Por Marc Rodriguez Castro/Psicologiaymente.net

 

 

Finlandia es actualmente una de las naciones más creativas y innovadoras de la U.E y del mundo, posicionándose en el segundo puesto en el ranking, (el primer puesto lo ostenta Suiza). En el momento en que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) elaboró el informe PISA, el país nórdico consiguió los primeros puestos en educación.

 

No obstante, el sistema educativo finlandés no es perfecto: Finlandia también sufre la nefasta epidemia del acoso escolar. ¿Con qué herramienta solucionan el bullying en Finlandia? Pues con el programa KiVa.

 

El programa KiVa

 

El término KiVa surge de la unión de las palabras “Kiusaamista Vastaan” (en finlandés, contra el acoso escolar). 

 

Gracias a esta propuesta, Finlandia está consiguiendo erradicar el acoso escolar. Este método es aplicado en el 90% de las escuelas de educación básica, y su éxito es tal que se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de valorar y escoger cualquier centro del sistema educativo finlandés, tanto para trabajar, en el caso de los profesores, como para estudiar, en el caso de los alumnos.

 

La etapa de experimentación

 

“El proyecto comenzó a introducirse de forma aleatoria en los colegios finlandés”, explica Christina Salmivalli, profesora de Psicología y una de las inventoras del programa.

 

Años después se realizó un estudio para ver cómo evolucionaba el programa y la incidencia que este tenía en los alumnos. Los resultados fueron apoteósicos: el programa KiVa había disminuido todos los tipos de acoso en los institutos y colegios. El cerco al bullying había empezado a funcionar. De hecho, el acoso escolar desapareció en el 80% de los centros escolares. Cifras espectaculares que, lógicamente, han despertado el interés de la comunidad educativa internacional.

 

Resultados a largo plazo contra el bullying

 

Al cabo de un año los investigadores se percataron que el número de niños y adolescentes que padecían acoso escolar habían disminuido un 41%. Pero el método no sólo resolvió el problema sino que el programa también potenció el confort de los alumnos y la motivación de estos a la hora de estudiar, disparándose a través de este modo las buenas calificaciones.

 

La embajada de Finlandia en Madrid afirma que un 98 por ciento de los 1.000 colegios que colaboraron en el programa en 2009 creyeron que la vida escolar había mejorado significativamente durante el primer año en el que se comenzó aplicar el método KiVa, algo que confirman numerosos estudios.

 

Es tal el éxito del programa que el método KiVa ha recibido el Premio Europeo de Prevención del Crimen en 2009, entre otros.

 

Una de las mejores maneras de entender el potencial de este programa KiVa contra el acoso es a través de un ejemplo. En la escuela Karamzin tenían un problema grave de acoso escolar, por lo que el programa KiVa se puso en marcha en la escuela durante el 2008: durante el primer año de implantación se redujo el acoso escolar en un 60%.

 

¿Cómo funciona el método KiVa?

 

El método utilizado en el programa KiVa consiste en no centrarse en la dialéctica de la confrontación entre víctima y acosador (ni tratar a la víctima para que sea más extrovertida ni intentar cambiar al acosador para que desarrolle empatía) sino que se basa en la actuación sobre los alumnos testigos que se ríen de tal situación.

 

En muchos casos, estos espectadores interiorizan que lo que pasa es normal, incluso divertido, aunque tengan una opinión subyacente diferente. Lo que se pretende hacer a través del método es influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. Si esto se consigue, el acosador, que necesita de reconocimiento para proseguir con el bullying, deja de acosar a causa de que no le aporta ningún beneficio.

 

En resumen, el programa de basa en intentar que los espectadores no les rían las gracias a los jóvenes que son la parte agresora en el acoso. Sencillo, pero eficaz.

 

Los detalles del programa

 

En el programa KiVa los estudiantes son instruidos en unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying. De este modo ya son concienciados desde bien pequeños.

 

Hay diez temarios y trabajos que se realizan a lo largo del curso y en donde se enseñan valores morales como la empatía y el respeto por los demás. Se utilizan gran cantidad de recursos: charlas, videojuegos, manuales para el profesorado, vigilancia en el recreo, largometrajes... incluso un buzón virtual para denunciar si son testigos o víctimas de acoso escolar.

