Catholicexchange.com - 20.11.2017

 

Foto: Freepik 

 

Con frecuencia damos por sentado que nuestra familia es unida y así se mantendrá por siempre. Y confiarse en esta actitud es uno de los grandes errores: si la planta no se riega se muere; lo mismo ocurre con las relaciones familiares, cualquiera que sea (esposos, padres e hijos o familia extendida). Si no trabajamos por nuestro hogar, es probable que llegue la frialdad, la falta de comunicación, el aislamiento y por último la separación.

 

Por eso caen tan bien estas “vitaminas” para reforzar la familia que propone el padre Brown -experto en familia y comunicación-, quien presenta diez sugerencias concretas para ayudar a todos a fortalecer y proteger la familia. 

 

1. Oración en familia

 

Una de las principales causas de peleas, lucha, amargura, frialdad y, finalmente de las separaciones es la falta de oración en la familia. Lo que el oxígeno es para los pulmones, la oración es para el alma. Por ello, la oración debe estar en el centro y en el corazón de la vida familiar. Como dijo el sacerdote Patrick Peyton: “La familia que reza unida permanece unida”.

 

2. El padre como cabeza de familia

 

Cuando sea posible el padre debe ser la cabeza de la familia y la madre el corazón mismo. Una familia sin cabeza es un Frankestein; una familia sin corazón está muerta. De este modo, el padre debe ser el “líder espiritual” de la familia, el ‘sacerdote’. Esto significa que el padre debe amar a su mujer e hijos. El mejor ejemplo es San José.

 

3. Perdón y misericordia

 

En muchas familias, la frialdad, la indiferencia y hasta la amargura impregnan todo el tejido familiar. Una de las razones de esto es la falta de perdón. Los miembros de la familia deben ser misericordiosos y perdonar, no sólo siete veces, sino setenta veces siete, es decir, siempre. Por ello, si uno quiere ser perdonado tiene que perdonar desde su corazón.

 

4. Palabras ganadoras y victoriosas: “lo siento”, “te perdono” 

 

El poeta británico Alexander Pope escribió: “Errar es humano, perdonar es divino”. Los miembros de la familia, cultivando una verdadera humildad de corazón, tienen que aprender a decir estas palabras: “Lo siento”. Y otra igualmente importante: “Te perdono”. Estas palabras dichas a menudo y desde la humildad pueden salvar familias.

 

5. Actitud de servicio

 

Todos y cada uno de los miembros de la familia no tienen que esperar ser servidos sino estar siempre listos para servir al resto de sus familiares. Amor y servicio son realmente sinónimos.

 

6. Dar las gracias

 

Es una sola palabra, a veces considerada insignificante, pero es una receta para la familia. Se trata de la palabra “gracias”. San Ignacio de Loyola afirmaba que “la esencia del pecado es la ingratitud”. Cultiva en tu familia una “actitud de gratitud”. 

 

7. Descansar de los dispositivos móviles

 

Uno de los momentos claves en la vida familiar tiene que ser el tiempo de la comida o la cena. Normalmente es cuando la familia está junta, comparte experiencias, pasa tiempo junta para así crecer en amor unos con otros. Una imagen cómica que refleja la vida real de muchas familias mostraba al padre viendo la televisión, la madre conectada a su tableta, el hijo jugando a un juego de ordenador y la hija adolescente mandando un mensaje con su teléfono móvil.

 

Por ello, a la hora de las comidas y las cenas, no es más que un pequeño rato, no debería haber teléfonos, ni tabletas, ni radio ni televisión. Cada persona tiene un valor infinito y su alma es inmortal. La televisión y los teléfonos pasarán y desaparecerán.

 

8. Aprender a escuchar

 

Qué difícil es realmente el arte de escuchar, especialmente a los miembros de la familia. El ritmo frenético y las prisas de ir de una actividad a otra marcan a muchas familias. Y así es difícil escuchar a un miembro de la familia que lo necesita o que simplemente quiere hablar. Y otra cosa, nunca se está lo suficientemente ocupado para no poder escuchar a los hijos.

 

9. Celebración

 

Jean Vanier, fundador de las comunidades católicas de El Arca, que trabajan con personas discapacitadas, dijo: “¡Las familias están llamadas a celebrar!”. Los cumpleaños, los aniversarios, fiestas como la Navidad y la Pascua y muchas más, son momentos festivos y exuberantes de celebración en el contexto de la familia.

 

“Hay que celebrar al otro en la familia". Para inyectar una buena dosis de alegría en la familia no hay nada mejor que tener el hábito de celebrar.

