Alianza LaFamilia.info / Aleteia - 26.05.2017

 

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Si tienen muchos hijos, seguramente estén acostumbrados a las críticas procedentes de perfectos desconocidos: están locos, son irresponsables, les han hecho el lavado de cerebro, son borregos, son egoístas (!) y obviamente no tienen televisión (por cierto, qué pena que la manía de echarle la culpa a la TV no haya cambiado desde los 70… ¡ya inventaron internet y los smartphones, ¿saben?!).

 

Muchas personas quieren decirte qué equivocada estás al tener tantos hijos. Curiosamente, puede ser igualmente desagradable escuchar a personas que te quieren canonizar en seguida sólo porque has tenido más hijos que ellas. “¡Debes ser tan santa!”, dicen. “¡Debes ser tan paciente!”, “¡Debes ser tan organizada!”, “Debes tener tanto dinero!”

 

No. Den un vistazo a mi casa, miren dentro de mi automóvil, escuchen lo que digo en el confesionario, y sabrán que nada de esto es cierto. No soy “tan” nada. Soy solo una persona normal que, vaya casualidad, tiene siete hijos. De verdad.

 

Me pasa como a Spiderman: soy una persona muy normal, a la que le ha picado una araña… es la imagen que más se aproxima a lo que me pasa a mí: quita araña y pon confiar en Dios. Y añade una mesa grande y un sofá en el que quepamos todos.

 

Ultravisión: Si las madres lo ven todo –y es verdad– las madres de familia numerosa tenemos este talento superdesarrollado. ¿Cuál es el secreto? Como decía un psicólogo amigo nuestro, una familia numerosa es como entrenar al Mossad en casa: son muchos pares de ojos atentos unos a otros, interpelándose continuamente. Contemplar desde arriba este interminable juego de afecto/rivalidad/competición/ayuda mutua, este delicioso y agotador equilibrio inestable, te permite advertir enseguida cuando a uno de los actores le sucede algo anormal.

 

Dominio del espacio: Pensamos la casa – escasa casi siempre – no en dos, ¡sino en tres dimensiones! Cada metro cúbico es un lugar precioso con innumerables posibilidades, a menudo dos o tres al mismo tiempo. ¿Despacho-comedor-bandeja de plancha-mesa de reuniones y castillo para tres en una sola pieza? ¿Es posible que quepa todo esto en ese armario? ¿Cómo, en una cocina tan pequeña, cabe esa olla tan grande? La verdad es que son ellos, los niños, los que reinventan el espacio continuamente, y te obligan a improvisar y repensar la casa una y otra vez. Con ellos, la casa en sí se convierte en secundaria.

 

Supervelocidad: ¿Saben la cantidad de cosas que se pueden hacer en diez minutos? De nuevo son ellos los que logran sacar de su madre ese talento insospechado. También ellos aprenden a ser rápidos y eficientes: el tiempo es oro, para ducharse, para comerse las galletas antes de que les pillen, para comer y poder elegir qué película vamos a ver en la sobremesa, para esconderse cuando hay que lavar los platos…

 

Superoído: Varios hablan a la vez, pisándose unos a otros. La música está puesta, la pequeña llora… ¿es posible mantener una conversación así? La capacidad de concentración se entrena, no se improvisa. Cuando llegas a una reunión donde varios desconocidos hablan a la vez, lo que hay es ruido. Cuando vives en una familia con muchas voces a las que conoces y quieres, lo que hay es una melodía con varios instrumentos. La pericia de los músicos, que consiguen concentrarse en su instrumento y al mismo tiempo seguir al director e integrarse en un conjunto, es lo que más se acerca a esta experiencia.

 

Supernegociador: ¿Es posible negociar con todos y al mismo tiempo con cada uno? La ONU, familia de naciones, ganaría mucho con una secretaria mamá de familia numerosa. No puedes favorecer más a unos que a otros, sus necesidades son iguales y, al mismo tiempo, radicalmente distintas. Hay que combinar exigencias con gratificaciones, objetivos a largo plazo con superaciones a corto, ser justo con no ser igualitario… Tener esa intuición para averiguar que detrás de esa actitud hostil, lo que quieren es un abrazo. Y abrazar a siete al mismo tiempo, y que cada uno se sienta único, ¡es todo un reto!

 

Superflexibilidad: parece algo sin importancia, pero hay una gran lección de vida detrás de la limitación diaria de no poder hacer siempre lo que uno quiere. Sé que a mi hijo mayor no le gusta compartir la tablet, y que a mi hija quinta le molesta que le golpeen la puerta mientras se ducha, pero ¡que bueno es que aprendan a ceder!. Iba a hacer tal cosa, pero la realidad me fuerza a cambiar mis planes, o a modificarlos por el bien de los demás. Una lección que ya llevan aprendida…

 

Cuando en la escuela, a los compañeros de mi hija de seis años les preguntaron qué querían ser de mayores, la cosa andaba entre médicos y peluqueras, y algún futbolista. Ella sorprendió a todos diciendo que quería ser mamá. Su profesora me comentó que era un caso extraordinario, en varios años que lleva enseñando a niños de esa edad, ninguno había respondido eso. ¡Si mi hija supiera que lo que ella admira en mí, se lo debo a ella y a sus hermanos…!

