos malestar ante las mismas. Esto podría explicar el silencio en los

procesos de victimización entre iguales. Para un niño que está acostumbrado a aceptar las respuestas violentas no le va a suponer nada ver como maltratan a otro niño.

Pero el proceso de aceptación de la violencia televisiva y su traspolación a la vida real no sólo depende de variables individuales del niño. También la actitud familiar ante esta violencia influencia y facilita esa posible traspolación de la que hablamos. Entre las variables familiares implicadas en la repercusión de la violencia televisiva en los más pequeños estarían:

Comportamiento violento de los padres: un patrón de comportamiento violento por parte de algún progenitor o de ambos sumado a la contemplación de violencia en televisión puede aumentar las respuestas violentas en los niños, además de su justificación.

 

La contemplación de programas violentos por los padres: sobre todo cuando esta contemplación no es criticada, puede inducir a los menores a entender que si sus padres no condenan dicha violencia es que la misma es aceptable y, por tanto, ellos la pueden imitar con tranquilidad

 

Parece que hasta ahora estamos hablando sólo de series de ficción con personajes humanos, pero de la violencia tampoco se escapan los dibujos animados y las series de animación. En los dibujos animados las secuencias violentas son muy frecuentes. Los datos empíricos nos revelan datos sorprendentes:

  • El 40 % de las conductas violentas son ejecutadas por los protagonistas.
  • El 66% de las mismas son de carácter proactivo, no se producen como defensa ante nada.
  • El 75 % de las consecuencias de la violencia no aparecen o son mucho menores que en las de las de ficción reales.

 

La mayoría de las veces las conductas violentas están justificadas por un fin (amistad, justicia...)

 

No perdamos de vista que la abundancia de programas violentos a los que sometemos a los menores y la falta de respeto por parte de las cadenas televisivas en su compromiso de crear y cuidar franjas de contenido infantil no dejan de ser un maltrato institucional y social a la infancia. Sin embargo, que la violencia contemplada se plasme en la conducta personal dependerá, en buena parte, de la respuesta que den todos aquellos que tienen responsabilidades educativas sobre los niños: la familia, la escuela y los medios de comunicación.

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LaFamilia.info
21.06.2008
 

Entrevista a Mercedes Álvarez (autora del libro "Cómo sacar partido a la Televisión") publicada en Sontushijos.org.

Muchos padres se quejan de la televisión, no se fían de los contenidos de los programas, pero permiten que sus hijos vean demasiadas horas y, con frecuencia, dan la batalla por perdida.

¿Qué hacer cuando nuestros hijos nos echan en cara que los padres de sus amigos les dejan ver programas de todo tipo? ¿Es posible educar en un uso responsable de la televisión? ¿Cómo la usamos los adultos y qué ejemplo damos a los hijos? Éstas y otras preguntas parecidas tienen respuesta en el libro "Cómo sacar partido a la Televisión".

 

Arranca su último libro, Cómo sacar partido a la televisión (Ed. Rialp), con una afirmación que, en su pluma, parece toda una provocación: la televisión es un invento maravilloso. Entonces, ¿qué es lo que pasa, qué falla con la televisión?

Lo que falla es que no la tratamos como a un electrodoméstico más de la casa, de forma que a menudo nuestro ocio ­sobre todo en el mundo infantil­ gira en torno a la televisión. Con este libro pretendo ayudar a sacarle partido y aprovechar sus ventajas, al tiempo que educamos y formamos a nuestros hijos en cómo verla bien y sin abusar.

 

Para eso, lo primero será empezar por dar ejemplo...

El ejemplo de los padres es importantísimo para educar; si tus hijos ven que usas la tele con mesura, ellos también lo harán. Se acostumbrarán desde pequeños a seleccionar sólo lo que quieren ver.

A menudo se demoniza la televisión y sus contenidos cuando, en realidad, parece que debemos ser los adultos los que ejerzamos el control...

Yo repartiría la responsabilidad al 50%; por un lado, indudablemente somos los padres los que tenemos el poder de apagar o encender la tele, de dar o no al interruptor, de permitir que nuestros hijos vean según qué programas o no. Pero el otro 50% es de las cadenas, que tienen que responder ante los contenidos que emiten y sobre todo a qué hora los emiten. Porque a veces ponen barbaridades en el horario infantil y los niños se empapan de ellas...

