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Educar a los hijos en el valor del esfuerzo PDF Imprimir E-mail
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LaFamilia.info
05.04.2010

Estamos ante una cultura de la ley del mínimo esfuerzo, en donde el facilismo es protagonista. Cuando así se educan a algunos niños, qué esperar entonces de los adultos del futuro. Esta nota pretende ayudar a educar en el valor del esfuerzo, para así no tener que lamentarse después.

¿Qué se entiende por esfuerzo?

Antes de entrar en materia, es importante tener claro el término de “esfuerzo”. Algunas definiciones:

“Esfuerzo es el empleo enérgico de la voluntad, fuerza física, actividad o ánimo contra algún impulso o resistencia, teniendo que vencer dificultades para conseguir el fin. Es la antítesis de la resignación y la principal avenida para salir de las diferentes crisis”.

*La virtud del esfuerzo explicada a los hijos, Francisco Gras.

“Comportamiento del ser humano que lleva a superar la tendencia a lo fácil y lo cómodo. Convencimiento traducido en obras, de que todo lo que vale la pena sólo se consigue esforzándose”.

*Definiciones de valores. Regino Navarro Ribera.

El esfuerzo, plataforma de virtudes y valores

Al enseñar esfuerzo, se están transmitiendo intrínsecamente otros valores primordiales en la formación humana. Los más relacionados son: generosidad, colaboración, desprendimiento, disciplina, fortaleza, lucha, obediencia, paciencia, perseverancia, sacrificio, sufrimiento, templanza, tolerancia, control.

Enseñarles a los hijos las ventajas de esforzarse por sus deseos y motivaciones, es una tarea que debe comenzar desde los primeros meses de vida y más ahora cuando la sociedad se rige por el placer, la comodidad, el “tener” primero que el “ser”, y en donde el esfuerzo parece no tener cabida.

“Los padres tienen que dar ejemplo, predicando y practicando continuamente la virtud del esfuerzo, incluso navegando contracorriente en las actividades normales de la vida, para poder dejar cara al futuro, una marca indeleble en los hijos”.

El esfuerzo trae consigo muchas ventajas para la formación del carácter y desenvolvimiento en la edad adulta. Por ejemplo, el esfuerzo prepara a la persona para valerse por sí misma en las situaciones adversas, otorgándole así una mayor tolerancia al fracaso y una mejor aptitud ante los entornos que requieren retos y dificultades. Además, el esfuerzo brinda seguridad en la persona, autoestima y autoaceptación. Esta última, debido a que la comparación con los demás es inútil, ya que el esfuerzo produce la satisfacción de lo que ha logrado es fruto de su propia valentía. Además se es conciente que el camino fácil siempre deja un sinsabor.

Acciones puntuales a desarrollar con los hijos

Para que los hijos vivan el esfuerzo hay que evitar la sobreprotección, y sí reforzar la autoridad y la disciplina. Algunas ideas para poner en práctica:

  • Otorgar responsabilidades además de los deberes escolares. Puede ser algún encargo de la casa como el arreglo de su habitación, la limpieza del carro, la colaboración en la preparación de las comidas, etc.
  • El buen uso del dinero es una excelente herramienta para enseñar este valor, en especial en los adolescentes y niños que ya tienen la capacidad de entender el concepto. Por ejemplo, enseñarles a los hijos a donar parte de su mesada a una persona necesitada o acogerse a alguna causa social que se lidere en el colegio.
  • Surge muy buen efecto, invitarlos a realizar actividades lúdicas que requieran concentración y perseverancia, como por ejemplo los rompecabezas o juegos que impliquen raciocinio.
  • Igualmente el deporte o cualquier actividad física, también es una forma de vivir el esfuerzo en carne propia.
  • La observación de otros estilos de vida también son muy provechosos para enseñar este valor. Como por ejemplo si es un niño que vive en la ciudad, mostrarles la vida que lleva el niño del campo y el esfuerzo que debe hacer para lograr subsistir.
  • Por último, el ámbito escolar es un escenario perfecto para desarrollar este valor, pues continuamente se presentan oportunidades que pueden ser bien aprovechadas para reiterar la necesidad de esforzarse por un buen objetivo.

Preguntas para practicar la virtud del esfuerzo

  • ¿Qué tengo que hacer?
  • ¿Cómo lo voy a hacer?
  • ¿Dónde lo voy a hacer?
  • ¿Cuándo empezaré y terminaré?
  • ¿Para qué lo voy a hacer?
  • ¿Cómo mido lo que hago?
  • ¿Soy el ejemplo para alguien?
  • ¿Los resultados de mi esfuerzo beneficiarán o perjudicarán a alguien?

Fuente: Colaboración de Franciso Gras - Escuela de Padres.

 
 

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