Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

Infovaticana - 10.07.2017

 

Foto: Freepik

 

Las niñas se transforman en “pequeñas mujeres” que necesitan maquillarse y llevar bolsos. La sociedad de consumo las transforma en el perfecto cliente, que exige una serie de productos y necesita saciar unas necesidades aparentes con artículos que hace apenas unos años los más pequeños ni siquiera conocían.

 

Si uno se asoma a cualquier patio de colegio, le bastará solamente unos segundos para darse cuenta de que las cosas ya no son lo que eran. Ni rastro de combas, gomas elásticas, o grupos de niños y niñas jugando al pilla pilla, a pies quietos o a balón prisionero. El suelo del recreo, antes cubierto de tiza blanca empleada para jugar a la “Rayuela”,  se ha llenado de corros de niñas, que a pesar de su corta edad, hablan de su instagram, del nuevo “Kit” de maquillaje de Frozen, de su manicura o de sus nuevos bolsos.

 

Cuando las niñas dejan de ser niñas

 

Es evidente que con el paso de los años las modas han ido cambiando. Sin embargo, dejando a un lado las costumbres y modas propias de cada generación, nos encontramos con un fenómeno que ha ido implantándose en nuestra sociedad con el paso de los años. Se trata de la hipersexualización infantil, una tendencia que hace que las niñas ya no parezcan niñas, sino mujeres.

 

Es un nuevo patrón de exaltación de la sexualidad de las niñas de hoy, convertidas en meros agentes de consumo. La hipersexualización infantil aniquila por completo la niñez, sexualiza la infancia y crea en los menores una serie de necesidades que hace apenas unos años eran inimaginables.

 

Esta situación condiciona el desarrollo y crecimiento de las más pequeñas y puede derivar incluso en trastornos de la conducta alimentaria durante la adolescencia.

 

¿Qué hay detrás de la hipersexualización?

 

En primer lugar, es necesario definir el término de hipersexualización como un proceso de transformación del niño en un agente de consumo. Para ello, se crean en ellos una serie de necesidades que responden a una maduración precoz.

 

Las niñas dejan de ser niñas y se transforman en “pequeñas mujeres” que necesitan maquillarse, llevar bolsos, ponerse tacones o utilizar ropa interior con relleno. La sociedad de consumo transforma a las niñas de hoy en el perfecto cliente, que exige una serie de productos y necesita “saciar” unas necesidades aparentes con artículos que hace apenas unos años los más pequeños ni siquiera conocían.

 

Para responder a estas “necesidades”, se les ofrece unos productos vinculados a la naturaleza sexual: ropa, maquillaje, accesorios, etc. El mercado sexualiza a los más pequeños antes de que estos hayan alcanzado la maduración sexual.

 

La psicóloga Elena Mayorga, explicó en el diario El Mundo que “hoy en día, los niños y, sobre todo, las niñas están siendo utilizadas y sexualizadas como medio para vendernos a los adultos y a ellas mismas, todo tipo de productos, desde sopas y coches, hasta muñecas, videojuegos, ropa, joyas y casas. Se está exponiendo a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas como mercancía sexual”.

 

La evolución ideológica

 

Además, este fenómeno coincide con una evolución ideológica. La reivindicación de la llamada “emancipación sexual” responde a la intención de ciertos colectivos que pretenden sexualizar la infancia como una operación para legitimar la maduración precoz.

 

Es el caso, por ejemplo, del colectivo LGTBI, que para legitimar el derecho a la transexualidad o a la homosexualidad, enarbolan el argumento “yo soy así desde pequeño”. Es decir, promueven la sexualización de la infancia para justificar su condición.

 

A todo ello hay que sumarle la trivialización de la sexualidad, una sociedad cada vez más materialista y la evolución de la tecnología y las redes sociales.

 

¿Hay solución?

