Por Regino Navarro Ribera/LaFamilia.info – 23.03.2018

 

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Sexo, genero, ideología de género, equidad de género... son conceptos muy utilizados en la actualidad, pero algunas veces generan cierta confusión. Las siguientes ideas aclaran dichos conceptos:  

 

1. El género masculino y el género femenino son dos formas de existir del género humano. Ambos tienen el mismo valor y dignidad.

 

2. El sexo, la biología sexual, es la base del género. Es el componente principal que condiciona los demás aspectos.

 

3. Sobre esta realidad sexual se ha ido construyendo lo largo de la historia el componente cultural del género, conformando unos estereotipos masculinos y femeninos, que no siempre responden a condiciones de equidad. Tanto el machismo como el feminismo radical no tienen en cuenta la igualdad esencial de los géneros.

 

4. A lo largo de la historia y también actualmente, el género femenino ha sido discriminado en términos personales, familiares y sociales, lo que plantea un urgente proceso de reeducación y un replanteamiento de equidad de género.

 

5. Es importante y urgente diseñar y construir formas existenciales de cultura masculina y femenina que potencialicen las riquezas diversas de cada sexo, creando así una sinergia que beneficie a varones y mujeres.

 

6. La educación de cada persona debe tener en cuenta la igualdad esencial de todos los seres humanos, y la diversidad sexual de cada género. Urge desaprender comportamientos pertenecientes a estereotipos machistas y feministas, y adquirir en cambio una mentalidad, unas actitudes y unos comportamientos de equidad de género. 

 

7. La ideología de género, que es una propuesta distinta, propugna construir el género según elección de cada individuo, con independencia del sexo de cada persona. Cada individuo elije el género que considere más apropiado para él.

 

8. Tiene el peligro de distorsionar la realidad sexual, pues rompe la alineación entre biología, psicología y sociología de cada persona.

 

9. La identidad sexual, aunque tiene como base el sexo, es un proceso de afirmación personal, realizada principalmente en la primera década de vida, en el que influyen el ambiente, la educación, los modelos, las tendencias internas…y que debe llevar a una auto-integración de los elementos sexuales corporales con los adquiridos. Cualquier acompañamiento en este proceso se debe hacer con un gran respeto por la libertad personal.

 

10. La sociedad debe promover la comprensión, tolerancia e inclusión de todas las personas, con independencia de su identidad sexual, respetando siempre las normas que conducen a una convivencia sana. 

 

ACI Prensa - 27.10.2017

 

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En un artículo publicado en la revista científica Public Discourse de The Witherspoon Institute, se explican 10 de los peores, pero más usados argumentos de quienes promueven el aborto.

 

“Estos no son, y no están destinados a representar, lo mejor que la literatura académica tiene que ofrecer. Más bien, revelan el triste y preocupante estado de la posición proaborto”, sostuvo David Hershenov, autor del artículo, Phd, profesor de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos) y especialista en metafísica, bioética y filosofía de la medicina.

 

1. Las mujeres ricas pueden abortar, las pobres no: “Derecho igualitario a romper la ley”

 

David Hershenov señaló que sus estudiantes consideran que “no es aceptable que sea más fácil recurrir al aborto ilegal para las mujeres ricas que para las pobres”.

 

“Confieso que, por mi parte, no recuerdo ninguna defensa de un derecho igualitario a romper la ley de la Carta Magna, la Ley Americana de Derechos, o la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas”, añadió.

 

Finalmente, enfatizó que “tal vez nadie ha reconocido el derecho porque no existe tal derecho”, y porque “un derecho igualitario a violar la ley podría socavar la ley misma”.

 

2. Los provida solo se preocupan del que está por nacer

 

Según Hershenov es bastante común oír a los estudiantes criticar a los provida por no estar suficientemente preocupados por el bienestar de los seres humanos en otros estados del desarrollo vital.

 

“Una mirada más caritativa de mis estudiantes es que creen que los provida son hipócritas impulsados por preocupaciones distintas al respeto por la vida del feto. Incluso si eso fuera así, ¿importaría? La posición provida es o no verdadera con independencia de la hipocresía de las personas que la sostienen”, sostuvo el especialista.

 

3. La incapacidad de los hombres de quedar embarazados

 

Hershenov también indicó que algunos estudiantes sugieren que como los hombres no pueden quedar embarazados, no deberían entrar en el debate del aborto.

