Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
13.02.2009

A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la interrupción del embarazo (...) La horca o el garrote pueden llamarse interrupción de la respiración, y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.

Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería anormal, física o psíquicamente. pero esto implica que el que es anormal no debe vivir, ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias” [1].

La misma afirmación del derecho a la maternidad consciente y responsable es anulada, puesto que se persigue tal maternidad interrumpiéndola. Se habla y hasta se discute sobre el aborto, sin embargo a veces se carece de ideas claras; es por esto que a continuación se procura dar respuesta a algunos de los principales argumentos que los partidarios del aborto plantean.

1 MITO. Nadie está a favor del aborto..., pero en ocasiones es la única salida.

REALIDAD: Este mito halaga a los oídos, pero no es verdadero. Afirmando que se es conciente de la realidad del aborto se pretende justificar como la única salida a la angustiante situación que supone un embarazo no deseado y se hace caso omiso de que la peor angustia para una mujer vendrá después del aborto.

La Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica Universitaria de Würzburg (Alemania), ha realizado un estudio de las consecuencias psíquicas del aborto. La propia autora expone los resultados de esta investigación. Señala que tras un aborto se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto inmotivado, estados de miedo y pesadillas.

Frecuentemente estos fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo cardiaco o de la tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o calambres en el vientre. Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo después, las pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos. Al 52% de las encuestadas les molesta ver a mujeres embarazadas porque les recuerdan sus propios hijos abortados. En el 70% de las mujeres surge una y otra vez el pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera ahora. Además, las encuestas arrojan proporciones de hasta 50% de uniones que se rompen después de un aborto [2].

A semejante conclusión llegó el Dr. Nathanson. La mujer que se sometía a este procedimiento, pasado el tiempo, presentaba síntomas no sólo en su aspecto físico (cefalea, gastralgia, etc.) sino también en el emocional (insomnio, crisis de angustia, crisis depresivas, abuso de alcohol, frigidez, etc.).

Lo mencionado hasta aquí se hace tomando en cuenta que la experiencia del aborto provocado puede generar dos posibilidades: ningún efecto psicopatológico o algún efecto. En el primer caso se tratará de pacientes con cierto grado de insuficiencia psíquica o trastorno de la personalidad de tipo sociopático, y que por lo mismo, les falta conciencia de su propia conducta y de su trascendencia. En cambio la experiencia del aborto provocado en una personalidad normal, se asocia negando la culpa. Ante un caso de Síndrome post-aborto (SPA), se impone la actitud terapéutica y comprensiva, así como la ayuda espiritual [3].

Un estudio financiado por el gobierno de Finlandia confirmó que las mujeres que se someten a un aborto corren cuatro veces más el riesgo de morir que las que continúan su embarazo y dan a luz. El estudio analizó más de nueve mil casos. El médico David C. Reardon, encargado de la investigación, explicó que “se trata de un estudio impecable, basado en informaciones verídicas” que “confirma que el hecho de que el aborto sea más peligroso que el parto, no es algo que pueda dudarse”.

Los investigadores de la unidad de análisis estadístico del National Research and Development Center for Welfare and Health examinaron los certificados de defunción de todas la mujeres en edad reproductiva (entre 15 y 49 años de edad) que murieron entre 1987 y 1994, es decir unas 9,129 mujeres. Luego, examinaron la base de datos nacional para identificar cualquier evento relacionado con el embarazo ocurrido en el año previo a la muerte.

Los investigadores encontraron que en comparación con las mujeres que llevaron su embarazo hasta el final, las que abortaron en el año previo a su muerte fueron: 60 % más propensas a morir por causas naturales; siete veces más tendientes al suicidio; cuatro veces más propensas a morir en accidentes; y 14 veces más propensas a ser víctimas de un homicidio. Los investigadores creen que el alto índice de muertes relacionadas a accidentes y homicidios está relacionado a las tasas más altas de conductas suicidas o de alto riesgo.

Reardon, que publicó un artículo al respecto en la revista Post-Abortion Review, denunció que “aunque este importante estudio fue publicado por el medio más importante de la medicina escandinava, fue completamente ignorado por la prensa estadounidense”. “Todo el cuerpo de la literatura médica muestra claramente que el aborto sólo perjudica la salud física y mental de las mujeres”, aseguró Reardon. “A las mujeres se les oculta esto. Nadie les dice que dar a luz mejora la salud femenina, no sólo en comparación con las que han abortado sino con las que no han resultado embarazadas”, agregó. “Si los que promueven el aborto son en realidad gente pro-choice (pro-opción), permitirían que las mujeres conozcan los riegos reales del aborto [4].

Así pues, el recurso al aborto no significa una verdadera solución, sino todo lo contrario, posteriormente se convierte en un grave problema. Por otra parte, siempre existen alternativas menos violentas que el aborto. A este respecto, las estadísticas nacionales del Centro de Ayuda a la Mujer, después de 11 años de atención han llegado a la mismo conclusión.

Las razones por las que una mujer decide recurrir al aborto son las siguientes:

  • 51.6% sociales
  • 22.8% económicas
  • 14.3% familiares
  • 5.7% salud
  • 3.3% personales
  • 2.2% violación

Las ayudas que se les ofrecen para salir adelante de su problema sin poner en riesgo su propia vida y la de su hijo son: orientación educativa sobre el valor de su persona y autoestima, despensas, bolsa de trabajo post-parto, media beca para atención prenatal y parto en instituciones públicas y privadas, albergue y respaldo frente a la familia, canalización a instituciones de salud y atención de embarazos de alto riesgo, asistencia psicológica para el tratamiento del síndrome post-violación y canalización a organismos que pueden dar en bebés en adopción [5].

Gracias a esas ayudas se han podido salvar de la muerte a cientos de bebés, pues habitualmente las madres optan por su hijo. Pero aun así, algunas personas estimulan a las mujeres a optar mejor por el aborto, presentándolo como el camino “más fácil” o como la “única salida”. Sin embargo esas mismas personas ignoran o parecen olvidar, que el aborto no es la “única salida", sino la "peor salida".

2 MITO. Debería permitirse el aborto ante un embarazo no deseado, porque trauma a la mujer.

REALIDAD: La experiencia ha demostrado que si se le deja nacer, muchos hijos no deseados se convierten en muy queridos. Es probable, incluso, que nosotros mismos al principio no fuimos unos hijos deseados, pero sí acogidos.

Stan Sinberg confiesa en The Baltimore Sun estar perplejo, como partidario del derecho al aborto, desde el día en que supo que él estuvo a punto de ser abortado: en una reunión su propia madre le confesó que al enterarse que estaba embarazada, intentó abortarlo; su padre dijo que trataría de encontrar a alguien que realizara el aborto y al no encontrarlo -o no buscarlo-, lo tuvieron. Así pues, él debía su existencia a una legislación social a favor de la vida; vive gracias a que su mamá no tuvo el derecho al aborto [6]. ¡Cuántos deberán su vida a una legislación así! No es fácil averiguarlo.

