LaFamilia.info
04.06.2012

La Comisión de Asuntos Sociales de la Cámara de los Diputados italiana dio hoy luz verde a un proyecto de ley para la constitución de un registro de control de operaciones con prótesis mamarias, que prohíbe además su implantación con fines estéticos en menores de edad.

El proyecto de ley ya había sido aprobado en el Senado y ha llegado su ratificación definitiva en la Cámara de los Diputados, por lo que se convierte en ley y entrará en vigor tras ser publicado en el Boletín Oficial del Estado.

La nueva norma establece que "el implante de prótesis mamarias con fines estéticos está permitida solo a aquellas que hayan alcanzado la mayoría de edad".

No obstante, quedarán exentos de la prohibición aquellos casos en que exista una grave malformación congénita, certificada por un médico convenido por el Servicio Sanitario nacional o por una institución competente pública.

Tras su entrada en vigo, los cirujanos que no respeten la prohibición de implantar prótesis mamarias con fines estéticos a las menores de 18 años podrán ser sancionados con una multa de hasta 20.000 euros y tres meses de suspensión de su actividad, informaron los medios de comunicación italianos a eluniversal.com.

Antecedentes

La medida comenzó a ser debatida por los legisladores italianos tras el escándalo en torno a los implantes mamarios defectuosos de la desaparecida empresa francesa Poly Implant Prothese (PIP); éstos estaban rellenos con una silicona industrial potencialmente dañina para la salud y presentaban una tasa de rompimiento inusualmente alta. Las prótesis de PIP fueron exportadas en cantidades conspicuamente elevadas a países de América Latina, como Argentina y Brasil, y de Europa Occidental, como Alemania, Reino Unido, España e Italia.

Alemania también se apunta

Médicos alemanes exigen mayor control de los implantes mamarios y celebran la prohibición italiana de llevarlos a cabo en menores de edad.

“A nosotros nos contentaría mucho que en Alemania se le diera luz verde a una norma tan consecuente como la italiana”, comentó Martina Wenker, vicepresidenta de la Cámara Federal de Médicos de Alemania, al enterarse de que el proyecto de ley presentado en 2010 ante el Parlamento de Roma había sido aprobado. Según un diputado del partido El Pueblo de la Libertad, lo que se busca es evitar que la vida social y sexual de las mujeres se vea ensombrecida por las secuelas de decisiones tomadas durante su adolescencia.

El clamor por un registro de implantes

La nueva legislación italiana obliga a los cirujanos a describir en un registro el tipo de implantes mamarios que usan en cada una de sus intervenciones estéticas o médicas. Andree Faridi, presidente de Awogyn, la asociación alemana de expertos en operaciones estéticas, plásticas y reconstructivas, ha instado a sus colegas a hacer lo mismo en un registro colocado en Internet para hacerle seguimiento a cualquier efecto nocivo que las prótesis pudieran traer consigo. Buena parte de los centros alemanes que tratan el cáncer de mamas apoyan esta iniciativa.

Algunos insisten en que el registro voluntario no basta. “Es necesario imponer el registro obligatorio de los productos médicos que son insertados y permanecen en el cuerpo humano durante mucho tiempo”, sostuvo Florian Lanz, portavoz de la Federación Central de Seguros Sociales (GKV, sus siglas en alemán), enfatizando que, por ahora, el proceso de aprobación de productos médicos como implantes mamarios o válvulas cardíacas no puede compararse con los altos estándares vigentes para aprobar la circulación de medicamentos.

A estas alturas, es poco probable que las personas que sopesan la posibilidad de agrandarse los senos no hayan oído hablar del caso PIP, pero eso no parece haber perjudicado al mercado de las cirugías estéticas, que sigue en auge. En Italia se implantan 85.000 pares de prótesis mamarias al año; el 70 por ciento de ellas por razones estéticas, de acuerdo con los especialistas del ramo. En Francia se registran 50.000 operaciones anuales. Y, a juicio de los expertos, el mercado europeo es menos dinámico que el latinoamericano, el estadounidense y el asiático a causa de la crisis financiera, no del escándalo en torno a PIP, señala Evan Romero Castillo de la cadena alemana DW.

Fuentes: eluniversal.com, DW.

LaFamilia.info
14.05.2012

Preocupados por los contenidos poco aptos que presentan algunas emisoras juveniles, RedPaPaz (la Red de padres y madres) lanza una campaña en Colombia que tiene como objeto buscar que la ley regule y controle los programas de las emisoras a los que están expuestos niños y jóvenes.