 

Luego, recordó que el caso Roe contra Wade (la decisión que aprobó la ley del aborto en 1973 en Estados Unidos) fue tomada a por nueve hombres en el Tribunal Supremo y aseguró que sus estudiantes no estarían de acuerdo con la legitimidad de tal decisión.

 

“Lo que mis alumnos tratan de decir es que los hombres pueden hablar sobre aborto en la medida en que su acción ayude a permitir a las mujeres tomar la decisión de abortar por sí mismas”, detalló el experto en bioética.

 

“Suponiendo que esto determine el debate”, sus alumnos “tienden a olvidar que hay mujeres provida”.

 

“Su política restrictiva sobre la libertad de expresión no elimina a su oposición, sino que crea una confrontación entre las mujeres provida y las mujeres proaborto”, añadió.

 

4. Las cargas del embarazo y la crianza de los hijos no están distribuidas de forma igualitaria

 

“Sospecho que, si los hombres también quedaran embarazados y, en consecuencia, experimentaran las limitaciones correspondientes, los defensores igualitaristas del aborto seguirían respaldando el ‘derecho’ al aborto”, puntualiza Hershenov.

 

De forma similar, indicó que estos “no reconsiderarían algunos derechos si en nuestra sociedad la maternidad incrementara el estatus de la mujer o su poder por encima del hombre” o “si los hombres fueran legalmente obligados a encargarse de más tareas del cuidado de los hijos”.

 

Hershenov afirmó que, aunque pueda existir una distribución desigual de las cargas, eso “no justifica matar al niño antes de darlo a luz”.

 

5. Motivaciones religiosas inspiran a todos o casi todos los provida

 

Hershenov indicó que a su clase siempre le asigna el ensayo ‘¿Por qué el aborto es inmoral?’ de Don Marquis e inevitablemente lo acusan de tener motivaciones religiosas.

 

“Pero Marquis es ateo. En el artículo, critica los argumentos contra el aborto basados en la inviolabilidad de la vida. Cuando los proaborto acusan a los provida ateos de tener motivaciones religiosas, estoy perdido. Tal vez los proaborto creen que la influencia del Espíritu Santo es penetrante”, añadió.

 

6. El peligro del aborto ilegal

 

Con indignación, muchos estudiantes de Hershenov contestan con frecuencia que si el aborto está prohibido, más mujeres morirán en abortos clandestinos.

 

“Los fetos y recién nacidos tienen un estatus metafísico y moral comparable, que hacen su muertes más o menos igualmente dañinas. Si los padres resultaran muertos accidentalmente en el intento de realizar un infanticidio clandestino, la respuesta correcta desde la sociedad no sería la de legalizar el infanticidio y entrenar a personal para matar de la manera más ‘segura’ posible para sus padres”, explicó el especialista.

 

7. Matar para evitar las cargas

 

Debido a que los hijos son caros y consumen tiempo, el aborto es un asunto de ‘justicia social’, indica Hershenov, y añade que sus alumnos defienden el aborto sobre la base de que evita que los niños “nazcan entre pobreza, hogares rotos, vecindarios complicados, malformaciones u otras adversidades”.

 

“Si consideraciones como estas son razones suficientes para algunas mujeres para abortar en algunos lugares y momentos, entonces son razones suficientes para el infanticidio en circunstancias similares”, aseguró.

 

8. El feto es “literalmente” una parte de la mujer embarazada

 

“Algunos estudiantes, (generalmente de postgrado) insisten en que el feto es literalmente una parte de la madre y no una sustancia distinta que ocupa una cavidad en su interior. Si el feto no es una persona distinta, sugieren, entonces puede ser eliminado”, señala Hershenov.

 

En ese sentido el experto indicó que, primero, sus alumnos alegan que “el aborto remedia la violación del feto sobre la integridad corporal de la madre. Sin embargo, si el feto es una parte de la madre no puede violar su integridad corporal, porque solo algo que no es una parte del cuerpo puede violar su integridad corporal”.

 

“Segundo, el feto es en ocasiones considerado un intruso. Pero una parte de uno mismo no puede ser un intruso de sí mismo”, añadió.

 

9. Viabilidad

 

El experto sostuvo que algunos de sus alumnos creen “que mientras el feto llega a ser viable y puede sobrevivir de forma independiente a la madre, está permitido matarlo. Pero esta consideración, de nuevo, podría justificar el infanticidio”.