 

Por Inma Álvarez de Aleteia.org

HacerFamilia.com – 05.12.2016

 

20160512fyvFoto: Freepik 

 

Cuando los dos padres trabajan, encontrar tiempo y ganas para dedicar a los hijos en casa después de una jornada laboral agotadora, no es fácil. La educación de los hijos requiere de mucha energía y los padres pueden llegar a sentir que no llegan a todo. Esta situación, puede llegar a ser muy estresante para los padres y tener un impacto negativo en los niños.

 

Los pequeños necesitan estar con sus padres, comunicarse con ellos y sentirse queridos y éstos cada vez trabajan más horas y llegan a casas cansados. ¿Cómo poder entonces conciliar estas dos situaciones? Para ello, compartimos los siguientes consejos que brinda Marisol Nuevo Espín de Hacer Familia:

1. Estar presente

 

La mejor manera de construir una vida familiar armoniosa es estar presente cuando estás en casa. Deja las preocupaciones del día en la puerta y entra en casa con la intención de centrarte en los niños. Cenar juntos todos los días y establecer una rutina para dormir a los niños puede ayudar a reforzar lo mucho que les amas y les cuidas.

 

2. Haz del tiempo en familia una prioridad

 

Crea reglas para evitar traer trabajo a casa. Si debes trabajar en casa, hazlo después de que los niños se hayan ido a la cama. Programa una noche en familia, una vez a la semana, para hacer actividades juntos. Intenta compensar de manera positiva los sentimientos negativos que pueden experimentar los niños mientras estás fuera en el trabajo.

 

3. Crea tiempo de calidad

 

Cuando los niños son pequeños, las horas entre la vuelta a casa y su momento de dormir, juegan un papel importante. Aprovecha al máximo el tiempo que tienes con los niños, apaga la tecnología y haz que se sientan como si fueran a su única prioridad después del trabajo. Los niños no entienden la diferencia entre la calidad y la cantidad de tiempo cuando son pequeños, así que es importante hacer todo el tiempo que pasan juntos tiempo de calidad. Crea una atmósfera de amor y explica el papel de cada uno en la familia: "para mamá y papá, uno de esos papeles es ganar un sustento para la familia", etc.

 

4. Ayuda e interésate por sus deberes escolares

 

Cuando los niños son pequeños, todavía no existe riesgo si no cuentan con la supervisión de un adulto después de la escuela. En cambio, a medida que van creciendo, los niños con dos padres que trabajan pueden sufrir cuando llegue el momento si no tienen la ayuda que necesitan para hacer sus deberes o dirigirles en el estudio.

Cuando ambos padres trabajan, conviene poner en marcha un plan para ayudar a los hijos en sus deberes con un tutor de la escuela, un profesor particular o un familiar.

 

5. Oportunidades y beneficios

 

El aumento de los ingresos generados por los dos padres que trabajan puede crear oportunidades adicionales para los niños que de otro modo no sería posible. Viajar en familia, dar clases de arte o música, o incluso asistir a escuelas privadas puede ser un beneficio para los niños que tienen a ambos padres trabajando.

 

Los niños con padres trabajadores también están expuestos a otros entornos sociales que pueden despertar el desarrollo emocional y social. Además aprenden a una edad temprana que otros adultos pueden cuidar de ellos y satisfacer sus necesidades.

LaFamilia.info - 16.09.2016

 

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Los hijos necesitan de sus padres en todas las etapas de la vida, pero no solo les hace falta su presencia: también sus consejos, su atención, su escucha, su cariño, su disposición, su autoridad, entre muchas otras. Este video de Genial es una buena invitación para reflexionar en el tipo de atención que les prestamos a los hijos. 

 

 

 

Mente Maravilhosa – 10.10.2016

 

20161010vyfFoto: Alfreedownload 

 

Hay personas que son puntos cardinales, que llevan nuestros sentimientos y emociones a su máxima intensidad. Los abuelos son ejemplos de esas personas, personas únicas, afectuosas e inolvidables.

 

Ellos simbolizan una unión que es generada en las miradas de complicidad, en el juego permisivo y comprensivo de un consentimiento sin medida que algunas veces molesta a los padres.

 

El mayor y mejor regalo de los abuelos para sus nietos: las raíces que crean una huella emocional imborrable en su corazón con el perfume de secretos compartidos, de pequeños detalles, de dedicación, respeto e incondicionalidad.

 

Beneficios educativos para los niños

 

El modo como los abuelos educan trae importantes beneficios al niño. ¿Por qué? Porque los abuelos que cuidan de sus nietos les transmiten diversas enseñanzas. Tanto su posición familiar como su experiencia de vida acumulada, garantizan un modo de educación muy positivo para los niños. De ahí que los abuelos tiendan a:

 

Tener más paciencia y estresarse menos en lo cotidiano. Eso les permite ser más afectuosos con los niños y mostrarles de manera constante un interés afectivo a través de una relación empática.

