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Por LaFamilia.info
 

20161017hFoto: Freepik 

 

Por querer comunicarse con los hijos, algunos padres caen en una especie de interrogatorio o en una plática tipo discurso, el cual los hijos encuentran aburrido o carente de su interés. Estas son varias recomendaciones que ayudarán a que ese diálogo familiar fluya naturalmente.

 

Muchas veces los padres quieren comunicarse con sus hijos, pero se ven enfrentados a diversas situaciones que lo impiden -desinterés, altercados, reproches, etc.-. Es pertinente por tanto, revisar si como padres, se están bloqueando -sin quererlo- las puertas del diálogo. Las siguientes pautas pueden ayudar a lograr este objetivo.

 

1. Actitud de escucha

 

Hay quienes se lamentan porque sus hijos no son comunicativos, pero habría que preguntarse si tal vez son los padres los que no propician aquellos espacios de diálogo, donde además de brindar consejo, se debe guardar una actitud de escucha. Es en esas charlas, donde se vive una verdadera conexión entre padres e hijos.

 

Así que el punto de partida, será tener la conciencia y la disposición para la escucha, teniendo en cuenta que algunas veces eso implicará interrumpir la actividad que se esté haciendo para poner la atención en el llamado de los hijos. (Leer también: ¿Qué tanto escuchas a tus hijos?)

 

2. El silencio, parte del diálogo

 

“Hay padres que, con la mejor de las intenciones, procuran crear un clima de diálogo con sus hijos e intentan verbalizar absolutamente todo. Esta actitud fácilmente puede llevar a los padres a convertirse en interrogadores o en sermoneadores, o ambas cosas. Los hijos acaban por no escuchar o se escapan con evasivas. En estos casos, se confunde el diálogo con el monólogo y la comunicación con el aleccionamiento” explican los autores Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez, en su escrito La comunicación en familia.

 

El silencio es un elemento fundamental en el diálogo. Da tiempo al otro a entender lo que se ha dicho y lo que se ha querido decir. Un diálogo es una interacción y, para que sea posible, es necesario que los silencios permitan la intervención de todos los participantes.

 

3. Evitar los sermones

 

Los padres quieren guiar a sus hijos por buen camino, pero deben evitar los discursos en lo que están presentes actitudes que lo desfavorecen como son los juicios, las comparaciones o los reproches, pues no lograrán nada; en especial con los adolescentes.

 

“Estamos ante uno de los errores más usuales en las relaciones paternofiliales: creer que con un discurso puede hacerse cambiar a una persona. A través del diálogo, padres e hijos se conocen mejor, conocen sobre todo sus respectivas opiniones y su capacidad de verbalizar sentimientos, pero nunca la información obtenida mediante una conversación será más amplia y trascendente que la adquirida con la convivencia. Por esto, transmite y educa mucho más la convivencia que la verbalización de los valores que se pretenden inculcar”. Aconsejan los especialistas.

 

En dicha convivencia está contemplada la relación cercana, amorosa y de confianza que los padres deben construir día a día con sus hijos, solo así, se podrá dar un diálogo verdadero.

 

4. Crear espacios para la comunicación

 

Vivimos afanados y dejamos poco tiempo para la interacción familiar. Por eso, muchas veces es necesario crear un espacio fijo para lograr este propósito, algo así como una tertulia familiar.

 

El autor Tomás Alvira define la tertulia familar como esa “reunión informal de padres e hijos en la cual se dialoga, de ser posible todos los días y del modo más natural, acerca de las cuestiones que a cada uno le interesen. No sólo a los padres, sino a todos, incluyendo a los más chicos.”

 

“Esta tertulia nos ayuda a conocer el mundo de nuestros hijos, tan desconocido por muchos padres; ese mundo lleno de ilusiones, de ingenuidades, de alegrías y de interrogantes que unas veces exponen con palabras, pero otras han de adivinarse en sus ojos. (…) Esa tertulia ha de favorecer a que en la casa haya un ambiente familiar educativo, ha de ser tal en la que se hable de cuestiones tan variadas y en la que brille siempre la alegría, la confianza, el apoyo, la comprensión que haga costoso romper el diálogo para ir cada uno a continuar con su tarea.”

 

Tips para los padres

 

Finalmente, algunos tips de los autores Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez, para mejorar el diálogo familiar.

 

- Observar el tipo de comunicación que llevamos con nuestro hijo. Dediquemos unos días de observación libre de juicios y culpabilidades. De este ejercicio podremos obtener información valiosa que permitirán mejorar ciertos puntos de nuestra conducta como padres.


- Si no podemos prestar la atención necesaria en ese momento, aplazar el acto comunicativo para más tarde. Podemos decir simplemente: "dame 10 minutos y enseguida estoy contigo". Recordemos después agradecer su paciencia y su capacidad de espera.


- Evitar emplear el mismo tipo de respuestas de forma sistemática para que nuestro hijo no piense que siempre somos autoritarios, le hacemos sentir culpable, le quitamos importancia a las cosas o le damos sermones.


- Dejar las culpabilidades a un lado. Si hasta hoy no hemos sido un modelo de comunicadores, pensemos que podemos mejorar y adaptarnos a una nueva forma de comunicación que revertirá en bien de nuestra familia suavizando o incluso extinguiendo muchos de los conflictos habituales con los hijos.

 

 

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