 

La respuesta a este fenómeno que roba a las niñas su niñez e impide que sean lo que son, ha sido siempre la familia, donde los padres, ejerciendo su derecho de educar a sus hijos según sus convicciones, se convierten en los principales escudos frente a esta amenaza.

 

También lo es el sistema educativo, una pieza esencial que, junto a la institución de la familia, está siendo corrompida.

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

Lola González / Infovaticana – 14.11.2016

 

20161114edshFoto: Freepik 

 

Varias investigaciones revelan que los niños y adolescentes comienzan a estar expuestos a contenido pornográfico desde una edad temprana. Uno de cada diez adolescentes de entre 12 y 13 años temen, además, ser “adictos” a la pornografía según un estudio de 2015. 

 

A pesar del grave daño que causa a los menores estar expuestos a contenidos pornográficos, en la actualidad, los niños y adolescentes pueden acceder a la pornografía online con demasiada facilidad, ya sea por accidente a través de ventanas emergentes o enlaces engañosos, o porque están buscando este tipo de contenido.

 

Un informe del Comité de Mujer e Igualdad del Parlamento de Reino Unido acopia los resultados de un estudio realizado con jóvenes en 2014. Este estudio muestra que el 24,6% vio por primera vez pornografía online a los 12 años y el 7,3% cuando eran menores de 10 años.

 

Según esta investigación, el 60% de los jóvenes tenía 14 años o menos cuando vio por primera vez pornografía online. De entre estos, el 62% afirmó que vio estos contenidos por casualidad en la red o porque se los mostró otra persona. Sólo el 22% de los encuestados afirmó haber buscado pornografía en la red a propósito.

 

El informe también indica que el programa de educación sexual de Reino Unido “Big Talk Education” ha observado un aumento de niños y adolescentes con adicción a la pornografía.

 

Según una investigación realizada por Bitdefender -proveedor de software de ciberseguridad en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, España, Perú y Rumanía- uno de cada diez visitantes de las páginas web con contenido pornográfico tiene menos de 10 años, a pesar de que estos sitios piden a los usuarios confirmar que son mayores de edad.

 

“La investigación muestra que, a menos que sean supervisados cuidadosamente por sus padres, los niños comienzan a visitar páginas web de pornografía desde una edad temprana”, advierte el analista de Bitdefender Bogdan Botezatu.

 

Uno de cada diez adolescentes temen ser ‘adictos’

 

“Siempre estoy viendo porno y una parte de él es bastante agresivo. Al principio no pensé que me estuviera afectando, pero he empezado a ver las chicas de forma un poco diferente y me estoy preocupando. Me gustaría casarme en el futuro, pero tengo miedo de que no pase si sigo pensando en las chicas del modo en que lo hago”.

 

Este es el testimonio anónimo publicado en la web de la organización británica NSPCC (Asociación Nacional para la Prevención de la Crueldad en la Infancia) para ilustrar los peligros que encierra la pornografía online para los menores. Del autor de estas afirmaciones sólo se menciona que es un chico de entre 12 y 15 años.

 

En el año 2015, la NSPCC advirtió que uno de cada diez adolescentes de entre 12 y 13 años teme ser “adicto” a la pornografía. Peter Wanless, director de NSPCC, denunció en declaraciones publicadas por BBC que los niños corren el peligro de ser despojados de su niñez a una edad temprana por tropezarse con pornografía en la red.

 

El 28% de los niños de entre 11 y 12 años han visto imágenes pornográficas

 

Un reciente estudio de la Universidad de Middlesex, en Reino Unido, muestra que la mayoría de los menores están expuestos a la pornografía online desde sus primeros años de adolescencia. Según este estudio, alrededor del 53% de los adolescentes de entre 11 y 16 años de edad han visto material pornográfico explícito en la red.

 

Los investigadores entrevistaron a 1.001 niños de entre 11 y 16 años. Los resultados fueron que el 65% de los jóvenes de entre 15 y 16 años afirmaron haber visto pornografía, así como el 28% de los menores de entre 11 y 12 años.