 

10. Consagración a María

 

Ed Broom afirma que en sus retiros ha presentado a María como un medio eficaz para llegar al Corazón de Jesús. La preparación y la consagración a la Virgen de toda la familia puede producir abundantes frutos, tales como paz, alegría, amor, felicidad, comprensión, paciencia, pureza, mansedumbre, amabilidad. 

 

*Publicado originalmente en catholicexchange.com. Traducido por ReL

 

Por LaFamilia.info - 17.11.2017

 

 

Ni en América Latina ni en España tenemos la costumbre de celebrar el ‘Día de Acción de Gracias’ o  ‘Thanksgiving’; la fiesta más popular de Estados Unidos y Canadá. Es una fecha que refuerza valores tan importantes como la unión familiar, la solidaridad, el respeto y por supuesto el agradecimiento a Dios. 

 

¿De dónde nace esta celebración?

 

Buscando sobre el origen de la fecha encontramos que hay varias versiones. Una opinión corriente afirma que todo surgió en 1621 cuando un grupo de colonos de Plymouth, actual estado de Massachussetts, compartieron una comida con los indios “wampanoag” para celebrar la cosecha del otoño y agradecerles que les hubieran enseñado técnicas de cultivo y caza.

 

Sin embargo, no fue hasta 1863, en medio de la Guerra Civil, cuando el presidente Abraham Lincon proclamó Acción de Gracias como un día festivo a nivel nacional. Y finalmente se establece de manera oficial por el Congreso en 1941, bajo el mando del presidente Franklin D. Roosevelt.

 

Algunos estudiosos creen que los orígenes de Acción de Gracias se remontan a fechas anteriores a 1621 y lo datan en 1565, cuando el explorador español Pedro Menéndez de Avilés invitó a los miembros de la tribu local a una cena en St. Augustine, Florida, después de la celebración de una misa para agradecer a Dios la llegada segura de su tripulación, cuando colonos británicos llegaron a Berkeley Hundred en Virginia. 

 

Lo cierto es que las diferentes versiones se encuentran en un punto: el valor del agradecimiento, y esa es la reflexión a la que nos queremos referir. 

 

Un encuentro de familia

 

Este día se caracteriza porque los hogares están llenos de gente, hay una deliciosa cena con pavo horneado, las calles están vacías y las familias reunidas, todos viajan desde sus lugares de origen para este gran encuentro. Y en medio de la celebración con especial fervor, las familias agradecen a Dios por las bendiciones recibidas durante el año.

 

‘Thanksgiving’ es considerado un tiempo de reflexión, de unión familiar y de armonía; un momento oportuno para perdonar y vivir la solidaridad. Todos estos valores son los que tenemos que rescatar y mantenerlos vivos, pues lastimosamente el comercio ha ido opacando esta costumbre con el famoso ‘Black Friday’, un día de grandes ofertas posterior al de ‘Acción de Gracias’. 

 

Aprovechemos además esta bonita celebración de los estadounidenses para recibir el Adviento, tiempo en el cual nos preparamos para el nacimiento de Jesús.  

 

 

Actuall.com - 30.10.2017

 

Foto: Freepik 

 

Parece evidente que el valor de una ama de casa es incalculable desde muchos puntos de vista. Sin embargo, el periodista Nicolás de Cárdenas de Actuall, se dio a la tarea de investigar cuánto se podrían ganar las mujeres por este arduo trabajo y esto fue lo que encontró. 

 

Mi esposa no trabaja

 

A propósito del tema, en marzo de 2016, un tatuador de Florida colgó un mensaje en su perfil de Facebook que ha sido compartido más de 400.000 veces y ha generado más de 700.000 reacciones y cerca de 500 comentarios. Dice así:

 

Mi esposa no trabaja. Mi esposa no trabaja!!! Conversación entre un esposo (h) y un psicólogo (p):

P: ¿Qué hace para ganarse la vida, señor Rogers?

H: Yo trabajo como contable en un banco.

P: ¿Y su esposa?

H: No trabaja. Ella es ama de casa.

P: ¿Quién prepara el desayuno para su familia?

H: Mi mujer, porque ella no trabaja.

P: ¿A qué hora se levanta su mujer?

H: Se despierta temprano para organizarlo todo. Prepara el almuerzo para los niños, se asegura de que estén bien vestidos y peinados, que desayunen, que se cepillan los dientes y lleven todas las cosas del colegio. Despierta al bebé y le cambia los pañales y la ropa. Le amamanta, también.

P: ¿Cómo van sus hijos al colegio?