 

El equipo KiVa

 

En toda escuela el director elige un equipo KiVa integrado por tres adultos que detectan y investigan los casos de acoso escolar.

 

Primero determinan si el acoso es puntual o continuado. Después hablan con la víctima para tranquilizarla. Posteriormente hablan con los acosadores para sensibilizarlos y con los testigos, que son la piedra angular del programa, de esta forma se consigue reducir el acoso escolar.

 

El potencial del método

 

Este drástico cambio en una serie de escuelas finesas puede dar una idea de los cambios cualitativos a nivel social que este tipo de programas podrían tener no solo en las escuelas, sino en los diferentes estratos culturales de personas adultas educadas mediante estos métodos.

 

Si ya desde las etapas más tempranas somos educados para no apoyar pasivamente actos de violencia de este tipo, es concebible que la mentalidad de los adultos también cambie en muchos sentidos. Solo el tiempo dirá si este tipo de cambios culturales repentinos llegan a darse. Las repercusiones del programa KiVa pueden ir mucho más allá de la lucha contra el bullying, pueden ser la semilla para una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

 

 

Por: Leila Sucari – Rumbosdigital.com / 14.08.2017

 

Foto: Freepik 

 

La educación de este país europeo es la mejor del mundo según los informes del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA). Lejos de estimular la eficiencia y la competitividad, su sistema público personaliza la enseñanza y valora la creatividad por sobre los resultados. ¿Es el mundo del revés? No, es Finlandia, una sociedad que revolucionó la escuela dando a la infancia más tiempo para jugar.

 

No forman filas de menor a mayor ni tienen que sentarse derechos en sus pupitres. No tienen tarea ni deben pasar todo el día adentro de la escuela. No hay exámenes, escuelas privadas, uniformes ni disciplina estricta. Los niños finlandeses tienen tiempo de hacer lo que realmente es importante: trepar árboles, dibujar, dormir la siesta, jugar a la mancha y leer libros despatarrados en el sillón de su casa. 

 

Los finlandeses se dieron cuenta de que la sobreexigencia, el sistema de calificación tradicional, la eficacia y la productividad como objetivos principales en la educación de sus hijos, no eran más que una trampa: la metáfora del perro que se muerde su propia cola. Así fue que decidieron cambiar de paradigma y el resultado fue asombroso: desde el año 2000, sus alumnos obtienen los mejores promedios mundiales y el nivel educativo finlandés está entre los más altos del ranking.

 

“Cuando crecíamos e íbamos a la escuela, había un montón de profesores que derramaban su escarnio por cualquier cosa que hiciéramos, exponían cada debilidad. Nosotros no necesitamos ninguna educación”, dicen los niños de The Wall, el mítico álbum de Pink Floyd. “No necesitamos que nos controlen los pensamientos. Profesores, dejen a los alumnos solos. Dejen a los chicos en paz”.

 

Si la escuela de Finlandia puede considerarse revolucionaria es justamente porque no busca homogeneizar. La formación se centra en descubrir las necesidades y los intereses de cada uno. Se respeta el ritmo de aprendizaje individual y los docentes huyen de las evaluaciones, la comparación y las actividades estandarizadas. Además, desde el año pasado hicieron una modificación radical: abolieron la división de materias y comenzaron a aplicar un método conocido como “phenomenon learning”, que reemplaza las clases tradicionales por proyectos temáticos.

 

Al igual que sucede en pedagogías alternativas como la Waldorf o la Montessori, los profesores se mantienen a lo largo de los cursos y, de esta manera, pueden ir acompañando los progresos del grupo y conocer a cada niño en profundidad. 

 

La educación personalizada maximiza las capacidades individuales, hace que el aprendizaje sea un proceso de descubrimiento y alegría, y eso se traduce en un excelente rendimiento. Los maestros no enseñan a repetir sino a reflexionar. No evalúan con “multiple choice”, sino que apuestan al pensamiento crítico. 

 

“Los niños aprenden a través del asombro”, dice la investigadora canadiense Catherine L’Ecuyer. “La educación en el asombro consiste en respetar la curiosidad, que es motor del aprendizaje del niño; Tomás de Aquino la llamaba ‘el deseo de conocer’. No tendrían que existir los deberes escolares y, si los hubiera, deben ser en cantidad razonable, adecuada para la edad. ¿Qué sentido tiene, por ejemplo, que el poco tiempo que queda para la vida familiar se emplee en acabar los deberes a las 9 de la noche? La infancia es la edad del juego, de la imaginación”.

