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Por LaFamilia.info 

 

Foto: freepik 

 

Pasteles, golosinas de todo tipo, gaseosas, frituras, snacks, “comida chatarra”… Por lo general este es el menú de las fiestas de cumpleaños; sin duda una perjudicial sobrecarga de azúcar y calorías para los pequeños. Por eso, cada vez son más las mamás que quieren ofrecer opciones saludables para los niños y ¡aquí les tenemos varias ideas!

 

Toma nota de las siguientes recetas de platos sanos, coloridos y atractivos para que tu hijo y sus invitados pasen un día ¡muy divertido!: 

 

 

1. Mini zanahorias

 

¡Fácil, sano y delicioso! Le puedes poner un dip tipo hummus de garbanzo o guacamole.

 


Foto: Pinterest - La Receta de la Felicidad

 

2. Snack de garbanzos horneados

 

¡Un snack muy sano y sabroso! Remoja los garbanzos por 24 horas, luego los cocinas por 30 minutos. Una vez listos, les añades un poco de aceite de oliva o de girasol, sal, cúrcuma, ajo en polvo, otras especias al gusto y revuelve con cuidado para que no se deshagan. Los expandes en una bandeja de horno forrado en papel parafinado y hornea durante 40 minutos aproximadamente a 200ºC removiendo de vez en cuando para que no se quemen. Deben quedar dorados y tostaditos, déjalos enfriar ¡y listo! 

 

 
Foto: Directoalpaladar.com

 

 

3. Galletas de avena

 

En un bowl ponemos la avena en hojuelas, la harina, el azúcar moreno, la levadura y la sal, y lo mezclamos todo. En otro recipiente mezclamos los huevos, el aceite y la esencia y lo incorporamos a la anterior mezcla y revolvemos muy bien con la ayuda de una espátula. Una vez que está todo mezclado, formamos bolitas que aplanamos con la mano y colocamos en una bandeja de horno. Horneamos a 180ºC, debe estar precalentado,  unos 12 minutos o hasta que veas que los bordes estén dorados. Las sacamos y dejamos sobre una rejilla. Una vez que se enfríen terminarán de endurecerse. (Fuente: Ana María de Cocinando entre Olivos para Pequerecetas.com)

 

 


Foto: Pequerecetas.com

 

4. Palomitas de maíz caseras

 

Las palomitas que venden en el mercado para cocinar en el microondas están repletas de colesterol y sodio, ¡y ni hablar de las dulces! Por eso es mucho mejor la versión casera, las puedes preparar en una olla con tapa a fuego medio con aceite y sal, sacudiendo ocasionalmente hasta que los granos de maíz comiencen a explotar, se le puede agregar un poco de queso si lo prefieres. 

 


Foto: Pinterest 

 

5. Piruletas de banana bañadas en chocolate

 

Elige un chocolate que sea muy alto en cacao y sin azúcares añadidos, baña cada pedazo de banana o plátano y llévalas a la nevera. Mantenlas refrigeradas hasta el momento de consumirlas, ¡nadie podrá resistirse! 

 


Foto: Pequeocio.com

 

6. Aguas saborizadas 

 

Ya sabemos lo poco o nada de nutritivas que son las bebidas gaseosas y los jugos que no son 100% naturales. Mejor ofrece una refrescante limonada natural o aguas saborizadas. Las puedes endulzar con stevia y decorar con unas rodajas de limón y hiervas aromáticas. 

 


Foto: Pinterest - sanasylindas.blogspot.mx

 

7. Quesitos divertidos

 

Busca los menos procesados y ponlos en una presentación divertida, recuerda que "la comida entra por los ojos" y en el caso de los niños, sí que es cierto. 

 


Foto: Pequeocio.com

 

 

8. Frutas en brochetas

 

Juega con las formas y los colores. 

