Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

 

Por Pilar Guembe / Aceprensa - 14.05.2018

 

 

El encuentro de tres amores. Diez principios y una clave para educar

Tomás Melendo

Editorial Palabra

 

El autor comienza admitiendo que educar no es sencillo, pero es lo más importante. Por eso, vale la pena aprender a ser padres, pues es imposible ser buenos padres sin esfuerzo. Lleno de sentido común y escrito con gran claridad, el libro ofrece sabias pinceladas sobre cómo educar, trazos firmes dados con el mismo pincel: el pincel del amor. Nos recuerda que hay que querer mucho a quien pretendemos educar; que las personas solo mejoran a través del trato personal, como un diamante solo se puede pulir con un diamante; que a cada hijo hay que dedicarle el tiempo que necesite, pues las prisas son el principal enemigo de la educación; que el niño necesita autoridad, aunque se niegue a reconocerlo; que un amor equivocado lleva a malcriar a los hijos… En fin, que “educar es amar, y amar es enseñar a amar, pues no es otro el destino del ser humano y la clave de su felicidad”.

 

El arte de educar consiste en saber utilizar ese pincel del amor para mezclar en el lienzo de la vida tres colores: el amor matrimonial, el amor filial y el amor de los amores. En este sentido, Melendo afirma que los padres no tenemos derecho a hacer a nuestros hijos a “nuestra imagen y semejanza”, pues somos “colaboradores de Dios en su crecimiento humano y espiritual”.

 

Nosotros no somos los protagonistas de la educación; el auténtico protagonista, de manera radical, metafísica, es Dios. Y esa es la clave para interpretar los diez principios que anuncia el subtítulo, que son: amar con amor auténtico a cada hijo y con amor recíproco entre los padres, transformarlo todo en amor, contar con la eficacia educativa del ejemplo, ver siempre lo positivo, ejercer la autoridad, saber corregir para encauzar comportamientos, promover la excelencia personal de nuestros hijos, enseñar a amar y conceder a cada hijo toda la libertad que en cada momento sea capaz de gestionar.

 

La función de la educación consiste en “fomentar positivamente la libertad de cada hijo”, lo que significa que los padres debemos procurar que en las diferentes etapas y circunstancias de su vida logre valerse por sí mismo y sea dueño de sus propias decisiones. “Solo entonces será capaz de amar”.

 

*Tomás Melendo es Doctor en Ciencias de la Educación y en Filosofía. Desde 1983 ocupa la Cátedra de Filosofía (Metafísica) de la Universidad de Málaga. Ha publicado más de ochenta libros y de un centenar de artículos en revistas especializadas, muchos de los cuales han sido traducidos a diversos idiomas. Ha dedicado especial atención a cuestiones relativas a la familia y a la educación de los hijos y creado y coordinado en su universidad un Máster en Ciencias para la Familia y otros cursos afines.

 

Más reseñas de libros >

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2018 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme