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Categoría: Educacion de los hijos

Por Juan Esteban Cano / LaFamilia.info - 11.05.2016

 

20161605edFoto: Pixabay 

 

El auto conocimiento influye en el alcance óptimo y máximo de todo éxito, es el insumo que permite alcanzar las metas y sueños reales para los que se está en capacidad de lograr cada persona.

 

Soñamos, anhelamos y cultivamos ideales imposibles y ahí es en donde la frustración es inminente. Si las expectativas giran en torno a las posibilidades escasas, ya sea, porque no se tienen las capacidades, recursos, ni la forma real de alcanzarlos, la caída en la realidad será más fuerte.

 

Es de lo anterior, el surgir de un cuestionamiento frente a qué se necesita desarrollar en la formación de los niños para estar en la capacidad de alcanzar un progreso que permita atinar en los esfuerzos que puedan en las diferentes etapas de la vida, llevar a cabo.

 

Cómo ayudar a los hijos a desarrollar su potencial

 

Una de las grandes tareas de los padres, es ayudar al hijo a desarrollar su máximo potencial, comprendiendo que es propio en aquello a lo que ha sido destinado y creado. Este proceso entonces, depende de la capacidad de conocimiento que tenga el hijo en sus diferentes dimensiones de la persona.

 

A mayor capacidad de autoconocimiento, mayor será la probabilidad de generar y encauzar las energías en aquello que le brindará realización y sentido de vida como factor protector ante las diferentes crisis evolutivas.

 

En el proceso de autoconocimiento, los papás deben buscar la máxima expresión de todos los aspectos que componen a la persona: físico, emocional, intelectual, social, espiritual y familiar. Para ello, el permitir vivenciar, cuestionarse y discutir cada aspecto, le ofrecerá al niño recursos para identificarse, encontrarse y amarse por medio de su ejercicio de la autonomía. Si esta autonomía no es permitida, el potencial en cada área, se verá afectada y el máximo potencial, comprometido al nivel que podría llegar con un acompañamiento que le permita ser.

 

Resolución de problemas

 

Los niños en cada etapa de vida atraviesan por diferentes retos, procesos y pasos que le brindarán herramientas para asumir las próximas etapas. Ellos mismos, son quienes deben implementar y actuar de acuerdo a los retos que se les pueda presentar y sentirse capaces en la resolución de problemas. Si la implementación de las estrategias autónomas son imposibilitadas por un externo, la posibilidad de identificar sus capacidades y la tolerancia a las frustraciones se reducen a un suplir por medio de otros.

 

Es allí donde cobra relevancia la experimentación de los propios recursos enseñándole a los hijos múltiples opciones de actuación, corroborando las consecuencias de sus actos. Si el padre o la madre intervienen en la resolución de conflictos y problemas del hijo, éstos aplazan la oportunidad de darse cuenta de lo que son capaces y la auto afirmación de sus riquezas personales. Es decir, la etapa de exploración, aceptación y valoración del niño, se ven en juego por no poder responsabilizarse de su etapa evolutiva afectándose los períodos posteriores.

 

Para poder identificar hasta donde el acompañamiento de los padres es acertado, es importante determinar las necesidades de los hijos en dicha edad. Para ello, acompañar la etapa, apoyarlos en sus decisiones y ser un portador de diferentes posibilidades de actuación, le dará la autonomía y reafirmación en su mundo. Por ejemplo, si el niño está en capacidad de realizar tareas personales o académicas, los padres deben permitírselo y no dar por entendido que no son capaces.

 

Consecuencias de la sobreprotección 

 

La sobreprotección es el fin de la formación, ya que el mensaje reflejado a los jóvenes, es: “tú no eres capaz, yo debo ejercer por ti”. Este puede ser entendido como un mensaje violento, en donde el niño, no ejercerá esfuerzos porque todo es brindado por su medio desde los modelos afectivos  de vida, que son los padres.

 

La sobreprotección, impedirá el desarrollo de ciertas habilidades y estrategias personales desarrolladas en la edad, impidiendo el paso óptimo por las diferentes etapas, dado que llegarán temeroso e inseguro a los nuevos retos en los diferentes momentos evolutivos.

 

La autoridad entonces, será entendida como la firmeza de los padres en el cumplimiento de hábitos, rutinas y deberes por medio de un apoyo y acompañamiento pertinente en donde sean los hijos quienes ejecuten las normas establecidas desde su ritmo de trabajo y comprensión cognitiva de la edad.

 

Allí surge, la necesidad de formar en la soledad por medio de juegos individuales, espacios privados y momentos de reflexión. En este sentido, los hijos aprenderán a enfrentarse de acuerdo a sus propios factores a situaciones difíciles, pérdidas y diversos duelos que serán indispensables en la incertidumbre de la vida.

 

La protección, consta de aspectos como: acompañar, regular, reflejar y dar criterio ante los desaciertos que pueda cometer el joven, respetando la libertad con exigencia y cariño.

 

Por Juan Esteban Cano -Terapeuta Familiar y De Pareja. Psicólogo- para LaFamilia.info

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