 


Foto: Pequeocio.com

 

9. Nugguets de pollo hechos en casa

 

Los niños los adoran, el problema es que los que venden en los restaurantes de comida rápida no son para nada saludables. La buena noticia es que los puedes hacer en casa y quedan igualmente deliciosos. Toma la pechuga de pollo, cocínala como lo haces habitualmente y luego la pones en un procesador hasta que quede molida. A esa mezcla le añades un huevo, sal, pimienta, queso para untar y revuelves (si la mezcla está muy líquida o pegajosa, puedes añadir un poco de harina integral o harina de garbanzos). Forma las bolitas, las aplanas un poco con las manos y las pasas una por una por huevo crudo, seguido de panko o migas de pan, y finalmente las pones en un sartén a dorar, también pueden ir al horno y así evitamos la fritura. ¡Los niños los amarán!  

 


Foto: Cocinandoentreolivos.blogspot.com.es

 

10. Mini helados de yogur y fruta 

 

Solo necesitas unos moldes (pueden ser de hielo), yogur del gusto deseado, fruta fresca y palitos de helado. Pon un poco de yogur en el fondo de cada molde, un poco de fruta troceada por encima, completas con yogur y clava el palito (para que se sostenga puedes cubrir los moldes con film transparente y hacer un agujero al centro para pasar el palito). Llévalos al congelador por al menos 2 horas, ¡y listo! (Fuente: Hello Wonderful)

 


Foto: Pequeocio.com

 

 

 

Por último un consejo: no te predispongas ni predispongas a tu hijo hacia la comida sana. Muchas veces ven al niño del lado disfrutando una zanahoria y cuando menos piensas tu peque también la está comiendo. Así que evita gestos negativos y frases como “ella/él no come de eso”, pues “las paredes tienen oídos” y como te escucharon decirlo, seguramente se negarán. Mejor anímales a probar alimentos sanos y explícales los beneficios que esto tiene en su salud, nunca lo enfoques hacia la parte estética o belleza.  

 

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LaFamilia.info – ABC.es
27.04.2013

 

Cuando los niños son quisquillosos con la comida, se sienten llenos rápidamente, no disfrutan probando nuevos alimentos y deciden que no les gustan sin haberlos probado siquiera; se dice que son niños con malos hábitos alimenticios, lo que trae consecuencias a corto y largo plazo.

 

La posibilidad de que haya consecuencias derivadas de los malos hábitos alimentarios es real. A corto plazo pueden producirse deficiencias nutricionales, como niveles bajos de energía y proteínas o micronutrientes. Además puede producirse un menor crecimiento, ya que algunas investigaciones demuestran que los niños “malcomedores” tienen una estatura más baja y un menor peso corporal.

 

Una posible consecuencia a largo plazo de la conducta mal comedora es un menor rendimiento cognitivo (dificultades para realizar pruebas que requieran atención, dificultades de memoria, percepción visual, comprensión verbal y otros importantes procesos cognitivos).

 

Por estas razones es importante que los padres trabajen con los niños “malcomedores” y así prevenir futuros problemas con la alimentación. Las siguientes calves ayudarán a poner fin a los problemas de alimentación del niño.

 

1. A medida que el niño vaya siendo capaz, hacerle partícipe de todos los preparativos de la comida. Por ejemplo que ayude a hacer la lista de la compra, a comprar, a preparar la comida, a diseñar el menú, a poner la mesa...

 

2. Crear un hábito de alimentación: esto es comer en el mismo momento, en el mismo lugar y de la misma manera. Esto no es sinónimo de rigidez, pues cuando el niño haya adquirido este hábito, se podrán hacer excepciones.

 

3. Fortalecer la autonomía del niño, dejándole que coma solo. Con seguridad tardará un poco más que si los padres le dan la comida, pero aprenderá a hacerlo.

 

4. Intentar comer al menos tres o cuatro veces en semana todos en familia. El niño aprenderá imitando y no solo lo que comen los demás, sino también cómo se comportan y relacionan en la mesa.

 

5. Hacer de la comida un momento de relajación, en el que los temas de comida no sean el tema central de las conversaciones. Dedicar, por ejemplo, este rato para hablar de todo lo divertido que cada uno ha hecho durante el día, o a planear las actividades del día siguiente, o del fin de semana.

