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Cómo expresar el amor a los hijos PDF Imprimir E-mail
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LaFamilia.info
06.06.2010

“Hemos desarrollado sistemas de comunicación que permiten que desde la tierra, el hombre hable con el hombre en la luna.
Sin embargo, a menudo una madre no puede hablar con su hija, un padre con su hijo, la clase obrera con la gerencia o la democracia con el consumismo”.

El amor es el motor que mueve el mundo

Todos necesitamos y anhelamos amor ¿a quién no le gusta ser querido y sentirse amado? Desafortunadamente esto es algo que hoy en día es escaso, sin embargo, es gratuito, no cuesta nada en dinero, pero si cuesta al expresarlo.

¿Cuántas veces al día, a la semana o al mes, usted le expresa el amor a sus hijos, no importa la edad que tengan, 1, 5, 10, 20 ó más años?. ¿Cuántas veces usted espera de su hijo(a) un abrazo, un beso, una caricia, una palabra de afecto y lo justifica diciendo: mi hijo(a) está muy ocupado(a) y no tiene tiempo, sus labores lo envuelven por completo?

No será más bien una justificación de lo que usted no ha hecho con ellos, del ejemplo no realizado, guardando en el fondo de su corazón el gran deseo de que eso se realizara, pensando para si, yo sé que me quiere y que bueno sería que un día me mirara a los ojos y me dijera: te quiero, me diera un beso, una mirada coqueta o pícara y luego se retirara suavemente. Repito, pregúntese cuántas veces usted lo ha hecho con ellos, no olvidemos que los hijos reproducen patrones, el ejemplo es el mejor MAESTRO.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el amor se aprende, no es algo que nace espontáneamente, de lo cual estoy perfectamente convencido, la pregunta es: ¿quién nos enseña a AMAR?. Indudablemente el primer y más fuerte ejemplo es el de los padres. En muchas ocasiones sostenemos charlas con nuestros hijos de muchos temas, como la situación del país, las tendencias de la moda, la colección de carros, los deportes o algún tema en general, pero difícilmente, tal vez, nunca, sostenemos conversaciones de amor con nuestros hijos.

Pues bien, lo invito a que trate el día de hoy de entablar una charla de amor con sus hijos, es más, vaya más allá y exprésele en forma verbal que los ama, todo lo importante que son para usted; esta que es una tarea aparentemente sencilla, se vuelve difícil, las personas se sienten atadas, sin saber que decir, cómo decirlo y en ocasiones prefieren escribirlo que enfrentar al hijo y decirle: TE QUIERO. Es importante tener en cuenta lo que dice Leo Buscaglia: “aún cuando hemos aprendido que el amor no expresado es la causa primordial de nuestro dolor y de nuestros remordimientos”.

Ahora bien, en ocasiones algunos padres dedican más tiempo a unos hijos que a otros. Tengamos en cuenta que todos merecen el mismo reconocimiento y un papel importante en la familia, desde las más tempranas edades y por siempre; préstele entonces atención a sus hijos, respételes lo que dicen, escúchelos con atención. Esta es, con frecuencia, una de las mayores quejas de los jóvenes hoy en día, se está tan pendiente de brindarles cosas materiales y comodidades, que se ha olvidado de lo más importante, la comunicación íntima, hasta han llegado a sentir, dicen los jóvenes, que la verdadera comunicación con sus padres tiene un escaso valor.

La siguiente experiencia real nos lleva a reflexionar sobre el valor de la comunicación en familia: una joven se presentó a hablar con su profesor un día para contarle un problema que tenía; éste entonces le sugirió que le diera “la oportunidad” a sus padres de escucharla, a lo cual ella accedió sin ningún reproche y considerando que era una buena opción, sin embargo, a los pocos días regresó donde su maestro, desconsolada y abatida, diciéndole que sus padres le habían contestado: “no exageres”, “estamos seguros que tú puedes solucionarlo”, pero un tiempo después se enteraron que su hija estaba involucrada en problemas de drogas, a lo cual reaccionaron diciendo: ¿Por qué no nos habías comentado tus problemas?, a lo que ella respondió: ¿Por qué no me escucharon cuando lo hice?.

Ahora, pregúntese usted, ¿alguna vez mi hijo se ha acercado a comentarme algo y no le he prestado la importancia que él consideraba?