 

La comunicación emocional es un pilar básico que permite a los nietos sentirse mucho más comprendidos por sus abuelos que por sus padres.

 

Corregir con sus nietos los errores que cometieron con sus hijos y, por lo tanto dar una visión a los padres sobre ciertos aspectos.

 

Al mismo tiempo, los abuelos son mucho menos críticos y se enfocan más en las cosas buenas que en las malas, destacando así los puntos fuertes del niño más que los puntos débiles.

 

Otra bonita característica del modo de educar de los abuelos es que ayudan a los nietos a adquirir independencia de los padres, así como a socializar con personas de diferentes edades.

 

Muchas veces, los abuelos hacen el papel de abogados de los niños, sirviendo así de puente para validar sentimientos y resolver complicaciones que crean obstáculos en la convivencia y en la comunicación entre padres e hijos.

 

Frente a una situación de crisis e inestabilidad familiar como puede ser una separación o muerte de los pares, los abuelos son un apoyo emocional indispensable para los nietos.

 

Los beneficios también son para los abuelos

 

Pero no sólo los abuelos dejan huellas en el corazón de sus nietos; los nietos también traen vitalidad, alegría y apoyan a sus abuelos de forma muy importante.

Cuidar de los nietos significa para los abuelos redescubrir el lado sorprendente del mundo, la inocencia y el amor más incondicional. Los nietos le dan sentido a la vida de los abuelos, y serán ellos, su recuerdo más dulce hasta el final de sus días.

 

Los abuelos tienen un doctorado en amor

 

A veces los padres pueden sentir que los abuelos les están robando su papel de protagonistas, que se exceden dando a los niños todo lo que quieren sin nunca decirles que no. Nada más lejos de la verdad, pues cada uno tiene su lugar y su papel en la vida del niño.

 

Es verdaderamente impresionante el amor que los niños absorben con las golosinas, los intercambios secretos, los mejores regalos, las cenas favoritas, las cuatro comidas diferentes para cuatro niños diferentes, el recuerdito repentino y los guiños de complicidad.

 

Al principio, se puede pensar que los niños quieren a sus abuelos por lo que les dan y no por quienes son, pero a los nietos en realidad les encantan las tardes con sus abuelos por lo que ellos significan.

 

Entre otras cosas porque se apartan de las reglas con amor, con cuidado y cariño. Porque la forma de acordarse de cada detalle y cada momento hace de la infancia un lugar único y especial. Y porque son los reyes que nunca serán destronados.

 

El amor de los abuelos por sus nietos es tan grande que no pueden evitar demostrarlo de todas las formas posibles: Cocinando, con regalos, con su presencia, con sus besos, con los bolsillos llenos para que nos les falte nada, con una atención y un cuidado que transforma todos los rincones del hogar. Los niños entienden esta generosidad sin límites como un cariño desmedido por el que son cautivados.

 

Y cuando los abuelos están lejos, los niños no sienten la falta de los chocolates, sino de lo que ellos significan: hablar con sus abuelos y escuchar palabras de ánimo, amor y sabiduría.

 

Al final, los abuelos son los mayores fans de sus nietos y los que más refuerzan su perseverancia, sus talentos, su determinación y sus triunfos.

 

Y no hay nadie como los abuelos que entienda tan bien la actitud decidida de sus nietos, sus canciones favoritas y sus ojos brillantes impregnados de pasión.

 

Nadie puede mirar a sus nietos con tanta ternura como los abuelos que cuidan de ellos, ni nadie nunca logrará maravillase tanto con el pasar de los años, así como con la huella que va tomando forma.

 

Por eso, el cuidado de los abuelos refleja un amor puro repleto de alegría y de objetivos. Un cariño que educa a los niños, que los protege de un modo único que no siempre es comprensible, que es indescriptible.

 

Ese es el motivo por el cual los abuelos que cuidan de sus nietos dejan huellas imborrables en el alma, un gran legado emocional. Porque todos aquellos caprichos y regalos, así como las veces en que los abuelos fueron más rápidos para aliviar el dolor de sus nietos, hicieron que el crecimiento de ellos estuviera marcado por un amor pleno, puro e incondicional.

 

Publicado originalmente por Mente Maravilhosa

ReL - 26.08.2016

 

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Cuando pasan los nueve meses de embarazo, con sus molestias y preocupaciones porque todo es nuevo, cuando pasa el parto, con sus dolores y preocupaciones porque todo es nuevo... llegan él o ella, y todo sigue siendo nuevo, y ahora el objeto del amor más inmenso es al mismo tiempo el ser más inmensamente delicado y frágil, y la madre primeriza nunca está segura de hacerlo bien y muchas veces se ve sola para sobre llevarlo todo...

Superar todas esas vivencias ya es heroico, y así quiso reconocerlo un anuncio de televisión de la marca de pañales Pampers en Japón, el cual seguro, servirá de consuelo a todas las madres, pues todas ellas pasaron, al menos una vez, por angustias e incertidumbres similares que provienen, como todo en ellas, del amor. Los dejamos con el video: 

 

 

 

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