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Alianza LaFamilia.info y el Instituto de la Familia - 15.06.2015

 

20151506padre 

 

Es un hecho: a los niños se les está negando cada vez más la oportunidad de conocer un modelo masculino y un estilo de conducta paterna. Hoy, por lo menos 40% de ellos, crece en familias sin papá, por causa del divorcio, la maternidad en solitario y los cambios de pareja.


La falta del padre supone para los niños perder protección física, compañía y afecto, además de recursos económicos. La psicología recalca que el padre no es un elemento pasivo en su desarrollo sino que desempeña un papel específico, esencial en su proceso educativo.


Esta ausencia marca la tendencia demográfica del momento y es la principal causa del retroceso en el bienestar de los niños. Es un factor que influye en los problemas sociales más urgentes que comprenden el embarazo de adolescentes, la violencia intrafamiliar, la delincuencia, el consumo de drogas entre los jóvenes o muchos casos de fracaso escolar (Universidad de Newcastle). A pesar de sus importantes consecuencias sociales, la carencia de padre es frecuentemente ignorada o negada.


En este contexto se está perdiendo algo más complejo: el concepto de paternidad. En otros momentos de la historia, como los tiempos de guerra por ejemplo, también se vieron padres ausentes pero con otra perspectiva; ahora nos enfrentamos a algo más que una simple pérdida física. El niño de los años 40 podía decir: “Mi padre tuvo que dejarme para hacer algo importante”. El niño de hoy tiene que decir: “Mi padre me abandonó porque quiso”.


El principal resultado de este fracaso es la propagación de un egoísmo que reacciona a todo lo que no sea el modo más pueril de entender la felicidad personal. Para la sociedad, la principal consecuencia es la continua fragmentación de esta en individuos aislados unos de otros y ajenos a las aspiraciones y realidades propias de la pertenencia a una familia, a una comunidad o a una nación. (David Blakenhorn Fatherless America Basic Books, New York, 1995).


Hacia el rescate de la figura paterna


Es importante, entonces, que la sociedad actual y las nuevas generaciones reflexionen acerca del rol de los padres y su verdadero compromiso en la formación de sus hijos:


• Padre es aquel que participa activamente en todos los acontecimientos importantes de sus hijos.
• Es aquel que organiza sus horarios para llegar temprano a casa.
• Es un individuo equilibrado y maduro, que ve y acepta el embarazo como una oportunidad para amar más a la mujer que tiene a su lado.
• Quiere disfrutar de sus hijos desde que nacen, sin sentirse relegado o atrapado por su nueva condición.
• El padre de hoy debe ser tolerante, comprensivo, amoroso y razonable en todos sus actos.
• Debe estar dispuesto a compartir las responsabilidades de crianza: alimentarlos, cambiar pañales, bañarlos, jugar con sus hijos.
• Sabe identificar las actividades que tienen más importancia en su vida; reconoce que el aspecto financiero es indispensable pero no lo es todo; defiende los mejores momentos del día para estar con los hijos, con la esposa y no olvida ser amigo de sus amigos.
• Es consciente de que las relaciones se deben cultivar (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo) para hacerlas duraderas y positivas.


Una invitación a reflexionar


Si hiciéramos una encuesta sobre la figura del padre a personas mayores de 30 años, podríamos encontrar respuestas como estas: “Mi padre era extremadamente trabajador y lo admiraba, pero nunca pude tener confianza en él, siempre estaba ausente”. “Cuando llegaba a casa, mi madre nos pedía que no le diéramos problemas, pues venía cansado y por eso nunca le conté mis preocupaciones”. “A mi padre le molestaban los niños menores de 3 años, no les tenía paciencia”. “Mi madre siempre me amenazó con mi padre”…


¿Cuál respuesta sería la suya? Si es padre, no debe olvidar que la paternidad y los valores se transmiten solo con la convivencia, la cual implica establecer relaciones abiertas y cordiales con los hijos. Así, cuando ellos crezcan, habrán creado un vínculo basado en la confianza. De lo contrario, se sentirán incómodos los dos cuando estén juntos, y menos deseos tendrán de compartir el tiempo.


Para cultivar la confianza entre padre e hijo, es importante el refuerzo positivo; compartir situaciones que ocupan y preocupan, y evitar el empleo equivocado de "nunca haces nada bien". (Aaron Hass).


Los modelos masculinos se reconocen y se aprende de ellos si el padre está presente.


Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 12-06/11. Autor: Instituto de La Familia. Universidad de La Sabana

 

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