H: Los lleva mi mujer, porque ella no trabaja.

P: Después de llevar a sus hijos al colegio, ¿qué hace?

H: Normalmente piensa en algo que pueda hacer para aprovechar que está fuera, para no tener que sacar y meter la sillita del coche muchas veces, como pagar facturas o hacer la compra. A veces, si se olvida algo, tiene que hacer el viaje otra vez, con el bebé a cuestas. Cuando vuelve a casa tiene que alimentar al bebé de nuevo, cambiarle el pañal y prepararle para su siesta. Ordena la cocina y luego se encarga de la colada y de la limpieza de la casa. Ya sabe, porque ella no trabaja.

P: Por la noche, después de volver a casa desde la oficina, ¿qué hace usted?

H: Descanso, por supuesto. Bueno, estoy cansado después de trabajar todo el día en el banco.

P: ¿Qué hace su esposa por la noche?

H: Hace la cena, se la sirve a mis hijos y a mí; friega los platos, ordena una vez más la casa, se asegura de que el perro está en casa y guarda los restos de la cena. Después de ayudar a los niños con los deberes les pone el pijama y cambia al bebé los pañales; les da un vaso de leche y se asegura de que se cepillen los dientes. Una vez en la cama se despierta varias veces para dar el pecho al bebé y cambiarle los pañales si lo necesita mientras descansamos. Porque ella no tiene que levantarse temprano para ir a trabajar.

 

¿Un salario para el ama de casa?, ¿un salario maternal?

 

El Parlamento Europeo, en junio de 2015, señalaba en un informe la necesidad de que haya un mayor reconocimiento a labores como la maternidad, el cuidado de los niños o de dependientes, que incluye una valoración económica: “Este trabajo es raramente remunerado y la sociedad no lo valora adecuadamente, pese a que posee una enorme importancia social, contribuye al bienestar social y puede medirse con indicadores económicos como el PIB”.

 

El debate está sobre la mesa. Sería una forma de reconocer siquiera parcialmente la labor callada, escondida, pero absolutamente imprescindible de un tipo de trabajadoras que están fuera del mundo laboral, aunque en la práctica trabajen más horas y más duro que buena parte de la población activa.

 

La investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas, Mª Ángeles Durán, explica en su estudio titulado El trabajo no remunerado en la economía global’ que el Producto Interior Bruto de España aumentaría un 53% si se pagara el trabajo no remunerado que, de manera mayoritaria, realizan las mujeres.

 

Organizaciones internacionales como la plataforma Women of the World sostienen que, pese a la constatación del peso global que esta actividad tiene en la economía de un país, “se hacen necesarias medidas para paliar la situación de vulnerabilidad y discriminación que padecen las mujeres que se dedican de forma exclusiva o mayoritaria a estas labores”.

 

La ‘factura sombra’ de las amas de casa

 

Los estudios macroeconómicos, efectivamente, ofrecen datos sobre el impacto global que esta actividad no remunerada ejerce sobre la cuenta de resultados de un país. Pero ¿cómo calcular en concreto el coste del tiempo dedicado a la limpieza, la costura, la plancha, la cocina, hacer la compra, cuidar de los hijos, etc?

 

Hace algunos años, la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa (CEACCU), ya disuelta, aseguraba que el sueldo medio neto por estas tareas debía rondar los 1.700 euros al mes por 40 horas semanales. En su desglose, consideraban que:

 

• unos 500 euros correspondían a la limpieza y mantenimiento del hogar;

• planchar y coser 270 euros;

• otros 400 euros por encargarse de los niños pequeños (llevarlos y traerlos del colegio, darles la merienda, estar con ellos por la tarde, etc.);

• los trabajos relacionados con la cocina otros 426 y

• unos 150 euros en concepto de clases particulares y otras tareas.

 

Manuel Llamas, periodista experto en asuntos económicos, considera que la forma más lógica de calcularlo sería por comparación con una empleada de hogar interina a tiempo completo.

 

Según la web especializada Home Staff, el salario aproximado de una empleada del hogar fija interna con un horario de 40 horas semanales ronda entre los 900 y los 1.200 euros netos al mes por 13 pagas, con un total de entre 11.700 y 15.600 euros anuales.

  

Teniendo en cuenta que las amas de casa dedican más de 40 horas a la semana a estas tareas, esta cifra aumentaría.

 

Así, calculando 12 horas de trabajo de lunes a sábado (pongamos que ‘se da libre’ el domingo), supone 72 horas a la semana, por lo que “su sueldo de mercado, por así decirlo, se aproximaría a los 2.160 euros netos”, señala Llamas.