La mujer que acude a una clínica de abortos, puede tener seguridad de que no le informarán bien acerca de los traumas que podrá sufrir años más tarde, si toma la decisión de abortar.

Pero en el fondo, en muchos partidarios del aborto existe el convencimiento de que toda inclinación, si es acogida, tiene derecho a que se satisfaga, independientemente de si es justa o no la pretensión, y eso no es válido. Así por ejemplo, ante el deseo que alguien pueda tener de matar a su vecino, no debe llevarse a la práctica tan sólo porque se contrapone al gusto de aquél de conservar su vida, sino en primer lugar porque es injusto hacerlo. Por tanto, ¿con qué derecho se niega la vida a quien no ha cometido ningún delito?

3 MITO. El embrión es sólo una masa de células. La vida propiamente humana inicia a partir de que se registra actividad cerebral, y en el feto esto se da pasados muchos meses.

REALIDAD: La biología moderna enseña que los progenitores están unidos a su descendencia por un eslabón material que es el DNA. En cada célula reproductora, este filamento de un metro de longitud aproximadamente, está cortado en piezas (23 en el ser humano). Cada segmento está cuidadosamente enrollado y empaquetado (como sucede en un casete), de tal manera que al microscopio aparece como un bastón, un cromosoma [7]. Es exclusivo de los seres humanos poseer 23 pares de cromosomas en las células.

La genética enseña que desde el momento de la fecundación existe un ser humano con todo el material genético que se va a desarrollar a lo largo del tiempo; algo semejante a como en una cinta de casete que tiene modificaciones físicas y hace que al colocarlo en un aparato de casetes se escuche el jarabe tapatío, aunque ni la cinta, ni el aparato tengan un mariachi, ni guitarras, ni trompetas.

Edad aproximada y características

  • 1 día: 1 célula con 23 pares de cromosomas al unirse las células germinales.
  • 3-4 días: Se traslada hacia el útero.
  • 5-9 días: Se implanta por sí mismo en el útero.
  • 10-15 días: Suspende el ciclo menstrual de su madre, mide tan sólo 2 mm.
  • 20 días: Se establecen el cerebro, el sistema nervioso y la columna vertebral.
  • 21 días: El corazón empieza a latir, y continuará latiendo hasta la muerte.
  • 28 días: Se forman músculos y se manifiestan brazos y piernas.
  • 30 días: Es 10,000 veces más grande que la célula primera, ahora mide 4.5 mm.
  • 40 días: Se detectan las ondas del cerebro.
  • 42 días: Comienza a producir células sanguíneas. Sería la segunda menstruación de la madre de no estar embarazada.
  • 60 días: Mide 3 centímetros, tiene impulsos eléctricos cerebrales

Aceptar el que tras la fecundación, un nuevo ser humano ha comenzado a existir, no es cuestión de gusto u opinión ¿puede alguien sostener seriamente que lo que hoy es humano, ayer que estaba en el útero no lo era? Lo que se extrae del útero cuando se realiza un aborto ¿es una cosa o un ser viviente? Y si es ser viviente, ¿a qué especie pertenece?

Y en caso de “duda”, la única actitud razonable sería cuidar el embarazo, y no destruirla. Así por ejemplo: si alguien va de cacería con un amigo y escucha un ruido, no disparo, ante la duda de si es un jabalí o su compadre que ronca muy parecido.

No existe un ser humano adulto que no haya pasado antes por ser embrión, feto y bebé. Por eso se dice que si el vientre de la madre fuera transparente, el aborto provocado se vería de otra manera.

El sentido común -que no necesita conocimientos científicos- nos dice que lo que se lleva en el seno materno es algo vivo, sin embargo algunos dudan de que se trate de un ser humano, pero, ¿si no es un ser humano, qué tipo de ser es?, si no se tuviera la convicción de que es un ser humano ¿por qué los pro-abortistas buscan que se interrumpa su crecimiento? y ¿por qué todo el mundo espera el nacimiento de un ser humano?

La experiencia demuestra que sí es un ser humano. Al presentarse el parto a nadie se le ocurre llamar a un veterinario por si nace un gorilita, o un cocodrilo; ni se acude a un botánico, por si da a luz una flor de zempazúchitl [8].

4 MITO. El aborto debe permitirse porque la mujer tiene derecho a disponer de su cuerpo.

REALIDAD: Tratándose del aborto no se está manipulando el propio cuerpo, sino que se acaba con la vida de otra persona sobre la que no tiene derecho, menos aún de eliminarla. Además, el derecho al propio cuerpo tiene sus límites; por ejemplo, no es permitido manejar en estado de ebriedad, venderse como esclavo, o desvestirse en vía pública, y esto ¿por qué? porque ser dueños del propio cuerpo no justifica cualquier acción.

En años recientes, ciencias como la genética, la inmunología y la fecundación in vitro (fivet) lo han demostrado cada una por su cuenta: madre e hijo son seres distintos. De ella recibe alimento y espacio para vivir. En efecto, la posibilidad misma de la fivet representa una prueba contundente de que el embrión no constituye un apéndice de la madre.

A la mujer que ha consentido acabar a su propio hijo, una sociedad permisiva quizá no encuentre gran dificultad en dejar pasar esa acción, lo peor es que ella misma no se lo perdonará fácilmente. Y si efectivamente se sobrepone y hace callar a su conciencia, lo hace a base de insensibilizarse, de destruir su sentido de valores, de desfeminizarse, de deshumanizarse [9].

De hecho, en principio, ningún tipo de mujer normal persiste en apoyar la muerte de los hijos, en todo caso buscaría otras alternativas no violentas o menos brutales.

En una entrevista a Norma Mc Corvey, la mujer cuyo caso -en el que intervino con el seudónimo de Jane Roe- dio origen a la sentencia del Tribunal Supremo Roe versus Wade (1973), que liberalizó el aborto en E.U.A., comentó que en 1991 empezó a trabajar en una clínica abortista y conoció de cerca la realidad del aborto. En 1995 anunció que había cambiado de mentalidad, y dijo: conozco muy poca gente que pueda presenciar un aborto y después seguir estando a favor de él. Ante la pregunta de si ¿no hay entre ellas personas sinceras que piensan que de esta forma ayudan a las mujeres? contestó: algunas quieren tal vez convencerse de que trabajan por una buena causa, pero para ellas es sólo un debate intelectual. Todo lo que quieren es hacer progresar su causa. Si sintieran verdaderamente algo por las mujeres, intentarían ayudarlas de otra forma [10].

El caso también es paradójico, porque esta mujer, relacionada con la muerte de millones de no nacidos, nunca ha abortado. McCorvey era una mujer soltera, de 21 años, embarazada por tercera ocasión, pobre e inculta. Cuando la sentencia fue favorable al aborto, ya había nacido su hija, así que la dió en adopción, al igual que las dos niñas anteriores. Ahora está en contra del aborto en cualquier periodo del embarazo [11].

