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Por M. J. Pérez Barco – ABC.es / 07.05.2018

 

Foto: Freepik 

 

Ni tienes que ser una madre superdotada ni prodigiosa. Ni exigirte al máximo, ni hacer de todo ni hacerlo bien: criar niños prodigio, tener un aspecto fabuloso, ganar un buen sueldo, mantener la casa inmaculada, ser la esposa perfecta... Las madres son como son, con sus virtudes y errores. Aceptarte a ti misma, tal y como eres, te hará la vida más feliz. Y eso es lo que Meg Meeker, pediatra y terapeuta, te aconseja a lo largo de las casi 300 páginas de su libro «Los diez hábitos de las madres felices».

 

En un viaje al interior de cada mamá, la doctora hace un llamamiento al cambio para liberar a las madres de la creciente presión que ejerce sobre ellas esta continua necesidad de perfección y del peaje que pagan a costa de su salud física, emocional y mental.

 

Con consejos muy prácticos y un lenguaje ameno, la doctora Meeker hará que disfrutes de tu vida y eduques a tus hijos sacando lo mejor de ellos y de ti misma. La autora aporta miles de ideas en su libro para empezar a ser una madre feliz y equilibrada. He aquí la primera recomendación que hace esta terapeuta para que comiences a construir tu felicidad:

 

Lo primero: Valórate como madre

 

Las madres occidentales, sobre todo, son demasiado críticas con su trabajo. Una forma de valorarte a tí misma es haciendo una lista de las cosas que realmente sabes hacer bien: escribe lo que eres, lo que te gusta y con lo que sueñas y, cuando tengas pensamientos negativos, piensa en esas cosas positivas. «Trabaja la lista», dice Meg Meeker: desde comprarte un conjunto que te haga una buena figura, hasta quedar con una amiga o hacer deporte si te apetece.

 

Ten otro aspecto en cuenta: las madres que no tratan de impresionar a nadie son más felices, por el contrario aquellas que se dan aires suelen ser más inseguras y no se sienten completas. Acéptate como eres, con humildad, y no trates de aparentar ni de impresionar a nadie. Te sentirás más cómoda.

 

2. Cuida tus amistades verdaderas

 

Querer a una amiga supone interrumpir el trabajo cuando ella tiene un problema; escucharla cuando estemos superocupadas; salir en su defensa aunque estemos enfadas con ella... Trabajar la amistad es un hábito. 

 

3. Deja de competir con otras mamás

 

La envidia y los celos se desatan en muchas mujeres cuando ven a otra madre que parece haber encontrado el equilibrio y la felicidad. Y a la vez sienten que quieren aprender de ella. Hay que dejar de competir con otras madres. Para ello:

 

— Reconoce que sientes envidia y no te engañes.

— Identifica el motivo de esa envidia. ¿Realmente necesitas eso que envidias? ¿Te va a hacer más feliz de verdad? Elimina ese motivo y deja de ser competitiva.

— Elogia con frecuencia a los demás.

— Céntrate en la plenitud, no en el vacío: Anota en un papel todo aquello por lo que estás agradecida, céntrate en lo que tienes. Hazlo durante tres o cuatro semanas, ya comprobarás tu estado de ánimo.

— Sé amable con tus seres queridos, los vecinos...

 

4. Crea una relación sana con el dinero

 

Tener una relación sana con el dinero es fundamental para un buen equilibrio. Piensa que:

 

— El dinero no te da la seguridad, sino la confianza en ti misma y en tus seres queridos. Gasta tus energías en ellos.

— Pregúntate por qué abres la cartera: si realmente compras un artículo por necesidad o porque tu mejor amiga también lo tiene.

— Busca la alegría en casa, no en el dinero.

 

5. Busca tiempo para la soledad

 

Si bien las madres necesitan a los hijos, la pareja, la familia, las amigas... también requieren de sus momentos de soledad. Les sabe a gloria:

 

— Empieza con ratos pequeños: ir a la frutería sola, sentarte en la terraza 15 minutos después de acostar a los niños...

— Busca un lugar para estar sola, y hazlo saber.

— Intenta tranquilizar tu mente: no pienses en todas las cosas que deberías estar haciendo, déjalo para más tarde.

— Profundiza: Aprender a esperar las respuestas y la paz.

 

6. Da y recibe amor de forma saludable

 

Hay cuatro maneras de dar y recibir amor de manera saludable, según la doctora Meg Meeker: 

 

— Toma la iniciativa con tu pareja, aunque descubras tu corazón y eso te haga sentirte insegura. Si hay problemas, identifícalos y sé tú quien tome las riendas para solucionarlo. Sé la primera en cambiar.

