Colaboración Sontushijos.org - 06.11.2017

 

Foto: Freepik 

 

No hace muchos meses conocimos los resultados para Euskadi del informe PISA, y como quedó reflejado en los medios de comunicación no quedamos bien parados. Este hecho fue y está siendo motivo de controversia entre los diferentes protagonistas del mundo educativo, buscando culpables y obviando soluciones. No debemos perder de vista que el informe PISA está realizado por una entidad ajena a la realidad educativa: la OCDE, que persigue no tanto la excelencia educativa como el desarrollo económico y  empresarial. Por lo tanto, para situarnos correctamente en esta realidad, debemos decir que en sí misma no es una entidad educativa sino monetaria.

 

Todo profesional o no de la educación, cuando revisa la naturaleza de la prueba que estamos analizando, constata que ésta centra su evaluación en tres niveles de análisis principalmente: las matemáticas, la lectura y las ciencias. En mi opinión, el hecho de evaluar solamente estas tres áreas no es casual puesto que detrás de este planteamiento subyace la idea de que en la sociedad y en el mundo laboral sólo son necesarios hombres y mujeres que produzcan objetos cada vez más perfectos. La educación, y su evaluación, tienen que abarcar muchos más aspectos que los señalados; por ejemplo, educar-formar personas tomando en cuenta la Educación en Valores.

 

Quiero plantear en estas pocas líneas una reflexión sobre la tarea de padres y profesores en este aspecto tan importante: educar a nuestros hijos y alumnos en Valores. Esta tarea no puede dejarse solo en manos de los padres, ni exclusivamente en las de los profesores. Se equivocan los padres que creen que es el colegio el protagonista de esta labor, dando por hecho que su responsabilidad termina enviando a sus hijos al centro educativo. Y se equivocan también los profesores que concentran sus esfuerzos en formar científica y técnicamente a sus alumnos, convencidos que este cometido es exclusivo de los padres.

 

Esta tarea de educar en Valores debe llevarse a cabo con el apoyo mutuo y la sintonía entre los dos agentes educativos: padres y profesores. La responsabilidad de preparar a los hombres y mujeres del futuro se convierte en un ineludible cometido de todos. Es evidente que para que la tarea educativa tenga éxito y no se convierta en una empresa imposible, los profesores deben contar con el apoyo de los padres, y éstos a su vez sentirse apoyados por los profesores en este camino muchas veces tan difícil de la educación.

  

La lista de valores en los que hay que educar a nuestro hijos-alumnos podría ser muy amplia, pero creo que en una buena educación no deberían faltar los siguientes: Esperanza, Fe y Trascendencia, Familia, Amistad, Generosidad, Tolerancia, Sencillez, Bondad, Moderación, Compasión, Sinceridad, Optimismo, Laboriosidad, Humildad, Respeto mutuo, Justicia, Ilusión, Honestidad, Libertad, Limpieza de cuerpo y mente, Integridad, Diligencia, Espíritu cívico… y muchos otros más que seguramente puedan ocurrírsele al lector. La tarea no es ni será nunca fácil de llevar a cabo, pero sí ilusionante. Desgraciadamente, el informe PISA no contempla la evaluación de este tipo de Valores. Mi pregunta es:  ¿Por qué no lo hace? Sospecho la respuesta.

 

*Por Félix Eguskiza Uriarte (Licenciado en Filosofía y Letras – Filología Vasca. Experiencia profesional de 32 años de docencia) Colaboración de www.sontushijos.org para LaFamilia.info

 

 

Por Silvia Johana Artunduaga para LaFamilia.info - 06.10.2017

 

Foto: Freepik 

 

A lo largo de mi trayectoria como Psicóloga y Terapeuta Familiar, me he encontrado en varias ocasiones con el dilema de los padres frente al cambio de colegio de sus hijos. En esta oportunidad quiero participarles algunas reflexiones que han ayudado a resolver el interrogante y tomar la decisión correcta. 

 

Una primera clave es escuchar a tu hij@, a veces nos cerramos inmediatamente al diálogo pensando que es otra pataleta adolescente como cuando dijo que ya no quería la tablet o que cambio de idea frente al vestido que se pondrá en la fiesta. 

 

En esa escucha es importante identificar la causa por la cual quiere cambiarse de colegio: ¿es una situación con compañeros?, ¿paso algo con algún docente?, ¿su rendimiento académico bajó significativamente? ¿qué cosas ya no le gustan del colegio? etc. También es importante ubicarnos en el tiempo, ¿hace cuánto que pasa lo que me cuentas?. 