 

Sin repetir y sin volar

 

Una de las claves del sistema educativo finlandés es que la memorización y la rapidez no son relevantes. En cambio, sí lo son la curiosidad, la participación y la experimentación creativa. Crear emprendimientos, buscar diferentes soluciones y trabajar en grupo son algunas de las premisas. Además, hasta los siete años la educación no es obligatoria y los estudiantes no tienen exámenes hasta que cumplen once. Los informes de los maestros son descriptivos, no numéricos. Y la jornada escolar es de 4 horas con el almuerzo incluido. 

 

“Los niños necesitan más tiempo para ser niños y disfrutar de la vida”, dice la ministra de Educación Krista Kiuru. “La educación finlandesa se basa en varios pilares: la valoración que la sociedad le da a esta, la elevada formación docente y la conciencia de que debe ser igualitaria para todos. La igualdad es lo que nos diferencia de otros países. La educación gratuita es una clave importante y una herramienta. Nuestro objetivo es que el nivel y la cobertura de la educación pública se mantengan tan elevados que no haya necesidad ni opciones para la educación privada”.

 

“Mi hijo, el docente”

 

Planificar clases y actividades creativas, hacer un seguimiento exhaustivo de cada alumno y generar una buena comunicación con los padres es tarea de los maestros. En Finlandia, ser docente es sinónimo de tener una profesión prestigiosa. Quienes se dedican a la enseñanza tienen un reconocimiento social similar al que aquí tienen, por ejemplo, los médicos. 

 

La conciencia de que la educación es uno de los pilares fundamentales de la sociedad está bien instalada. Nadie duda de que hay que cuidar a los docentes e invertir en ellos pagándoles un buen sueldo, dándoles horas suficientes de descanso y vacaciones, y capacitándolos a diario. 

 

“La reforma de la escuela primaria de los años 70 apostó a aprovechar el potencial y el talento de todo el pueblo”, dice Kiuru. “Se jerarquizó la profesión de maestro, haciéndola más atractiva y logrando que tuviera un nivel de formación muy elevado. Estos logros son las fortalezas finlandesas. Apostamos, además, a lograr que la educación sea un desafío para todos los alumnos, no solo para aquellos que son considerados los mejores”.

 

Superniños: el otro extremo

 

En contraposición al estilo finlandés, se encuentra la tendencia educativa respaldada por la neurociencia, que tan de moda se puso en los últimos años, sobre todo en los Estados Unidos. Lo que plantea, básicamente, es que hay que estimular a los niños desde la primera infancia para que desarrollen sus capacidades y sean personas más inteligentes. 

 

“El paradigma de la estimulación temprana supone que el niño es un ente pasivo, un cubo vacío inamovible al que vamos echando conocimientos. Por lo tanto, habría que bombardearlo con información al máximo para estimular sus aprendizajes. Esa visión del niño, del alumno, no responde a la realidad del ser humano. El movimiento se desarrolla, no se estimula. Y lo que asombra es la realidad. La realidad se descubre, no se inculca ni se construye”, señala L’Ecuyer.

 

La neurociencia propone que los niños tengan responsabilidades y exigencias, que aprendan a leer y escribir cuanto antes, que se escolaricen rápido y que los padres les organicen agendas repletas de actividades para motivarlos.

 

“La educación conductista y mecanicista concibe al niño como un ente pasivo y tiene como ejes metodológicos la memorización mecánica, la repetición y la jerarquía como única fuente de conocimiento”, explica L’Ecuyer. “Eso no es educación, sino adiestramiento de mentes para el déficit de pensamiento”.

 

En este sentido, el director de escuela finlandés Pasi Majasaari plantea: “Los niños tienen otras cosas que hacer después de la escuela: estar con otros niños, con la familia, hacer deportes, música, leer, jugar. Está comprobado que el cerebro, para funcionar mejor, tiene que relajarse. Si trabajás o estudiás de manera excesiva, dejás de aprender y, a la larga, resulta contraproducente”. 

