Por Valentina López/opusdei.org - 03.02.2021

 

 

Mi madre tiene dos amigas Morelia y Dora. Cada una vive sola en su casa. Aunque físicamente están bien, la soledad que sienten por no poder salir juega en su contra. Antes se encontraban en la cafetería o al salir de misa para conversar, pero por las restricciones, han dejado de hacerlo. Para menguar la soledad, por medio de una llamada, mi mamá comparte tiempo con ellas y las ayuda a sentirse cerca a pesar de la distancia. Ellas están muy agradecidas.

 

A raíz de esto, vimos la oportunidad de hacer un enlace entre una persona adulta mayor y una joven universitaria o profesional, que frecuente los medios de formación espiritual en el centro cultural La Cuesta, en Medellín. La idea fue conversar por teléfono sobre las diferentes experiencias de cada una en medio de la pandemia, compartir un rato agradable, acompañarse y, para los adultos, sentirse importante para alguien, a quien le pueden aportar con su sabiduría. A nuestra idea le pusimos el nombre de “Adopta un abuelo”.

 

Al finalzar el año había 23 enlaces activos entre una persona mayor y una joven, de los cuales queremos contar algunas experiencias.

 

Susana estudia entrenamiento deportivo. Quiso participar en la actividad y adoptó a Gloria Isabel que se encuentra en casa cuidando de su madre y su tía, que tienen una salud muy delicada. Nunca se han visto en persona pero, después de las llamadas que se hacen a diario a las 3 p.m. Han podido entablar una amistad que Susana asegura le ha servido mucho.

 

En noviembre del 2018, Susana hizo un curso de retiro que significó un hito importante de su existencia. Desde ese fin de semana, agradece el cambio de mirada que tiene sobre la vida. Además, con las llamadas a Gloria Inés pudo compartir la experiencia de estar cuidando a su abuelo, quien luego de varias semanas de padecimiento de un cáncer, falleció con mucha paz, rodeado de la gracia de los sacramentos y la compañía de su familia. Susi asegura que Gloria Isabel y ella son tan amigas que, como se dice coloquialmente, parecen "uña y mugre".

 

La prima de Ofelia desde Pereira, quedó muy agradecida con tan solo una llamada que le hicieron, pues escuchó a una joven llena de amabilidad.

 

Delfina se ha hecho amiga de Ana Cristina quien, a su vez, es amiga de Andrea, otra universitaria que frecuenta La Cuesta. Andrea ha invitado a Ana a participar de las clases virtuales para profundizar en la fe. Como fruto de esta amistad, ahora Delfina está encomendando el trabajo de Ana, que se vio afectado por la pandemia. Como no se han podido ver, pero ansían conocerse en persona, quedaron en tomarse un café en cuanto la pandemia lo permita. Delfina también le escribió una carta a Ana y a todas las voluntarias con su puño y letra agradeciendo por lo que hacen.

 

Luz Helena, atendió una llamada y puso en contacto a la chica voluntaria con Lucila para que la conectara en una actividad de formación. Con mucha amabilidad, dijo que no podría participar de las llamadas pero rencomendó dos amigas suyas quienes necesitan compañía. Una que vive en una residencia de adultos mayores y la otra ha pasado varios días en la clínica, acompañando a su hijo enfermo.

 

Con esta iniciativa nos hemos dado cuenta que entre las amigas hay muestras sinceras de generosidad, con la dedicación de su tiempo y que tienen deseos de ayudar y ser solidarias.

 

La solidaridad y la amistad se han visto florecer a través de unas sencillas llamadas. Se unen las “canas de la experiencia” y sabiduría de las mayores, con el ánimo y esperanza de la juventud. 23 adultas mayores, sus amigas universitarias y una vida entera para seguir compartiendo con la creatividad del amor a la que nos motiva el Papa Francisco.

 

Más nos ha impulsado a segur con esta iniciativa la decisión del Papa Francisco en la que ha instituido la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos, que se celebrará en toda la Iglesia cada año el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de san Joaquín y santa Ana, los “abuelos” de Jesús.