— No te tomes a los seres queridos tan a pecho: cuando un ser querido te hace daño, a veces sus palabras no van contra ti sino que son muestras de su enfado.

— Aprende a interpretar a los demás y deja que los demás te interpreten.

— Expresa tu amor aún cuando no tengas ganas.

 

7. Vive de forma sencilla

 

Meg Meeker cree que la sencillez nos hará más felices. Para lograrlo aconseja:

 

— Identifica tus prioridades y persíguelas. «Haz una lista con los objetivos que tengas en el fondo de tu alma, tus esperanzas secretas, lo que harías si no tuvieras limitaciones de tiempo y dinero», explica Meeker. Ordénalas de 1 a 10. Después tacha todo excepto los tres primeros renglones: son tus tres expectativas más importantes. Trabájalas durante un año.

— Cambia tu manera de hablar: di lo que piensas.

— Pierde el control: estamos en la vida de los hijos por un tiempo limitado, hasta que pasan al mundo adulto. Les damos todo nuestro cuidado pero también hay que abandonar la idea de que somos totalmente responsables de lo que les ocurre.

 

8. Libérate del miedo 

 

Para enfrentarnos a nuestros demonios lo primero es idenficarlos, después admitir a qué tenemos miedo en concreto y repetirnos que vamos a destruirlo. La doctora Meeker expone una forma de insesibilizarse poco a poco a ese miedo: Imagina el mundo si tu miedo se hiciera realidad. Escríbelo en un papel y léelo detenidamente. Después rompe el pape y tíralo. Repite el ejercicio cada día hasta que sientas que controlas tu miedo.

 

9. La esperanza es una decisión: ¡tómala!

 

El secreto para ser feliz es mantener viva la llama de la esperanza. La terapetua Meeker te propone cuatro maneras de conseguirlo: fomentar una actitud de agradecimiento, aprender a confiar, esperar que lleguen cosas buenas y plantar cara al pensamiento negativo.

 

10. Valora la fe

 

Todos creemos en algo. Así que la pregunta más importante es en qué debemos creer y por qué. Por eso, si la fe es una parte importante de nuestra experiencia diaria por qué no le prestamos más atención.

 

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Por LaFamilia.info 

 

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La sociedad moderna se ha puesto un tanto exigente con las madres: deben ser las “coach” de sus hijos, las mejores esposas, también competentes y brillantes en sus puestos laborales, deben verse arregladas, bonitas, y ¡en forma! Ah, y la casa siempre en orden... Las “súper mamás” de hoy se sienten agotadas.

 

Todas estas condiciones han hecho que las mujeres se vuelvan inseguras en cuanto a sus capacidades de ser madre y han olvidando la esencia natural y femenina que fluye cuando a su cuidado se encuentra un pequeño ser. Esto también ha llevado a causar un gran temor a las que aún no se han decidido a ser madres.

 

A propósito del tema, nuestra bloguera La Mamá Oca hace esta reflexión en su escrito “La maternidad no es perfección”:

 

“¿Qué chip se ha quemado en nosotras, las mujeres, que vivimos una angustiosa inseguridad en torno a nuestro rol de madres? ¿Por qué mientras más sabemos, más tememos? ¿En qué parte de la historia nuestra liberación femenina sometió a nuestra naturaleza de mujeres? Lo que debería ser algo normal se ha convertido en un juego de decisiones, depresiones, postergaciones, sacrificios mal entendidos, entre otros tantos dramas, que nos han hecho pensar que la mujer no está hecha para ser madre de buenas a primeras y que si no somos súper archi perfectas –bajo nuestra propia escala de valores, claro está— nuestros hijos nos odiarán y serán pequeños monstruos infelices. Y así empezamos este calvario de amor que nos carga de culpas y cuestionamientos, además de tareas agotadoras para alcanzar esta utópica perfección.

 

(…) ¿Qué nos ha pasado? ¿El feminismo radical no sólo convenció a los hombres de que son totalmente prescindibles como padres sino también nos convenció a nosotras que siendo simplemente madres dispuestas a amar y a educar estamos siendo imperfectas y candidatas a la infelicidad? ¿El mundo de hoy, consumista y relativista, ganó la guerra al amor puro y bueno, es decir, al más natural de los amores?”. 

 

Por eso como dice Giuliana, la mujer que está detrás de “La Mamá Oca”, no debemos olvidar jamás el potente vínculo natural que existe entre una madre y su hijo, ni obviar que la maternidad es un DON que viene cargado de sabiduría, fortaleza e intuición, que todas las madres, adoptivas o biológicas, lo poseen sin excepción alguna.