Cada vez se lucha más contra la violencia intrafamiliar, por lo que se puede preguntar: ¿cabe peor violencia que matar a un hijo en el seno materno?

5 MITO. Que el aborto lo decidan los médicos, ellos saben si es conveniente o no realizarlo en cada caso.

REALIDAD: Los médicos se someten a un largo período de enseñanza superior y práctica técnica. Aprenden a diagnosticar las enfermedades y aportan al enfermo la preparación especializada. Por realizar estos servicios se les compensa con el pago, con un reconocimiento especial y con el privilegio de invadir el cuerpo ajeno con autoridad [12]. Sin embargo, eso no les otorga el derecho a decidir si conviene o no el aborto, pues los intereses para admitirlo pueden ser múltiples.

Desde hace años existe en Estados Unidos el negocio llamado “Industria del aborto”. Anualmente se realizan en ese país alrededor de 1.3 millones de abortos y se cobra un promedio de 350 dólares por cada uno. Carol Everett estuvo envuelta en este negocio en el área de Dallas, Texas desde 1977 hasta 1983, como directora de cuatro clínicas y dueña de dos de éstas. En aquél entonces el precio oscilaba entre los 185 y 1,250 dólares según el estado de adelanto del embarazo. Ella personalmente llegó a ganar 150,000 dólares anuales. Más tarde la Sra. Everett se alejó de la industria del aborto por una conversión religiosa [13].

El ginecólogo norteamericano George Flesh, decidió abandonar la práctica del aborto cuando empezó a sufrir ataques de ansiedad, con náuseas, palpitaciones y vértigo. El mismo explica por qué, en un artículo: “Ya no estaba orgulloso de ser cirujano. Cuando volvía del trabajo y abrazaba a mis hijos, me sentía indigno de que Dios me hubiera bendecido con sus caras sonrientes. Al comienzo de mi ejercicio profesional, una pareja de casados vino y me pidió que les practicara un aborto. Como el cuello uterino de la paciente estaba rígido, no pude dilatarlo para llevar a cabo la operación. Le dije que volviera la semana siguiente, pasada la cual el cuello uterino estaría más blando. La pareja volvió y me dijo que había cambiado de opinión. Les asistí en el nacimiento de su hijo siete meses después. Años más tarde, pude jugar con el pequeño Jeffrey en la piscina del club de tenis del que sus padres y yo éramos miembros. Era un niño precioso y feliz. Yo estaba horrorizado al pensar que tan sólo un obstáculo técnico me impidió terminar con su vida en formación (...) Todas las mañanas, cuando abrazaba a mis hijos, empezaba a pensar en el aspirador que usaría dos horas después. Era una tensión emocional que no podía aguantar” [14].

La cuestión del aborto inducido no es algo que deba resolver el médico, del mismo modo que la pena de muerte no es de la competencia de los ingenieros por el hecho de que se use la silla eléctrica.

6 MITO. Está demostrado que permitir el aborto reduce el índice de criminalidad.

REALIDAD: Se ha levantado una polémica después de la noticia de un estudio que afirma los efectos benéficos del aborto para la sociedad. Según informó el Internacional Heráld. Tribune (10/8/99) dos investigadores: Steven Levitt, economista, de la Universidad de Chicago y John Donohue, profesor de leyes de la Universidad de Stanford, han afirmado que la legalización del aborto hizo disminuir la criminalidad.

Dado que la incidencia del aborto durante los años setenta fue desproporcionadamente alta entre las mujeres pobres de grupos de minorías, el número total de jóvenes que podrían tener problemas con la ley es mucho menor. Levitt declaró que el aborto ofrece una alternativa a las madres para no tener hijos que van a enfrentarse a una vida dura. Dado que esos niños habrían nacido en un ambiente de pobreza y carencia de amor maternal, hubieran tenido mayor probabilidad de entrar en conflicto con la policía.

El estudio de los dos académicos incluso afirma que el aborto podría haber sido el factor responsable de la mitad de la reducción de la criminalidad de 1991 a 1997. Áreas en donde hubo tasas altas de aborto, han experimentado una disminución más significativa de la criminalidad, según el estudio.

Los autores no estaban satisfechos con otras explicaciones como el aumento en el número de personas encarceladas y mayor dureza por parte de la policía para justificar la disminución en los crímenes. Compararon las tasas de aborto de 1973 a 1976 y la criminalidad de 1985 a 1997. Los diez estados con el nivel más bajo de aborto vieron aumentar el número de homicidios en un 16.9% de 1985 a 1997. Mientras que los diez estados con la incidencia más alta de aborto experimentaron una disminución de los homicidios de un 31.5%. En los días posteriores a la divulgación de esa noticia el Pro-Life Infonet publicó diversos estudios con las reacciones a la tesis sobre el aborto y la criminalidad.

La directora de un grupo pro-vida en el estado de Massachussets, Mari clare Flynn, comentó que “es una desgracia sugerir que los 40 millones de niños que han sido abortados desde 1973 habrían llegado a ser criminales. El estudio está dando por supuesto que las mujeres pobres y las de las minorías están criando criminales”. Un editorial del periódico Boston Herald criticó el estudio haciendo notar que se encuentra al mismo nivel de las peores afirmaciones de los grupos racistas. El periódico Chicago Tribune hace hincapié en que poco a poco se están eliminando las palabras “trágico” y “lamentable” de las descripciones del aborto y que quizá serán reemplazadas por expresiones como “socialmente útil”. Mientras tanto el Christian Science Monitor afirmó que es simplemente preferible disfrutar la buena noticia de un declive en el crimen y no aceptar que alguien se decida a robar un banco simplemente porque su madre no le quería.

El London Independent añadió que aún considerando correcto el análisis de los investigadores, de ahí no se puede derivar una política útil. El periódico observa que aunque pudiéramos poner fin al hambre, la pobreza, la miseria y el crimen simplemente abortando a todos, constituiría una idea absurda. Michael Geer, del Instituto de la Familia en el estado de Pennsylvania, describió el estudio como una nueva herramienta contra el crimen, “la pena capital preventiva”. Además, mientras que puede ser cierto que algunos criminales potenciales hayan sido eliminados por el aborto Geer se pregunta, “¿a cuántos científicos y genios habremos sacrificado?”. Alan Keyes respondió al estudio diciendo que en los años setenta era obvio que el aborto se usaba como una arma contra los negros. Dentro de poco, observó Keyes, los negros perderán su posición como la principal minoría en Estados Unidos, y ésto se debe casi por completo al fenómeno del aborto.