 

6. Evitar llevar a la mesa juegos o ver la tele, actividades que le despistarán del principal objetivo en ese momento: comer.

 

7. Si el niño decide no comer el menú que se la ha preparado, no hacerle uno nuevo. Es la única forma de que aprenda la lección.

 

8. Reconocerle cualquier avance a la hora de la comida, si prueba algo nuevo, si tarda menos, si ayuda en la mesa, si está toda la comida sentado sin levantarse... por mínimo que parezca el progreso. De esta manera querrá repetirlo para obtener la atención de los padres.

 

9. No atender su comportamiento cuando su actitud en la mesa no sea la que se espera, seguir con la conversación o la comida y no alentarlo a finalizar con su comportamiento. Cuando de nuevo vuelva a comer o a sentarse, es el momento de decirle lo bien que lo está haciendo.

 

10. Ser paciente, firme y constante. Esto no se consigue en un día. El aprendizaje ha de ser progresivo, plantear primero un objetivo y cuando éste se logre, plantearse otro. Proponerse muchos objetivos de golpe, o un objetivo muy amplio, dificulta el conseguir llegar a la meta.

 

La irritabilidad de las familias

 

Un estudio reciente muestra que existe una estrecha relación entre malos hábitos alimentarios de los niños y el estrés de la familia a la hora de las comidas. Unos niveles altos de irritabilidad en los padres pueden tener consecuencias negativas en el comportamiento de los niños ya que podrían empeorar sus hábitos alimentarios en el futuro.

 

Fuentes: ABC.es, libro «Mi hijo no come», Rocío Ramos-Paúl y Luis Torres Cardona, Ed. Aguilar, 2010.

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LaFamilia.info
17.03.2012

Este es un plato inspirado en la famosa ensalada César, pero esta vez en versión sándwich, ideal como plato único para una cena práctica y saludable. Además, si quieres darle un toque diferente, puedes cortar el pan de molde en forma de círculo; estos detalles agradan a los pequeños y se los comerán toditos.

 

Ingredientes:

  • Pan de molde de semillas o integral
  • Mantequilla para untarlo
  • Pechuga de pollo
  • Huevo
  • Pan rallado
  • Sal
  • Pimienta
  • Lechugas variadas
  • Queso parmesano en lascas

Para la salsa César:

  • 1 huevo
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 1/2 diente de ajo
  • 4 anchoas
  • 40 gr. de parmesano rallado
  • 100-120 gr. de aceite de girasol

Preparación:

Primero hacemos la salsa César. Para eso ponemos en el vaso de la batidora todos los ingredientes y batimos sin levantar. Si la salsa nos queda un poco espesa, podemos añadir un chorrito de leche. Si nos queda un poco líquida, añadimos un poco más de aceite de girasol. Todo dependerá del tamaño del huevo.

A continuación, cortamos la pechuga de pollo en filetes, salpimentamos, pasamos por huevo batido y pan rallado y freímos.

Untamos el pan de molde con un poco de mantequilla y lo hacemos en la plancha (sirve también una sartén) hasta que se dore.

Finalmente, armamos los sándwiches, poniendo entre dos rebanadas de pan de molde tostado el pollo, un puñadito de lechugas, el queso parmesano en lascas y un poco de salsa.

 

Fuente: Receta e imagen de María Lunarillos - pequerecetas.com

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LaFamilia.info
09.07.2012

 

 

La intolerancia a la lactosa es una enfermedad que afecta a una gran población adulta, pero también se puede presentar en niños en etapa preescolar y en bebés lactantes. Conozca los síntomas y tratamientos que se deben seguir.

 

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y sus derivados, la cual necesita de la enzima lactasa –que se encuentra en el intestino delgado- para ser descompuesta, pero si el cuerpo no produce suficiente de esta enzima, entonces es cuando se puede presentar la intolerancia a la lactosa.

 

¿Cómo se manifiesta?