 

Te queremos como eres

 

Recordemos que la palabra “matrimonio” se deriva de la expresión latina "matris munus", oficio de madre. De ahí que acostumbramos a decir que un hogar es lo que es la madre, que la madre llena el hogar. Por esa razón, una familia ya es feliz y no todo tiene que marchar a la perfección, precisamente en ese proceso caótico y hermoso a la vez, es que realmente se llega a ser feliz.

 

Así que el gran consejo para las madres es no echarse culpas, ni menospreciar su rol; mejor las invitamos a aceptar sus fortalezas y debilidades, y trabajar por ser mejor pero sin perder de vista lo más importante: no tienes que ser perfecta para que tus hijos te quieran.

 

Por consiguiente, date el permiso de sentir cansancio, o aceptar que has tenido un mal día, o que te has equivocado, o llora “supuestamente” sin tener razón. El mundo no se acabará, y sí sentirás un gran alivio de saber que eres completamente normal. Después, respira profundo y con sólo ver a tu familia, te llegará de inmediato una recarga de fuerzas. Confía en ti, en tu esencia femenina, en tu don.

 

Hoy nos ponemos en los tacones de mamá, para entender su exigente mundo y reflexionar sobre cómo los hijos y el esposo pueden ayudar a quitarles tanto peso que tienen en sus espaldas. En  este Día de la Madre, dile a tu mamá, a tu esposa o a las madres que tienes alrededor: “No tienes que ser perfecta, te queremos como eres”.

 

Te dejamos con este video para confirmar que todo lo anterior es cierto.

 

 

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Alianza LaFamilia.info y el Instituto de la Familia - 04.05.2015

 

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El mes de mayo es una oportunidad para hablarle a la mujer real, aquella que lucha por sacar adelante sus proyectos y ambiciones en todos los aspectos de su vida.

 

No hace falta explicar que formar un hogar, construir una familia, educar a los hijos, constituir un buen matrimonio y hacer que la vida funcione, es una tarea de titanes. Y si al panorama le sumamos la responsabilidad de cumplir en un ambiente laboral demandante y exigente, el escenario se complica aún más.

La vida de hoy es similar a una carrera en la que enfrentamos obstáculos, hacemos sacrificios, emprendemos desafíos y estimulamos a otros para llegar a la meta. Actualmente, existen varias corrientes ideológicas acerca de la mujer, con las que necesariamente convivimos y que en oportunidades contagian nuestra manera de pensar, comportarnos y educar.

 

Una de ellas es la tiranía de la imagen, que está llevando a la mujer al deseo de ser modelo en todo y para todo, por medio de una transición entre lo real y lo plástico, y al olvido de su esencia.

 

La experiencia indica que una verdadera mujer que deja a un lado la obsesión, que puede establecer una conversación inteligente, que tiene un corazón amable y fuerte, se hace muy atractiva.

 

Rescatar el verdadero significado del ser femenino

 

Muchas mujeres van por el 10 en todos los terrenos, generando la utopía de la superwoman, dentro de una sociedad en la que el consumismo se estimula constantemente planteando la felicidad como sinónimo de tener.

 

Esta manera de ver la vida está llevando a que muchas mujeres se sientan agobiadas y pierdan de vista cuál es realmente la meta y cuáles son los mejores medios para llegar a ella.

 

La invitación es a pensar en que si logramos equilibrar los distintos aspectos de nuestra vida; si nuestros amores, aspiraciones personales, sueños, apuntan hacia el horizonte donde queremos ir. Porque es muy posible que las amenazas antes descritas, hayan entrado de una manera u otra a nuestras vidas, a nuestro hogar.

 

El eje humanizador de la familia

 

Hay que rescatar el valor de la mujer común y corriente, con la belleza de una vida gastada por el bien de los suyos. Además de ir al gimnasio, es necesario enriquecer nuestras vidas, convertirnos cada día en una mejor persona, más completa, más profunda, con un claro sentido de la existencia y una firme jerarquía de valores. Esto no será tan glamoroso, pero tendremos al final una vida plena.

 

La mujer es y será siempre el eje humanizador de la familia, en torno al cual se estructura la sociedad. Asumir, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad es el gran cometido que le espera cada día.

 

Existe actualmente una gran necesidad de reivindicar el verdadero significado del ser femenino para impregnar todas las facetas de la vida con su disposición sincera frente a las necesidades y los requerimientos de los demás, con la capacidad de darse cuenta de sus posibles conflictos interiores al encontrarse consigo misma. Todas las crisis de la mujer tienen sus raíces más profundas en la incapacidad de descubrir estos dones.

 

Es necesario que seamos lo que debemos ser, para que no atentemos contra nuestra propia condición, para que alejemos lo más posible el riesgo de aniquilarnos y para que crezcamos haciendo realidad día a día todo lo que comporta el que seamos nada menos que mujeres.