El comentarista Cal Thomas recordó que en los setenta el entonces pro-vida líder negro, Jesse Jackson y otros negros consideraban el aborto como un medio empleado por los blancos para reducir los gastos sociales. De esta manera no hace falta alimentar y educar a tanta gente pobre. Es como preguntarnos ¿matar a todos los niños de la calle mejoraría el ingreso per-cápita del país? “Esta pregunta tendría un mensaje implícito: calificar al asesinato de antemano como algo bueno o cuando menos un hecho diferente. En el momento de la fecundación se inicia una entidad biológica diversa al padre y a la madre, al igual que después cuando nazca el nuevo ser va a necesitar de un ambiente especial para continuar viviendo, como usted, como yo y como todos los humanos necesitamos oxígeno, agua y alimentos para poder sobrevivir. Concluye el licenciado Juan Bernardi con esta frase: “No cabe preguntarse si el aborto disminuye la criminalidad, porque el aborto mismo es un crimen” [15].

7 MITO. Que el aborto sea legal por los que sí lo deseen, si alguno no está de acuerdo, que no lo haga, pero no quiera imponer su criterio sobre los demás. Además, el actual régimen legal que penaliza el aborto está en desuso, a nadie se persigue por aborto.

REALIDAD: Las leyes cumplen una determinada función: lograr un Estado de Derecho. Al declarar un precepto como conveniente se postula un criterio social de comportamiento, que, de hecho, puede ir en beneficio o no de los fines de los ciudadanos. En el caso del aborto, es claro que no censurarlo va en perjuicio de la persona humana.

Lo mismo hace el derecho penal, siempre impone convicciones. Cabría incluso afirmar que resultaría inconcebible si renunciara a ello; tan absurdo sería, desde el punto de vista de su objeto, dar paso a la sanción penal sin estar convencido de que el bien protegido lo merezca, como dejar el cumplimiento de sus normas al libre arbitrio de cada sujeto [16].

Sin embargo, es frecuente escuchar, en cierto ambiente político, que se está a favor de la vida, pero que se apoya el aborto por respeto a quienes mantienen otros puntos de vista. Lo que no mencionan es que ese respeto por la opinión ajena, tiene sus límites, porque ninguno apoyaría una ley que protegiera la vida de todos, pero permitiera a cualquiera privarle de la suya.

El aborto siempre es un acto violento que no debe ser alentado, y quien es indiferente ante la violencia, favorece a quien la ejerce. En este, como en otros casos, quien busca una posición neutral o apoya la libre elección, realmente favorece el aborto. Ese mismo aceptaría que, por ejemplo, en la Alemania Nazi se hubiera hecho este razonamiento: yo soy neutral, pero si tú quieres realizar el genocidio, es asunto tuyo, atente a las consecuencias, pero tú escoge.

Siguiendo la lógica del mito también se podría decir: si tú no quieres violar, no violes, pero no impongas tu criterio sobre los demás, ¿cómo suena esto?

En el caso Dred Scott de E.U.A., la Suprema Corte de Justicia, a través del juez Roger B. Taney confirmó y extendió la esclavitud; declaró que los negros no eran personas y por tanto podían ser esclavos. Actualmente se considera la postura de Taney como la peor decisión constitucional. Pero hay un hecho curioso. Muchos años antes, Taney había liberado a sus propios esclavos. Hoy podríamos decir que estaba personalmente en contra de la esclavitud, pero que no quería imponer sus puntos de vista a otros. La contradicción de Taney -la de oponerse en privado, pero tolerar públicamente una extendida práctica social- es la postura preferida respecto al aborto por los que se declaran pro-choice [17].

Se dice ser pro-choice, a escoger que muera un inocente. Por eso la pregunta ¿es el aborto una válida elección de la madre? ¿acaso se puede “escoger” la suerte del vecino, de la suegra o del hermano? ¿por qué se ha de poder escoger la suerte del hijo?

La experiencia también demuestra que cuando se pierde el respeto por la vida, fácilmente se trasgrede cualquier derecho. John S. Aird, demógrafo que trabajó casi 30 años en la oficina del Censo de Estados Unidos, comenta que desde 1979 se prohibió tener más de un hijo en China, y que esta política demográfica ha sido aplicada desde con amenazas y multas, hasta abortos y esterilizaciones forzosas [18].

8 MITO. El aborto es un asunto de la propia conciencia, es una cuestión personal, íntima, en la que ni la legislación, ni la religión, ni nadie, excepto la propia madre, debe intervenir.

REALIDAD: Aunque todos debemos seguir la propia conciencia, el papel de ella no es crear la verdad,; y en lo particular respecto al aborto no es un asunto de la propia conciencia, una cuestión personal, íntima, en la que nadie debe intervenir, porque afecta en concreto a una persona, al no nacido, que es conducido a la muerte.

No hay que perder de vista que quien aborta acaba con la vida, la libertad, la intimidad y la conciencia de otra persona, por eso mismo, cuando se defiende la vida humana del no nacido, no se está en contra de la mujer, sino a su favor, ya que estadísticamente está demostrado que por cada dos abortos, uno era del sexo femenino. Protegiendo la vida desde la concepción se establece que ninguna mujer podrá ser agredida, ni siquiera en el vientre de su madre.

Si se realizan campañas a favor de la conciencia ecológica, cuanto más debemos hacer por los seres humanos.

La Madre Teresa de Calcuta lo entendió y explicó con claridad: promoviendo el respeto al ser humano no nacido como condición para la paz social. A continuación se transcriben algunos párrafos de sus palabras en el Desayuno de la Oración Nacional en Washington, D. C. , (4-II-94):

“No puedo olvidar la experiencia que tuve al visitar un hogar donde mantienen a esos viejos padres de hijos e hijas que los han puesto en una institución y, tal vez, se han olvidado de ellos. Vi que en esa casa toda esa gente anciana tenía todo: buena comida, un lugar confortable, televisión, todo. Pero todos ellos estaban mirando hacia la puerta. Y no vi a ninguno con una sonrisa en su rostro.

“Di la vuelta hacia la Hermana y pregunté: ¿Por qué esta gente que tiene todo el confort aquí, por qué todos ellos están mirando hacia la puerta? ¿Por qué no sonríen? (estoy tan acostumbrada a ver las sonrisas de nuestra gente, aún los que se están muriendo sonríen) Es así casi todos los días. Ellos están espe­ran­do, tienen la esperanza de que un hijo o una hija vendrá a visitarlos. Están dolidos porque están olvidados. Y miren, esta negligencia a amar trae pobreza espiritual. Quizás en nuestra propia familia tengamos a alguien que se siente solo, que se siente enfermo, que se siente preocupado. ¿Estamos ahí? ¿Estamos deseando dar hasta que duela con el fin de estar con nuestras familias, o ponemos nuestros intereses primero? Estas son las preguntas que debemos hacernos a nosotros mismos (…) Debemos recordar que el amor empieza en el hogar y debemos recordar que el futuro de la humanidad pasa a través de la familia.

