ReL - 30.10.2018

 

Foto: Pixabay

 

A menudo, los acompañantes de ancianos y personas con enfermedades terminales nos asustamos, no sabemos cómo acompañarlos, o la inercia nos lleva a dejarlos en manos de la televisión, siempre encendida, que distrae pero no sana ni tranquiliza ni ayuda a resolver los temas pendientes.

 

En octubre, la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU celebra el "Mes de Respeto a la Vida" y suele divulgar una serie de materiales sobre este tema. Entre ellos se incluyen 10 ideas que nos pueden ayudar cuando llega el momento de cuidar a nuestros seres queridos en sus últimos momentos.

 

1. Invita a Dios a entrar en esta situación

 

El Papa Francisco ha dicho que "orar significa abrir la puerta al Señor a fin de que pueda hacer algo para reorganizar nuestras cosas"(1). El proceso de la muerte es un tiempo sagrado, una estación final para buscar el cierre de esta vida y prepararse para la siguiente en la esperanza de participar en la Resurrección de Cristo. Al llegar a esta etapa con un familiar o amigo, pide a Dios que nos acompañe a los dos.

 

2. Escucha a tu ser querido

 

Trata de descubrir los valores de tu ser querido y la mejor manera de honrar sus deseos. Esto requiere verdadera empatía. Puede ser difícil asumir que la persona no quiere lo mismo que tú piensas o que tú querrías en su situación. Escucha sin juzgar para que tu ser querido se sienta con la libertad de hablar abiertamente.

 

3. Infórmate sobre los cuidados paliativos

 

Hay que ser consciente de que los deseos de una persona de rechazar un tratamiento ordinario o proporcional (2) —o incluso pedir el suicidio asistido— suele originarse en el temor a la dependencia, impotencia o dolor. Ofrécete a hablar sobre esta preocupación u otras. Has de saber que los cuidados paliativos se centran en aliviar el dolor y otros síntomas, buscan satisfacer necesidades básicas y procurar comodidad. 

 

4. Sé constante en la compasión

 

Como nos recuerda el papa Francisco: "Compasión significa 'padecer con'"(3). Tu familiar o amigo tendrá altibajos. Has de reconocer esto como algo natural. Rodéales de amor, apoyo y compañía, basados "en el respeto incondicional de la dignidad humana, comenzando por el respeto al valor inherente de sus vidas" (4). El sufrimiento del paciente puede aliviarse con la empatía que le brindas y con cuidados paliativos de calidad del personal médico.

 

5. Ayúdales a cerrar sus asuntos pendientes 

 

Ayuda a tu familiar o amigo a definir proyectos personales sin terminar, preocupaciones financieras, relaciones sin resolver u otros asuntos que ocupen su mente. Según cambien las circunstancias, algunos objetivos tendrán que replantearse. Elaborar y llevar a cabo esta lista de asuntos pendientes puede ayudar a la persona a encontrar un propósito y sentirse más en paz.

 

6. Brinda oportunidades de reconciliación, de expresar amor y de tratar con Dios

 

Ira Byock, director médico de cuidados paliativos, enseña en su libro Las 4 cosas más importantes que decir "te amo", "perdóname", "te perdono" y "gracias" puede promover la tan necesaria sanación interior durante el proceso de la muerte. Puedes ayudar a procurar una transición pacífica a tu ser querido facilitando oportunidades para la reconciliación con otros y oportunidades para expresiones mutuas de amor y gratitud. Ofrécete a invitar a un sacerdote para que escuche su confesión y administre la Eucaristía como Viático (5) y el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Todo eso sana el alma y nos prepara para reunirnos con el Señor.

 

7. Anima a recordar lo bueno del pasado

 

Nuestro apetito puede disminuir a medida que nuestro cuerpo necesita menos alimentos y líquidos al acercarnos al final. Proporciona a tu familiar o amigo porciones pequeñas de sus alimentos favoritos. Incluso si no puede comerlos, puede disfrutar su aroma y compartir contigo los recuerdos especiales que le evocan. Piensa en otras pequeñas cosas que puedes ofrecer que susciten recuerdos significativos, como fotos especiales o souvenirs.

 

8. Sé una presencia serena

 

Las personas que se acercan a la muerte pueden perder interés en muchas actividades que les eran agradables y preferir retirarse de su entorno. Tu simple presencia tranquila y paciente puede ser un apoyo importante mientras tu ser querido se prepara emocional y espiritualmente para la partida. Colocar el teléfono en otra habitación, poner su música favorita, leerle un pasaje favorito, rezar juntos o simplemente sentarte en silencio a su lado pueden ser muy reconfortantes.