 

El estudio descubrió que es más frecuente que los jóvenes accedan a material pornográfico de forma accidental -por ejemplo a través de un anuncio emergente- que por una búsqueda específica.

 

De los menores que afirmaron haber visto pornografía online, el 38% lo vio en un ordenador portátil, el 33% a través de un teléfono móvil y el 24% en un equipo. Casi el 60% de los niños y jóvenes encuestados que habían visto pornografía online aseguraron haber visto por primera vez ese tipo de imágenes en su casa.

 

El 53% de los niños encuestados y el 39% de las niñas aseguraron que ven la pornografía como una representación realista del sexo. El 39% de los adolescentes de entre 13 y 14 años y una quinta parte de los niños de entre 11 y 12 años, afirmaron, además, querer emular el comportamiento que habían visto.

 

Entre los problemas que destacan los investigadores que han realizado este estudio se encuentra el hecho de que los menores accedan a la pornografía de forma accidental y sin haberlo buscado. También que los adolescentes y jóvenes puedan creer que la pornografía online ofrece una visión realista de las relaciones sexuales, así como los graves daños morales y psicológicos que este tipo de contenido puede causar a una edad tan temprana.

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

Por Maria Grazia Gualandi / Protege tu Corazón - 08.06.2015

 

20150806es 

Hay un tópico bastante frecuente en las películas y en muchas series televisivas (especialmente americanas). Es el momento en el que los padres deciden hablar de sexo a su propio hijo (a). Normalmente se montan unas escenas tragicómicas , jugando con el momento embarazoso de los padres y las preguntas “difíciles” de los hijos.

 

Muchos padres creen que “el hablar de sexo” con sus propios hijos significa planear una cita y tener una conversación cuando los hijos cumplan los años adecuados para entender el tema. En realidad la educación sexual es algo que se tiene que alimentar desde los primeros años de vida, utilizando un lenguaje apropiado para cada edad y aprovechando cada ocasión que se presenta.

 

En un estudio, se vio que muchos padres no hablan de sexualidad a sus propios hijos hasta la adolescencia[1]. Ese dato preocupa, cómo está demostrado que los padres, en cuanto primeros educadores de los hijos, influyen mucho en el comportamiento sexual de ellos y en la prevención de riesgos[2] -tantos físicos comos afectivos- relacionados con la falta o la carencia de educación sexual.

 

En otro reciente estudio[3] se verificó que los adolescentes suelen utilizar recursos web para hacer preguntas anónimas sobre el sexo. Los temas recurrentes que se han planteado tienen que ver con el coste de los servicios médicos y las pruebas para enfermedades de trasmisión sexual. Las preguntas revelaron que los adolescentes carecen de conocimientos básicos de salud sexual y tienen muchas ideas equivocadas.

 

Entonces: ¿A qué estamos esperando?

 

El primer paso que los padres pueden dar tiene que ser examinarse a sí mismos para preguntarse cuáles son los miedos, las preocupaciones, las preguntas que impiden o retrasan un clima abierto de diálogo sobre la sexualidad. Algunos padres sienten que no tienen demasiada información. Además pueden sentirse incómodos a la hora de hablar con los adolescentes sobre temas específicos de sexualidad y prefieren pensar que, de alguna manera, ellos pueden obtener esa información en las clases que se dan en la escuela, en las charlas con los amigos o en la web. Esas informaciones pueden ser muchas veces distorsionadas e incorrectas, o pueden llegar a nuestros hijos de manera inapropiada, hiriendo la sensibilidad de ellos y afectando sus decisiones futuras.

 

Es por eso que tenemos que empezar a conversar sobre la sexualidad cuanto antes. Una educación precoz ayuda a mantener abierto el diálogo y les manda el mensaje a los hijos que no están siendo juzgados. Es importante saber que ningún padre necesita ser un experto en sexualidad para tener una conversación educativa con sus hijos.