El deplorable lenguaje, los antivalores, el mal trato a la mujer, a la sexualidad, a la autoridad de los padres, a los temas académicos, entre otros, fueron los motivos que llevaron a este grupo de padres de familia a iniciar la campaña: “durante el 2012, tenemos el objetivo de poner en marcha una estrategia que nos ayude a movilizar niños y jóvenes, padres y madres, medios de comunicación, anunciantes, locutores, DJ's para que los contenidos de las emisoras juveniles sean responsables con la niñez y adolescencia colombiana.”

“En la educación de los jóvenes prima la familia y la realidad es que los malos contenidos que reciben los hijos se pueden dar en todos los medios de comunicación. Lo que pedimos como padres es que éstos también sean responsables.” afirma Red PaPaz.

En la página de la organización se ha habilitado un formato de comunicado para recolectar firmas virtualmente de quienes quieran unirse a esta campaña y conocer el material académico que sustenta dicha movilización.

Ingrese en el siguiente enlace para más información:
Red PaPaz - Movilización por los contenidos responsables en las emisoras juveniles

Alejandro Navas - La Razón
26.03.2012

Pascal, científico y humanista, proponía a mediados del s. XVII un sugerente criterio para medir el éxito de la educación: un adolescente podía considerarse bien formado si era capaz de pasar varias horas solo en su habitación, sentado y a oscuras. ¿Qué ocurriría si sometiéramos a nuestros jóvenes a ese test? ¿Podrían soportar unas horas a solas consigo mismos, desconectados de pantallas, móviles y auriculares? Me temo que no.

Desde luego que la conexión permanente y la interactividad tienen notables ventajas, para el trabajo, el ocio y la vida social en general. La globalización, que entroniza la economy of speed, sería imposible sin los recursos de internet. Pero después del inicial deslumbramiento ante las capacidades de las nuevas tecnologías, empiezan a surgir reparos, algunos avalados por la ciencia empírica.

Aparece aquí la conocida dialéctica entre cantidad y calidad. La conexión con decenas, con cientos o incluso con millares de amigos implica una inevitable superficialidad. El mundo virtual tiene sus ventajas: permite maquillar el propio perfil, incluso inventarlo, y evita las aristas propias del trato cara a cara. Pero las relaciones interpersonales se empobrecen.

Estudios recientes en Norteamérica ponen de relieve que muchos jóvenes sufren trastornos psiquiátricos simplemente porque carecen del vocabulario necesario para expresar sus sentimientos y emociones. Las seis horas diarias de media que pasan ante las pantallas —multitasking— tienen mucho que ver con estas patologías.

La variable que mejor predice el éxito escolar es el número de libros en el hogar familiar. Sin duda que nuestros jóvenes pueden utilizar sus pantallas para acceder a los clásicos de la literatura o a los cuadros del Museo del Prado, pero mientras sólo lo haga una exigua minoría hay razones para la inquietud.

*Alejandro Navas, Profesor de Sociología de la Universidad de Navarra

LaTercera - Axel Christiansen Z.
28.05.2012

Un estudio probó que lectura virtual impulsa el consumo de libros, sin importar su formato. Los usuarios de ellos han aumentado su lectura en un 60%.

Cuando irrumpió la televisión, muchos presagiaron el fin de la radio. Lo mismo ocurrió con el debut del video: el cine tenía los días contados. Pero ambos formatos no sólo subsistieron, sino que se consolidaron. Por eso, quienes vaticinaron el fin de los libros de papel con la aparición de los libros digitales parece que sufrirán el mismo destino que pasados alarmistas.

Más que convertirse en enemigo, se trata de un aliado que está aumentando los hábitos de lectura. Al menos eso señala el último informe de Pew Internet Research en Estados Unidos, el mercado donde la venta de libros digitales está más desarrollado, el que demuestra que no sólo hay más lectores de libros virtuales, sino que estos hacen que los usuarios lean más libros, sin importar el formato en que se publican.

Lectura veloz

El estudio señala que, luego de la temporada navideña, la lectura de libros digitales en Estados Unidos se disparó. Uno de cada cinco estadounidenses dice haber leído al menos un libro electrónico en un período de un año.

De los formatos, el preferido es el PC, con un 42% de menciones, seguido de cerca de los lectores dedicados como el Kindle, con un 41%. Detrás quedaron el celular, con un 29% de menciones, y la tableta, en último lugar, con 23%.