Por esto sugiero, que revivamos prácticas tan importantes, como el diálogo en familia, la reunión a la hora de la comida, por lo menos dos o tres veces a la semana, las cuales hoy en día han desaparecido porque prevalece la TV o la privacidad de las habitaciones, recuerda aquellos momentos en que entraba al cuarto de sus padres y se acostaba en su cama, esta era la mejor cama del mundo, es más, hoy en día todavía disfrutamos de esa sensación, pero con nuestros hijos no pasa lo mismo, porque se ha perdido la unidad familiar, no se comparten afinidades, lecturas, música, deportes y gran cantidad de actividades que se han dejado en el olvido. Cada uno tiene un gusto diferente y es entendible, esta situación genera en las familias la necesidad de conocerse y descubrir gustos afines que ayuden a rescatar la unidad familiar.

Estos momentos son especiales para la comunicación con nuestros hijos desde muy pequeños. No se nos olvide que las palabras que ellos escuchan desde temprana edad, son las que aprenderán y le servirán para interactuar. Si crecen escuchando, “SI”, “BUENO”, “TE QUIERO”, “AMOR”, estos serán los símbolos con los cuales establecerán relaciones; pero sucede que, aprenden a decir “no” antes que “sí” y con frecuencia “odio” en vez de “amor”.

Hablemos de otra oportunidad de enseñar amor a nuestros hijos, la llegada a casa, ya sea al terminar un día de trabajo, o después de un viaje, es más, la llegada a la finca en un fin de semana, el perro corre a saludarlo, usted juega con él, lo acaricia, le rasca la cabeza, porqué no hacer lo mismo con su hijo.

En una ocasión un niño de un grado inferior faltó al colegio después de un fin de semana; al preguntársele por el motivo de su ausencia, el niño me respondió: “Para mi papá fue más importante llevar el perro a la finca que traerme al colegio”. Si usted es consciente que un ser irracional merece su atención y cariño, ¿qué pasa con la atención y el cariño de sus hijos?

Aproveche la oportunidad que la vida le brinda para acariciarlo, mirarlo a los ojos y regocijarse en él, dígale algo como lo siguiente: he pasado tanto tiempo sin verte y me has hecho mucha falta, ría con él de la anécdota del día, pregúntele como le fue y reconozca sus éxitos; recordemos lo que sucede en las casas cuando los niños empiezan a mostrar avances, el niño(a) gatea y hay fiesta en la casa, da los primeros pasos y es el más grande acontecimiento celebrado por toda la familia, dibuja la primera letra y es motivo de publicación general, sus padres y hermanos lo aman y él lo percibe, por eso quiere ser agradable ante sus ojos.

En algunas ocasiones, las cosas no salen como el adulto quiere y le dicen: “no te quiero”, es decir, como sabemos del valor del cariño en una persona, se utiliza como fuente de amenaza y de inseguridad y no de crecimiento personal.

Por esto, los invito pues, a amar a sus hijos, de manera INCONDICIONAL. Acarícielo, béselo, abrácelo junto a su pecho, tomen una siesta juntos, juegue con él, no solamente cuando usted pueda, saque tiempo de sus ocupaciones, no se contente con llevarlo al parque para que juegue con sus amigos, él lo que más anhela es compartir con usted. Fomente su autoestima; un niño que aprende a ser valorado, protagonista de sus acciones a ser aceptado, a expresar sus emociones, sus gustos, es un niño que aprenderá a amar sin CONDICIONES, aprenderá a SER.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

  • No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
  • Dígale sus cualidades, pero no exagere.
  • Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
  • De vez en cuando llegue a la casa con una pequeña sorpresa, esa colombina que tanto le gusta, la chocolatina preferida, la manzana que tanto disfruta, un paquete de láminas para el álbum que está llenando, el afiche anhelado, la caricia- coqueta y cómplice acompañada de una palabra o un gesto de amor.
  • Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
  • No suponga que su hilo sabe que lo ama, dígaselo.

Programa Inspiración - Boletín No. 1024

BIBLIOGRAFÍA:

Buscaglia, Leo. Vivir, amar y aprender.
Buscaglia, Leo. Cómo amarnos los unos a los otros.

 
 

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