 

Una vez amplíe esa información, avance preguntando lo siguiente: ¿cómo has manejado la situación que me comentas?, esta pregunta nos ayuda a aclarar que soluciones ha abordado, si lo ha comentado con un docente, si tiene apoyo de sus compañeros, etc. A su vez, nos ayuda a visualizar  como maneja nuestro joven situaciones problema que se le presentan. 

 

Como es probable que su hijo le comente acerca de situaciones difíciles, mis sugerencias son:

 

Primero, mantener el control. Antes de hacer juicios de valor, recuerde que usted es el adulto y por lo tanto, si la situación debe aclararse con otros adultos, su hijo debe ver su apoyo como padre y al tiempo la oportunidad de resolver la situación antes de tomar la decisión de cambiar de colegio.

 

Segundo, indague la posición del colegio frente a la situación descrita. Para esto, remítase a los psico-orientadores. En mi experiencia ese apoyo ha  sido importante para revisar la situación con un mayor nivel de información, y asegurar que se trabaje de manera conjunta con el colegio para resolver la situación. En este punto recuerde que usted escogió el colegio de acuerdo a unos valores y que durante varios años ha confiado en que la institución está apoyando su tarea de padre, entonces ¿porqué sería esta vez la excepción?.

 

De todo lo anterior, dependerá la toma de decisión. Varias veces he visto como el acompañamiento del colegio promociona la solución de la situación, por lo tanto, lo importante es establecer acuerdos que se puedan cumplir, que se haga un seguimiento oportuno a los mismos y de esta manera dar oportunidad de resolver el problema.

 

Por otra parte, cuando se trata de un dilema de si el colegio le brinda a nuestro hijo las herramientas suficientes para su desarrollo personal y académico, de todas formas es importante socializar el tema con el colegio ya que a veces los jóvenes no conocen todos los convenios u oportunidades que tiene el colegio para alcanzar metas académicas y seria un buen momento para que conocieran en primer lugar lo que su colegio les brinda.

 

Esto último ha sido muy interesante porque en ocasiones, me he encontrado con jóvenes que están pensando en becas universitarias y buscan colegios que les brinde la oportunidad de acceder a estas. Por lo tanto, mi sugerencia es que analice estos puntos con su hijo y haga primero una revisión de las páginas web de los colegios, para obtener información inicial y  posteriormente se acerque a las instituciones que le interesen para indagar acerca del  proceso de admisión. Recuerde que generalmente por temas de cupos, no es fácil hacer cambios para finalizar bachillerato y/o por la dificultad de adaptación a metodologías de aprendizaje nuevas para su hijo, por lo cual su misión no sólo es apoyarlo sino también darle principio de realidad.

 

De todas formas, sea cual sea la situación, rete a su hijo a mantener un excelente nivel académico de manera que este sea su carta de presentación ya que un estudiante con un buen record académico siempre tendrá la oportunidad de acceder a nuevas oportunidades. 

 

Para finalizar, recuerde que las opciones las construye usted con sus hijos, no es su hijo quien le indica en dónde quiere estudiar. 

 

En una próxima entrega les hablaré de los ítems que debe revisar como familia frente al la selección del colegio.

 

*Colaboración de Silvia Johana Artunduaga para LaFamilia.info. Psicóloga, Magister en Psicología Clínica y de Familia, con experiencia en las áreas educativa y clínica en procesos de evaluación, intervención grupal, familiar e individual. Docente a nivel universitario. 

 

 

Por Oscar Andrés Chavarro / LaFamilia.info - 05.08.2016

 

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“Daddy didn’t give attention. Oh, to the fact that mommy didn’t care King Jeremy The Wicked Ruled his world” Pearl Jam

 

En 1992 la agrupación Pearl Jam lanza su canción ‘Jeremy’, la cual reseña un tema que aunque parece nuevo, en realidad es muy antiguo. Esta canción es el homenaje de Eddie Vedder (vocalista de la agrupación) a Jeremy Wade Delle, un joven de 16 años que en 1991 decide quitarse la vida frente a sus compañeros de clase, pues era víctima de maltrato escolar, lo que ahora se reconoce como Bullying. “Aun cuando muchos están familiarizados con el tema, no ha sido hasta muy recientemente —a principio de los años 70 —que este fenómeno ha sido objeto de un estudio más sistemático” (Olweus, 1973).