 

Me explico mejor.

 

Cada padre puede compartir y trasmitir sus propios valores sobre la sexualidad con la sencillez y el respeto con que los vive. Los padres pueden ofrecer información precisa a sus hijos sobre la sexualidad reforzando a la vez los valores espirituales o religiosos. La mayoría de las tradiciones religiosas hablan de la sexualidad como un don de Dios – algo que debe ser respetado y en los que encontrar la alegría propia y de los demás. Los que no creen en la parte espiritual, estarán de acuerdo en valores universales como el respeto para el otro, el amor, la felicidad de sí mismos y de los demás, la vida como un don importante.

Sin embargo, como la información es cada vez más abundante y distorsionada, vendría bien profundizar en los temas en los que se cree no tener demasiada formación.

 

Hay algunas ideas de temas importantes para hablar con los hijos adolescentes. Seguramente no serán temas nuevos para ellos. Incluso así, nada es más importante que una comunicación cara a cara. Sólo de esta manera podemos estar seguros que nuestros hijos están recibiendo la información correcta, además de chequear sus reacciones.

 

- El enamoramiento, el amor, el matrimonio y la fidelidad;

- El aparato reproductivo femenino y masculino;

- El embarazo y la vida humana;

- El valor de la espera;

- La presión sobre tener relaciones sexuales lo antes posible y consejos para manejar esa presión;

- Cómo demostrar afecto sin tener sexo;

- Los métodos naturales y los artificiales;

- La pornografía y la masturbación;

- La orientación sexual;

- Las enfermedades de trasmisión sexual;

- Las consecuencias emocionales y físicas de tener sexo;

- Saber reconocer cuando hay abuso sexual o presión por parte de los compañeros- y/o novios-as;

- Conocer cómo el alcohol y las drogas afectan las decisiones.

 

Pero, ¿cómo hablas a tus hijos de sexualidad? Aquí van algunos consejos prácticos.

 

1. Claridad sobre tus valores

Eso significa hacerte a ti mismo algunas preguntas sobre lo que crees es importante trasmitirle a tus hijos. Y enseguida compartirlo con tu pareja. ¿En qué crees? ¿Qué es lo más importante sobre la sexualidad que quisieras enseñarle a tus hijos? ¿Por qué? ¿Qué consejos les puedes dar? ¿Qué es lo que querrías evitarle? ¿Cómo piensas ayudarles o apoyarles? Es importante ser muy específico a la hora de explicar tus valores, aunque no coincidan con lo que piensa la mayoría de la gente, de las instituciones, o de los amigos de tus hijos. Tienes que estar preparado a que tu hijo adolescente no comparta esos valores.

 

2. Relación entre hechos y creencias

A veces, algunos hechos pueden poner en duda una creencia personal o un valor (por ejemplo la fidelidad o la abstinencia). Esto puede proporcionar una oportunidad para asegurarse de que tus hijos entiendan la relación entre los hechos y los valores. También puede ser una buena ocasión para explicar que existen diferentes creencias, que las personas pueden estar en desacuerdo con los demás, y que los diferentes puntos de vista deben de ser respetados -siempre y cuando esas opiniones se basan en la ética, la responsabilidad, la justicia, la igualdad y la no violencia.

 

3. Practica lo que predicas…

Los adolescentes te están mirando en cada momento. Por eso les confunde cuando los padres hablan de un valor en relación con la sexualidad y luego les ven actuar de una manera que no es compatible con ese valor. Algunos valores pueden ser: la fidelidad, la abstinencia, el respeto por el otro, la responsabilidad, la sobriedad. Sin duda el buen ejemplo es el más poderoso mensaje para tus hijos.

 

4. … Sin predicar.

Ante todo recuerda que si tu hijo te está haciendo preguntas sobre la sexualidad, no significa que esté pensando tener relaciones sexuales. Intenta tener una conversación con tus hijos, no “les prediques”. Piensa en lo que ellos piensan y como se pueden sentir cuando se habla de sexualidad. De esa manera estarás preparado para contestar a sus preguntas y hacerles madurar las creencias que están desarrollando.