 

9. Muestra ternura

 

Los moribundos necesitan la ternura del contacto humano personal. Pregunta a tu ser querido si podrías cepillarle suavemente el pelo, aplicar loción a sus manos o pies, o simplemente tomar su mano. Cuenta historias, ríe y comparte recuerdos para asegurarle que él es un don preciado, y en absoluto una carga.

 

10. Ten paciencia en la transición

 

La transición, el momento inmediatamente anterior a la muerte, puede traer cambios físicos rápidos en los patrones de respiración, o en el estado mental o emocional. Trata de ser paciente y deja que el "cómo" y el "cuándo" de la muerte sea entre Dios y su ser querido. Pide a Dios la sabiduría para saber qué palabras finales decir y cuándo. En la medida que puedas, permite a tu ser querido hacer la transición. Por ejemplo, podrías decirle: "Te quiero. Está bien que te vayas a tu morada final ahora".

 

Acompañar a un ser querido en sus últimos días es de enorme importancia y no tenemos por qué temer nuestras propias limitaciones. El Papa Francisco dice: "[Dios] viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos". (6)

 

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[1] Papa Francisco, Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae: Quien elige la mejor parte, 8 de octubre de 2013 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2013).

 

[2] Más información: United States Conference of Catholic Bishops, Directivas éticas y religiosas para los servicios católicos para servicios medicos de cuidado de salud, quinta edición (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2013). United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2011).

 

[3] Papa Francisco, Audiencia general, miércoles 27 de abril de 2016 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2016).

 

[4] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico, 10.

 

[5] El Viático es "la Eucaristía a un moribundo. Es el alimento necesario para el 'paso' de este mundo al Padre. Junto con la Penitencia y la Unción de enfermos, la recepción de la Eucaristía como Viático constituyen los 'últimos sacramentos' del cristiano" (Catecismo de la Iglesia Católica, Glosario). Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 1331, 1392, 1517, 1524-25.

 

[6] Papa Francisco, Misericordiae vultus (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2015), no. 14.

 

[7] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico.

 

 

Por Javier Fiz Pérez / Aleteia.org - 12.10.2018

 

Foto: Freepik 

 

En la actualidad, uno de los retos más comunes de los trabajadores es la búsqueda del equilibrio entre el campo laboral y las actividades familiares.

 

 

Tanta es la necesidad de encontrar un equilibrio entre estos dos aspectos de la vida, que en varios países se han ido implementado leyes para su conciliación. Generalmente, estas normativas establecen marcos básicos de acción para que la persona no tenga dificultades a la hora de pasar de un ámbito a otro. Dentro de esta regulación se destacan aspectos como el número de horas laborales, la remuneración, los permisos, las bajas, las situaciones de emergencia, etc. Algunas de las consecuencias más habituales, derivadas de la fractura entre trabajo y familia son:

 

Cuando hay un exceso de trabajo:

 

- Altos niveles de estrés. La atención del trabajador está focalizada en una sola área.

- Agotamiento, fatiga, desaliento.

- Desinterés por otros asuntos de la vida diaria.

- Frustración generalizada en los casos de los objetivos no alcanzados.

- Problemas físicos derivados del exceso de horas trabajadas.

 

Cuando hay un exceso de vida personal:

 

- Desinterés, dispersión, negligencia.

- Traslado de asuntos de la esfera personal al clima laboral.

- Escasos rendimiento y productividad.

- Falta de atención a las obligaciones laborales.

 

Consejos para conciliar el trabajo y la familia

 

1. Fijar prioridades: Lo ideal es que la esfera privada y la esfera laboral tengan su propio espacio. Pero en aquellos casos en que coincidan, es necesario saber cuáles son nuestras prioridades en la vida.

 

2. Metas familiares: Los objetivos laborales van unidos al desempeño de un trabajador en una empresa, pero no pasa lo mismo en el aspecto familiar, donde por lo general no hay rutas trazadas ni cronogramas fijos de actividades. ¿Te has parado a pensar en tu proyecto personal, en tu proyecto familiar? Fijar una metas a alcanzar en la vida personal permitirá dar la importancia a ciertos aspectos que podrían pasarnos desapercibidos. Así,  una buena opción puede ser el establecimiento de actividades para realizar con la familia y asignarles días concretos. Por ejemplo, cenar o desayunar todos los días en familia.

 

3. Revisar el calendario laboral: El trabajador puede, por ejemplo, revisar con antelación su cronograma de actividades en la empresa para no perjudicar las horas que dedica a su familia. Es cuestión de repartir la agenda definiendo de manera eficaz los horarios.