 

El Bullying tiene víctimas a cada instante y en todo el mundo, muchas veces ante los ojos indiferentes de otros chicos, e incluso de adultos que no reaccionan. Frente a este alarmante fenómeno surge una pregunta: ¿qué responsabilidad tienen las familias?


Pues bien, contrario a lo que muchos podrían pensar, no es responsabilidad exclusiva de la escuela prevenir los casos de acoso escolar; porque, como es sabido, los primeros formadores de los chicos son los padres. En efecto, la familia es el primer espacio social donde se crean las condiciones para que las niñas, niños y adolescentes desarrollen capacidades que les permitan convivir en armonía bajo la ética y el respeto; y “es allí donde la ciudadanía se pone en práctica todos los días y se desarrollan las competencias necesarias para la transformación social” (Campos, 2013, p.5).

 

Y es que la convivencia, el respeto, el trato a los demás y en general casi todos los comportamientos de los chicos, son fruto de un modelamiento directo o indirecto de los miembros de su familia. Por tal motivo, es común, por ejemplo, que encontremos niños con una alta tendencia a la agresividad y que, al momento de conocer a sus padres, alguno de ellos o ambos tiendan también a ser agresivos. Sin duda alguna, la familia influye notoriamente en el aprendizaje de las formas de relacionarse de sus miembros. La manera como son educados los hijos, el trato que reciben, la dinámica familiar, la formación en valores, el establecimiento de normas; son factores protectores o de riesgo para que los chicos puedan convertirse en agresores o víctimas de Bullying. En las siguientes líneas me centraré en la figura del agresor.


Dan Olweus, uno de los más acérrimos estudiosos del Bullying, considera tres factores familiares como decisivos a la hora de desarrollar un modelo de reacción agresiva. En primera instancia, cuando hay una actitud negativa y el niño carece de afecto y dedicación, será un factor de riesgo para que a futuro se convierta en una persona agresiva. Por otra parte, el hecho de que los padres sean permisivos ante la agresividad de sus hijos, podría distorsionar la visión de los límites normativos y de respeto que el sujeto debe aprender; factor que también favorecería un modelo de reacción agresiva. Por último, si los métodos de afirmación de la autoridad de los padres se basan en castigos físicos y/o maltrato emocional, esto será generador de agresividad. Se debe resaltar que las primeras conductas agresivas y que deben ser corregidas por los padres, aparecen entre los 2 y los 3 años de edad; las cuales se manifiestan con gritos, mordiscos, patadas y otro tipo de rabietas ante situaciones que son frustrantes para el niño; es aquí donde empieza la tarea de formar ciudadanos de bien y con un alto sentido del respeto por los demás. De esta manera se evidencia cómo el afecto, las normas claramente establecidas —y que se hacen cumplir— y la educación firme pero sin violencia; serán factores que privilegiarán una formación con menor riesgo de agresividad en los chicos hacia sus padres.

 

Si todos siguiéramos el gesto de Eddie Vedder y dejáramos a un lado nuestra indiferencia; y enseñáramos a nuestros hijos desde chicos a controlar sus frustraciones y los formáramos en el valor de la solidaridad; quizás así lograríamos que cada vez más chicos y adultos alzaran su voz de protesta, y sobre todo actuaran en contra del Bullying. No es suficiente quejarse o denunciarlo, es necesario actuar, pero sobre todo, es necesario solidarizarse con esa persona que está siendo maltratada. Eduque a su hijo en contra del maltrato, es sencillo, se logra con amor y respeto.


Pero no todo suele ser tan sencillo, existe otra cara igual de real, pues si bien los padres son los primeros formadores, se deben plantear una serie de preguntas teniendo en cuenta que este fenómeno ya no solo se da entre estudiantes; se ha traslado a otros escenarios, como los barrios, las empresas, y hasta las mismas familias, entonces: ¿qué pasa cuando los padres no asumen el rol de formadores que logra mitigar los factores de riesgo? ¿Cómo deberá intervenir un profesional allí? ¿Qué deben hacer las instituciones educativas y el estado? ¿En qué otros espacios deberían darse importancia a este problema? ¿Cómo lograr formar a la sociedad para que sepan detectar a tiempo la figura de víctima y victimario? Son muchas las preguntas que quedan para resolver, y está claro que es indispensable proponer políticas y estrategias de intervención por parte de los diferentes espacios de convivencia. ¡La tarea es para todos pero se empieza desde casa!

 

Por Óscar Andrés Chavarro Zuluaga -Psicólogo, especialista en Pedagogía e Investigación y Maestrante en Asesoría Familiar- para LaFamilia.info.

