Cambiar el mundo con la amabilidad
La amabilidad resulta contagiosa: “Las acciones amables no acaban en ellas mismas: unas llevan a otras. El buen ejemplo cunde”, dice. Tanto en el hogar como en los ambientes cercanos o en el trabajo, “la gente que reciba tu amabilidad, si ya era amable antes, aprende a serlo todavía más, y si