Pero quienes tienen un dispositivo digital no sólo son lectores de libros en este formato. La investigación demostró que el 88% de quienes tienen un lector digital reconoce seguir leyendo en papel.

Lejos de transformarse en una competencia para las publicaciones tradicionales, el estudio mostró un aumento en la lectura en todo tipo de formatos. Quienes han probado la lectura digital reconocen haber leído un promedio de 24 libros en 2011, frente a los 15 libros que, en promedio, leyeron todos los usuarios que siguen prefiriendo el formato físico exclusivamente.

Esto quiere decir que, en lugar de competir, la llegada de los libros electrónicos está haciendo que se aumenten los hábitos de lectura. De hecho, un 30% de los que leen contenido digital admite leer más que antes de tener un dispositivo de este tipo.

Una costumbre que al parecer se da con el tiempo: mientras el 35% de los que tienen un lector digital hace seis meses o menos dice leer más, la cifra aumenta a un 41% en el caso de los que lo tienen por más de un año.

Las razones de la popularidad del libro electrónico son, en primer lugar, la rapidez para acceder a cualquier título que se busque, la segunda es por ser ideal para viajes y la tercera, por la variedad para encontrar. Pero los libros en papel, en cambio, siguen siendo los preferidos al momento de leer junto a un niño y para compartirlos con amigos.

Paula Leighton - El Mercurio
23.04.2012

La velocidad para transmitir información y capacidad de síntesis al escribir que alcanzan quienes han hecho del mensaje de texto un medio habitual de comunicación, también puede volverse en su contra.

Así lo advierte un estudio realizado entre estudiantes de la Universidad de Calgary (Canadá). En la investigación se consultó a 33 personas sobre sus hábitos de lectura, incluyendo consumo de medios impresos (diarios, revistas, libros) y su uso de mensajes de textos utilizando el celular.

Luego les mostraron una vasta serie de palabras, tanto reales como ficticias. “Suponíamos que el uso de mensajes de texto -donde abundan las modificaciones de términos y abreviaciones- animaba a utilizar el lenguaje sin restricciones. Sin embargo, demostramos que era un mito”, dijo Joanne Lee, investigadora principal.

El estudio reveló que los usuarios más habituales de los mensajes de texto conocían menos palabras que los que privilegiaban leer medios impresos. Esto, dijo Lee, se asocia a una rigidez lingüística, que contrastó con los lectores frecuentes de medios escritos, que fueron capaces de reconocer más palabras e interpretar su significado aún si no las conocían.

”Leer textos impresos expone a las personas a una variedad y creatividad en el lenguaje que no se encuentra en los coloquiales mensajes de texto”, hipotetizó Lee. Sin embargo, estudios previos sí han encontrado beneficios en los mensajes de texto. Investigadores de la U. de Coventry (Inglaterra) determinaron que los niños de 10 a 12 años que escriben mensajes de texto usando un mayor número de abreviaciones, contracciones y símbolos logran un mayor dominio del lenguaje, mientras que los de 9 y 10 años desarrollan mejor ortografía y comprensión de lectura, dada su habilidad de codificar y decodificar mensajes.

Fuente: Hacer Familia

HacerFamilia
12.03.2012

La televisión ya fue; ahora la tableta informática es la nueva niñera informática. Una encuesta de Nielsen mostró cómo los padres de niños menores de 12 años usan dispositivos como el iPad para mantener a sus hijos ocupados.

Más de la mitad de los padres (55%) dijo utilizar las tabletas para entretener a sus hijos durante un viaje y el 41% señaló dárselas en un restaurante, indicó la encuesta publicada el jueves.

El 77% dijo que sus hijos juegan con aplicaciones descargadas en la tableta, mientras que el 57% contó que acceden a propuestas educativas.

El 43%, en tanto, indicó que sus hijos miran películas o programas de televisión en sus tabletas.

Sin embargo, sólo el 15% de los niños utilizan las tabletas para comunicarse con amigos o familia.

Según Nielsen, siete de cada 10 niños menores de 12 años en cuyos hogares hay tabletas utilizan esos dispositivos. Fuente: The Family Watch. AFP

HealthDay
21.05.2012

Un sueño inadecuado y la ausencia de una rutina adecuada para irse a la cama cobran un precio al rendimiento de los niños de escuela primaria, muestra una investigación. Cuando los niños de seis años se van tarde a la cama y duermen menos de nueve horas por noche, sus habilidades académicas sufren junto con su memoria y motivación, hallaron investigadores de la Universidad de Barcelona.