 

Pero claro, un ama de casa no “se da libre” ni los domingos, tal es su entrega. Por lo que, calculando un total de 12 horas diarias, 84 a la semana, el sueldo mensual ascendería a 2.520 euros. A esta cifra habría que añadir los gastos de Seguridad Social. 

 

Así, la cifra se elevaría a un total que oscilaría entre 2.640 y 2.758 euros. A esto habría que añadir otras tareas que suelen hacer las amas de casa aunque no las empleadas del hogar, como el apoyo escolar a los niños.

 

Esto supondría añadir entre 15 y 22 euros por hora, dependiendo de la materia y de si lo comparamos con lo que gana un profesional de la enseñanza o lo que cobra un mero estudiante por dar clases particulares.

 


Aproximación a los costes que ahorra la labor de las amas de casa en la economía familiar / Actuall

 

La cuenta, proveedor por proveedor

 

Otra forma de calcular el valor económico del trabajo de las amas de casa es acudir al mercado a comprobar los precios que ofrecen diferentes proveedores de servicios básicos como guardería, planchado, limpieza, transporte, clases, gestoría, compras o reparaciones y mantenimiento de la casa.

 

Como es obvio, esta cuenta no es igual para una familia con dos hijos, o una de familia numerosa o con categoría administrativa de numerosa especial.

 

Tomando una a una las tablas de precios de estos proveedores de servicios, la cifra ronda los 2.000 euros.

 

A estos 2.000 euros habría que sumar otros conceptos que subirían la cuantía como los primeros auxilios, las horas extras, y todos los servicios realizados con ‘recargo’ de urgencia y nocturnidad.

 

Se haga como se haga la cuenta, una cosa está clara: No importa el precio que se le ponga al trabajo del ama de casa. Vale mucho. Y es impagable.

 

 

ReL - 10.11.2017

 

Foto: Freepik 

 

Hirukide, la Federación de Familias Numerosas de Euskadi, tiene muy bien acostumbrados a los seguidores de sus campañas con videos promocionales que en ocasiones son auténticos cortos y han marcado un hito: sobre la compartición de las tareas del hogar, sobre la importancia de la familia en la superación de la crisis económica, sobre la rebelión adolescente ante los consejos paternos, sobre la valía 'profesional' del trabajo del ama de casa... El último aborda una cuestión de gran importancia personal, familiar y social: el papel de los abuelos en el hogar.

 

Y a esto se ha referido el Papa Francisco en varias oportunidades, en las cuales ha lamentado el comportamiento hacia ellos de la cultura del descarte: "Es feo ver a los ancianos descartados, es algo feo, es pecado. No se dice abiertamente, pero se hace". Además evoca su amor como centro de la familia: "Una de las cosas más bellas de la vida de familia, de nuestra vida humana de familia, es acariciar a un niño y dejarse acariciar por un abuelo y una abuela".

 

Los datos hablan por sí solos

 

Según un estudio de la Fundación Pfizer en 2014, ese papel de los abuelos en el hogar se ha incrementado a raíz de la reciente crisis económica, y el punto que más destacan los entrevistados (un 59,3%) entre las tareas asumidas es justo el de la interacción con sus nietos para cuidar de ellos. Y nada menos que un 18,4% responde, directamente, "hacer de padres".

 

 

 

Del mismo modo, según la Encuesta de Mayores que realizó el Imserso en 2010, la mitad de los abuelos cuida de sus nietos todos los días y dedican a ello una media de seis horas, lo que supone una influencia enorme para su educación.

 

Con los abuelos, somos +Familia

 

Todo ello está muy presente en el nuevo video de Hirukide, titulado Con los abuelos, somos +Familia, probablemente el más emotivo de todos los de la serie. 

 

 
 

 

 

Alianza LaFamilia.info / Aleteia - 26.05.2017

 

Foto: Freepik 

 

Si tienen muchos hijos, seguramente estén acostumbrados a las críticas procedentes de perfectos desconocidos: están locos, son irresponsables, les han hecho el lavado de cerebro, son borregos, son egoístas (!) y obviamente no tienen televisión (por cierto, qué pena que la manía de echarle la culpa a la TV no haya cambiado desde los 70… ¡ya inventaron internet y los smartphones, ¿saben?!).

 

Muchas personas quieren decirte qué equivocada estás al tener tantos hijos. Curiosamente, puede ser igualmente desagradable escuchar a personas que te quieren canonizar en seguida sólo porque has tenido más hijos que ellas. “¡Debes ser tan santa!”, dicen. “¡Debes ser tan paciente!”, “¡Debes ser tan organizada!”, “Debes tener tanto dinero!”

