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LaFamilia.info
17.03.2008

 

 

Las relaciones entre hermanos constituyen un excelente aprendizaje para la vida social. Los padres deben hablar con sus hijos sobre el valor fraternidad, para que estos últimos sepan en qué consiste y le den importancia.

 

Es común ver hermanos con problemas de rivalidad y celos. Por esto, la vida cotidiana de una familia con varios hijos es una excelente oportunidad para cultivar virtudes como el respeto, la sinceridad, el desprendimiento, el diálogo y el cariño, entre otros.

 

Por ello es importante que los padres creen en la familia un clima propicio para que los hermanos la pasen bien juntos (animándolos a que participen en actividades lúdicas en sus tiempos libres), se hagan favores entre sí y se ayuden en las tareas o responsabilidades asignadas por los padres.

 

Los conflictos entre hermanos se favorecen cuando les queda mucho tiempo libre y no saben ocuparlo en alguna actividad interesante. La ociosidad habitual suele generar aburrimiento e insatisfacción, lo que, a su vez, estimula la agresividad entre los hermanos.

 

Cómo actuar ante conflictos entre hermanos

 

Los padres necesitan también saber cuándo y cómo actuar ante un conflicto entre hermanos. Estas son algunas ideas:

 

  • Tolerar algunos conflictos y no intervenir en ellos pues estos problemas cumplen funciones en la preparación para la vida tales como: son situaciones de inseguridad que complementan la seguridad recibida de los padres; son una oportunidad para afirmar la personalidad; permiten entrenarse en la resolución de problemas por sí mismo; pueden contribuir, si se resuelven satisfactoriamente, a una unión entre hermanos más sólida; son una fuente de experiencias.
  • Escuchar a cada hijo por separado antes de formar una opinión y actuar. Hacer reflexionar a cada hijo acerca de su posible culpa y acerca de qué podría hacer para resolver la situación creada. Hay que enseñarles también a pedir perdón a sus hermanos.
  • Conductas de los padres que se deben evitar: implicarse en el conflicto; tomar partido por uno de los hijos o ponerse en contra del otro; imponer soluciones.
  • Los padres deben aprovechar las situaciones de conflicto para seguir educando a los hijos. El papel que les corresponde no es de abogado, defensor o juez, sino el de educador.
  • Por último, conviene no dramatizar en este tema. La mayoría de los conflictos entre hermanos los resuelven ellos mismos en poco tiempo.

¿Qué hacer cuando existe rivalidad?

 

La rivalidad entre hermanos es natural y en ocasiones tiene su origen en la competencia por el amor de los padres. Sin embargo, al manifestarse en el hogar, esta situación permanece sana y segura pues posee un centro moderador, los padres, quines fijan los límites dentro de los cuales puede manifestarse.

 

Para prevenir posibles conflictos entre hermanos los padres deben evitar favoritismos, cariños exclusivos y diferencias de trato, pero ante todo, nunca hacer comparaciones entre hermanos.

 

En las familias bien constituidas, la rivalidad que aparece en un principio, evoluciona pronto hacia formas positivas de cooperación y afecto. Esta evolución es signo de salubridad familiar, y cuando no se da es porque algo funciona mal.

 

Hay que luchar por evitar en el hogar todo tipo de discriminaciones como por ejemplo que las chicas tengan menos derechos que los chicos y que se las emplee como esclavas de sus hermanos. Si ellas, por su parte, les ayudan a ellos en algunas cosas, hay que procurar que también ellos les ayuden a ellas en otras.

 

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