 

“Aquí la educación se centra en los estudiantes”, dice la docente Meghan Smith. “Cuando tuvimos que remodelar el patio de juegos, los arquitectos hablaron con los niños para ver qué deseaban. Tratamos de enseñarles la importancia de ser felices, que respeten a los otros y a sí mismos”, dice otro docente. “El sentido de la escuela es aprender a descubrir qué te hace feliz”. 

 

Por LaFamilia.info - 25.01.2016

 

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Los docentes, como en todas las profesiones, deben estar en permanente capacitación para su buen desempeño. Para eso, los libros nunca dejarán de ser valiosos instrumentos; presentamos diez títulos que todo educador debe leer.

 

 

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Coaching educativo. Las emociones, al servicio del aprendizaje

Coral López Pérez y Carmen Valls Ballesteros
Ediciones SM


Si permitimos a los estudiantes asumir un rol más activo en su educación, les estaremos ayudando a establecer un aprendizaje para toda la vida. Para introducir este cambio es preciso primero que los profesores sientan la necesidad de revisar y trabajar su propia inteligencia emocional, su empatía, su capacidad de escucha, su autoconocimiento, su habilidad para conocer a los demás y sus propias posibilidades de liderazgo.

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emocionalinteligentes¿Emocionalmente inteligentes? Una nueva dimensión de la personalidad humana
Amparo Catret Mascarell
Editorial Palabra


Este libro va dirigido a todos aquellos que comparten una misma pasión por formar. La pasión por descubrir aquellas facetas y habilidades de los demás (hijos, alumnos, amigos) que pueden pasar ocultas pero que, en definitiva, son las que lograrán hacer de ellos grandes profesionales, personas íntegras, ciudadanos útiles.

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10claveseducacion10 Claves de la educación
José Ramón Ayllón
Editorial Palabra


Es el libro que una madre preocupada y un profesor desanimado podrían ofrecer a un hijo o a un alumno, con esta serena propuesta: "Creo que esto es educar, y es lo que me gustaría hacer por ti". Un texto sencillo, para padres y profesores que buscan soluciones prácticas. Para lectores con poco tiempo. Y también para jóvenes, pues son protagonistas de estos capítulos que abordan 10 puntos esenciales en toda educación.

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comoaprendeelcerebro2Cómo aprende el cerebro. Las claves para la educación
Uta Frith y Sarah-Jayne Blakemore
Editorial Ariel


¿Qué y cuándo debe enseñársele a un niño o a un adolescente para obtener un aprendizaje óptimo? Este libro responde a esta pregunta. Las autoras investigan el aprendizaje del lenguaje, las matemáticas, la música, las artes plásticas, las emociones y la sociabilidad; estudian las disfunciones que -como la dislexia- dificultan el aprendizaje y reflexionan sobre la verdadera utilidad de las nuevas tendencias pedagógicas como el aprendizaje temprano...

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educarelcaracterEducar el carácter. Principios clave de la formación de la personalidad
Alfonso Aguiló
Editorial Palabra


La adolescencia es una etapa clave para la formación del carácter y la personalidad; y los padres con hijos adolescentes -y los profesores con alumnos de esa edad- deberían estar especialmente atentos pues el carácter es algo que depende menos de la naturaleza y más de la educación recibida y de lo que cada uno hace con su vida. En estas páginas encontraremos los pilares fundamentales para esta importante labor, que comienza en la más tierna infancia y que tiene su meta justo en estos años.

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educarconcorazonEducar con “Co–razón”

José Maria Toro 
Editorial Desclee De Brouwer


En las escuelas hay mucha más cabeza que corazón, mucha más mente que cuerpo, mucha más ciencia que arte, mucho más trabajo que vida, muchos más ejercicios que experiencias... mucha más pesadumbre y aburrimiento que alegría y entusiasmo. Co-razón es reivindicar para la educación un corazón que no está reñido con la razón sino que la contiene y trasciende. No es un libro de recursos ni, mucho menos, un recetario de actividades... porque, no lo olvides, querido educador o educadora, el recurso por excelencia eres tú. Más info >

 

 

nuevosescenariosdigitales1Nuevos escenarios digitales
Julio Barroso Osuna, Julio Cabero Almenara
Editorial Pirámide


En esta obra los autores analizan el papel que desempeñan las TIC en la sociedad de la información y especialmente en las aulas, estudiando las competencias digitales que presentan los estudiantes y los profesores y, al mismo tiempo, las herramientas y desarrollos que consideran más interesantes para su integración curricular en las aulas.