 

“Más arriba hemos tratado la posibilidad de que dar de mamar es la única fuente disponible para la crianza, en cuyo caso un bebé dependería del cuerpo de su madre para sobrevivir”, dijo Hershenov, y añadió que también “pacientes de la UCI no son viables, pues dependen, de los cuerpos de otros o de máquinas para su supervivencia”.

 

10. Nulo conocimiento del futuro

 

Finalmente, los alumnos de Hershenov señalan que el feto abortado “no sabe qué es lo que se pierde”.

 

“La injusticia del asesinato, asegura el argumento, está en que priva a la víctima de su futuro, pero el feto no tiene idea sobre su futuro. Esto cierto, pero es también una verdad que le pertenece al niño asesinado”, indicó.

 

“Algunos responden que el feto inconsciente, a diferencia del niño, no siente dolor. Pero la anestesia puede eliminar esta objeción”, concluyó.

 

ReL - 14.04.2016

 

20161804thFoto: Pixabay 

 

Los llamados matrimonios homosexuales disminuyen en cantidad y duran poco, según diversos estudios recopilados por Tomasso Scandroglio en un reportaje aparecido en La Nuova Bussola Quotidiana, que reproducimos a continuación. 

Los “matrimonios” homosexuales: escasos y duran poco. Esto es en síntesis lo que indica una encuesta de la Oficina Central de Estadística de los Países Bajos (CBS), que ha controlado el número y la duración de los “matrimonios” gays a partir del 1 de abril de 2001, año en el que los Países Bajos abrieron la puerta a las “bodas” homosexuales, hasta hoy. Los datos son interesantes.

Promiscuidad

 

Ante todo, se asiste a una caída en las solicitudes de “matrimonios” gays. Los masculinos han pasado de 1339 en 2001 a 647 en 2015. Los femeninos, de 1075 en 2001 a 748 en 2015. El pico máximo, registrado precisamente en 2001, se debe a dos factores. El clamor mediático que llevó a muchos a llevar a cabo esta elección y el efecto acumulación: todos los que estaban esperando "casarse" desde hacía tiempo lo hicieron en la misma época en cuanto el "matrimonio" homosexual fue legalizado. Pero esto no justifica el notable descenso, de alrededor del 40%, de los "matrimonios" gays. Se justifica, en cambio, si se tienen en cuenta las costumbres de la persona homosexual “practicante”, entre las cuales la promiscuidad es la primera de ellas. 

Una detallado estudio científico que lleva el título: “A Comparative Demographic and Sexual Profile of Older Homosexually Active Men”, publicado en el Journal of Sex Research y realizado sobre 2583 homosexuales de edad bastante avanzada, informa de que el 10,2-15,7% de ellos habían tenido en su vida entre 501 y 1000 parejas sexuales; un ulterior 10,2-15,7% había tenido más de 1000 parejas sexuales. El dato es interesante también porque la investigación es del año 1997 y registra comportamientos anteriores a ese año, periodo en el que la homosexualidad era un fenómeno menos extendido de lo que es ahora, por lo que había más dificultad en encontrar una pareja sexual. La persona homosexual, por lo tanto, no quiere un vínculo para siempre con una sola persona y, por consiguiente, no quiere “casarse”; desea vivir su sexualidad de una manera abierta y líquida.

Índices de divorcio


Volvamos a los datos publicados por el CBS. Desde 2003 hasta hoy se han "casado" más las lesbianas que los varones homosexuales. La conclusión es que hay más divorcios entre las parejas de mujeres que entre las parejas gays masculinas. Además, no sólo los divorcios femeninos son más numerosos, sino también más elevados desde el punto de vista del porcentaje. Por ejemplo: el 30% de las parejas de mujeres que se "casaron" en 2005 han pedido el divorcio al cabo de diez años, contra el 15% de las parejas masculinas y el 18% de las parejas heterosexuales.

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Proporción de "matrimonios" contraídos en 2005 que siguen intactos: las parejas de lesbianas doblan en divorcios a los matrimonios entre hombre y mujer y a las parejas de gays.

 

En resumen, estas parejas de mujeres tienen el doble de posibilidad de divorciarse que las otras parejas. Esto se confirma en otros estudios, por ejemplo la investigación científica titulada “The Demographics of Same-Sex Marriages in Norway and Sweden”, publicada en Demography en 2006, en la que se informa que en Suecia el 30% de las "bodas" gay femeninas acaban en divorcio a los seis años, respecto al 20% de los "matrimonios" gays masculinos y el 13% de los heterosexuales.