 

5. Hazles sentir que estás orgulloso de ellos

Todos los hijos merecen ser queridos y amados y los padres pueden reforzar este mensaje. Hazles saber que tú estas interesado en lo que ellos piensan y en cómo se sienten acerca de cualquier tema: sexualidad, escuela, religión, el futuro o lo que sea. Es importante que compartan los sentimientos contigo. No pierdas la ocasión para corregir la información errónea con suavidad y reforzar los valores.

 

6. Deja que la comunicación simplemente fluya

Muchas veces los padres piensan que necesitan recoger toda la información posible y la energía para estar preparados a “la conversación” con sus hijos. Pero la sexualidad es parte de la vida de cada persona desde cuando nace. Por ello, como ya se ha dicho, es mejor empezar la conversación cuanto antes. Sería bueno valerse tanto de hechos de la vida real, como de programas de televisión, sesiones de formación, revistas apropiadas. Puedes dejar que libros y revistas adecuados para la edad estén accesibles. De esa manera ellos los pueden consultar cuando quieran. Todo ello les permitirá a saber que siempre estás dispuesto a tener una conversación sobre la sexualidad. Pregúntale a tu hijo qué quisiera saber sobre la sexualidad. Si un día no te sientes preparado para contestar a algunas preguntas, simplemente le puedes preguntar qué piensa él y decirle que necesitas recoger ideas e informaciones para contestarle lo mejor posible. Premia la honestidad siempre y ante todo. No hagas sentir a tus hijos culpables en relación a algo que no se ha hecho bien (en el tema de la sexualidad) más bien intenta animarles y decirles que pueden recomenzar y hacerlo mejor.

 

7. Háblales también de los temas que no te gustan o con los que no estás de acuerdo

Hay algunos temas que sin duda son difíciles o incómodos, especialmente porque muchas veces no compartimos algunas ideas sobre ellos. Unos ejemplos de esos temas pueden ser la pornografía, la masturbación, la homosexualidad, el sexo oral, la contracepción, la píldora del día después, el aborto y los métodos para abortar, las enfermedades de transmisión sexual, el abuso sexual, el sexting y otros más. El hecho de que no queramos que esos sucesos pasen en nuestras casas, no significa que no existan o que no se pueda hablar de ello. Crear un tabú sobre esos asuntos puede llevar a que los hijos busquen información en lugares inapropiados, simplemente porque no quieren quedarse atrás y estar al mismo nivel que los demás. Hay que aprovechar todas las ocasiones para explicar lo que es cada una de esas cosas y porque pueden ser inapropiadas. También hay que tener en cuenta la edad, la madurez y la sensibilidad de cada hijo y respetarla. Si es verdad que ciertas cosas es mejor que las aprendan de los padres, tampoco es conveniente herir la sensibilidad de ellos añadiendo particulares que no sirven o empujar demasiado para hablarles en profundidad de algo al que no están preparados.

 

8. No pierdas la serenidad y el sentido del humor

La sexualidad es algo bonito. No se te olvide mantener la serenidad y no perder el sentido del humor, sin ser irónico. La conversación no tiene que ser tensa e incomoda. De esa manera tus hijos pensarán que tú vives la sexualidad con poca serenidad. Dale a la sexualidad el peso que tiene: ni poco ni mucho. Simplemente pásale el mensaje que la sexualidad es un don muy bonito del que disponemos y tenemos que aprender a usarlo bien.

