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LaFamilia.info
01.05.2006

 

 

Entre los ocho y los nueve años, los niños suelen recibir por primera vez los sacramentos de la penitencia y de la Eucaristía. Estos años son de vital importancia en la educación religiosa de los hijos, pues se trata de su iniciación sacramental.

 

La preparación para el recibimiento de la primera confesión no es solo tarea de la parroquia o del colegio. Los padres de familia tienen también una gran responsabilidad en este periodo de aprendizaje y preparación.

 

Lo ideal es empezar la disposición para este sacramento con varios meses de anticipación con el fin de que la catequesis sea eficaz y profunda y ayude a desarrollar en los niños la gracia recibida en el bautismo.

 

Sentido positivo de la confesión

 

Es importante que a los 6 o 7 años de edad se inicie al niño en la necesidad de sentir un cierto pesar por sus malas acciones. Según los autores del libro Urgencia de la Catequesis Familiar, “no se trata de agobiarles diciéndoles constantemente: ‘no hagas eso porque es pecado’, pero como padres debemos hablarles a nuestros hijos de la bondad de Nuestro Padre Dios, del cariño que Él nos tiene y de cómo hemos de procurar siempre ser buenos hijos y darle muchas alegrías”.

 

De esta forma, el niño irá comprendiendo poco a poco que ciertas acciones suyas ofenden a su Padre del Cielo. Es así como se comienza a iniciar al chico en el sentido del pecado, del arrepentimiento y del perdón.

 

Los padres, más que nadie, tienen el deber moral de despertar la conciencia moral de sus hijos y de prepararlos para el sacramento de la penitencia. Una vez recibido por primera vez, es importante enseñarle a los pequeños a confesarse con alguna frecuencia y regularidad, para que vayan adquiriendo el hábito con naturalidad.

 

Según los autores Pedro de la Herran y Fernando Corominas, “debemos ayudar a los niños a descubrir el sentido positivo y alegre de la confesión, haciéndoles ver que este sacramento no solo ayuda a borrar los pecados, sino que infunde en el alma la gracia divina”.

 

Preparación para el Sacramento

 

Antes de recibir la primera Confesión, el niño deberá aprender los pasos necesarios para tener una buena confesión:

1. Examen de conciencia
2. Arrepentimiento de los pecados
3. Propósito de enmienda
4. Decir los pecados al sacerdote
5. Cumplir la penitencia

 

Estos pasos se enseñan, generalmente, visualizándolos en la Parábola del Hijo Pródigo (Lc 15,11-42), en la cual Jesucristo nos presenta de manera magistral la actitud del pecador arrepentido, el amor misericordioso de Dios y la alegría ante el pecador que vuelve a casa.

 

Lo importante no es que el niño memorice los nombres de los pasos de la confesión y los sepa repetir en el orden correcto, sino que sepa prepararse para aprovechar al máximo todas las gracias que ofrece este sacramento.

 

Se le deberá ayudar al principio para que sus exámenes de conciencia sean profundos y concisos, para que capte la fealdad del pecado, el sentido del arrepentimiento y tenga verdaderamente el propósito de no volver a caer en las mismas faltas. Se le deberá recordar la importancia de decir todos los pecados y el sentido de reparación que tiene la penitencia que le impondrá el sacerdote.

 

Fuente: Catholic.net

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