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Por LaFamilia.info
 

Foto: Cathopic 

 

Es frecuente encontrarnos con casos en que la Primera Comunión se celebra como una ocasión social y no como una celebración espiritual. Y gran parte del problema surge en casa. Por un lado el colegio les enseña el verdadero significado de la celebración; mientras la familia prepara una opulenta fiesta dejando a un lado el sentido religioso y espiritual, lo que hace que los niños asocien la Primera Comunión con un cumpleaños o evento social.

 

Como padres tenemos una gran responsabilidad en la educación de la fe de nuestros hijos y la Primera Comunión en uno de los momentos más significativos en este proceso. Por eso debemos ser coherentes y saber orientar a nuestros pequeños para evitar que las cosas superfluas opaquen la grandeza de este sacramento. Así lo apunta el Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández: "Es bueno encontrarse, compartir esa alegría entre toda la familia", pero precisa que "la mejor manera de ayudar a estos niños es entrar en la verdad de lo que celebramos".


La fiesta y los regalos


El Obispo también anima a los padres a "evitar atiborrar a los niños con regalos" porque "el mejor regalo, el único insustituible es Jesús y ninguna otra cosa debiera distraer en este día la atención de los niños". Señala Mons. en su carta pastoral publicada por ACI.


Sabemos que cualquier niño se deslumbra ante un regalo y por eso el momento de su Primera Comunión le puede ser tan atractivo; lo cual es apenas lógico, son aún pequeños, están comenzando un camino de crecimiento espiritual y su escala de valores se encuentra en construcción. Pero los adultos son los responsables de reorientar sus deseos y pensamientos, enfocándose en el sentido único de la celebración.


Por tanto, podemos darles obsequios sin despilfarrar. Lo mismo sucede con la fiesta, la cual debe ser un encuentro familiar y sencillo, que se prepara de manera especial para celebrar que nuestro hijo recibirá a Jesús en su alma y corazón, así debemos explicárselo y darle a entender que todo lo demás es accesorio.

 

La Primera Comunión no deber ser la última

 

Como su nombre lo dice, “Primera” Comunión quiere decir que la tarea continúa. De nada sirve que toda la familia gire alrededor de la celebración meses antes y después de la esperada fecha, todo siga como si nada hubiera pasado.

 

Ahora, tanto los padres como los hijos, deben adquirir compromisos, como acudir a la misa dominical y participar en los diferentes ritos religiosos. En este punto el ejemplo de los mayores es determinante.

  

Más de este tema > Libro "El Papa Francisco y la Primera Comunión"

 

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