 

Ser mujer en pleno siglo XXI es un reto en todos aquellos espacios que ocupemos: madres, esposas, hijas, hermanas, trabajadoras, participando en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que damos a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido, a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

 

Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 19-03/13.  Autora: Marcela Ariza de Serrano, Directora General Gimnasio Iragua

 

 

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Por LaFamilia.info 

 

Foto: Freepik 

 

Aunque nuestro rol de mamás implica transmitirles numerosas enseñanzas a los hijos, ellos son nuestros grandes maestros. 

 

La maternidad es un camino de aprendizaje y de transformación personal: nos damos cuenta que somos capaces de muchas cosas que antes parecían imposibles, superamos nuestros miedos, derribamos las limitaciones, potencializamos nuestras capacidades y descubrimos que tenemos otras nuevas. Por eso decimos hay que cosas que aprendes siendo madre, estas son sólo algunas de ellas: 

 

1. Conoces el verdadero significado del amor

 

El amor por un hijo es algo inexplicable. Es un amor transparente, carente de egoísmo y de ambición personal. Por este amor, una mamá desafía hasta sus propias capacidades y realiza actos verdaderamente heroicos para proteger y velar por el bien de sus hijos.

 

2. Aprendes a ser fuerte

 

Hay días difíciles, agotadores, que no tienes ni un momento para pensar en ti. Pero pocas veces desfalleces porque la maternidad te hace fuerte, te da la capacidad de luchar y aprendes a sacar fuerzas de donde las hay, a perdonar, a aceptar y a seguir adelante, porque un hijo merece todo y por él haces hasta lo imposible.

 

3. Aprendes a darlo todo sin esperar nada

 

Cuando nace un hijo, ya vives para él, desde el mismo embarazo, te entregas a esa vida. Los trasnochos, los cuidados, las horas que pasas dándole pecho, después cuando no quiere dormir solo, cuando te pide que le ayudes en sus tareas, cuando llora porque ha tenido su primer desamor… El amor de madre se entrega de forma desinteresada, no lleva cuentas.

 

4. Aprendes a valorar las pequeñas cosas

 

No hay duda que un hijo te hace ver la vida de un modo diferente. Ahora valoras una mirada, un abrazo, una sonrisa, un tiempo de juego con tu hijo, un helado juntos, una tarde soleada o un domingo en cama viendo la tele; todos estos momentos se convierten en el sentido de tu vida. Ahora nada te da más felicidad que llegar a casa y que tu hijo te de un abrazo, o te muestre un pequeño avance en su desarrollo, o te llame cuando ya se ha ido lejos de casa... Aprendes que el último modelo de auto o la casa que tanto sueñas, no es nada en comparación con que tu hijo esté sano y feliz.

 

5. Descubres capacidades que desconocías

 

Que eres más paciente de lo que pensabas, que tienes más poder de autocontrol, o que las manualidades sí son lo tuyo. La maternidad te hace descubrir que sí eres capaz y además te ayuda a desarrollar otras habilidades que tenías un poco dormidas. En otras palabras, la maternidad te ayuda a ser una mejor persona.

 

Usualmente reflexionamos de lo que los padres debemos enseñar a los hijos, pero en realidad los hijos son un grandioso camino de aprendizaje para los padres. Estas son sólo algunas cosas que los hijos te enseñan una vez te conviertes en madre.

 

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Por LaFamilia.info - 28.05.2015

 

CampañaMadres2015 

 

Durante el mes de mayo invitamos a las madres a que nos compartieran una foto que expresara un momento #AmoSerMamá y así celebrar juntos este maravilloso mes. A continuación presentamos a las ganadoras, quienes fueron premiadas con el Curso Virtual Ayudar a crecer a los hijos: desde el primero hasta los 10 años”. Gracias a todas por participar, las fotos son realmente hermosas, ¡hablan por sí solas!

 

 

Verónica Magana

Mexicana viviendo en Estados Unidos

Soy fiel seguidora de LaFamilia.info, creo firmemente en la familia, como principal eje para transformar una sociedad y que el ser humano aprende a "ser" en casa, en familia. La foto fue cuando nació nuestra quinta hija en 2011 "nuestro momento".

 

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Maribel Ortega

#AmoSerMamá de dos hermosas hijas

 

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Paula Andrea Alzate

#AmoSerMamá de trillizos

Llegué a Colombia hace un año con mis bebés que son argentinos y dentro poco regreso a Buenos Aires.

 

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Ximena Navia 

Cali, Colombia

#AmoSerMamá de un chiquito y otro que viene en camino!

 

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Leslie Chacón
Guatemala

Recordando un maravilloso momento #AmoSerMamá

 

Leslie Chacón 500x360 edit

 

 

Alejandra Orpinas

"Soy de Santiago, Chile y me encanta su página!"

 

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