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ReL - 16.11.2015

 

20151611th 

Ya es un problema mundial. Más de 146 millones de páginas pornográficas son vistas al día. Eso representa más del 25 por ciento de todo el tráfico en internet según cifras de 2006.


Los ingresos de la pornografía online a nivel mundial se calculan en más de 100.000 millones de dólares al año, muy por encima de los beneficios que declaran en su conjunto grandes empresas como Google, Microsoft, eBay, Appel o Netflix.

Existen más de cuatro millones de portales de temática pornográfica, y su consumo no para de crecer. La comunidad médica ya califica la adicción a la pornografía como una nueva droga tan peligrosa como el “crack”. Domina la mente, el cuerpo y la voluntad, además de generar una liberación abundante de dopamina en el cerebro, algo que también sucede cuando se consume cocaína o heroína.

Ante este nuevo desafío silencioso, el portal ReL ha hablado con un experto en la materia: Óscar Tokumura, que acaba de publicar el libro “La pornografía online. Una nueva adicción”.

 

- ¿Cuánta gente se conecta todos los días a páginas pornográficas por internet?

 

Esa es una cifra muy difícil de calcular pues requeriría de una encuesta global o por lo menos de una muestra significativa. Sin embargo en el año 2006 se calculaba que había 68 millones de búsquedas diarias de pornografía en internet (sólo en Google). Eso representaba el 25% de todas las búsquedas que se hacen.
 
- ¿Cuál es el país más “enganchado” a la pornografía?

 

Hoy por hoy es un poco difícil de calcular eso pues los estudios realizados son de lo más variados. En Estados Unidos se calcula que hay 6 millones de búsquedas diarias de pornografía y hay un cálculo de 40 millones de adultos que visitan sitios web pornográficos de manera regular.

Sin embargo el país con mayores ingresos anuales por pornografía en internet en el año 2006 fue China, seguido por Japón, Corea del Sur y en cuarto lugar Estados Unidos.
 
- Dicen que el negocio de la pornografía es uno de los más rentables del mundo, ¿Qué cifras se manejan?


Las últimas cifras que se conocen hablan de unos cien mil millones de dólares anuales, lo cual supera las ganancias de Microsoft, Apple, Google, Netflix y Amazon todos juntos.

 

- ¿Hay alguna directriz política de algún estado para frenar la pornografía online?

 

Hasta donde he podido investigar, no. El único estado que ha manifestado una voluntad de restricción, sobre todo en vistas a la protección del menor, ha sido el Reino Unido, en donde en el 2013 se manifestó a través del Primer Ministro Cameron la preocupación por buscar algún tipo de censura de la pornografía en internet para los menores de edad.

Parte del problema es que la descentralización de internet y su accesibilidad hacen muy difícil la intervención legal en el consumo de la pornografía. Hasta el momento sólo es aceptada como crimen y perseguida como tal la pornografía infantil.
 
- Usted dice en su libro que la adicción a la pornografía online ya se le considera como si fuera una droga dura, tipo crack. ¿Por qué?

 

El uso de dicha analogía es que en los últimos diez años la difusión de los vídeos on line, ha permitido el paso de la imagen estática a la audiovisual y el “ver haciendo” afecta la sensibilidad, y por lo tanto la excitación, de manera mucho más agresiva.

Muchos terapeutas coinciden en que en las adicciones comunes suelen haber drogas de “ingreso” como puede ser el tabaco, la marihuana, que van permitiendo una escalada a drogas más “duras”.

En el caso de la pornografía en internet se inicia directamente con un grado de intensidad que la hace altamente adictiva. A esto se suma la facilidad con que se puede continuar en la búsqueda de novedades de manera prácticamente indefinida.

 

- ¿La adicción afecta por igual a hombres y a mujeres?

 

En principio, no. Es necesario tomar en cuenta que, en lo que a pornografía se refiere, el hombre es más “visual” mientras que la mujer es más “auditiva” –siendo más vulnerable al chat erótico y a los relatos. En esto último hacemos una referencia al sentido de la pornografía más amplia, considerando también las imágenes literarias. En este sentido originalmente el consumo mayoritario de la pornografía visual se ha dado en varones. Sin embargo hay una tendencia alarmante a la incidencia del consumo femenino de dicha pornografía por diversos motivos.

En primer lugar por complacer a su pareja que la alienta a compartir el consumo, aunque los elementos que llevan a la excitación a uno y otro son diferentes.

En segundo lugar porque las mujeres buscan imitar las conductas de las actrices porno para “competir” y retener a su pareja.