“Me sorprendí en el Occidente al ver tantos muchachos y muchachas jóvenes dados a las drogas. Y traté de averiguar porqué. ¿Por qué eso es así, cuando aquellos en el Occidente tienen tantas más cosas que aquellos en el Oriente? Y la respuesta fue: Porque no hay nadie en la familia que los reciba. Nuestros hijos dependen de nosotros para todo: su salud, su nutrición, su seguridad, su llegar a conocer y amar a Dios. Por todo esto, ellos nos miran con confianza y esperanza. Pero a menudo los padres y madres están tan ocupados, que no tienen tiempo para sus hijos, o quizás no están ni siquiera casados o han fracasado en su matrimonio. Así que los hijos se van a las calles y se involucran en drogas u otras cosas. Estamos hablando de amor al niño, que es donde el amor y la paz tienen que empezar. Estas son las cosas que rompen la paz.

“Pero yo siento que hoy en día el mayor destructor de la paz es el aborto, porque es una guerra en contra del niño, la muerte directa de un niño inocente, asesinado por la propia madre. Y si aceptamos que una madre puede matar hasta a su propio hijo, ¿cómo podemos decirle a otras gentes que no se maten unos a otros? ¿cómo persuadimos a una mujer de que no se haga un aborto? Como siempre, debemos persuadirla con amor y debemos recordarnos a nosotros mismos que amor significa estar dispuestos a dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida para amarnos. Asi, la madre que está pensando en el aborto, debe ser ayudada a amar, eso es, dar hasta que duela sus planes, o su tiempo libre, para respetar la vida de su hijo. El padre de ese hijo, quien quiera que sea, también debe dar hasta que duela.

“Mediante el aborto la madre no aprende a amar, sino que mata hasta a su propio hijo para resolver sus problemas. Y, mediante el aborto, se le dice al padre que no tiene que tomar ninguna responsabilidad con el niño que ha traído al mundo. El padre probablemente ponga a otras mujeres en el mismo problema. De manera que el aborto sólo conduce a más abortos.

“Cualquier país que acepte el aborto no está enseñando a su gente a amar, sino a que use cualquier violencia para conseguir lo que quieren. Es por eso que el mayor destructor del amor y la paz es el aborto.

“Mucha gente está muy, muy preocupada con los niños de la India, con los niños de Africa, donde bastantes mueren de hambre, y cosas por el estilo. Mucha gente también está preocupada por toda la violencia en este gran país de los Estados Unidos. Estas preocupaciones son muy buenas. Pero con frecuencia esta misma gente no se preocupa por los millones que están siendo asesinados por la decisión deliberada de sus propias madres. Y es por esto que es el mayor destructor de la paz hoy en día: el aborto, que trae a la gente tal ceguera.

“Y por esto yo suplico en la India y suplico en todas partes: Valoremos de nuevo a los niños. El niño es el regalo de Dios a la familia. Cada niño es creado en la especial imagen y semejanza de Dios para cosas más grandes, para amar y ser amado (…) debemos valorar de nuevo a los niños para que sean el centro de nuestro cuidado y preocupación.

“(…) Estamos combatiendo el aborto con la adopción, cuidando a la madre y adoptando a su bebé. Hemos salvado miles de vidas. Hemos dicho a clínicas, a hospitales y estaciones de policía: Por favor, no destruyan al niño; lo tomaremos. De manera que siempre tenemos a alguien que le diga a la madre en problemas: Ven, cuidaremos de ti, le daremos un hogar a tu hijo. Y tenemos una tremenda demanda de parejas que no pueden tener hijos (…)

“Por favor no maten al niño. Yo quiero al niño. Por favor denme ese niño. Estoy dispuesta a aceptar cualquier niño que podría ser abortado y darlo a una pareja de casados que lo amará y será amada por el niño. Solamente de nuestro hogar de niños en Calcuta, hemos salvado más de 3,000 niños del aborto. ¡Estos niños han traído tal amor y alegría a sus padres adoptivos y han crecido tan llenos de amor y júbilo!.

Yo sé que las parejas tienen que planificar su familia y para eso hay planificación familiar natural. La forma de planificar la familia es planificación familiar natural, no contracepción. Al destruir el poder de dar vida, por medio de la contracepción, un marido o una esposa se están haciendo algo a sí mismos. Esto enfoca la atención hacia uno mismo y así destruye el regalo del amor en él o ella. Amando, el marido y la esposa deben enfocar la atención hacia el otro, como sucede en la planificación familiar natural, y no a sí mismo, como pasa con la contracepción. Una vez que el amor viviente es destruido por la contracepción, el aborto sigue muy fácilmente.

“También sé que hay grandes problemas en el mundo, que muchas parejas no se aman mutuamente lo suficiente para practicar la planificación familiar natural. No podemos resolver todos los problemas en el mundo, pero no caigamos en el peor problema de todos, que es destruir el amor. Y esto es lo que pasa cuando le decimos a la gente que practique la contracepción y el aborto.

“Los pobres son una gran gente. Pueden enseñarnos tantas cosas bellas. Una vez uno de ellos vino a darnos las gracias por enseñarle planificación familiar natural y dijo: Ustedes, la gente que ha practicado la castidad, ustedes son la mejor gente para enseñarnos planificación familiar natural porque no es nada más que auto-control que brota del amor por cada uno. Y lo que esta persona pobre dijo es muy cierto. Estas personas pobres quizás no tengan nada para comer, tal vez no tengan una casa donde vivir, pero aún así ellos pueden ser grandes personas cuando son espiritualmente ricos.

“Cuando recojo a alguien de la calle, hambriento, le doy un plato de arroz, un pedazo de pan. Pero una persona que está encarcelada, que se siente no querida, desamada, aterrorizada, la persona que ha sido echada fuera de la sociedad, esa pobreza espiritual es mucho más dura de vencer. Y el aborto, que con frecuencia le sigue a la contracepción, ocasiona a la gente ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza y la más difícil de vencer.

“Aquellas que son materialmente pobres pueden ser personas maravillosas. Una noche salimos y recogimos a cuatro personas de la calle. Y una de ellas estaba en la condición más terrible. Le dije a las hermanas: Ustedes cuiden a las otras tres; yo cuidaré a la que luce peor. Así que hice por ella todo lo que mi amor puede hacer. La puse en cama, y había una bella sonrisa en su rostro. Ella me tomó las manos, mientras decía tan sólo una palabra: Gracias, y murió.

“No pude evitar examinar mi conciencia ante ella. Y pregunté: ¿Qué diría yo si estuviera en su lugar? Y mi respuesta fue muy simple. Yo hubiera tratado de llamar un poco la atención hacia mí misma. Hubiera dicho: Tengo hambre, me estoy muriendo, tengo frío, estoy sufriendo, o algo. Pero ella me dio mucho más -me dio su amor agradecido. Y murió con una sonrisa en su rostro. Entonces estaba el hombre que habíamos recogido del desagüe, medio comido por los gusanos y después de haberlo traído a la casa, sólo decía, ‘He vivido como un animal en la calle, pero voy a morir como un ángel, amado y cuidado’. Entonces, después que le quitamos todos los gusanos del cuerpo, todo lo que dijo, con una gran sonrisa, fue: Hermana, voy a la casa de Dios, y murió. Fue tan maravilloso ver la grandeza de ese hombre que pudo hablar así sin culpar a nadie, sin comparar nada. Como un ángel; ésta es la grandeza de la gente que es espiritualmente rica aún cuando son materialmente pobres.