Conflictividad y violencia

 

Dicha fragilidad hay que atribuirla no sólo a la promiscuidad a la que se hacía referencia anteriormente, sino también al hecho de que la relación homosexual es más conflictiva que la heterosexual. El estudio “Victimization and Perpetration Rates of Violence in Gay and Lesbian Relationships: Gender Issues Explored”, publicado en 1997 en la revista Violence and Victims, revela que sobre una muestra de 283 personas homosexuales, el 47,5% de las lesbianas y el 29,7% de los varones gays había sido víctima de acciones violentas perpetradas por una pareja del mismo sexo

Obsérvese que el índice de violencia mayor en las relaciones lesbianas corresponde, paralelamente, a un mayor porcentaje de rupturas del vínculo "conyugal" en las parejas de lesbianas. Hay datos similares en el estudio“Letting Out the Secret: Violence in Lesbian Relationships” (Journal of Interpersonal Violence, 1994), en el que casi el total de las 284 lesbianas entrevistadas refirieron haber sido objeto de violencia verbal por parte de la propia pareja, el 31% contó hacer sufrido abusos físicos y el 12% abusos físicos graves.

Diferencias en la edad

 

El estudio llevado a cabo en los Países Bajos indica, además, que el riesgo de divorcio es más alto si el "matrimonio" se contrae antes de los veinte años o entre los cuarenta y los cincuenta años. Este elemento pesa cada vez más en las parejas de lesbianas. Los hombres gays se "casan" en edad más madura respecto a las parejas heterosexuales: 43 años contra 37 (el 20% de los hombres gay que se habían "casado" tenían alrededor de 55 años). Lo mismo para las mujeres homosexuales respecto a las heterosexuales: la edad en la que las primeras dicen su "Sí, quiero" está alrededor de los 39 años, contra los 34 de las heterosexuales.

 

Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

ReL - 07.09.2016

 

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La revista The New Atlantis ha publicado una revisión de más de quinientas investigaciones científicas recientes sobre la orientación sexual, la correlación entre orientación sexual y salud mental y la naturaleza y problemática de la identificación transgénero.

 

Las conclusiones del estudio son demoledoras para la ideología de género: no hay pruebas científicas de una base biológica de la homosexualidad ni de su invariabilidad, tampoco las hay de que el estrés social (por discriminación o estigmatización) sea la causa principal de que la población homosexual y transgénero tenga un mayor riesgo de problemas de salud mental e índices de suicidio, y por último desaconsejan los tratamientos transgénero en menores por la evolución en el tiempo de la percepción del niño o adolescente sobre su género.

 

sexuality and gender


Los autores del estudio son dos científicos de primer nivel: El doctor Lawrence S. Mayer es médico psiquiatra, epidemiólogo y matemático, y profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Johns Hopkins y profesor de Estadística en la Universidad del Estado de Arizona. Ha trabajado en centros tan prestigiosos como la Universidad de Princeton y la Clínica Mayo.


El doctor Paul R. McHugh estudió en Harvard y está considerado el más importante psiquiatra norteamericano del último medio siglo. Fue durante veinticinco años jefe de Psiquiatría en el Hospital Johns Hopkins, donde también a lo largo de un lustro ejerció como director médico. Entre 2002 y 2009 fue miembro del consejo asesor sobre Bioética del presidente de Estados Unidos.

Una visión científica

 

"Este informe fue escrito para el público general y para los profesionales de la salud mental con objeto de llamar la atención sobre las cuestiones de salud mental a las que se enfrenta la población LGBT y para ofrecer una visión científica al respecto", explica el doctor Mayer en el Prefacio.

"El informe surgió a petición del doctor Paul R. McHugh, antiguo jefe de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins y uno de los psiquiatras de referencia a nivel mundial", continúa: "El doctor McHugh me pidió que revisara una monografía que sus colegas y él habían esbozado sobre asuntos relacionados con la orientación sexual y la identidad sexual. En principio mi tarea era garantizar la precisión de las conclusiones estadísticas y revisar algunas fuentes adicionales".

"En los meses posteriores leí a fondo más de quinientos artículos científicos sobre estos temas y escruté con detenimiento cientos de ellos más", afirma el doctor Mayer: " Me alarmó saber que la comunidad LGBT sufre una tasa desproporcionada de problemas de salud mental en comparación con la población en su conjunto".