 

4. Organizar un calendario único: De este modo quedan integradas las necesidades de la vida personal o familiar y las del contexto del trabajo. Tenemos una vida aunque vivamos diversas situaciones y contextos. Unificar el uso del tiempo nos dará un sentido de unidad como personas y nos ayudará a ser más ordenados y eficaces.

 

La buena organización del tiempo personal con un sano equilibrio entre la vida de trabajo y la vida de familia o personal, es un requisito para garantizar la calidad de vida presente y en el futuro.

 

 

Por LaFamilia.info - 23.07.2018

 

Foto: Freepik

 

El 26 de julio es la festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, aprovechamos esta fecha para hablar de la importancia de los abuelos en la vida familiar.

 

En los abuelos está la representación más pura del amor filial, ese lazo que se forma con los nietos es realmente especial; ambos se nutren del amor que expresan. Los nietos se convierten en fuente de vida y les enseñan a los abuelos a ver con los ojos de la alegría y la esperanza. Al mismo tiempo, los nietos experimentan una vivencia única con sus abuelos, sin duda, ellos dejan una huella muy importante en sus vidas. 

 

Beneficios educativos y afectivos para los niños

 

El modo como los abuelos educan trae importantes beneficios a los niños. De ahí que los abuelos tiendan a: 

 

Tener más paciencia y estresarse menos en lo cotidiano. Eso les permite ser más afectuosos con los niños y mostrarles de manera constante un interés afectivo a través de una relación empática.

 

La comunicación emocional es un pilar básico que permite a los nietos sentirse mucho más comprendidos por sus abuelos que por sus padres.

 

Corregir con sus nietos los errores que cometieron con sus hijos y, por lo tanto dar una visión a los padres sobre ciertos aspectos.

 

Al mismo tiempo, los abuelos son mucho menos críticos y se enfocan más en las cosas buenas que en las malas, destacando así los puntos fuertes del niño más que los puntos débiles.

 

Otra bonita característica del modo de educar de los abuelos es que ayudan a los nietos a adquirir independencia de los padres, así como a socializar con personas de diferentes edades.

 

Muchas veces, los abuelos hacen el papel de "abogados" de los niños, sirviendo así de puente para validar sentimientos y resolver complicaciones que crean obstáculos en la convivencia y en la comunicación entre padres e hijos.

 

Frente a una situación de crisis e inestabilidad familiar como puede ser una separación o muerte de los padres, los abuelos son un apoyo emocional indispensable para los nietos.

 

Así que como padres tenemos la tarea de propender por crear lazos fuertes y armoniosos entre nuestros hijos y los abuelos, además brindarles un trato en el marco del respeto, de la comprensión y del afecto. ¡Feliz día queridos abuelos!

 

Más de este tema > Los abuelos en el siglo XXI 

 

Fuente: Mente Maravilhosa

 

El Video del Papa - 03.08.2018

 

 

 

¡El Papa Francisco dedica este mes de agosto a las FAMILIAS y las ha comparado con un TESORO! El Papa señala que el ritmo de vida actual, el estrés, la presión del trabajo y también, la poca atención de las instituciones, puede poner a las familias en peligro. Y reitera que no es suficiente hablar de su importancia: es necesario promover medidas concretas y desarrollar su papel en la sociedad con una buena política familiar.

 

"Cuando las familias se dividen y se destruyen, es toda la sociedad que se pierde", dice el P. Frédéric Fornos SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa. Por eso nuestra misión en LaFamilia.info es ayudar a fortalecer las familias para que permanezcan unidas y para que el amor y la armonía triunfen siempre.

 

 

 

Colaboración FamiliyandMedia.eu – 29.01.2018

 

 

 

¿No te pasa a veces que llegas a casa en "piloto automático" con la cabeza en otro lado, pensando aún en el trabajo, mirando los chats de WhatsApp y sin darte cuenta no te comunicas con tu esposa(o) e hijos?

 

Si la respuesta es sí, ofrecemos a continuación unos consejos para mejorar la comunicación dentro de las paredes domésticas. Pues a menudo, los problemas de la vida cotidiana nos hacen descuidar las relaciones con las personas que más amamos.

 

¿Cómo reavivar una comunicación adormecida? He aquí 10 rápidos consejos:

 

1. Utiliza bien la tecnología

 

Los medios de comunicación modernos son grandes recursos para la familia, y nos permiten estar en contacto fácilmente: agilizan las actividades cotidianas y nos ayudan a gestionar la comunicación a distancia. Sin embargo, hay que poner atención para no sustituir con estos medios la comunicación cara a cara, y para no perdernos en ciertas chats que pueden destruir nuestra autoestima y crearnos ansiedad… ¿Un ejemplo? Los remolinos que se crean en los grupos de chat con otros padres… si no mantenemos bajo control la situación, se podría resentir nuestra salud mental.