“No somos trabajadoras sociales. Quizás estemos haciendo trabajo social a los ojos de alguna gente, pero debemos ser contemplativas en el corazón del mundo. Porque traemos la presencia de Dios a su familia, porque las familias que rezan juntas, permanecen unidas. Hay tanto odio, tanta miseria, y nosotras con nuestras oraciones, con nuestro sacrificio, estamos empezando en casa. El amor empieza en el hogar, y no es qué tanto hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos.

“Si somos contemplativos en el corazón del mundo con todos sus problemas, estos problemas nunca nos desalentarán. Siempre tenemos que recordar lo que Dios nos dice en las Escrituras: Aún si una madre pudiera olvidar al hijo en sus entrañas -algo imposible, pero aún si ella pudiera olvidarlo- Yo nunca les olvidaré a ustedes.

“Y es así que yo estoy aquí conversando con ustedes. Quiero que ustedes encuen­tren a los pobres aquí, justo en su propia casa primero. Y empiecen a amar allí. Traigan las buenas nuevas a su propia gente primero. E investiguen acerca de sus veci­nos más cercanos. ¿Saben quiénes son?

“Tuve la experiencia más extraordinaria de amor al vecino con una familia hindú. Un caballero vino a nuestra casa y dijo. Madre teresa, hay una familia que no ha comido por mucho tiempo. Haga algo. De manera que cogí algo de arroz y fui allá inmediata­mente. Y vi a los niños, sus ojos brillaban de hambre. No sé si ustedes alguna vez han visto el hambre. Pero yo la veo con mucha frecuencia. Y la madre de la familia cogió el arroz que le di y salió. Cuando regresó, le pregunté: ¿A dónde fuiste? ¿Qué hiciste? Y ella me dio una respuesta muy simple: Ellos también tienen hambre. Lo que me impactó fue lo que ella sabía, ¿y quiénes son ellos? Una familia musulmana. No traje más arroz esa noche porque yo quería que ellos, hindúes y musulmanes, disfrutaran la alegría de compartir.

“Pero allí estaban aquellos niños, radiantes de júbilo, compartiendo la alegría y la paz con su madre porque ella tenía amor para dar hasta que duela. Y ustedes ven que aquí es donde empieza el amor, en el hogar, en la familia.

“De manera que, como el ejemplo que esta familia muestra, Dios nunca nos olvidará, y hay algo que ustedes y yo siempre podemos hacer. Podemos mantener la alegría de amar a Jesús en nuestros corazones, y compartir esa alegría con todos con los que estemos en contacto. Lleguemos a esa única meta: que no haya niño no querido, no amado, descuidado, o asesinado y echado a un lado. Y demos hasta que duela, con una sonrisa.

“Si recordamos que Dios nos ama, y que podemos amar a otros como El nos ama, entonces América puede convertirse en una señal de paz para el mundo. Desde aquí, una señal de cuidado para el más débil de los débiles -el niño no nacido-. Si se convierten en una luz brillante de justicia y paz en el mundo, entonces realmente serán fieles a lo que buscaban los fundadores de este país. ¡Dios los bendiga!".

9 MITO. Es preferible abortar cuando el feto presenta alteraciones genéticas o congénitas, pues ¿qué calidad de vida podrán llegar a tener esos niños? Nadie desea un hijo con malformaciones o SIDA.

REALIDAD: Muchos no nacidos fallecen; otros no podrán llegar a la vida adulta porque su naturaleza no está preparada para alcanzarla ¿por qué acabar con ellos intencionadamente?

Gracias a los avances de la técnica aplicada en la medicina se han conseguido adelantos que antiguamente eran inimaginables, y entre ellos está la posibilidad de obtener datos suficientes para pronosticar alguna patología del no ser en gestación. Pero, ¿quién dirá qué enfermedad es definitiva para optar por el aborto?

La Fundación Kennedy presentó una película para mostrar lo terrible que era rechazar a los niños porque estuvieran enfermos. Esta película fue filmada en base a una historia real que sucedió en el hospital John Hopkins de Baltimore.

La historia es la siguiente: Poco después del nacimiento de un niño afectado de mongolismo se descubrió que tenía además un estrechamiento en el tubo digestivo que le impedía alimentarse. Esta anomalía condenaba al niño a la muerte, a menos que se le hiciera una operación quirúrgica relativamente sencilla. Los padres rechazaron la intervención. El cirujano se dirigió entonces al juez proponiéndole lo siguiente: si le pido, oficialmente, que me autorice a no hacer caso de la negativa paterna, usted ¿me apoyaría? La opinión del juez fue que los padres tienen el derecho a oponerse a la intervención. Después de esta respuesta el jefe de Pediatría decidió no operar al niño, que fue colocado en una habitación separada con aviso ‘Nothing by mouth’ (nada por la boca) y tardó quince días en morir de hambre en uno de los mayores hospitales del país más rico del mundo [19].

Casos muy distintos son los siguientes:

Un fotógrafo reportó una intervención quirúrgica por espina bífida practicada a un feto de 21 semanas de gestación y captó cómo el bebé sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de su madre e intentó sujetar uno de los dedos del médico que lo había intervenido. La pequeña mano pertenece a Samuel Alexander Armas. Los especialistas lo operaron dentro de la matriz para corregir su anomalía. Sus padres, Julie y Alex Armas lucharon durante mucho tiempo por tener un bebé. Julie, una enfermera de 27 años de edad, sufrió dos pérdidas antes de salir embarazada del pequeño Samuel. Sin embargo, cuando cumplió 14 semanas de gestación comenzó a sufrir fuertes calambres y una prueba de ultrasonido mostró las razones.

El cerebro de Samuel lucía deforme y la espina dorsal se desprendía de una columna vertebral que también lucía anomalías, el bebé sufría de espina bífida y podían decidir entre un aborto o un hijo con serias discapacidades. Según Alex, el aborto nunca fue una opción. Antes de dejarse abatir, la pareja decidió buscar una solución por sus propios medios y fue así como ambos comenzaron a solicitar ayuda a través de Internet. De esta manera, entablaron contacto con el Doctor Joseph Bruner (cuyo dedo es el que sostiene Samuel en la fotografía). La espina bífida puede llevar al daño cerebral, generar diversas parálisis e incluso una incapacidad total. Sin embargo, al ser corregida antes que el bebé nazca, se tienen muchas más opciones de curación.