 

9. La unión hace la fuerza

No dejes que la educación sexual sea un tema que lleva sólo uno en la pareja, ¡Sois un equipo! Consultense mutuamente a menudo para decidir que es lo que quieren que los hijos comprendan, no pierdan ocasión para mantenerse al tanto sobre cómo hacerlo mejor, compartan las conversaciones que han tenido con los hijos. No hay ninguna duda de que los papás tienen que estar más pendientes de los chicos y las mamás de las chicas. Pero eso no significa que el papá y la mamá no se ocupen de ese tema con el sexo opuesto. Está demostrado[4] que los hijos necesitan ver también en eso las diferencias entre hombres y mujeres y aprender desde el padre del sexo opuesto sus propias vivencias, sentimientos y pensamientos. Así se cultiva el respeto hacía los demás.

 

RECURSOS ÚTILES

- Artículo "Más vale llegar un año antes que un minuto después" (Ver)

- Artículo "Los padres temen hablar de sexo con sus hijos" (Ver)

- Artículo "4 Reglas de oro para educar a los hijos en la sexualidad" (Ver)

- Curso Virtual "Fundamentos para la educación sexual de los hijos" (Ver)

- Libro "El valor de la espera: Un libro para padres y adolescentes" Jokin de Irala 

- Libro "Padres fuertes hijas felices. 10 secretos que todo padre debería de conocer" Meeker, M. (Ver)

 

BIBLIOGRAFÍA

- Beckett MK, Elliott N, Martino MN, Kanouse DE, Corona R, Klein DJ, Schuster MA

Timing of Parent and Child Communication About Sexuality Relative to Children’s Sexual Behaviors Pediatrics, 2010, 125 (1): 34-42.

- Rosenthal DA, Shirley FS. The importance of importance: adolescents’ perceptions of parental communication about sexuality. J Adolesc. 1999; 22 (6):835–51.

- Buzi RS, Smith PB, Barrera C. Talk With Tiff: Teen’s Inquiries to a Sexual Health Website, J Adolesc. Health 2014, 54 (2).

- Meeker, M. Padres fuertes hijas felices. 10 secretos que todo padre debería de conocer, Ciudadela, 2008.

- Meeker, M. Strong mothers, Strong sons, Lessons Mothers Need to Raise Extraordinary Men, (in print), 2014.

- Parents & Teachers: Tips & Advice for Talking to Teens About Sex, Palo Alto Medical Foundation, http://www.pamf.org/parenting-teens/sexuality/talking-about-sex/sex-talk.html (3 de Feb. De 2014).


[1] Beckett MK, Elliott N, Martino MN, Kanouse DE, Corona R, Klein DJ, Schuster MA

Timing of Parent and Child Communication About Sexuality Relative to Children’s Sexual Behaviors Pediatrics, 2010, 125 (1): 34-42.

[2] Rosenthal DA, Shirley FS. The importance of importance: adolescents’ perceptions of parental communication about sexuality. J Adolesc. 1999; 22 (6):835–51.

[3] Buzi RS, Smith PB, Barrera C. Talk With Tiff: Teen’s Inquiries to a Sexual Health Website, J Adolesc. Health 2014, 54 (2).

[4] Para profundizar en el tema de la importancia del padre y de la madre en la educación del sexo opuesto se aconseja: Meeker, M. Padres fuertes hijas felices. 10 secretos que todo padre debería de conocer, Ciudadela, 2008. Meeker, M. Strong mothers, Strong sons, Lessons Mothers Need to Raise Extraordinary Men, (in print), 2014.

 

Cortesía de Protege tu Corazón para LaFamilia.info. Derechos reservados. 

www.protegetucorazon.com

logo completo ptc

 

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 4.75 (4 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

Por LaFamilia.info - 16.08.2016

 

20161608edseFoto: jeshoots.com 

 

¿Sabes qué es “sexting”? ¿Sabes si tus hijos alguna vez lo han hecho? Si tienes dudas, es mejor que continúes leyendo.

 

El “sexting” se trata de exhibicionismo online o envío de imágenes con poca ropa o en posiciones eróticas, que en la mayoría de los casos inicia como una actividad inocente entre los adolescentes. Algunos de ellos lo hacen por la presión que ejerce su grupo de amigos, otros por lograr aceptación de sus iguales, otros por divertirse y otros por “demostrarle cariño” a ese chico(a) que le gusta. Lo cierto es que en ningún caso, miden las consecuencias que esto puede ocasionarles.