“La mayoría de niños duermen menos de lo recomendado para su desarrollo intelectual, que se ve afectado por la falta de sueño. Este es el primer estudio español en probar que perder horas de sueño y los malos hábitos afectan al rendimiento académico de los niños", aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ramón Cladellas, investigador de la facultad de psicología de la universidad.

Para llevar a cabo el estudio, que aparece en una edición reciente de la revista española Cultura y Educación, los investigadores evaluaron los hábitos de sueño y las habilidades académicas de 142 niños de seis a siete años de edad, que asistían a distintas escuelas.

Cladellas y colegas hallaron que los niños dormían casi ocho horas cada noche, pero 69 por ciento de los niños no llegaban a casa hasta después de las 9:00 p.m. por lo menos tres noches por semana. Los niños también se iban a la cama tras las 11:00 p.m. al menos cuatro noches por semana. El estudio reveló que como resultado los jóvenes estudiantes que dormían apenas ocho o nueve horas por noche rendían menos en la escuela que los que dormían entre nueve y once horas.

"Tomando en cuenta los resultados obtenidos, creemos que más de nueve horas de sueño por noche y una rutina nocturna favorecen el rendimiento académico", aseguró Cladellas en el comunicado. La falta de sueño y los malos hábitos a la hora de acostarse tuvieron un efecto negativo significativo sobre ciertas habilidades relacionadas con el rendimiento académico. A menor grado, la falta de sueño también afectó adversamente habilidades relacionadas con la cognición, como la memoria, el aprendizaje y la motivación.

"Con este fin, la falta de horas de sueño distorsiona el rendimiento de los niños en el conocimiento lingüístico, las reglas de gramática y ortografía, y aspectos claves de la organización y comprensión de textos, para poner algunos ejemplos. Se trata de habilidades básicas, lo que quiere decir que si un estudiante desarrolla problemas en esta área a causa de la falta de sueño, podría tener una repercusión sobre todas las asignaturas. Actualmente, hay mucha preocupación porque los niños están pegados a la televisión, las computadoras y los videojuegos, pero no se da la misma importancia a que se acuesten a la misma hora todas las noches”, explicó Cladellas. Los autores del estudio concluyeron que los niños de primaria deben tener buenas rutinas para irse a la cama y hábitos saludables de sueño que incluyan dormir al menos nueve horas por noche para ayudar a asegurar que tengan el mejor rendimiento en la escuela.

Traducido por Hispanicare. Fuente: Universidad de Barcelona.

Aceprensa
16.04.2012

Justo Aznar, Director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia, comenta los resultados de una encuesta a ginecólogos de EE.UU. sobre el comienzo de la vida humana.

Un hecho biológico de gran repercusión bioética es determinar cuándo empieza la vida humana, pues si ésta comienza con la fecundación, cualquier acción que conlleve una destrucción de esa vida tras la fertilización del ovocito será un acto abortivo, y esto en el campo de la valoración ética de muchas prácticas relacionadas con la reproducción humana y su regulación –el diagnóstico genético preimplantacional, la fecundación in vitro, la producción de niños de diseño, la obtención de células madre embrionarias, la clonación y otras– es de importancia capital.

Una opinión sobre cuándo se inicia la vida humana ya fue emitida en 1965 por el American College of Obstetricians ad Gynecologists, que definió que el embarazo se inicia con la implantación del embrión en la pared uterina de la madre, definición que fue aceptada por muchos especialistas y por determinadas instituciones partidarias del aborto, principalmente el Instituto Guttmacher y Planned Parenthood. Sin embargo, son otros muchos los que defienden que el embarazo comienza con la fertilización del óvulo por el espermatozoide.

Parar tratar de profundizar en este tema, creemos de gran interés un artículo recientemente publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology en el que se recoge la opinión de un amplio grupo de obstetras y ginecólogos de Estados Unidos sobre cuándo comienza el embarazo, pues cuando este empiece también se habrá iniciado una nueva vida humana.

Para realizar el trabajo se envió un cuestionario a 1.800 ginecólogos estadounidenses en el que se preguntó cuándo creen que se inicia el embarazo, ofreciéndoles tres posibles respuestas: a) con la fecundación, b) con la implantación del embrión en el útero materno y c) no saben. También en dicha encuesta se incluían aspectos sobre su afiliación religiosa y la importancia que ellos dan a la religión como base para objetar contra el aborto.

