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LaFamilia.info
06.06.2010

Un cuestionamiento común en los padres actuales es, cómo corregir las actitudes que no consideramos aceptables en nuestros hijos: castigarlos físicamente, hablar con ellos, combinar las dos anteriores, prohibirles algo de lo que más les gusta, no permitirles salir el fin de semana, dejarlos solos en casa. ¿Ha probado usted la mayoría? o ¿todas estas alternativas? y ¿aún no sabe qué hacer?; pues efectivamente sus hijos no han cambiado el comportamiento indeseado, se ha dado cuenta que en ocasiones funciona momentáneamente, pero no pasa de eso, la conducta se repite inexorablemente.

Es una realidad; la conducta inadecuada sólo cambia por un espacio de tiempo, que en ocasiones es corto cuando utilizamos medios de corrección como el castigo físico, la cantaleta, los insultos y las prohibiciones.

El castigo físico: educar bajo la ley del temor

El castigo físico es una manera clara de abuso y violencia contra nuestros hijos; no se nos olvide que los niños son lo que los padres hemos hecho de ellos, son el resultado de lo que causamos y hemos permitido que se forme en ellos.

Usted por ejemplo, podría quejarse que su hijo es desobediente y se ha preguntado ¿por qué mi hijo es como es?. Es usted quien lo educa, entonces ¿quién lo ha dejado ser desobediente?. El castigo es la forma más fácil de OBLIGAR a que un niño sea obediente, además, se justifican con frases como las siguientes: “yo fui educado así y no me he traumatizado”; “mis padres me corrigieren con mano fuerte y por eso soy quien soy”. No se nos puede olvidar que los tiempos cambian y que en ese momento la alternativa de los padres era esa, pero hoy en día existen otras. No se puede criar a un hijo bajo la ley del miedo y el temor, es un gran error.

El regaño reiterado

Hay padres que por el contrario no les gusta castigar físicamente a sus hijos, porque son conscientes del daño que les hacen y entonces utilizan otro sistema, el del regaño continuo; los insultan, los avergüenzan, los ridiculizan, los rebajan, reniegan de ellos y hasta los amenazan. Esto en ocasiones, por no decir siempre, les hace perder autoridad frente a sus hijos y lo más importante, hasta el respeto. La cantaleta, es claro que no sirve para transformar una conducta no deseable, puede llegar incluso a reforzarla.

Órdenes y obediencia

Se ha preguntado ¿por qué su hijo no le hace caso?, será que la orden no es justa e incluso se recriminan acciones que sería bueno fomentar, como por ejemplo: jugar con amigos, explorar, permitir la curiosidad, dejar que haga preguntas.

Las órdenes absurdas pueden llevar a un niño a ser una persona apática, sin interés, sin fuerza de voluntad y sujeto a lo que los demás le permitan y hasta le programen; no tendrá iniciativa y su AUTOESTIMA y AUTONOMÍA se verán profundamente afectadas.

¿Cómo actuar?

En este momento usted se preguntará ¿entonces qué hago?. No olvide qué tipo de personas quiere formar, qué conductas o comportamientos deseamos que nuestros hijos desarrollen. ¿O no se lo ha preguntado?. Esta es una buena oportunidad para empezar a tener claridad al respecto.

Aquí surgirán una gran cantidad de respuestas, dependiendo de cada familia, algunas de ellas muy comunes; entre otras encontramos las siguientes:

"Que mis hijos sean independientes y responsables de sus actos".

"Que se puedan relacionar con los demás y resolver sus propios problemas y se interesen en los de los demás".

La lista podría continuar, pero sería muy larga, lo esencial es que tengamos claro cuáles son los comportamientos que esperamos de nuestros hijos y es nuestra obligación como padres ayudarles a alcanzarlos.

Por eso, es importante corregir a tiempo las acciones que no llevan al logro de dichas metas, ojo..., corregir, no es sinónimo de castigar.

Métodos para corregir la conducta indeseada

Para cambiar una conducta no deseada, debe emplearse un método que esté en relación con el bienestar del niño; si esto no sucede se debe descartar.

Es fundamental que haya acuerdo entre los padres, especialmente en los siguientes aspectos:

  • ¿Qué comportamiento quieren erradicar?
  • ¿Cuál es la causa?
  • ¿Cómo lo podemos hacer?

A cambio debe existir otra conducta, esta es la base de la corrección. ¿Cuál es la nueva conducta que deseamos?, ¿Qué refuerzos aplicaremos a la conducta que deseamos?.

Recordemos que refuerzo es lo que permite que algo se repita, por tanto, el refuerzo positivo es el que busca una conducta positiva, como por ejemplo: prestar atención, cumplir lo prometido, exaltar lo positivo, reconocer los esfuerzos.

Para lograr la efectividad en la tarea de la corrección es necesario que pongamos en ella buen humor, mucho AMOR, paciencia, inteligencia y un alto grado de COMPRENSIÓN.

La pregunta que cabe hacer aquí es:

¿CORRIGE USTED A SUS HIJOS O SIMPLEMENTE LOS CASTIGA?

Miremos el siguiente caso:

Pedro es un niño que a la hora de dormir, grita, patalea y llora largamente, no le gusta quedarse a oscuras en la habitación. ¿Se le quitará el miedo dictándole que no parece hombre, que es un miedoso?, ¿Dejará de llorar, si se le pega cada vez que llora por lo mismo?

Después de pensarlo mucho, los padres de Pedro deciden trabajar en rectificar el comportamiento del niño. El método empleado es el siguiente:

Primero: deciden charlar con él en la habitación, a la hora de acostarse.

Segundo: apagan la luz, pero permanecen en la habitación charlando hasta que se duerma.

Tercero: permanecen en la habitación con la luz apagada, pero solamente le hacen compañía.

Cuarto: Disminuyen la frecuencia de permanencia en la habitación.

Quinto: ya no están en la habitación, pero de vez en cuando se asoman por entre la puerta.

Es importante aclarar que estos pasos no se llevan a cabo en un solo día, algunos deben tomar inclusive varios días.

¡Ahora, manos a la obra! Intenten inicialmente con un comportamiento que consideren fácil de modificar; los resultados pueden demorar, lo importante es la constancia. Aparentemente es sencillo, pero requiere de mucha paciencia; la satisfacción del resultado es el estímulo que les permitirá continuar con el propósito.

“El niño no es una botella que hay que llenar, sino
un fuego que es preciso encender”
Montaigne.

Inspiración
PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE PADRES
Una publicación del programa “Inspiración”.

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