Más info >

 

  

estrategiasaprendizajeEstrategias de aprendizaje. Para aprender más y mejor
José Bernardo Carrasco
Editorial RIALP


Este manual recoge todas las estrategias de aprendizaje que han demostrado experimentalmente su eficacia, incluidas las que han surgido en estos últimos años como fruto de recientes investigaciones neurológicas. Se trata de un manual muy práctico y útil para los profesores de cualquier nivel educativo.

Más info > 

 

 

 

 

elretodeladislexiaEl reto de la dislexia. Entender y afrontar las dificultades de aprendizaje
Francisco Martínez
Plataforma Editorial


El autor es médico de atención primaria y ejerce la medicina en Madrid, España. Desde hace algunos años, tras detectársele la dislexia a su hija pequeña, se ha dedicado a estudiar y divulgar el conocimiento científico de la dislexia, colaborando además con diferentes asociaciones vinculadas al tema.

Más info > 

 

 

 

 

bienmejorBien, mejor, ¡excelente! Cómo lograr que los niños adquieran hábitos de trabajo
Esther Joos Esteban
Editorial RIALP

 

Trata cinco virtudes relacionadas con el trabajo: orden, diligencia, responsabilidad, cooperación y alegría. Fruto de su vivencia personal y de su experiencia, la autora ofrece un breve y práctico manual para padres, cuidadores y educadores.

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ReL - 12.12.2016

 

20161212fycFoto: Freepik 

 

El debate sobre los efectos de la tecnología digital en los niños y adolescentes sigue concitando la atención de padres, educadores y expertos. El uso precoz de teléfonos móviles por parte de niños, el consumo abusivo de televisión y la introducción de tablets y otras tecnologías como método educativo en los colegios está generando grandes controversias por las consecuencias que pueden tener sobre los más pequeños.

 

El psiquiatra alemán Manfred Spitzer es un experto sobre los efectos de la tecnología digital en la educación. Autor de entre otros libros como Demencia Digital, es licenciado en Medicina, Psicología y Filosofía obteniendo a continuación una cátedra en Psiquiatría. Es además el director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje.

 

"Como Bill Gates y Steve Jobs, me eduqué mejor sin ordenadores. Soy alemán: la UE debe prohibir los artefactos digitales en los colegios. La tele nos quita más de lo que nos da: se la negué a mis hijos y hoy me lo agradecen" declara el experto en una entrevista en La Vanguardiadonde se muestra muy contundente a la hora de asegurar que se debería prohibir estos aparatos en los colegios pues según sus estudios perjudican el aprendizaje. Un análisis similar hace de móviles, televisión y videoconsolas:

 

-Usted habla de “demencia digital”: ¿Lleva móvil, doctor?
-Claro, porque soy mayor y sé usarlo lo justo, pero los niños no. Por eso no he dejado a mis hijos que lo tuvieran hasta los 18 años y hoy que tienen 20 me lo agradecen.

 

-Si sus hijos lo hubieran podido usar, ¿no serían hoy mejores profesionales?
-Hay evidencias científicas de que no. ¿Sabe por qué Bill Gates o Steve Jobs triunfaron?

 

-¿...?
-Porque tuvieron una excelente educación analógica que les preparó para ser innovadores.

 

-¿Con ordenadores en sus aulas, smartphones y iPads no hubieran sido aún mejores?
- Al contrario, el uso de esos aparatos retrasa la madurez de niños y adolescentes, y les impide concentrarse y aprender. Lo mejor para enseñar es leer, escribir, tomar notas, trabajar con el profesor: ¡eso es tecnología punta pedagógica!

 

-¿Por qué está tan seguro?
-Soy psiquiatra y neurocientífico y no doy opiniones, sino que he recopilado pruebas durante años sobre los efectos de la introducción de la tecnología digital en las aulas que demuestran que perjudica al aprendizaje.

 

-¿No permiten dedicar el cerebro a otras tareas al liberarlo de la memoria rutinaria?
-El cerebro humano no es un disco duro que tiene una capacidad de almacenar X gigas de datos. No funciona así. Al contrario, si usted habla cinco lenguas, le será mucho más fácil aprender otra que a alguien que sólo sepa una.

