ReL - 12.07.2019

 

Foto: mrsiraphol 

 

Seis grandes asociaciones italianas que representan a los médicos católicos, los psicólogos católicos, a asociaciones familiares y a asociaciones provida, han firmado un manifiesto conjunto para pedir mejores cuidados paliativos, decir un "no" rotundo a la eutanasia y oponerse "a la lógica del descarte que amenaza a las personas menos eficientes". Expresan además su apoyo a los profesionales sanitarios que no quieren que se mate a los pacientes. Y piden a la Cámara (el Congreso de los Diputados en Italia) que defienda legalmente estos valores. (Leer también: El Papa Francisco: recemos por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir)

 

Comunicado conjunto de entidades italianas: "nuestro más firme rechazo a todo acto de eutanasia"

 

1. En vista de la inminente decisión del Tribunal Constitucional sobre el tema del fin de la vida, pedimos que el Parlamento, consciente de las propias responsabilidades institucionales, ejerza plenamente y a tiempo su función legislativa en materia. Por nuestra parte, deseamos volver a afirmar brevemente nuestro convencimiento, en nombre del cual nos sentimos impulsados a dar nuestra contribución efectiva a la sociedad actual, para la construcción de una renovada convivencia civil marcada por el respeto a cada ser humano, sobre todo si es débil y vulnerable.

 

2. Reconocemos que cada vida humana individual es un bien en sí misma, más allá de las circunstancias que, de hecho, marcan su parábola existencial; la peculiar dignidad humana que distingue a cada persona individualmente, desde el primer instante de su existencia hasta su muerte, une a toda la familia humana y nos hace iguales en valor. En consecuencia, reconocemos que para cada ser humano subsiste el deber moral de cuidar de la vida y de la salud propia y de la de los demás, en un clima de solidaria reciprocidad.

 

3. Somos plenamente conscientes del hecho que, a veces, la enfermedad y el sufrimiento irrumpen de manera implacable en nuestro camino, "hiriendo" profundamente nuestra historia personal y cargando sobre nuestros hombros pesos sumamente gravosos. Estamos convencidos de que en dichas circunstancias la persona "vulnerable" tiene derecho a no permanecer sola con su propia carga humana, sin que debe recibir de la comunidad (en la medida de las responsabilidades propias de cada rol) la ayuda necesaria para curar la enfermedad y aliviar el sufrimiento, en nombre del vinculo de solidaridad y el carácter común inherente a nuestro "ser humanos".

 

4. Consideramos que, aun disfrutando de un continuo y deseable progreso, la medicina actual aplicada a los casos clínicos concretos muestra a veces límites insuperables en lo que atañe a la curación; en dichos casos, con plena convicción consideramos que es obligatorio para el médico abstenerse de insistir en tratamientos que se demuestran clínicamente ineficaces o desproporcionados.

 

5. En especial, deseamos llamar la atención y relanzar la urgente exigencia de aumentar los esfuerzos y recursos para que se implementen aún más los cuidados paliativos, con el fin de garantizar el acceso a los mismos a todas las personas que los necesiten en todo el territorio nacional, como por otra parte ha sido ratificado por la ley 38/2010. La enfermedad, el dolor y el sufrimiento, con su cruda y gravosa realidad, exigen una respuesta auténticamente "humana" construida sobre el amor.

 

6. Con la misma convicción, en nuestra sociedad a menudo marcada por formas de utilitarismo y eficientismo, rechazamos enérgicamente toda "logica del descarte", que tiende a considerar a las personas marcadas por enfermedades u otras vulnerabilidades irresolubles (edad avanzada, discapacidad, patologías psiquiátricas, etc...) como un "peso inútil" para la comunidad, hasta el punto de considerar oportuno reducir (o incluso anular) los recursos y las ayudas para ellas, prescindiendo de sus necesidades efectivas.

 

7. A la luz de todo esto, deseamos por último expresar conjuntamente nuestro más firme rechazo a todo acto de eutanasia, en todas sus formas y modalidades, es decir, a cualquier decisión intencionada y directa finalizada a anticipar la muerte con el fin de interrumpir cualquier sufrimiento. De hecho, estamos convencidos de que la enfermedad, el dolor y el sufrimiento, en su cruda y gravosa realidad, exigen una respuesta auténticamente "humana" construida, no sólo en la ayuda de la mejor medicina, sino también en el amor, el compartir y el servicio; nunca merecen recibir como respuesta la violencia apresurada y engañosa de la eutanasia, falsamente humana, que daña la integridad de la vida y ofende la dignidad humana.

 

8. Miramos con suma aprobación la reciente toma de posición pública por parte de la Federazioni degli Ordini dei medici e degli Infermieri, que consideran que implicarse en posibles prácticas eutanásicas está en plena contradicción con las finalidades y los valores originario del arte de la medicina, expresados y confirmados en los actuales códigos deontológicos. Miramos con igual favor a otras iniciativas y tomas de posición que compartan nuestro punto de vista y valores.

 

9. Deseamos, por tanto, que una tal violación de la vida humana como es la eutanasia no encuentre nunca el aval y la justificación en el ordenamiento jurídico de nuestro país.

 

(Traducción del manifiesto desde el italiano por Elena Faccia Serrano)