LaFamilia.info
16.08.2010
 

 

El individualismo que predomina en estos tiempos, gran parte debido a las posibilidades tecnológicas, ha permeado también las aulas, debilitando una de las metodologías de estudio más enriquecedoras como es el trabajo en equipo.

 

Por “equipo” se entiende la participación de más de una persona en la búsqueda de un mismo objetivo, el cual no puede ser logrado sin la ayuda de todos sus miembros, lo que supone una gran responsabilidad.

 

Los estudiantes universitarios necesitan tener experiencias de equipo para desarrollar las competencias necesarias que implementarán en sus roles profesionales. Adicional al componente laboral, el trabajo en equipo trae consigo muchos aprendizajes para la vida, pues promueve la tolerancia, la capacidad de liderazgo, la escucha, la participación activa, la socialización, el respeto, la flexibilidad, la comunicación, la amistad, la solidaridad, por nombrar solo algunos.

 

Sucede pues, que al imponerse el trabajo virtual -que no pretendemos descalificar-, convine preservar el necesario y meritorio contacto humano. Los jóvenes por tanto, no deben dejar de lado las relaciones sociales del mundo físico, además de la realidad innegable de vivir en colectividad, y qué mejor escuela para ello, que la vida universitaria.

 

Tácticas para que el equipo funcione

 

Se hablan de las “5 C” ineludibles para el trabajo grupal óptimo: complementariedad, coordinación, comunicación, confianza y compromiso.

 

Complementariedad implica la sinergia de los componentes del equipo. Es formar un todo a partir de varios individuos. Cada quien desde su visión del mundo y sus características de la personalidad, podrán contribuir al cometido que se quiere lograr.

 

En la coordinación juegan un papel protagónico: el orden, el liderazgo y la asignación de tareas, evidentemente encaminadas en un solo norte. Cada integrante basado en su carácter, irá tomando naturalmente el rol que le corresponde, hay algunos que prefieren dirigir y hay otros que eligen ser dirigidos; ambos son necesarios para un trabajo en equipo.

 

La comunicación debe ser la gobernante. Los malentendidos u omisiones, pueden hacer que un equipo no trabaje adecuadamente y se pierda fácilmente la meta común por la que se está batallando.

 

En cuanto a la confianza, es fundamental creer en los demás compañeros, confiar en sus capacidades y en su buena disposición. Esta confianza permite anteponer el éxito del equipo al propio. En un equipo, cada quien aporta lo mejor de sí en bien de todos, el egocentrismo debe quedar al margen.

 

Compromiso, es el grado de responsabilidad propio, el cual inevitablemente afecta todas las piezas del conjunto.

 

Por último, unas reglas establecidas y respetadas por todos los miembros del equipo, nunca sobran, son la mejor forma de prevenir los conflictos.

 

Es importante entonces recobrar el valor de las relaciones humanas dentro del marco académico y evitar que la virtualidad elimine estas maravillosas posibilidades de provecho para el ser humano.

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