 

-Cuanto más sabes, más fácil es aprender.
-Porque el cerebro no almacena datos, sino que los procesa. Es un conjunto de redes neuronales que, al conectarse, utilizan la información que está en ellas. Por eso, cuanto más cosas sepa usted, más puntos de conexión tiene la red de su cerebro y más fácil es establecer nuevos.

 

-Y, al contrario: cuanto más vacío está un cerebro, más cuesta llenarlo.
-Porque el cerebro funciona al revés que la memoria de un ordenador. Si usted sabe matemáticas, le será más fácil aprender física.

 

-¿Usar Google en el cole dificulta a los niños establecer esa base de aprendizaje?
-Si usted graba la clase del profesor directamente en un archivo de ordenador, su mente, se lo aseguro, no aprende nada, porque no establece conexiones. Si los chicos usan Google y lo que encuentran no establece relación con lo que ya sabían, tampoco aprenden nada. Necesitan que alguien vaya estructurando lo que aprenden.

 

-Pues invertimos fortunas en ordenado- res escolares, iPads y tecnología digital.
-No sólo es tirar el dinero, sino que además es contraproducente. Los niños y adolescentes necesitan un buen educador sobre todo; toda esa tecnología sólo les distrae y les retrasa. Es triste ver niños smombies (zombies con smartphone) aislados de todo mirando su pantallita.

 

-Pero veo que usted lleva un computador.
-Porque soy un adulto y ya tengo una base que me dio una escuela en la que no tenía ordenadores, pero sí cuadernos, bolígrafos, pizarras y, sobre todo, un buen profesor que fue dándome estructuras sobre las que he ido construyendo lo que sé. Ahora sí que un ordenador y un smartphone me ayudan en tareas rutinarias siempre que no abuse de ellos.

 

-¿Veía usted la tele en casa de niño?
-No, y con mis hijos tampoco. Y me lo agradecen: mientras crecían leíamos juntos y comentábamos libros; hablábamos de mil cosas; compartíamos experiencias, y nos hemos ahorrado muchas horas de telebasura. La tele causa obesidad, depresión, insomnio...

 

-Hasta ahora sólo decían que estupidez.
-También. Mis hijos han crecido más sanos y listos sin televisión y yo, también.

 

-Algún informativo también instruye.
-En conjunto, la tele nos quita mucho más de lo que nos da. Le aseguro que en mi familia no la hemos echado de menos.


-¿Y la PlayStation?
-También hace perder el tiempo a los niños y les aísla de los demás. Lo triste es que en los colegios, las grandes multinacionales tecnológicas han conseguido que esa juguetería digital absurda se confunda con habilidades. Las corporaciones han ganado billones y nuestros jóvenes han perdido neuronas y oportunidades.

 

-Por ahora, esas habilidades digitales no dan a los jóvenes más empleo y sueldo.
-Porque en realidad son muy secundarias y sólo sirven por sí solas para trabajos de tercera y mal pagados. Forman consumidores, pero, a la hora de la verdad, las habilidades que sí se requieren en un buen empleo se adquieren interactuando con los demás; aprendiendo juntos: leyendo, escribiendo y trabajando en equipo.

 

-¿A qué edad la tecnología digital cree usted que deja de frenar el aprendizaje?
-Mire, un smartphone no es diferente de un automóvil: ¿y verdad que no pone al volante a su hijo de doce años? Pues con un móvil y el acceso a internet, sus hijos también pueden aprender a matar y exponerse a criminales de los cinco continentes. Pero, sobre todo, pueden perder mucho precioso tiempo de formación.

 

-Hoy mis alumnos en la universidad estaban tuiteando. ¿Les dejo o les digo algo?
-Yo a los míos los echo de mis clases si sacan el móvil. Si quieren tuitear, que se queden fuera.

 

-¿Y si son estudiantes multitarea?
-Hay experimentos sólidos que demuestran que ni siquiera las mujeres son multitarea. Nadie lo es. Con un buen profesor en clase y ganas de aprender, lo demás sobra.

Wall Street Journal - 26.01.2015

 

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Una nota publicada en Wall Street Journal por Joanne Lipman responde a esta pregunta en base a diferentes estudios. En el artículo se afirma que los alumnos que tuvieron profesores exigentes tuvieron un mejor rendimiento que los que tuvieron docentes más permisivos.