En tercer lugar, porque hay una inusual tendencia creciente en las mujeres a disfrutar de la pornografía visual. Cabe resaltar, como último punto que el daño psicológico, sensible, moral y espiritual es mayor en las mujeres que en los hombres, lo cual no es poco decir.
 
- ¿Qué conductas son necesarias para considerar a alguien adicto a la pornografía online?

 

La diferencia entre una persona que cae con cierta recurrencia, digamos semanal o quincenal, en la pornografía y una persona que podemos considerar adicta es que para este último su vida entera gira en torno al objeto de su adicción. Es decir, en cuanto concluye el consumo está pensando en la siguiente ocasión en que podrá acceder a la pornografía. Esto suele traer como algunas consecuencias: el descuido de la salud personal, de las horas de sueño, el aislamiento y descuido de la familia, la pareja –se puede llegar fácilmente a la disfunción sexual-, la vida social. Perjuicios en el trabajo, considerando que un 70% del consumo de pornografía se realiza en horario laboral. Problemas económicos al gastar en exceso por el consumo de pornografía cuando se buscan sitios pagados.

En fin, estos son algunos de los rasgos a considerar en una persona adicta. Pero quizá la más importante es que, como en todas las adicciones, hay una pérdida de control y una enorme dificultad de salir por la propia cuenta de ella.

- En su libro La pornografía online. Una nueva adicción señala que hay estudios que confirman la correlación entre la exposición a la pornografía y la modificación física al cerebro...

 

 Según un estudio realizado en Alemania por el Instituto Max Planck a un grupo de personas no adictas a la pornografía, se constató como esas personas experimentaban un cambio en su masa cerebral tras consumir una media de cuatro horas semanales de pornografía durante varias semanas. En concreto, la zona cerebral que normalmente se activa a causa de la dopamina y otros neurotransmisores generando excitación, se vio reducida de tamaño.

Los investigadores alemanes concluyeron que ante una sobredosis de dopamina, la zona del cerebro afectada se retrae generando una reducción de masa encefálica.

- ¿Hay esperanzas para romper esa adicción?

 

Con la voluntad no es suficiente para romper esas cadenas que esclavizan. Los expertos en esta nueva adicción señalan un primer paso fundamental: 10 días de desintoxicación en los que no puede haber caídas en el consumo de la pornografía. Ese es el periodo mínimo que establecen los médicos para que el cerebro del adicto se normalice de la sobredosis de dopamina y de otros neurotransmisores que lo estimulan
 
- ¿Es posible salir de esta adicción de forma autónoma?

 

Como cualquier adicción, liberarse por uno mismo es muy difícil. Uno de los elementos característicos de cualquier adicción es la esclavitud que genera y la casi imposibilidad de salir por los propios medios.
 
- ¿Qué recomienda a una persona que esté afectada por esta droga?

 

Lo primero, y quizá el paso más difícil, es vencer la vergüenza y pedir ayuda. Sea a alguien de confianza, a un profesional o a una persona experimentada que haya recorrido el camino. Es muy importante poder compartir y contar con alguien a quien rendirle cuentas.

Evidentemente se presupone la apertura a la gracia de Dios, pero sabemos que ella presupone la naturaleza. Como cualquier adicción, se requiere poner medios desde la propia libertad recuperada para que la gracia fructifique.

Un segundo paso importante es limitar las ocasiones o espacios en los que se cae en esta adicción. Puede ser quizá el evitar el uso del ordenador hasta altas horas de la noche en soledad, utilizar filtros que limitan el acceso a material pornográfico, etc.

Otro paso importante es el evitar lo que se denominan “disparadores” que pueden ser exteriores –como programas de TV sugerentes, acceso a imágenes sensuales, situaciones estresantes, etc.- o interiores como estados de ánimo de desaliento, frustración o soledad. Para cualquiera de estos “disparadores” se pueden prever medios concretos que ayuden a disipar su efecto: salir a pasear, cambiar de actividad, llamar a un amigo, practicar algún pasatiempo.

- La adicción a la pornografía revela algunas heridas emocionales profundas no sanadas...

 

Sí. Como cualquier otra adicción, el consumo de pornografía suele ser una forma de gratificación para evitar algún tipo de sufrimiento personal fruto de alguna herida más profunda que requiere atención. Es decir, la adicción es sólo el síntoma de un mal más profundo que muchas veces requiere de un trabajo de sanación de mediano plazo: experiencias traumáticas, heridas afectivas, experiencias de soledad o abandono. Son como dos planos que van en paralelo. Por un lado lograr gradualmente la “sobriedad” respecto al consumo de la pornografía y por otro lado la sanación más profunda de las heridas interiores.


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