 

 

 

 

Por Carmen Elena Villa/ReL - 01.10.2020

 

Foto: Documento El Buen Samaritano 

 

La conocida parábola del Buen Samaritano habla de tres actitudes que tienen tres hombres que se encuentran con un herido en la calle: ignorarlo, rechazarlo o ayudarle. Al finalizar esta sencilla historia que cuenta Jesús en el evangelio de San Lucas, un samaritano atendió al herido con un amor y nobleza extremos, hasta el punto de quedarse endeudado y de decir al posadero que a su regreso pagaría lo que faltara por la recuperación de aquel hombre.

 

Basándose en esta parábola, la Congregación para la Doctrina de la fe publicó el pasado 26 de septiembre un documento denominado El Buen Samaritano, sobre el suicidio asistido y la eutanasia.

 

Habla de cómo un enfermo en etapa terminal lo que más necesita es el cuidado y cariño de sus seres queridos, presenta ricas reflexiones sobre el misterio de la fragilidad y la vulnerabilidad y nos recuerda que nadie, por más saludable que esté, se encuentra exento de contraer una enfermedad o sufrir un accidente que le dé un giro a su vida. 

 

“El buen samaritano” nos invita a tener una mirada contemplativa ante la vida y nos exhorta a “acogerla así como es, con sus fatigas y sufrimientos, buscando reconocer en la enfermedad un sentido del que dejarse interpelar y guiar”.

 

Por ello la Iglesia ve con dolor y preocupación aquellas manifestaciones de la llamada “Cultura del descarte”, como la denomina el Papa Francisco, en el que “la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como «vidas descartadas» o «vidas indignas» las que no se ajustan a este criterio”.

 

En esta cultura nacen algunos eufemismos y se manipulan términos como “muerte digna”, “calidad de vida” o “compasión”.

 

Los dos primeros conceptos son vistos desde una “perspectiva antropológica utilitarista, que viene vinculada preferentemente a las posibilidades económicas, al «bienestar», a la belleza y al deleite de la vida física, olvidando otras dimensiones más profundas – relacionales, espirituales y religiosas – de la existencia”. 

 

La compasión es también entendida como un respeto a la “libertad” de aquel que quiera acabar con su vida, en lugar de acoger al enfermo, ofrecerle afecto, atención y medios para aliviar sus angustias. Pero, sea cual sea la salida que se busca ante una enfermedad terminal, el sufrimiento, “lejos de ser eliminado del horizonte existencial de la persona, continúa generando una inagotable pregunta por el sentido de la vida”.

 

El documento destaca algunos abusos que ya se dan en países donde eutanasia es legal hace años y donde, por ejemplo, se le aplica a personas jóvenes con problemas como depresión o trastornos psiquiátricos. Aquí no se trata de enfermedades terminales sino de males crónicos, dolorosos por supuesto, pero que son perfectamente tratables con terapias, medicinas y sobretodo con mucho amor. En varios casos, señala el texto, la petición de la eutanasia es el grito desesperado del paciente que se siente solo, que se ve a sí mismo como una carga.  Por ello invita a familiares y amigos a acompañar a los enfermos con una “presencia amorosa, humana y cristiana” que “supera toda forma de depresión y no cae en la angustia de quien, en cambio, se siente solo y abandonado a su destino de sufrimiento y de muerte”.

 

La Iglesia sabe que es durísima la situación de un enfermo terminal, por ello no puede ir en contra de lo que Jesús mismo enseñó y busca entender que el respeto a la vida va más allá de las creencias religiosas. En el documento aparecen unas indicaciones pastorales que pueden resultar ásperas a simple vista, pero que están basadas en la coherencia entre lo que se cree y se vive. Por ejemplo, un sacerdote no puede absolver a alguien que haya pedido la eutanasia a menos que se arrepienta y se retracte de hacerlo. Para que haya absolución en la confesión es necesario un arrepentimiento de corazón y un propósito de enmienda y en el caso de que el enfermo persista en su decisión de terminar con su vida, estas condiciones no se dan. Tampoco puede un sacerdote estar presente cuando al paciente se le suministre la sustancia que finalmente lo matará, como si estuviese bendiciendo procedimiento que se contradice con la fe que profesa y transmite. Son medidas dolorosas pero necesarias para dar un mensaje de esperanza en lugar de manifestar el acuerdo con una práctica que responde más a una falsa compasión que a la caridad anunciada por Cristo. 

