Más que un cambio de calendario, un cambio de vida
Cuando era niño, el final de cada año era para mí un tiempo especialmente emocionante. Desde que tengo memoria, lo vivía con una alegría profunda que entonces no sabía nombrar, pero que con los años comprendí que era esperanza. Recuerdo incluso que, en algunas ocasiones, recibía el Año Nuevo con