El porcentaje de respuestas fue del 66%. El 57% de los ginecólogos opinan que el embarazo comienza con la fecundación, y menos del 28% que se inicia con la implantación del embrión en el útero materno, a la vez que un 16% manifiestan que no están seguros.

Es de especial interés la atención que el artículo dedica a analizar las creencias de los encuestados y otras particularidades sociológicas, evaluando en qué medida estas variables pueden influir en su opinión. No podemos entrar aquí en un pormenorizado análisis de los datos, pero sí referir que, a juicio de los autores, “las respuestas no difieren significativamente en relación con la edad, sexo, religión o nivel académico” de los ginecólogos encuestados.

Nos parece importante que en un debate tan actual como es establecer cuándo se inicia la vida humana, un amplio grupo de especialistas norteamericanos, al margen de sus creencias religiosas y su estatus social, propugnen que el embarazo y consecuentemente la vida humana, empieza con la fertilización del ovocito por el espermatozoide, por lo que sin duda cualquier interrupción de esa vida desde ese momento inicial será una acción éticamente inaceptable.

Para ver el artículo del American Journal of Obstetrics and Gynecology haga clic aquí

Juan Meseguer - Aceprensa
27.02.2012

Presentada a veces como la generación que se va a comer el mundo y otras como la generación perdida en sus propias incertidumbres, en los jóvenes del milenio convive la aspiración a casarse y a tener hijos con el miedo a que sus compromisos de por vida salten por los aires. Lo que permite explicar por qué hoy en EE.UU. disminuye el porcentaje de personas casadas y sube la edad media a la que se contrae el primer matrimonio.

Sobre los jóvenes de la llamada Generación del Milenio –la primera que alcanzó la mayoría edad en el nuevo milenio– se han dicho muchas cosas. Que si les entusiasman las redes sociales y los piercings. Que si son muy sentimentales y poco reflexivos. Que si tienen menos prejuicios ideológicos que sus padres y abuelos...

En un análisis de 2010, el Pew Research Center los presentó imbuidos de un halo de confianza: “Seguros de sí mismos, sedientos de expresarse, tolerantes, optimistas y abiertos al cambio” (1).

Pero este retrato habría que contrastarlo con las conclusiones del estudio Lost in Transition, para entender los temores que suscitan en ellos los proyectos de vida a largo plazo.

Los casados, mayoría por los pelos

El pasado diciembre, el Pew publicó un informe sobre la situación del matrimonio en EE.UU. con dos récords importantes (2). El primero y más llamativo: nunca como hasta ahora había sido tan pequeño el porcentaje de personas casadas. En 1960, el 72% de los adultos (18 o más años) estaba casado; en 2010 sólo lo estaba el 51% de la población adulta.

El nuevo análisis de los datos del censo que ofrece el Pew permite ver que la caída del número de casados es progresiva y constante. El goteo arranca al acabar la década 1950 –considerada en EE.UU. como una “edad de oro” del matrimonio– y no se ha detenido. Basta ver que en 2000 los casados sumaban el 57% de los adultos frente al actual 51%.

El segundo récord: la edad media a la que se contrae el primer matrimonio nunca había sido tan alta para las mujeres (26,5 años) y para los varones (28,7 años). También en este caso la evolución es progresiva. Desde 1960, las edades medias en el momento del primer matrimonio han subido para cada sexo cerca de 6 años.

La conclusión del Pew es pura lógica: de seguir así las cosas, en pocos años las personas casadas en EE.UU. dejarán de ser la mayoría que hoy son por los pelos. Este hito representa de modo simbólico que la institución del matrimonio está perdiendo “cuota de mercado” frente a las uniones de hecho, la soltería y el divorcio, principalmente.

No hay “vuelco ideológico”

Si las personas casadas van camino de dejar de ser mayoría en EE.UU., ¿cabe pensar que se ha producido un cambio profundo en la significación del matrimonio en la sociedad estadounidense? ¿Es que las generaciones más jóvenes están dando la espalda a esta institución?

El informe del Pew muestra que el descenso del número de personas casadas se observa en todos los tramos de edad, pero es más agudo entre los jóvenes. En 1960 el 82% de los que tienen entre 25 y 34 años están casados, mientras que en 2010 ese porcentaje cae al 44%. La situación se empieza a igualar con la de antes a partir de los 35 años, cuando la mayoría de los estadounidenses están casados.