 

“El buen samaritano” nos invita a vivir un amor más profundo, (“hasta que duela, como decía la Madre Teresa) a trascender la mirada hacia aquel enfermo, hacia aquel anciano, inútil muchas veces ante los ojos del mundo pero precioso ante los ojos de Dios. Nos invita a vivir el mandato de la caridad en grado sumo y nos que recuerda, como dice el texto, que el derecho a la vida, “sostiene todo otro derecho, incluido el ejercicio de la libertad humana”.

 

*Carmen Elena Villa, es laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación y actualmente reside en Santiago de Chile. Trabaja en el área de pastoral y de comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

Publicado originalmente en ReL

 

J. Lozano / ReL- 28.01.2021

 

foto: freepik

 

Se va a cumplir un año del inicio de una pandemia a nivel mundial, la más importante en el último siglo, y que en estos meses no sólo ha acabado con la vida de cientos de miles de personas sino que ha modificado el estilo de vida y las costumbres de las sociedades.

 

El coronavirus ha confinado países enteros, sigue haciéndolo en esta tercera ola, ha cerrado iglesias y colegios, y ha paralizado las economías nacionales provocando además de la crisis sanitaria otra social y económica.

 

Pero una pregunta que se hacen muchos es: ¿cómo ha afectado la pandemia a la fe de las personas? El Covid, ¿ha aumentado o ha disminuido la fe de la gente? Para responder a esto el Pew Research Center ha publicado una macroencuesta realizada en 14 países de economías avanzadas donde han entrevistado a más de 14.000 personas. 

 

Concretamente, este estudio sobre la influencia del Covid en la religiosidad de las personas y otros aspectos como las relaciones familiares se realizó este verano, tras la primera ola, en Estados Unidos, España, Italia, Canadá, Australia, Reino Unido, Francia, Corea del Sur, Bélgica, Holanda, Alemania, Japón, Suecia y Dinamarca.

 

Según los datos obtenidos por la encuestadora Gallup, en España la pandemia ha provocado que haya un cierto reavivamiento de la fe en la población en general, pero sobre todo en las personas ya creyentes.

 

 

Este fortalecimiento de las creencias religiosas debido al virus se ha producido sobre todo en EEUU y después en España e Italia, países con una importante tradición religiosa aunque en proceso de rápida secularización.

 

En España, un 16% de los encuestados asegura que su fe se ha vuelto más fuerte durante la pandemia, siendo así el segundo país de los encuestados. En el lado opuesto se sitúa el 5% que asegura que se ha debilitado. Como dato negativo cabe destacar que tan sólo en Corea hay un porcentaje mayor de ciudadanos que han visto disminuir su fe en este tiempo. Por su parte, el 78%  de los españoles afirma no haber cambiado durante estos meses.

 

Este porcentaje de personas que han avivado su fe sólo es superado por Estados Unidos, donde el 28% afirma tener unas creencias religiosas más fuertes, frente a un 4% que asegura que son ahora más débiles. Tras España aparecen en la lista Italia y Canadá.

 

Haciendo una media de estos 14 países industrializados, la fe habría aumentado en un 10% de la población, disminuido en un 3% y se habría mantenido inalterable en el 85% de los ciudadanos, es decir, en la inmensa mayoría.

 

La pandemia también ha influido en las personas que en la encuesta han asegurado que la religión es “muy importante” en sus vidas. En este caso España encabeza la lista. Un 49% de estas personas cuya religión “es muy importante” confiesa que su fe se ha hecho más fuerte durante esta etapa Covid, frente a un 6% que asegura que ha disminuido.

 

Estados Unidos, Italia y Canadá aparecen en los siguientes puestos, aunque en estos tres casos el porcentaje de personas con su fe más debilitada es menor al de España.

 

Un caso llamativo es el de Corea del Sur, donde un 14% de este segmento de la población “creyente” asegura que su fe se ha debilitado. Es el país que sufre una mayor caída, seguida de Francia (8%) y Reino Unido (7%).

 

Otro dato a destacar está en el aumento de la fe en quienes se definen como personas para las que la religión no es importante en sus vidas. Entre ellos, la fe ha aumentado en el 6% de los españoles y coreanos que se definieron así y en el 11% de los estadounidenses.