"A medida que mi interés crecía", añade, "revisé investigaciones en una amplia variedad de campos científicos: epidemiología, genética, endocrinología, psiquiatría, neurociencia, embriología y pediatría. También revisé muchos de los estudios académicos empíricos realizados en el ámbito de las ciencias sociales: psicología, sociología, ciencia política, economía y estudios de género".

Finalmente, él figura como firmante principal del estudio, junto al doctor McHugh: "Acepté el encargo de ser el autor principal del texto y reescribirlo, reorganizarlo y ampliarlo. Apoyo todas las afirmaciones de este informe, sin reservas y sin prejuicios ante los debates políticos o filosóficos. Este informe es sobre ciencia y medicina, nada más y nada menos".

Sobre los niños con problemas de género

 

El estudio dedica una parte "a los niños en conflicto con su sexualidad y su género". Porque "la idea de que un niño de dos años que haya expresado pensamientos o comportamientos identificados con el sexo opuesto, puede ser etiquetado de por vida como transgénero no tiene absolutamente ningún apoyo científico. De hecho, es una iniquidad creer que todos los niños que tienen en algún momento de su desarrollo pensamientos o comportamientos atípicos sobre el género, particularmente antes de la pubertad, deben ser animados a ser transgénero".

Por eso el doctor Mayer pide que, "como ciudadanos, profesores y clínicos dedicados a los problemas que afronta la gente LGBT, no debemos comprometernos dogmáticamente con ninguna opinión particular sobre la naturaleza de la identidad sexual o de género; más bien nos deben guiar, en primer lugar y prioritariamente, las necesidades de los pacientes con un conflicto, y debemos buscar con la mente abierta formas de ayudarles a llevar una vida digna y llena de sentido".

Clic aquí para leer el estudio en su integridad (en inglés) 

 

*Publicado originalmente en ReL 

Por Carmelo López Arias/ReL  -28.03.2016

 

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El Colegio de Pediatras de Estados Unidos ha dado a conocer una declaración, firmada por su presidenta y su vicepresidente y por uno de los más eminentes pediatras del país, titulada La ideología de género hace daño a los niños. En ella urgen a "educadores y legisladores" a "rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto". "Son los hechos y no la ideología", afirman, "quienes determinan la realidad", esto es, que "la sexualidad es un rasgo biológico objetivo".

La declaración lleva fecha de 21 de marzo, cuatro días después de que la Asamblea de Madrid aprobase la "Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación", que camina en dirección exactamente opuesta a la que señalan con fundamentos científicos los tres firmantes del documento: la presidenta de la Asociación Americana de Pediatría, Michelle A. Cretella; su vicepresidente y endocrinólogo pediátrico, Quentin Van Meter; y el psiquiatra Paul McHugh, antiguo jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins, uno de los más prestigiosos centros médicos de Estados Unidos tanto desde el punto de vista clínico como de investigación. (Lee también: «Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»)

A continuación reproducimos, traducido al español, el texto completo de la declaración de la Asociación Americana de Pediatría sobre la ideología de género. Se trata, advierten, de "una declaración temporal con referencias" y anuncian para este verano una "declaración completa". Incluimos al final la relación completa de las referencias científicas citadas por los autores en respaldo de sus afirmaciones.

 

La ideología de género hace daño a los niños

 

El Colegio Americano de Pediatras urge a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad.

1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad de los andrógenos, n.n.] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo (1).

2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia. Quienes se identifican como "sintiéndose del sexo opuesto" o como "algo intermedio" no con forman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas (2),(3),(4).

3. La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)(5). Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género nunca han sido refutadas (2),(4),(5).

4. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. 
Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano (6).

5. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural (5). 

6. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer (7),(8),(9),(10).

7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT (11). ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?

8. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil. 
Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a "clínicas de género" donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos "elegirán" recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán innecesariamente, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos.

Referencias:
(1) Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

(2) Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, en Focus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

(3) Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” (descubre discordancias). 

(4) Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35. 

(5) American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género. [La cita se refiere a la edición norteamericana. Para la edición española, pincha aquí.]

(6) Wylie C. Hembree et al, "Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline", en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2009 (94), 9, págs. 3132-3154. 

(7) Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015. 

(8) Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

(9) FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

 

 

Leer también: Alarma médica ante el «boom» británico de «niños transgénero»

 

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