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Por LaFamilia.info - 02.12.2013

 

 

Los “niños-llave” no tienen quien los espere en casa luego de su jornada escolar, preparan su comida, hacen las tareas solos y algunos hasta cuidan de sus hermanos… A sus padres los ven unos minutos antes de irse a dormir. Esta es otra consecuencia más de los exigentes horarios laborales y la falta de políticas para conciliar la vida laboral, familiar y personal.

 

Empresas: ¿sentido de humanidad?

 

Un reciente artículo publicado por TeInteresa.es revela con cifras esta situación en España: “Según un estudio que hizo público la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles en 2009, 350.000 niños de 6 a 14 años pasaban las tardes de los días laborables solos en casa. Además, revelaron que más de 70.000 de esos chicos suelen cenar sin ninguno de los padres, casi un millón creen que sus progenitores están poco con ellos porque trabajan demasiado y 15.000 se encuentran en situación de incomunicación extrema.”

 

Pero España no es el único que vive esta manía por las jornadas interminables, en los países de Latinoamérica ocurre lo mismo o incluso peor, puesto que existe una arraigada cultura la cual asume que trabajar más y más, es sinónimo de trabajadores comprometidos y responsables, lo que afecta directamente a la familia del trabajador y a su vida personal en general.

 

“La difícil situación en el mercado laboral y la elevada competencia que existe han llevado a que cada vez más, nos fijemos metas más altas, lo que muchas veces se traduce en que ampliemos las jornadas de trabajo y, por consiguiente, reducir el tiempo que dedicamos a otras actividades de entretenimiento, con la familia o amigos”, afirman desde Trabajando.com, web especializada en la búsqueda de empleo. También se afirma que la mayoría de las personas trabaja entre 10 o más horas diarias.

 

No obstante, son numerosos los estudios que advierten cuán contraproducente y poco útiles resultan las jornadas laborales extensas. Además, está comprobado que las empresas más exitosas, son aquellas en las que sus colaboradores son valorados como personas y no como máquinas, dándole prioridad al lado humano del trabajador.

 

Las consecuencias: los niños-llave

 

Son este tipo de condiciones laborales las que provocan que en varios países surja el fenómeno de los niños - llave. “Carecen de adultos que se ocupen de ellos desde la salida del colegio y disponen de llaves, desde muy temprana edad, para poder entrar en casa. En algunos casos esa ausencia lleva otras responsabilidades asociadas: cuidar de los hermanos menores, hacerse la comida u ocuparse de todo solos por la mañana antes de salir de casa”, explican en la revista Universidad de Padres.

 

Asimismo, han alertado sobre los desórdenes alimenticios que puede acarrear esta situación, pues por pereza y obviamente por desconocimiento, los chicos pueden elegir comer alimentos poco saludables pero fáciles y prácticos de preparar. Pero este no es el único problema, si bien los niños y jóvenes que llegan solos a casa no tienen quien les controle o les acompañe por lo menos a hacer sus deberes y a tomar su merienda, tampoco tienen con quien compartir sus problemas o logros. A esto se le puede sumar un problema de desobediencia, pues al estar completamente solos la mayor parte del tiempo, los padres pierden el reconocimiento como figuras de autoridad en el hogar.

 

Propuestas y soluciones

 

Pero la idea de toda esta reflexión no es hacer sentir culpables a los padres, muchas de estas situaciones son ajenas a su voluntad y deben hacerlo por proveer condiciones de bienestar para su familia. Lo importante es que sean conscientes de la calidad y cantidad de tiempo que deben dedicar a sus hijos, puesto que el acompañamiento de los padres en el proceso de desarrollo de los hijos -desde la infancia hasta la juventud- es determinante para formar seres humanos sanos emocional y físicamente.

 

Es posible estar conectados y pendientes de los hijos, se recomienda llamarlos a la hora que deben estar llegando a casa y repetir el contacto horas después, también es conveniente programarles actividades después de la jornada escolar: propiciar encuentros con amiguitos, pasar la tarde con los abuelos un día a la semana, realizar un deporte o actividad artística, entre otros. Pero la recomendación más importante es que cuando los padres lleguen a casa, deben estar presentes de “cuerpo y alma”, debe ser un momento de verdadera conexión con los hijos, como explicamos en este artículo: Cómo brindarle tiempo de calidad a tu familia

 

Aunque esta situación, bien manejada, puede convertirse en algo enriquecedor para los hijos: “Si organizas el tiempo de forma adecuada puede tener también consecuencias positivas para el desarrollo de tu hijo. Se hará más responsable, tomará más conciencia de las necesidades de un hogar y valorará mucho todo el tiempo que le dediques al 100%”. Aseguran los expertos de la revista Universidad de Padres.

 

También es importante fijar reglas claras en el hogar para cuando los hijos estén solos en casa. Cabe anotar que en el caso de los más pequeños (menores de 10 años) deben estar siempre bajo la custodia de un adulto responsable.

 

 

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