 

Influencia del Covid en las creencias de las personas para las que la religión es muy importante en sus vidas. Gráfico elaborado por Christianity Today con los datos del Pew Research Center

 

La riqueza y la educación también juegan un papel: en algunos países, las personas con ingresos más bajos y menos educación tienen más probabilidades que otras de decir que la pandemia ha reforzado su fe religiosa.

 

Las personas con ingresos más bajos son más propensas a decir que el coronavirus aumentó su fe. Cuando se trata de ingresos, las brechas más grandes aparecen en EEUU y España, donde las personas con ingresos medios nacionales o por debajo de ellos están 12 puntos por encima de la media en que su fe religiosa se ha fortalecido. También hay diferencias significativas por grupo de ingresos en Canadá, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Corea del Sur y Japón.

 

Las personas con menos estudios son igualmente significativamente más propensas que aquellas con educación secundaria o superior a decir que su fe religiosa personal se ha profundizado en cinco de los países encuestados: España (aquellos con menos educación tienen 11 puntos más probabilidades de contestar esto), Italia (8 puntos), EEUU (7 puntos), Francia (5 puntos) y Japón (3 puntos).

 

El estudio de Pew Research Center no encontró diferencias significativas entre hombres y mujeres en general, pero “dos casos excepcionales” fueron los de Italia y Corea del Sur. En Italia, el 20 por ciento de las mujeres dice que su fe se ha fortalecido frente a solo el 10 por ciento de los hombres. En Corea del Sur, el 13 por ciento de las mujeres dice que su fe se ha fortalecido frente a solo el 8 por ciento de los hombres.

 

La religión es solo uno de los muchos aspectos de la vida que se han visto afectados por la pandemia. Las relaciones familiares también se han visto afectadas por bloqueos, turbulencias económicas y las consecuencias de enfermarse. Muchos en los países que se vieron muy afectados por las primeras oleadas de infecciones y muertes en la primavera dicen que sus relaciones familiares se han fortalecido. 

 

*Publicado en ReL

 

 

ACI / 20.12.2020

 

 

Durante el rezo del Ángelus de este Domingo 20 de diciembre el Papa Francisco advirtió que “el consumismo ha secuestrado la Navidad” por lo que invitó a imitar la generosidad de la Virgen María para preparar mejor la próxima Navidad.

 

En primer lugar, el Santo Padre invitó “para que Jesús nazca en nosotros, preparemos el corazón, vayamos a rezar, no nos dejemos llevar por el consumismo: debo comprar los regalos… esa frenesí de hacer cosas, ¡lo importante es Jesús!”.

 

“El consumismo, hermanos y hermanas, nos ha secuestrado la Navidad. El consumismo no está en el pesebre de Belén, está la realidad, la pobreza, el amor”, afirmó.

 

En esta línea, el Pontífice exhortó a vivir la solidaridad con los más necesitados y sugirió que “en estos tiempos difíciles, en lugar de quejarnos de lo que la pandemia nos impide hacer, hagamos algo por los que tienen menos: no el enésimo regalo para nosotros y nuestros amigos, sino para una persona necesitada en la que nadie piensa”.

 

Imitar a la Virgen María

 

Al reflexionar en el pasaje del Evangelio del cuarto y último Domingo de Adviento del Evangelio de San Lucas que relata la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María, el Santo Padre alentó a preparar “el corazón como el de María, libre del mal, acogedor, dispuesto a acoger a Dios”.

 

En este sentido, el Papa destacó que la respuesta de la Virgen María “Hágase en mí según tu palabra” es “la invitación a dar un paso concreto hacia la Navidad. Porque si el nacimiento de Jesús no toca nuestra vida, la tuya, la mía, pasa en vano”.

 

“Que la Virgen nos ayude a decirlo con nuestra vida con la actitud en estos últimos días para prepararnos a la Navidad”, animó el Santo Padre.

 

Asimismo, el Pontífice destacó que el anuncio que recibió María parecía “un anuncio de alegría pura, destinado a hacer feliz a la Virgen” porque las mujeres de esa época soñaban con convertirse en la madre del Mesías.