 

Pero ¿por qué los padres no tienen ni idea de lo que ven sus hijos a esas horas?

Claro, debemos estar atentos para saber qué es lo que hay en el horario infantil. Pero al mismo tiempo, reclamar a las cadenas para que cumplan verdaderamente la ley y dejen de programar contenidos inadecuados en esa franja.

 

¿No caemos en el error de criticar demasiado los contenidos y menos el consumo abusivo?

No, claro, aunque la televisión fuera maravillosa y no hubiera nada de criticable en ella, ciertamente muchas veces el abuso es el problema: hay chavales que ven seis horas diarias la tele, y en ese tiempo no se relacionan, no juegan, no piensan.

 

Se habla mucho de niños y menos de los adultos y de cómo la tele puede provocar incomunicación en la pareja...

A veces nos encontramos que incluso en una pareja sin hijos la televisión forma parte inseparable de sus vidas, no pueden prescindir de ella. En el libro cuento el caso real de una teleadicta compulsiva que organizaba su vida en torno a la televisión. Estaba a merced de los culebrones y las series. Ni salía con los amigos ni nada. Es un caso límite, pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie? Yo creo que todos. Ojo con estas cosas porque terminan con la vida social y con la vida de comunicación de la pareja, en la que cada cual tiene su tele y come con su bandejita delante de la pantalla. Parece que son casos aislados o exagerados pero son bastante normales.

 

¿Cuál es la tendencia de esta adicción a la tele?

Los jóvenes siguen viendo demasiada, pero no aumenta su adicción: para ellos lo primero es la música y salir con los amigos. El problema lo vemos sobre todo en los niños y en las personas mayores. En las residencias de ancianos, hospitales, la televisión está puesta permanentemente.

 

Pero es que para muchos ancianos la televisión es su ventana al mundo...

Sí, pero aunque sea una ventana al exterior atonta, no te permite reflexión ninguna, tus neuronas están quietas...

Usted propone que se vea la televisión, pero eligiendo de antemano qué es lo que se quiere ver y no que uno se trague lo que echen en ese momento.

Para ser un buen telespectador hay dos reglas de oro: ver poca televisión y bien seleccionada. Se trata de encender la televisión porque nos interesa algo en concreto, una película, una serie, un partido... Y después, siempre que sea posible, intentar verla en familia.

 

Consejos para impedir que la tele devore a nuestros hijos

 

  • No dejar solos a los niños ante la tele y acordar con ellos el tiempo que le van a dedicar.
  • Impedir que enciendan el aparato cuando ellos quieran.
  • Evitar que esté encendida durante las comidas o mientras hacen los deberes.
  • No utilizarla como premio o como castigo.

 

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Bernabé Tierno
21.06.2008
 

Habitualmente, los medios de comunicación social nos ofrecen toda la información de cuanto sucede en el mundo entero. Compartimos con los demás seres humanos toda clase de suertes, desgracias, éxitos, catástrofes. Toda esta información también la reciben en mayor o menor medida los niños.

 

Es bueno estar informados, saber lo que pasa en el mundo, pero el problema radica en que estos medios se convierten sobre todo en medios de mentalización.

 

Diferentes vías

1. Vía afectiva, emotiva, cargada de fuertes pasiones. Por esta vía es fácil despertar e incrementar las conductas violentas, agresivas y pasionales presentando modelos que triunfan y a los que les resulta muy rentable tal comportamiento. En el caso concreto de los niños les queda claro, desde los primeros años, que lo que se hace y dice en la tele es bueno y recomendable. Ahí está el peligro.

2. Vía de los reflejos condicionados. Estamos llegando a una dependencia generalizada del consumismo sin freno. Hoy más que nunca la ética de la persona y las pautas de su conducta están siendo marcadas por la estética del consumo a causa de la televisión.

3. Vía subliminal. La fascinación de las imágenes, hechos y actividades que ofrece la pequeña pantalla actúan sobre los mecanismos que activan la conducta del sujeto, a espaldas suyas, sin percatarse de que está siendo moldeado (teledirigido) día a día, hasta sufrir una transformación total.