 

En el artículo, la autora brinda 8 conclusiones que explican esta afirmación:

 

1. Un poco de dolor siempre es bueno

 

Una investigación realizada por el psicólogo K. Anders Ericsson en diferentes ramas de la educación, desde aprender a tocar el violín hasta programar un videojuego, concluyó que la experiencia necesita de más de 10 mil horas de práctica. Además se afirmó que la experiencia llegaba cuando los profesores hacían críticas constructivas y dolorosas. Todos los estudiantes que habían mostrado un alto rendimiento eran quienes preferían tener profesores exigentes antes que otros más simpáticos ya que eran los estrictos los que llevaban a lograr mejores resultados.

 

2. Practicar, baby, practicar

 

Un estudio que demostró que aquellos estudiantes que vienen de las culturas donde la memorización es muy importante como en China o la Inda, tenían mejores resultados en áreas como la matemáticas. Esto demuestra que es fundamental entrenar la memoria y para eso hay que practicar y practicar.

 

3. Fallar es una opción

 

Aquellos niños que no tienen miedo a fracasar y equivocarse obtuvieron mejores resultados que los chicos con miedo a fallar. Esto fue demostrado por un estudio realizado el año pasado con más de 100 escolares franceses que debían resolver unos ejercicios de difícil solución.

 

4. Ser estricto es mejor que ser amigable

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Claremont, concluyó en 2005 que los profesores más estrictos adquieren mejores resultados en sus alumnos.

Si bien los investigadores habían asumido que los profesores más eficaces lograban mejores resultados porque daban sus clases a través de una enseñanza colaborativa y fomentando las rondas de discusión, se encontraron con que los métodos tradicionales de enseñanza como la lectura eran fundamentales.

 

El resultado, se explica ya que aquellos profesores más exigentes creen que sus alumnos tienen el potencial para hacer buenos trabajos y que necesitan dela guía de ellos para alcanzar el éxito.

 

5. La creatividad se aprende

 

Robert W. Weisburg de la Universidad de Temple llevó adelante una investigación que concluyó que no existen los genios natos. Tras estudiar la vida y el trabajo de Thomas Edison, Frank Lloyd Wright y Pablo Picasso, Weisburg afirmó que incluso los gigantes más creativos trabajan duro para avanzar de forma gradual. La creatividad no viene de nacimiento, se aprende y hay que trabajar para lograrla.

 

6. La perseverancia triunfa sobre el talento

 

La perseverancia y la pasión puesta en los objetivos a largo plazo asegurarán el éxito, concluyó un estudio realizado por la psicóloga Angela Duckworth de la Universidad de Pennsylvania. Para ello estudió a 2.800 alumnos de distintas universidades dónde quedó demostrado que el tener talento no es sinónimo de éxito.

 

La encuesta que esta psicóloga realizó a los estudiantes mostró que los jóvenes que le dedicaban más tiempo al estudio obtenían mejores resultados que quienes lo hacían con menos rigurosidad y eran más talentosos. Además para Duckworth la perseverancia puede ser enseñada a través del optimismo.

 

7. La alabanza te hace débil

 

Tras haber estudiado el comportamiento en niños de 10 años, la profesora de psicología Carol Dweck afirmó que cuando un profesor le dice a un niño que es muy inteligente, ese niño a la larga será más inseguro. En cambio si se les dices cosas como “eres un buen trabajador” los pequeños serán más seguros de sí mismos.

 

Esto se explica ya que si un niño fracasa pensará que deja de ser inteligente y se frustrará, en cambio si el niño relaciona al fracaso con la falta de perseverancia y trabajo, la confianza en sí mismo se hace más fuerte porque además sabe que tiene la capacidad de lograrlo y trabajará por ello.

 

8. El estrés hace fuertes a las personas

 

En 2011 la Universidad de Buffalo realizó una investigación que concluyó que el estrés durante la infancia hace que las personas adquieran cierta versatilidad ante situaciones límites.

 

Lidiar con experiencias negativas desde chicos hace que las personas sean más propensas a tener una mayor resistencia en general.

 

Fuente: The Wall Street Journal - Universia Venezuela

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