 

Sin embargo, el Santo Padre recordó que “junto con la alegría, esas palabras predicen a María una gran prueba. ¿Por qué? Porque en aquel momento estaba ‘desposada’ con José, no estaba casada” y agregó que “en una situación como esa, la Ley de Moisés establecía que no debía haber relación ni cohabitación. Por lo tanto, si tenía un hijo, María habría transgredido la Ley, y las penas para las mujeres eran terribles: se preveía la lapidación”.

 

“Ciertamente el mensaje divino habrá colmado el corazón de María de luz y fuerza; sin embargo, se encontró ante una decisión crucial: decir ‘sí’ a Dios, arriesgándolo todo, incluso su vida, o declinar la invitación y seguir con su camino ordinario”.

 

De este modo, el Santo Padre se detuvo en el famoso fiat de María con la expresión “Hágase en mí según tu palabra” para destacar la respuesta generosa que “no es una resignación” y explicó que “no expresa una aceptación débil y desganada, sino que expresa un deseo fuerte y vivo. No es pasiva, sino activa. No sufre a Dios, se adhiere a Dios. Es una enamorada dispuesta a servir a su Señor en todo e inmediatamente. Podría haber pedido más tiempo para pensarlo, o más explicaciones sobre lo que pasaría; quizás podría haber puesto algunas condiciones... En cambio, no se toma tiempo, no hace esperar a Dios, no aplaza”.

 

“¡Cuántas veces nuestra vida está hecha de aplazamientos, incluso nuestra vida espiritual! Por ejemplo, sé que me hace bien rezar, pero hoy no tengo tiempo, mañana, aplazamos las cosas; sé que ayudar a alguien es importante, si debo hacerlo, lo haré mañana. La misma cadena de aplazamientos”, advirtió el Papa.

 

Por último, el Santo Padre concluyó que “a las puertas de la Navidad, María nos invita a no aplazar, a decir sí” y reconoció que “cada ‘sí’ cuesta, pero siempre es menos de lo que le costó a ella ese valiente y decidido ‘sí’, ese "hágase en mí según tu palabra" que nos trajo la salvación”.

 

“Y nosotros ¿cuáles ‘sí’ podemos decir?”, preguntó.

 

A continuación, el Evangelio comentado por el Papa Francisco:

 

San Lucas 1,26-38

 

26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

 

29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 2 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

 

34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

 

38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

 

 

LaFamilia.info - 18.09.2020

Los artistas son gente especial. Su sensibilidad está a flor de piel, trabajan con el corazón y captan enseguida las necesidades y sentimientos de las personas.

 

Por LaFamilia.info - 07.01.2021

 

 

El 2020 fue un año diferente, con dificultades, con cambios, pero también un año que aprendimos muchísimo. Gracias a todos los lectores que nos acompañaron en el 2020, recibimos ochocientas mil visitas, más de 46.000 seguidores en redes sociales y ¡visitantes de todo el mundo!

 

 

Gracias a cada uno de los lectores, a los que apenas nos conocen, a los que nos siguen desde nuestros inicios y a los que pasan por aquí de vez en cuando… Gracias por ser parte de LaFamilia.info, todos son bienvenidos a esta gran familia que esperamos siga creciendo en el 2021. A continuación te presentamos los artículos más leídos y los post preferidos del año: 

 

 

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LaFamilia.info - 01.10.2020

 

Foto: freepik/xb100

 

El controvertido proyecto de ley que reglamenta la eutanasia en Colombia, lastimosamente dio su primer paso en el Congreso de la República. La Comisión Primera de la Cámara aprobó la iniciativa en su primero de ocho debates, en medio de una discusión que se extendió durante tres sesiones. 

 

Es lamentable como se refieren a "muerte digna" cuando se habla de eutanasia. Para nosotros, los defensores de la vida, se trata de un flagelo en la llamada “Cultura del descarte”, como la denomina el Papa Francisco, en el que “la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como «vidas descartadas» o «vidas indignas» las que no se ajustan a este criterio”. 

 

Así que a continuación compartimos la noticia publicada en el diario El Tiempo, para conocer a profundidad el proceso. 

 

***

 

Desde 1997, la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia y le pidió al Congreso que legislara al respecto. A partir de entonces se han presentado 12 proyectos de ley en el país relacionados con la reglamentación de la eutanasia, todos con un resultado en común: se han hundido.