 

2. Cultiva el diálogo dentro de la pareja

 

Cuando uno se convierte en padre o madre, verdaderamente entiende cuánto cuestan los hijos a nivel de energías… y si nos dejamos arrastrar por la atención de los niños, corremos el riesgo de olvidarnos de la relación de pareja. Y esto es muy dañino, en primer lugar para los cónyuges, pero también para los hijos.

 

Recordemos que los niños necesitan sobre todo un ambiente sereno, y dos padres unidos, que se quieran mucho. No tengas miedo a delegar alguna vez, y pide ayuda para poder pasar un poco de tiempo juntos.

 

3. No dejes las cuestiones pendientes

 

Si entre nosotros hay algo que se queda sin resolver, deja otras cosas (dentro de los límites de lo posible, por supuesto: la familia tiene que comer y los niños tiene que ser acompañados a la escuela), y aborda el problema. Mejor una mancha más en el suelo, que un nudo sin desatar en una relación de pareja...

 

4. Utiliza palabras amables

 

El estrés y las preocupaciones nos llevan a veces a alzar la voz, a decir las cosas con un tono descortés, a tratarnos con aire de suficiencia.

 

La familia es una máquina generadora de paciencia, pero a veces el engranaje se atasca. Alzar la voz es humano y nos puede pasar, especialmente cuando la jornada empieza mal y termina peor. Pero no nos acostumbremos, procuremos disculparnos, y a recomenzar de cero.

 

Recordemos también que los niños se fijan en la comunicación de los padres. Si nosotros procuramos cultivar la amabilidad, nuestros hijos irán en la misma dirección.

 

5. Sean expertos en compartir

 

A veces, la rutina puede llevarnos a hablar sólo de cuestiones prácticas (¿has tirado la basura?, ¿has pagado las cuentas?, ¿has comprado el pan?). Recordemos que la familia necesita una comunión auténtica. Hablemos de lo que nos sucede, contemos anécdotas, juguemos juntos. La familia no está compuesta de planetas aislados… hablar, incluso de cosas sin importancia, fortalece las relaciones.

 

6. Utilicen la ironía, también ante las dificultades

 

Cuando sucede algo imprevisto que trastorna nuestros planes (un fallo, un olvido, una factura), la primera reacción que tenemos es enfadarnos y traspasar nuestro estrés a los demás miembros de la familia. Recordemos que “lo que no mata, engorda”, y que todo lo que nos pasa enriquecerá de algún modo nuestra historia familiar y nos unirá más… ¡aprendamos a reírnos de los imprevistos!

 

7. Abrazos: no existe solo la comunicación verbal

 

¿Sabías que los abrazos son antidepresivos naturales, que proporcionan serenidad y equilibrio? ¡Probar para creer! No todo se resuelve con palabras.

 

8. Acuérdense de decir “gracias”

 

El Papa Francisco no se cansa nunca de repetir que es importante pedir disculpas y dar las “gracias” en la familia. ¿Cómo no darle razón? Recibir gratitud nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros. Si estamos agradecidos a alguien, digámoslo: nadie sabe leer en el pensamiento (sólo las mujeres lo consiguen alguna vez, pero también a ellas se les escapan cosas).

 

No demos nunca por descontado el bien que nos han hecho, no olvidemos agradecer explícitamente su ayuda a nuestros familiares, aunque solo sea encontrar la mesa preparada al volver del supermercado...

 

9. Compartir también nuestras fragilidades

 

¿Cuántas veces, por orgullo, vergüenza, miedo… nos ponemos una máscara? ¿Cuántas veces intentamos ocultar nuestras debilidades y nuestra tristeza? En cambio, la familia debe ser el primer lugar de acogida y en ella debe reinar la transparencia. Abrámonos y permitamos a las personas que queremos que se abran… un peso llevado entre dos, tres, cuatro, se divide… tantas veces cuantos son aquellos que lo comparten.

 

10. Saber decir “no” cuando es necesario

 

Aprendamos a decir que “no”, a corregirnos mutuamente, a seleccionar lo que va bien y lo que no para nuestra familia. Un “no” dicho con amor es mejor que un “sí” dicho por pereza.

 

¿Tienes alguna “regla” que añadir? Escríbela en los comentarios. Este decálogo puede ser ciertamente enriquecido por nuestras experiencias… una vez personalizado, ¿por qué no colgarlo en un lugar visible de la casa?

 

*Por Cecilia Galatolo. Colaboración de www.FamilyandMedia.eu para LaFamilia.info 

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