Aunque el riesgo era grande la operación fue un éxito. Durante ella, los médicos pudieron tratar al bebé sin sacarlo del útero, cerrar la brecha originada por la deformación y proteger la columna vertebral, que sirve de camino para las señales nerviosas hacia el cerebro [20].

Después del nacimiento, los padres de Samuel dirigieron una carta a todos los amigos que en el mundo se unieron en oración por el bebé y adoptaron su conmovedora historia como estandarte de la lucha pro-vida.

El texto de la misiva dice: “Queridos amigos y familiares: Samuel nació el jueves 2 de diciembre a las 6:25 pm en el Northside Hospital, pesando 5 libras con 11 onzas y midiendo 20 pulgadas y media. Nació a las 36 semanas de gestación pero llegó al mundo asomando su cabeza con un llanto. Samuel no tuvo que pasar por alguna unidad neonatal y llegó a nuestro hogar junto con nosotros el lunes 6 de diciembre. Después de ver un ultrasonido de su cerebro, su neurocirujano se mostró muy optimista porque no presentó rasgo alguno de hidrocefalia y la malformación cerebral quedó resuelta. Está moviendo sus piernas muy bien desde las caderas y con un poco menos de facilidad desde sus rodillas. Estuvo doblado por la mitad en el útero y el ortopedista cree que tiene una muy buena oportunidad para caminar. Comenzará su terapia física la próxima semana para poder superar la rigidez de sus piernas que fue resultado de su posición en el vientre. Samuel se está alimentando muy bien. Gracias por todas sus oraciones y su apoyo. ¡Somos más felices de lo que alguna vez soñamos que era posible ser! Con todo nuestro amor, Julie, Alex y Samuel Armas” [21].

Otro caso muestra a una bebé prematura que estuvo a punto de morir cuando los médicos decidieron desconectar los aparatos que la mantenían con vida porque pensaron que presentaba una anomalía genética grave. Los padres nunca aceptaron el diagnóstico de los médicos. Según los especialistas, su hija padecía de un desorden cromosomático llamado síndrome triploideo que no le permitiría sobrevivir. Los especialistas estaban dispuestos a desconectar los aparatos que aseguraban alimentación y asistencia a la bebé mientras terminaba su crecimiento porque supuestamente la niña tenía los días contados y no “valía la pena” seguir manteniéndola con vida. Los padres decidieron practicarle nuevas pruebas antes de someterla a lo que consideraron una eutanasia. Los nuevos análisis confirmaron sus temores: los médicos iban a matar a una niña sana. El caso ha causado polémica sobre la actitud indiferente de la mayoría de los médicos ingleses ante los no nacidos y los bebés [22].

Es muy triste enterarse de padres que rechazan a sus hijos por sufrir de alguna discapacidad, así como de médicos que están dispuestos a “mejorar la raza”; sin embargo, también alegra saber que siempre existen personas que acogen como hijo muy querido a un bebé así. Por ejemplo, si se toma el frecuente ejemplo de los niños con Síndrome de down y se les pregunta a los papás, la mayoría de ellos dirá que son hijos muy felices, más aún, que ellos se dicen felices de su hijo.

Niños y adultos con problemas de discapacidad son felices, mantienen la esperanza, y prefieren vivir a no haber nacido nunca. Existen muchos casos que lo confirman.

Así por ejemplo, Jesús Francisco Marroquín Gómez es un buen alumno de quinto año de primaria, juega fútbol y básquetbol, tiene muchos amigos, quiere ser doctor y tiene una discapacidad física. Nació con malformaciones múltiples que impidieron el desarrollo de algunas vértebras y de sus piernas, por lo que sus pies, de talla muy pequeña, están unidos a diminutas extremidades fijas en forma de cruz y él se considera una persona feliz [23].

Y así, entre todos podríamos mencionar miles de casos semejantes. Por todo ello habría qué reconsiderar qué es lo realmente importante, porque se están tomando determinaciones que afectan a la persona humana y no a la cría de ganado.

Si fuera legítimo matar a un ser humano porque corre el riesgo de tener una vida “sin valor”, entonces habría que matar a todos los que entren en ese mismo modelo, porque ¿en dónde se sitúa la calidad de vida de una persona? Realmente es algo muy subjetivo. En donde uno es feliz, otro piensa en el suicidio.

En un debate ante la televisión francesa, Lejeune preguntó a Monod: de un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos; el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría? -Yo interrumpiría ese embarazo- respondió Monod con toda seguridad; a lo que su contrincante le contestó: Tengamos un minuto de silencio, pues Ud. hubiera matado a Beethoven [24].

Es pues necesario esperar a que cada uno elija su destino, no adelantarse tomando una decisión que no admite rectificación. ¡Valiente ley sería aquella que permite matar al más desvalido y débil, y en el caso, enfermo!

Por tanto, estar a favor del aborto eugenésico conduce a la aberración de suponer que dar muerte a un ser humano es hacerle un favor; como dice el dicho aquél: “mejor no me ayudes compadre”.

10 MITO. Sólo las mujeres con recursos económicos que deciden abortar se hacen abortos ilegales en las mejores condiciones, mientras que las demás fallecen o quedan afectadas debido al aborto clandestino mal realizado.

REALIDAD: El argumento de quienes están a favor del aborto para evitar la clandestinidad es: si la madre arriesga la vida por matar a su hijo, démosle permiso para que pueda destruirlo sin arriesgarse.

Autorizar el aborto porque de todas formas se va a realizar clandestinamente, es algo tan absurdo como razonar que si un bandido arriesga su vida para robar, será mejor dejarle la puerta abierta y la luz encendida para que no tropiece [25].

Algo que no se suele decir es que el aborto siempre es peligroso en sí mismo, realizado clandestinamente o bajo manos expertas y con las mejores condiciones de higiene. No existen los “abortos buenos”. Algunas consecuencias son: hemorragia, perforación uterina, infección genital, esterilidad permanente, embarazo ectópico, apertura permanente del cuello uterino, perforación de intestino. Además están las perturbaciones psíquicas, más graves y profundas que las anteriores.

Testimonios -como éste-, señalan que el aborto marca para siempre: “No sé por qué lo hice, pero lo que que sí estoy segura es que aún no me recupero de esa experiencia. Las pesadillas no me dejan vivir en paz” [26].

Los partidarios del aborto mencionan cifras alarmantes de mujeres fallecidas por causa de abortos clandestinos. A ellos habría que preguntarles cuántas mujeres fallecen anualmente, porque sería una locura adoptar la medida jurídica de matar a unos inocentes por un dato impreciso o desconocido.