 

Todo surge cuando los adolescentes deciden tomarse fotos o videos con las características descritas y las envían inocentemente a un chico(a) que quieren conquistar, pues confían en que el receptor se quedará con las imágenes. Sin embargo, la mayoría de las veces dichas imágenes suelen transmitirse de persona en persona hasta proliferarse en la web rápidamente, dejando al protagonista de la foto o video en boca de todos (ver video al final de la nota).

 

 Según los expertos, las causas de este fenómeno van desde la desatención familiar hasta el mayor acceso a los medios tecnológicos sin el control y orientación de los padres, situación que pone en riesgo a los chicos quienes no poseen el criterio para medir lo que implica subir a la web o enviar por celular fotos o videos íntimos.

 

¿Qué pueden hacer los padres?

 

Algunas recomendaciones para orientar a los hijos ante esta “moda”:

 

1. Formarles conciencia acerca de la importancia de su cuerpo y su integridad en general.

 

2. Mostrarles las consecuencias que tiene el tener este tipo de prácticas.

 

3. Fomentar su autoestima, un chico o chica con alta autoestima y un buen sentido de sí, no permitirá que esto le ocurra.

 

4. Enseñarles la importancia de no reproducir o reenviar este tipo de mensajes en caso de que reciban alguno.

 

5. Crear un vínculo de confianza con los hijos, de forma que se puedan comunicar de manera asertiva y así asegurarse que sean los padres las primeras personas contactadas en caso de necesitar ayuda.

 

6. Orientar a los hijos hacia el uso responsable de la tecnología y los riesgos asociados a ella. Si se le va a dar un celular a un menor, se le debe explicar para qué es, lo que pueden hacer con él y lo que no.

 

7. No prohibirles el uso de tecnología. Comúnmente la curiosidad, acompañada de la restricción de los padres, conlleva a que los chicos busquen la información a través de amigos y de una manera irresponsable.

 

8. Sí limitarles su uso. Es importante que en casa se establezcan unas normas de uso de la tecnología: establecer horarios, limitar los planes de conexión a internet, instalar filtros de seguridad, entre otros. Ahora los niños tienen su propio móvil a edades tempranas y esto aumenta las probabilidades de riesgo.

 

Educar en el amor

 

La mejor manera de cuidar la integridad de nuestros hijos es hablarles de las repercusiones que tiene usar la sexualidad como un objeto de placer que se utiliza sin tener en cuenta las repercusiones que a corto y mediano plazo ello representa (desvirtuar el verdadero sentido del amor).

 

La sexualidad basada en el amor y en el respeto debe ser educada con mayor relevancia en la adolescencia, etapa de la vida donde la afectividad puede vivirse con desenfreno e irresponsabilidad. La tarea de los padres es promover una sexualidad basada en la dignidad de la persona, que no otra cosa que el respeto del propio cuerpo y del otro. La sexualidad vivida desde esta perspectiva, es una donación de intimidades que parte de una entrega total como lo es el verdadero amor.

 

 

Más de este tema > 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
Verónica Piña Jarillo - Colaboración Fundación Teletón
17.11.2014

 

En la etapa de la adolescencia las niñas pueden enfrentan profundos cambios biológicos, físicos, psicológicos y emocionales, además de sentirse confundidas e incluso, incomprendidas. Es la época en la que harán todo tipo de experimentos en sus atuendos y actitudes, con tal de encajar y sentir que pertenecen a su grupo social, y también es el tiempo en el que llegará la menarca, es decir su primera menstruación.