 

Alienación y dependencia

1. Por el mecanismo de proyección, el teleadicto se habitúa a descargar, atribuir o proyectar sobre los personajes cuyas acciones contempla sus propios conflictos, pasiones, odios, complejos, etc., de orden interno. Este mecanismo de defensa desconecta al sujeto de su propia realidad en la vida diaria, le incita a descargarse de responsabilidades y atribuir a los demás lo que no soporta admitir ni reconocer en sí mismo. Inutiliza a la persona para encarar los problemas.

2. Por el mecanismo de identificación, el sujeto escapa también de su propia realidad para meterse en el personaje ficticio con que se identifica, viviendo y sintiendo sus luchas, victorias, celos, placeres, infidelidades, conductas violentas, etc., que tenderá a imitar de manera inconsciente. Cada persona vivirá y sentirá la ficción de manera más o menos intensa según su edad.

Los niños son presa fácil de este mecanismo pues, muchas veces, no logran distinguir la ficción de la realidad.

Sabemos por estadísticas que nuestros niños pasan cada año frente al televisor unas 1.300-1.400 horas, mientras que las horas del colegio al año no llegan a mil. Esto significa que todo joven que llega a la mayoría de edad ha pasado frente a la pantalla de TV entre 20 y 25.000 horas.

Es evidente que no estamos ante algo sin importancia y tenemos que aprender todos a usar un medio tan poderoso. La TV es un potencial inmenso que puede enriquecer y ayudar muchísimo a aprender y saber muchas cosas en poco tiempo.

En este tiempo se encierran múltiples posibilidades de enriquecer la mente y el psiquismo humano.

 

Perjuicios y beneficios

En psicología infantil y juvenil se podrían lograr muchísimas cosas, como, por ejemplo, fomentar conductas sociales de cooperación y ayuda a los demás, de autocontrol, de esfuerzo y formación personal, etc. Ofreciendo modelos dignos de imitar por su atractivo y cuya conducta responsable, respetuosa y sacrificada por los demás fuera provechosa.

El problema es que la televisión no deje tiempo para el diálogo entre los esposos, para el de los hijos con los padres y para el de los hermanos entre sí.

Es evidente que la televisión corta de raíz la posibilidad de desarrollar otro tipo de actividades en todos los hogares: dialogar, leer, estudiar, escuchar música, jugar, reír y hasta dormir.

En definitiva son dos las consecuencias que están perjudicando más al niño y a la familia: la primera es la incomunicación. No hay tiempo para hablar de nada porque lo absorbe todo la tele. La segunda es que se está perjudicando el hábito de la lectura y está influyendo de manera muy directa en los resultados escolares.

Se ha demostrado que cuantas más horas pasa un niño frente el televisor, por término medio, menor es su rendimiento escolar y más posibilidades tiene de llegar a fracasar en el estudio.

 

Saber utilizarla

1. Lo primero que hay que hacer es aprender a prescindir de ella y apagarla cuando los programas o temas que desarrolla no sean de nuestro interés o el de nuestros hijos y no permitir que «nos organice la vida».

2. Aprovecharla para estimular el diálogo familiar comentando temas de interés y fomentar la actitud crítica.

3. No estar psíquicamente pasivo, sino activo. Un buen programa de TV estimula intelectualmente como el mejor de los libros.

4. Los contenidos de ciertos programas interesantes pueden servir de materia de trabajo para el estudio; inclusive para el colegio.

5. Hay que enseñar a «ver» anuncios y desenmascarar la manera en que pretenden convencer e influir al televidente para incitarlo a comprar. Esto gusta muchísimo a la mayoría de los niños.

6. Se puede fomentar la unión de la familia utilizando determinados programas para enjuiciarlos, analizarlos, criticarlos y valorarlos en común. Que hasta los más pequeños opinen y sean escuchados por todos.

7. Acompañar siempre que se pueda a los niños mientras están frente al televisor para enseñarles a tener una mente activa y crítica de cuanto ven. Que sepan comentar y valorar actitudes, gestos, conductas..., y no contemplar pasivamente.

8. No permitir que el niño vea la TV más de una hora diaria, en lugar de las tres horas que ve el niño español por término medio, y de las cuatro o cinco que suele ver el sábado y el domingo.

9. Ilusionarlo con actividades deportivas, reuniones con amigos, actividades al aire libre y otras para ir reduciendo el tiempo dedicado a la TV.

10. Convertirla en un instrumento valido en la formación del niño o del adolescente, a todos los niveles.

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