Diversas organizaciones internacionales de planificación familiar, como el instituto Alan Guttmacher -entidad financiada en gran parte por la Internacional Planned Parenthood Federation (IPPF)-, han difundido datos sobre mujeres fallecidas a causa de los abortos clandestinos en Latinoamérica. Según sus cifras, estos fallecimientos eran cada año 300,000 en México. Sin embargo, el anuario estadístico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desmentido esas cifras. Así por ejemplo, en 1989 fallecieron en nuestro país 172,423 mujeres, de las cuales 21,177 se encontraban en edad fértil, y de esas muertes, la OMS sólo registra 149 en México debidos al aborto, incluidos los espontáneos [27].

Los datos del INEGI [28], indican que en 1994 se registraron un total de 181,136 defunciones femeninas. Las 5 principales causas fueron: enfermedades del corazón 16.7%, tumores malignos 13.4%, diabetes mellitus 9.4%, enfermedad cerebrovascular 6.7%, neumonía e influenza 4.9%, sin especificar la edad.

En cuanto a la mortalidad materna, por cada 10,000 nacidos vivos fallecieron 4.9 mujeres en 1994. Las principales causas son: Toxemia del embarazo 27.4%, hemorragia del embarazo 24.1%, complicación del puerperio 10.4%, aborto 6.7%. Niños nacidos vivos en 1994: 2,903,825. Por tanto, por razón de maternidad fallecieron en ese año 1,421 mujeres y de ellas 212 se atribuyeron al aborto, ¿en dónde quedaron las cifras de las otras mujeres fallecidas? ¿quién sostiene esas cantidades? ¿de dónde se obtuvieron?

Ahora bien, no resulta novedoso manipular las cifras para conseguir implantar el aborto, así lo consiguió Bernard Nathanson, el llamado “Rey del aborto” para todo Estados Unidos en 1973. Como él mismo lo declaró una vez cambiada su opinión. En 1968 organizó la “Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes del Aborto”, y afirmaba que de 10 a 15 mil mujeres morían cada año debido a los abortos clandestinos, cuando de hecho él sabía que eran entre 200 y 300 los casos [29].

En todo caso, cualquiera que sea la cifra real de mujeres fallecidas por abortos clandestinos, lo único que significaría es que, tanto la sociedad como el gobierno, no hemos sabido ofrecer alternativas para las mujeres que han concebido un hijo no deseado.

La función de la ley es crear un estado de Derecho, si, en cambio, consistiera en consagrar las situaciones de hecho, es claro que no podría ser así sólo en el caso del aborto. Ante la extensión del robo, la violencia, el fraude, las torturas, los secuestros, el acoso sexual, la corrupción de menores (por mendicidad inducida, droga, agresión sexual), la explotación (sordomudos, dementes, lisiados), el maltrato infantil y femenino, el cohecho, el terrorismo, el narcotráfico, etc., al legislador no le quedaría otro camino que declarar legal lo que es ilegítimo ¿por qué en estos casos no se propone que se cambien las leyes para despenalizar los delitos? [30].

 

Algunos afirman que mientras el aborto no sea permitido habrá más abortos clandestinos. A esas personas habría qué preguntarles si piensan seriamente que: ¿habrá menos gente que se drogue cuando la droga sea permitida? ¿habrá menos asaltos cuando robar sea legal? ¿se deben entonces legalizar los delitos que el pueblo recurrentemente cometa? En tal caso, en Estados Unidos deberían ir pensando en legalizar que los niños de escuelas de enseñanza básica acribillen a sus compañeros [31].

Indudablemente que en toda legislación existen preceptos que se deberían cambiar. Quienes apelan a las costumbres para pedir la abrogación de una ley, se debe a que suponen que se trata de una norma circunstancial, y en muchos casos será así. Sin embargo, también existen preceptos inderogables, que hacen posible disfrutar de seguridad jurídica y social: la vida pertenece a esas normas.

Por otro lado, es un hecho que en aquellos países en los que es legal el aborto, continúa la práctica ilegal. ¿Por qué?: para no aparecer como madre soltera; para cubrir una aventura; por odio al padre; porque no se reúnen los requisitos para un aborto legal; o simplemente porque una clínica clandestina resulta ser más barata.

En E.U.A. una niña nació tullida a las 34 semanas de gestación a consecuencia de un aborto ilegal y no consumado. La madre quiso abortar y acudió a un médico que atiende una clínica abortiva ilegal en Nueva York, con el resultado de amputar un brazo a la niña, que sobrevivió a la operación. Al aparecer en los periódicos la foto de la niña, la indignación pública no se hizo esperar sobre el autor del aborto fallido. Sin embargo, lo que este médico hizo es lo que a diario se practica en multitud de abortos legales consumados, sólo que en estos el feto es despedazado. Así pues, cuando el trabajo consiste en matar, el más incompetente hace menos daño [32].

En México se tiene la experiencia de que los abortos son evitables si se logra explicar a las mujeres que el aborto es el homicidio de su hijo.

“Y es que -comenta el Papa Juan Pablo II-, el no nacido es débil, inerme, hasta el punto de estar privado incluso de aquella mínima forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los gemidos y del llanto del recién nacido. Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno” [33].

“Doy gracias a Dios y manifiesto mi vivo aprecio a los hermanos y hermanas en la fe que en América, unidos a otros cristianos y a innumerables personas de buena voluntad, están comprometidos a defender con los medios legales la vida y a proteger al no nacido, al enfermo incurable y a los discapacitados. Su acción es aún más laudable si se consideran la indiferencia de muchos, las insidias eugenésicas y los atentados contra la vida y la dignidad humana, que diariamente se cometen por todas partes.

Esta misma solicitud se ha de tener con los ancianos, a veces descuidados y abandonados. Ellos deben ser respetados como personas. Es importante poner en práctica para ellos iniciativas de acogida y asistencia que promuevan sus derechos y aseguren, en la medida de lo posible, su bienestar físico y espiritual. Los ancianos deben ser protegidos de las situaciones y presiones que podrían empujarlos al suicidio; en particular han de ser sostenidos contra la tentación del suicidio asistido y de la eutanasia.

Junto con los Pastores del pueblo de Dios en América, dirijo un llamado a los católicos que trabajan en el campo médico-sanitario y a quienes ejercen cargos públicos, así como a los que se dedican a la enseñanza, para que hagan todo lo posible por defender las vidas que corren más peligro, actuando con una conciencia rectamente formada según la doctrina católica.

Los Obispos y los presbíteros tienen, en este sentido, la especial responsabilidad de dar testimonio incansable en favor del Evangelio de la vida y de exhortar a los fieles para que actúen en consecuencia. Al mismo tiempo, es preciso que la Iglesia en América ilumine con oportunas intervenciones la toma de decisiones de los cuerpos legislativos, animando a los ciudadanos, tanto a los católicos como a los demás hombres de buena voluntad, a crear organizaciones para promover buenos proyectos de ley y así se impidan aquellos otros que amenazan a la familia y la vida, que son dos realidades inseparables. En nuestros días hay que tener especialmente presente todo lo que se refiere a la investigación embrionaria, para que de ningún modo se vulnere la dignidad humana.

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