 

Depende de la edad. Los niños de uno a tres años que presentan esta intolerancia, suelen rechazar la leche, incluso pueden vomitar después de comer algún alimento con lactosa, también puede presentar diarreas.

 

En los bebés lactantes los cólicos abdominales, el reflujo gástrico, los gases, la diarrea y el vómito son los principales síntomas, sobre todo cuando se presentan inmediatamente después de la ingesta del tetero o biberón.

 

¿Alergia o intolerancia?

 

Si bien pueden tener síntomas semejantes, alergia e intolerancia a los alimentos -en este caso a la leche-, son enfermedades distintas.

 

La alergia a los alimentos es una reacción desencadenada por el sistema inmunológico, a diferencia de la intolerancia que no guarda ninguna relación con este sistema y en este caso los síntomas son desencadenados por los alimentos.

 

La alergia a la leche es mucho más común en los niños que en los adultos. Sin embargo, la mayoría de los niños supera la alergia para cuando tienen 2 ó 3 años. Los síntomas de la alergia a la leche incluyen salpullido, ronchas, vómitos y problemas respiratorios después de consumir un producto lácteo.

 

¿Cómo sanar la intolerancia?

 

Algunos médicos recomiendan reemplazar la leche por una que no contenga lactosa, por fortuna en el mercado se encuentran variadas opciones que contienen todos los nutrientes de la leche común. De igual forma, se aconseja disminuir las porciones de lácteos (yogures, helados, quesos) o cambiarlos por productos deslactosados.

 

Sin embargo cuando se trata de bebés lactantes, el tratamiento cambia. Debido a que la leche es la base de la alimentación de los bebés en sus primeros meses de vida, es importante consultar al especialista y en primer lugar confirmar la sospecha de que el bebé realmente está presentando dicha intolerancia.

 

En todo caso, algunos médicos recomiendan no destetar al bebé, puesto que el alimento materno tiene propiedades inmunológicas y nutrientes que son definitivos en el desarrollo físico y no puede ser reemplazados por otro alimento. Por lo tanto, en este caso, el médico tratante evaluará el grado de intolerancia y recomendará a los padres lo mejor para su bebé.

 

Fuentes: Familydoctor, NIH (Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas).

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LaFamilia.info
17.03.2012

Estas patatas rellenas son ideales para una cena rápida o improvisada, pues gracias al microondas, en menos de 10 minutos todo estará listo. Como siempre, los ingredientes pueden variar hasta el infinito. Se puede añadir zanahoria rallada, remolacha, atún y cualquier otra cosa que a los niños se les antoje. Además, en casa las podemos hacer de un tamaño más apropiado para los niños, y podemos también gratinar un poco el queso para que queden aún más ricas.

 

Ingredientes (por cada patata rellena):

  • 1 papa mediana
  • 1 cucharadita de tomate frito
  • 1 cucharadita de mayonesa casera
  • 1 loncha de jamón de york
  • 1 cucharadita de queso rallado
  • 4 aceitunas
  • 1 cucharadita de maíz dulce
  • Sal
  • Pimienta

 

Preparación:

En primer lugar, preparamos las papas. Para eso, las lavamos muy bien, las secamos, les hacemos tres o cuatro cortes con el cuchillo (para que no estallen), las envolvemos en papel film y las metemos en el microondas, a potencia máxima, durante unos 8 minutos (dependiendo del tamaño de la patata pueden tardar más o menos, iremos comprobando).

 

Mientras se hacen las patatas, troceamos la loncha de jamón de york y las aceitunas, y dejamos preparadas las cosas del relleno.

 

Una vez tiernas las patatas, les quitamos el papel film y las cogemos con papel de aluminio, para no quemarnos. Las abrimos, troceamos la carne de la patata, salpimentamos y mezclamos con el tomate y la mayonesa. Añadimos el jamón de york, el maíz y las aceitunas, y coronamos con un poco de queso rallado. Podemos tomar así o gratinar unos minutos el queso en el horno.

 

Fuente: Receta e imagen de María Lunarillos - pequerecetas.com

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