 

Según el Ministerio de Salud, en Colombia se han practicado 92 eutanasias reportadas a esta entidad por enfermedades oncológicas y no oncológicas, en mayores de edad, entre 2015 y marzo de 2020. Sin embargo, aún no existen reglas claras, con rango de ley.

 

Reyes Kuri, quien lidera este nuevo intento, le dijo a EL TIEMPO que esta iniciativa es relevante, pues “a algunos médicos les da miedo por no tener la claridad suficiente sobre la delgada línea entre homicidio y eutanasia, pues no hay una ley que dé seguridad jurídica”.

 

Requisitos para solicitar la eutanasia los siguientes:

 

- La persona solicitante deberá ser mayor de 18 años de edad.

 

- La persona solicitante deberá presentar un sufrimiento intolerable causado por una enfermedad terminal o enfermedad incurable avanzada.

 

- La persona solicitante deberá tener competencia mental para expresar la solicitud y dar su consentimiento para la realización del procedimiento de eutanasia.

 

- El consentimiento deberá ser libre, inequívoco, informado y reiterado.

 

- Únicamente un profesional de la medicina podrá realizar la eutanasia.

 

¿Cómo se haría el trámite?

 

En primera instancia, la persona que se encuentre dentro de las condiciones mencionadas anteriormente, podrá solicitar ante el médico tratante la realización de la eutanasia.

 

En caso de que la persona decida continuar con el proceso, se establecerá el cumplimiento de requisitos por medio de las valoraciones especializadas necesarias, incluyendo las atenciones relacionadas con la recepción de cuidados paliativos, en un término no mayor a 10 días.

 

Tras ello, el médico que recibió la solicitud informará al Comité Científico - Interdisciplinario, que se han completado estas condiciones para que inicie su proceso de verificación.

 

El Comité deberá sesionar, una vez y haya recibido la notificación de una solicitud de eutanasia para iniciar el seguimiento de esta, completadas las valoraciones de establecimiento de requisitos, sesionará para verificar los requisitos e informará su decisión a la persona solicitante.

 

"Las actuaciones del Comité se darán en los mismos diez días establecidos para el trámite de la solicitud", señala el proyecto.

 

El siguiente paso es que el comité le solicitará a la persona la reiteración de la solicitud y en caso de que la respuesta sea positiva y procederá a programar el procedimiento en un tiempo no superior a quince días atendiendo el interés y la voluntad de la persona solicitante.

 

La iniciativa pasa ahora a manos de la Plenaria de la Cámara, donde deberá surtir su segundo de cuatro debates.

 

 

Aleteia.org - 15.09.2020

 

 La actriz compartió su propia oración en la red social en la que expresa la visión de muchos padres de este curso escolar tan especial.

 

Han sido muchos los niños que finalmente han vuelto al colegio en los últimos días. Los padres están viviendo emociones encontradas: por un lado, tienen cierta preocupación ante la amenaza del coronavirus, de ahí la importancia que le dan a la seguridad de sus hijos como de los maestros; y, por otro lado, sienten un enorme alivio al volver un poco a la normalidad. También se alegran de que su hijos puedan volver a socializar con sus compañeros y desarrollarse intelectual y humanamente gracias a la escuela. Son muchos también los que se sienten enormemente agradecidos por haber llegado hasta aquí.

 

La actriz Jennifer Garner es una de estas madres que ha querido transmitir estos días sus emociones. En su cuenta de Instagram quiso compartir una oración al tiempo que exponía una selfie con una cara ligeramente tristona:

 

«Muchas gracias por los regalos y lecciones este verano. Que Dios bendiga a los maestros, al cuerpo docente y administradores mientras nos guían a través de este año escolar aún con muchos interrogantes. Benditos los papás que han intentado que todo funcione. Y los niños que están aprendiendo a sacar lo mejor de una situación que no podíamos prever. Ayúdanos a recordar que nos sostenemos unos a otros. Y por favor, Señor, que sigamos teniendo sentido del humor. Amén.»

 

Apostemos por sacar lo mejor de esta dura situación. Una crisis llena de tensión, con incertidumbres y preocupaciones, pero si acudimos a Dios y buscamos su amor, tal vez podamos llevarla un poco mejor, especialmente si contamos con sentido del humor.

 

*Publicado originalmente en Aleteia.org