 

Ricardo Jiménez Góngora, médico ginecólogo del Hospital Ángeles Acoxpa, explica que es muy importante que la niña comprenda el momento que vive: “Si la mamá abre canales de comunicación, va a tener la confianza para acercarse a su hija y darle toda la información que necesita mediante palabras amables, sencillas y fáciles de entender. Ella puede decirle, por ejemplo: ‘Puede ser que en los siguientes meses descubras que tu cuerpo está cambiando y que próximamente se presente la menstruación, pero no te preocupes, es un proceso natural por el que pasamos todas las mujeres’ ”.

 

La explicación

 

Es común que las mamás no tengan claro qué decirle a su hija respecto al proceso, por lo que el especialista sugiere el modo de explicarlo a la pequeña:

¿Qué pasa en el cuerpo? El aparato reproductor femenino está constituido por ovarios, trompas de falopio y útero o matriz. Desde la pubertad o adolescencia temprana, que inicia a partir de los 10 años y finaliza entre los 14 o 15 años, la glándula pituitaria empieza a generar una liberación hormonal que estimula los ovarios para que produzcan otras hormonas llamadas estrógeno y progesterona, responsables del proceso de ovulación, y cuando un óvulo o huevo abandona un ovario y desciende por una trompa de Falopio se presenta la menstruación, hemorragia compuesta por sangre y otros tejidos desechados por el útero cuando el óvulo no ha sido fecundado.

 

Además, el experto comenta que: “Antes de la primera menstruación, las glándulas mamarias y el vello púbico y axilar se habrán desarrollado y solamente cuando todas las partes del aparato reproductor de una niña hayan madurado y funcionen en conjunto, aparecerá la primera menstruación, evento que ocurre entre los 10 y los 13 años de edad y marca el inicio de la etapa reproductiva en la mujer”.

 

Es importante decirle que el ciclo menstrual se cuenta desde el inicio de un periodo hasta la aparición del siguiente y regularmente dura 28 días, divididos en 14 días previos a la ovulación y 14 días posteriores a ésta, que es cuando se presenta el sangrado. Sin embargo, cuando una adolescente ha empezado a menstruar, sus ciclos pueden variar entre 21 y 45 días, y con el paso del tiempo se van regulando, hasta alcanzar el ciclo característico de una mujer adulta, que puede ir de 21 a 34 días.

 

No hay forma de saber el momento preciso en el que se presentará la primera menstruación, porque no hay sintomatología específica que lo anuncie, no obstante Ricardo Jiménez Góngora comenta que: “Seis meses antes, puede haber exceso de flujo transparente, pero en general, los síntomas serán similares a los que se tendrán durante todo el ciclo reproductivo, es decir, unos días antes y durante el periodo puede haber dolores tipo cólico, dolor lumbar, de cabeza o mamario, además de irritabilidad y mayor sensibilidad emocional”.

 

Para finalizar, el especialista indica que la visita ginecólogo es necesaria si las molestias físicas son intensas y/o incapacitantes, para realizar una valoración precisa. Así como, también requiere evaluar los casos en los que la primera menstruación aparece muy temprano, antes de los 9 años, o si a los 14 años no se ha presentado. Lo mismo aplica si la paciente tuvo un primer sangrado y después de varios meses no volvió a presentarse.

 

Hablar de la primera menstruación con tu hija representa una gran oportunidad para acercarse a ella y fortalecer el vínculo. Con tu amor y consejos ella estará informada y se sentirá acompañada para recibirla sin miedo y de la forma más natural posible.

 

Colaboración de Fundación Teletón México para LaFamilia.info. Derechos reservados.

#EscuelasLibresDeByulliyng - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

Más de este tema:
Consejos que toda madre debería dar a su hija
Cómo apoyar a tu hija en su primera regla
4 Reglas de oro para educar a los hijos en la sexualidad
Los padres temen hablar de sexo con sus hijos

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

fb
twitter
youtue
Instagram

logo pie

Síguenos    
fb pie tw pie youtube pie  
© 2017 Corporación CED. Colombia - all right reserved - desarrollado por Webpyme