 

***

REFERENCIAS

 

Campos, M. (2013). Guía 49. Guías pedagógicas para la convivencia escolar. Ministerio de educación nacional. Bogotá, Colombia.

Olweus, D. (s.f). Acoso Escolar, “Bullying”, en las escuelas: hechos e intervenciones, Centro de investigación para la Promoción de la Salud, Universidad de Bergen, Noruega. 

Trastornos del comportamiento (s.f).

 

ReL - 19.05.2017

 

 

El Foro de la Familia ha publicado una reflexión sobre el acoso en la escuela y en otras instituciones, proponiendo 5 habilidades que pueden ayudar a reducir y prevenir estos comportamientos dañinos.

 

"El bullying o acoso escolar es una forma de agresión verbal, física o escrita que genera un daño en otra persona", recuerda el texto. "Suele presentarse en el aula, en la calle, en las redes sociales y otros ámbitos externos a las propias instituciones, y nunca debemos olvidar que es una situación que puede traer graves consecuencias psicológicas y físicas tanto en las víctimas como en los que incurren en este tipo de abusos".

 

A veces este acoso es directo y físico: peleas, palizas, golpes... Otras veces es indirecto, de tipo psicológico: pretende el aislamiento social del agredido mediante la propagación de difamaciones, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje. 

 

"Esta problemática hoy supone un desafío para padres, docentes y educadores, ya que a menudo puede escaparse a la vista del más observador y parecer una lucha imposible de ganar", añade la plataforma de entidades familiares.

 

Las 5 habilidades que propone el Foro son estas:

 

1. Reconocer el problema

 

"Es fundamental que los docentes formen a estudiantes y padres en la importancia de tomar en serio esta problemática y cómo reconocerla. Además, debe existir un plan de acción conocido por todos para responder a los maltratos que pudieran detectarse por nimios que parezcan. No es admisible, de ninguna manera, recomendar a la víctima de los agravios que no sea tan sensibles o que se esfuercen por hacer amigos: esto no hace más que estigmatizar y culpabilizarlo por lo que le está sucediendo".

 

2. Involucrar a los estudiantes

 

"Una estrategia muy recomendable es fomentar un diálogo abierto con los estudiantes acerca del acoso y la intolerancia mediante asambleas o foros “anti-bullying” y dejar que ellos propongan ideas y discutan soluciones a los problemas. De esta manera, ningún alumno se sentirá ajeno a la problemática".

 

3. Convertir a los estudiantes pasivos en activos

 

"Al participar en una discusión abierta sobre el tema, los estudiantes que no son víctimas ni victimarios directos del bullying, los “observadores”, tendrán más herramientas para sentirse involucrados y convertirse en agentes activos en contra de los maltratos. Realizar juegos de rol explicándoles a los alumnos cómo ponerse en el lugar del otro y ayudarse mutuamente a alzar la voz en contra del abuso de sus compañeros".

 

4. Inculcar valores como la tolerancia y el respeto

 

"Promover y cultivar día a día una vida basada en valores como la tolerancia, el respeto y, sobre todo, valores que nos lleven a crear un ambiente inclusivo, seguro y tolerante en el que los alumnos sientan que su identidad es respetada y valorada. Es fundamental fomentar en los alumnos valores como responsabilidad, cooperación, respeto, solidaridad, humildad…

 

5. Mostrar una actitud abierta a los estudiantes, tanto víctimas como agresores

 

"La víctima ha de poder entender que puede confiar en el adulto, en el profesor o en la familia, en situaciones de acoso o violencia. De la misma manera que las víctimas, los agresores deben recibir atención y ayuda para disminuir su conducta agresiva. A menudo, atacar y sentir la necesidad de dominar a los compañeros responde a inseguridades propias e incluso a situaciones de violencia experimentadas en el hogar. Ignorar al agresor y solo enfocarse en la víctima es incompatible con una verdadera resolución del problema a largo plazo".

 

Por LaFamilia.info - 28.09.2015

 

20152809 fycFoto: Pixabay 

 

Los antiguos grupos o “corrillos” de padres de una clase escolar, ahora son vía WhatsApp. Se usan para hacer preguntas sobre los deberes de los hijos, para pedir ayuda con el transporte o para organizar una reunión de los chicos, pero también se pueden usar para criticar a los profesores, para chismosear o para presionar a la institución, situación que afecta la relación familia-escuela.