 

No. Den un vistazo a mi casa, miren dentro de mi automóvil, escuchen lo que digo en el confesionario, y sabrán que nada de esto es cierto. No soy “tan” nada. Soy solo una persona normal que, vaya casualidad, tiene siete hijos. De verdad.

 

Me pasa como a Spiderman: soy una persona muy normal, a la que le ha picado una araña… es la imagen que más se aproxima a lo que me pasa a mí: quita araña y pon confiar en Dios. Y añade una mesa grande y un sofá en el que quepamos todos.

 

Ultravisión: Si las madres lo ven todo –y es verdad– las madres de familia numerosa tenemos este talento superdesarrollado. ¿Cuál es el secreto? Como decía un psicólogo amigo nuestro, una familia numerosa es como entrenar al Mossad en casa: son muchos pares de ojos atentos unos a otros, interpelándose continuamente. Contemplar desde arriba este interminable juego de afecto/rivalidad/competición/ayuda mutua, este delicioso y agotador equilibrio inestable, te permite advertir enseguida cuando a uno de los actores le sucede algo anormal.

 

Dominio del espacio: Pensamos la casa – escasa casi siempre – no en dos, ¡sino en tres dimensiones! Cada metro cúbico es un lugar precioso con innumerables posibilidades, a menudo dos o tres al mismo tiempo. ¿Despacho-comedor-bandeja de plancha-mesa de reuniones y castillo para tres en una sola pieza? ¿Es posible que quepa todo esto en ese armario? ¿Cómo, en una cocina tan pequeña, cabe esa olla tan grande? La verdad es que son ellos, los niños, los que reinventan el espacio continuamente, y te obligan a improvisar y repensar la casa una y otra vez. Con ellos, la casa en sí se convierte en secundaria.

 

Supervelocidad: ¿Saben la cantidad de cosas que se pueden hacer en diez minutos? De nuevo son ellos los que logran sacar de su madre ese talento insospechado. También ellos aprenden a ser rápidos y eficientes: el tiempo es oro, para ducharse, para comerse las galletas antes de que les pillen, para comer y poder elegir qué película vamos a ver en la sobremesa, para esconderse cuando hay que lavar los platos…

 

Superoído: Varios hablan a la vez, pisándose unos a otros. La música está puesta, la pequeña llora… ¿es posible mantener una conversación así? La capacidad de concentración se entrena, no se improvisa. Cuando llegas a una reunión donde varios desconocidos hablan a la vez, lo que hay es ruido. Cuando vives en una familia con muchas voces a las que conoces y quieres, lo que hay es una melodía con varios instrumentos. La pericia de los músicos, que consiguen concentrarse en su instrumento y al mismo tiempo seguir al director e integrarse en un conjunto, es lo que más se acerca a esta experiencia.

 

Supernegociador: ¿Es posible negociar con todos y al mismo tiempo con cada uno? La ONU, familia de naciones, ganaría mucho con una secretaria mamá de familia numerosa. No puedes favorecer más a unos que a otros, sus necesidades son iguales y, al mismo tiempo, radicalmente distintas. Hay que combinar exigencias con gratificaciones, objetivos a largo plazo con superaciones a corto, ser justo con no ser igualitario… Tener esa intuición para averiguar que detrás de esa actitud hostil, lo que quieren es un abrazo. Y abrazar a siete al mismo tiempo, y que cada uno se sienta único, ¡es todo un reto!

 

Superflexibilidad: parece algo sin importancia, pero hay una gran lección de vida detrás de la limitación diaria de no poder hacer siempre lo que uno quiere. Sé que a mi hijo mayor no le gusta compartir la tablet, y que a mi hija quinta le molesta que le golpeen la puerta mientras se ducha, pero ¡que bueno es que aprendan a ceder!. Iba a hacer tal cosa, pero la realidad me fuerza a cambiar mis planes, o a modificarlos por el bien de los demás. Una lección que ya llevan aprendida…

 

Cuando en la escuela, a los compañeros de mi hija de seis años les preguntaron qué querían ser de mayores, la cosa andaba entre médicos y peluqueras, y algún futbolista. Ella sorprendió a todos diciendo que quería ser mamá. Su profesora me comentó que era un caso extraordinario, en varios años que lleva enseñando a niños de esa edad, ninguno había respondido eso. ¡Si mi hija supiera que lo que ella admira en mí, se lo debo a ella y a sus hermanos…!

 

Por Inma Álvarez de Aleteia.org

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