No obstante, los autores advierten que “todavía es pronto para saber si los jóvenes de hoy están abandonando el matrimonio o simplemente posponiéndolo”. En realidad, lo que algunos consideran un vuelco ideológico a favor de la cohabitación parece obedecer más bien a factores socio-económicos.

Así, el informe del Pew destaca que el descenso del número de casados ha sido menos pronunciado entre los adultos con estudios superiores e ingresos más altos. Lo que avala la tesis de que el debilitamiento jurídico y social del matrimonio abre un nuevo frente en la brecha entre ricos y pobres.

Cómo se ven: casados y con hijos

En marzo de 2011, el Pew publicó un informe específico sobre las actitudes de los jóvenes del milenio hacia el matrimonio y la paternidad (3). Pese a la diversidad de pareceres que hay (la muestra es de 2.691 jóvenes de entre 18 y 29 años), se ve que el ideal al que aspira la mayoría es casarse y tener hijos.

En comparación con generaciones anteriores, los jóvenes del milenio son más propensos a ver el matrimonio desconectado de la paternidad. Con todo, son mayoría (el 53% frente al 44%) los que están de acuerdo con la afirmación “un niño necesita tanto un padre como una madre para crecer feliz”.

Además, muchos piensan que no es bueno para la sociedad que cada vez haya más nacimientos fuera del matrimonio: el 63% desaprueba la maternidad en solitario (como decisión voluntaria), y el 34% tampoco ve con buenos ojos el aumento de nacimientos en uniones de hechos.

Y ellos, ¿qué es lo que quieren? Entre los jóvenes que ahora no están casados ni tienen hijos, el 70% declara querer casarse y el 74% tener hijos. Un 25% dice no saber todavía si quiere casarse o no, y un 19% si quiere tener hijos o no. Sólo un 5% rechaza el matrimonio, y un 7% no quiere tener hijos.

Aprensión al divorcio

Pero el ideal al que aspiran los jóvenes del milenio puede hacer aguas –o, al menos, demorarse en el tiempo– debido a la falta de confianza en su capacidad para establecer relaciones duraderas y al miedo a la ruptura conyugal. Es lo que pone de relieve el estudio The Specter of Divorce (4), en donde se analizan las actitudes hacia el matrimonio de 122 jóvenes de 18 a 36 años que viven en uniones de hecho.

Las investigadoras –de la Cornell University y de la University of Central Oklahoma– querían comprender mejor qué hay detrás del rechazo al matrimonio por parte de quienes deciden cohabitar, de un lado, y saber si tenían en mente casarse algún día, de otro. Para ello, entrevistaron en profundidad a los miembros de 61 parejas de hecho residentes en Ohio.

El principal hallazgo es que más de dos tercios de los entrevistados (el 67%) dice elegir la cohabitación por miedo al divorcio. Por un lado, declaran “querer hacer bien las cosas” y casarse una sola vez con la pareja ideal, lo que les lleva a ver la cohabitación como un “período de prueba” antes de hacer el “compromiso definitivo”.

Pero, por otro, les paraliza el temor a tener que enfrentarse a las posibles consecuencias que ellos asocian a las rupturas conyugales (incluso, apunta el estudio, aunque no hayan tenido experiencia del divorcio de sus padres): dolor emocional; estigma social; peleas por la custodia de los hijos; problemas financieros y legales...

La posibilidad de que su matrimonio acabe de esta forma es hoy por hoy para muchos (se estima que en EE.UU. hay 7,5 millones de parejas de hecho, jóvenes o no) un motivo de peso para decidirse por la cohabitación, que siempre permite soltar el lazo sin romper demasiado.

_____________________________

Notas

(1) “Millennials: Confident. Connected. Open to Change”. Pew Research Center. 24 febrero 2010.
(2) D’Vera Cohn, Jeffrey Passel, Wendy Wang y Gretchen Livingston, “Barely Half of U.S. Adults Are Married – A Record Low”. Pew Research Center. 14 diciembre 2011.
(3) Wendy Wang y Paul Taylor, “For Millennials, Parenthood Trumps Marriage”. Pew Research Center. 9 marzo 2011.
(4) Amanda J. Miller, Sharon Sassler y Dela Kusi-Appouh, “The Specter of Divorce: Views From Working- and Middle-Class Cohabitors”, Family Relations, vol. 60, núm. 5., diciembre 2011, pp. 602-616.