 

WhatsApp es dinámica, práctica y rápida. Este sistema de mensajería instantánea, que se ha convertido en una herramienta de trabajo para muchos, es la elegida para reunir familiares y amigos, y es también la preferida de los padres de familia en el ámbito escolar. Los mismos progenitores crean un grupo para estar conectados entre sí y estar al tanto de lo que ocurre en la clase de sus hijos. Sin embargo, aunque estos grupos pueden resultar muy útiles para resolver algunos asuntos, no siempre es la vía adecuada. Es importante saberla utilizar.

 

Líos en los grupos de padres

 

Se ha evidenciado que a través de estos grupos, las críticas sobre la escuela pueden magnificarse  y crear malos entendidos, sin pensar que los más perjudicados suelen ser los estudiantes.

 

Miquel Miquel Àngel Prats, director del programa de Educación Infantil de la Universidad Blanquerna, investigador en TIC y educación, y asesor de escuelas en el buen uso de la tecnología, relata que este año ha recibido la llamada de muchos centros para poner orden en los grupos de WhatsApp.

 

«La herramienta resulta muy útil para gestionar la relación con la escuela, compartir información de forma rápida y resolver dudas. Pero si no se tienen muy claros los objetivos, degeneran en un "patio de vecinos". O causan tanto ruido que pierden parte de su función informativa. Los padres también necesitan formación tecnológica, unas pautas claras sobre cómo usar los grupos de WhatsApp y sacarles buen partido», afirma Prats en un artículo de LaVanguardia.com.

 

El experto suele explicar a los padres las reglas de la netiqueta, "la buena educación tecnológica" y les recuerda: «Hay que ser consciente de algo: el grupo de WhatsApp de padres no es un grupo de amigos, así que debería ceñirse a asuntos de gestión escolar; si surge un problema con un maestro o un alumno, lo mejor es acudir directamente a la escuela y hablar en persona, no explicarlo todo en el móvil», señala este investigador. En general, los videos o imágenes graciosas deberían evitarse. También los juicios de valor "en caliente", las opiniones políticas y creencias personales. 

 

9 Consejos para un buen uso del grupo de Whatsapp de padres y madres de la clase

 

«Nos quejamos del mal uso que hacen nuestros hijos del whatsapp: que si cotillean, si juzgan e inventan cosas, si critican… pero ¿cómo utilizamos nosotros este instrumento, en concreto el whatsapp de la clase de nuestros hijos?» cuestiona Óscar González, profesor, escritor, asesor educativo y conferenciante. Otro experto que revela dicha problemática y para ello brinda nueve consejos que buscan utilizar esta herramienta de manera correcta.

 

1. Utiliza el grupo de Whatsapp de la clase para intercambiar información útil sobre tu hijo y el grupo-clase. Si no tienes nada positivo, útil e interesante que aportar mejor no escribas nada.

 

2. Respeta a los demás y su intimidad: una vez se comparte un contenido ya no hay marcha atrás.

 

3. No escribas lo que no dirías a la cara. Piénsatelo dos veces antes de enviarlo.

 

4. No te conviertas en la agenda de tu hijo: deja que aprenda a asumir sus propias responsabilidades.

 

5. Ante el mal uso de alguno de los miembros del grupo no dejes pasar la ocasión de mostrar tu disconformidad y hacerle ver que no es la manera correcta de proceder.

 

6. Evita comentar los rumores que se compartan en el grupo e intenta erradicarlos. El rumor es una construcción grupal: todos los que participan o comentan el rumor son sus constructores pues cada uno de ellos aporta algo al mismo.

 

7. Si tus intentos de eliminar estas actitudes del grupo son fallidos, siempre tienes la opción de abandonar el grupo y dejar de formar parte del mismo. Aunque algunos no lo entenderán a veces es la mejor opción.

 

8. No compartasen el grupo contenidos que atenten contra la privacidad de nadie ni sea ofensivo hacia otros (padres, profesores, etc.)

 

9. Si tienes algún problema que resolver con el profesor, no lo hagas a través del grupo: ve directamente al centro a hablar con él cara a cara. De esta forma le darás la opción de poder ofrecerte sus argumentos sobre lo sucedido.

 

La recomendación, es por tanto, hacer un buen uso de la herramienta y convertirla en una oportunidad para promover un acercamiento entre las familias y de ellas con la escuela, finalmente los únicos beneficiados o perjudicados son los hijos, así que por el bien de ellos, se debe buscar una verdadera alianza que educativa.

 

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