Aceprensa - 08.03.2021

 

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Aunque aún es pronto para hacer una evaluación rigurosa de los efectos que haya podido tener la pandemia en el rendimiento académico a nivel global, ya empiezan a aparecer algunos indicadores que señalan consecuencias negativas. Aumenta el número de suspensos y también el de alumnos que se “desconectan” de las clases.

 

Según anunció recientemente el presidente de Adimad, la asociación de directores de centros públicos de Madrid, el número de suspensos entre los alumnos de estos colegios en el primer trimestre de curso, desarrollado en modalidad semi-presencialidad, ha aumentado un 20% con respecto al mismo periodo del curso anterior. Por otra parte, el Consejo Escolar de Menorca también ha constatado un deterioro de las notas con respecto a la primera evaluación del año pasado, aunque no se aportan cifras concretas. En Murcia, en cambio, los docentes no consideran que hayan sufrido las calificaciones medias, pero sí señalan que el ritmo de aprendizaje se ha ralentizado. Según su propia experiencia, se han visto obligados a reducir el currículum entre un 15% y un 20%.

 

Aumenta la brecha entre buenos y malos estudiantes

 

En Estados Unidos sí se han publicado algunos estudios. Hay que recordar que allí el primer trimestre se ha desarrollado de forma muy diferente según el estado, o incluso el condado dentro de cada estado. En general, la semi-presencialidad se ha ido imponiendo como modelo predominante, pero todavía hay lugares donde la instrucción es cien por cien online.

 

Uno de estos estudios es el que ha publicado la asociación de escuelas públicas de Fairfax, un condado perteneciente al estado de Virginia donde vive aproximadamente un millón de personas, y que cuenta con un nivel de renta bastante alto según la media nacional. El análisis compara el rendimiento durante el primer trimestre de los alumnos de middle y high school (1º-2º ESO y 3º ESO en adelante, respectivamente) con el de sus compañeros el año pasado en esos mismos cursos, y también con el suyo en años anteriores.

 

La principal conclusión es que la no presencialidad ha aumentado la brecha educativa entre los buenos y los malos estudiantes: a los primeros, el modelo online no parece haberles perjudicado, al menos en cuanto a las notas; de hecho, en todos los cursos analizados el porcentaje de alumnos que han mejorado sus calificaciones respecto a lo esperado por su trayectoria previa ha sido superior al de los que han empeorado; sin embargo, los que ya iban justos sí que han visto caer sus notas. Así, el porcentaje total de estudiantes con dos o más asignaturas suspensas ha pasado del 6% al 11%, lo que supone un incremento relativo del 83%. La cifra es significativamente más alta entre los de origen hispano y los que, en general, no hablan el inglés en sus casas. En cambio, no se percibe una influencia importante del factor económico por sí solo. Otro dato llamativo es la diferente suerte por cursos: el crecimiento de los suspensos ha sido mucho mayor en middle school (+300%) que en high school (+50%), y en chicas que en chicos, seguramente porque ellas partían de una situación mejor, por lo que el empeoramiento abulta más en términos relativos.

 

 

Otro estudio realizado en Estados Unidos apunta también a la incidencia negativa de la pandemia. Se trata del análisis realizado por Brookings Institution de las notas de los estudiantes entre tercero y octavo curso (en España, de tercero de Primaria a 2º de ESO) matriculados en 8.000 escuelas distribuidas por todo el país. Como en el de Fairfax, también aquí se comparan los resultados del primer trimestre de este curso con los del pasado, en este caso centrándose en lectura y matemáticas. Además, también se mide cuánto han avanzado en estas mismas materias desde que se cerraron las escuelas en marzo hasta el final del año natural.

 

En lectura no se percibe un deterioro significativo respecto al curso pasado, y desde marzo los estudiantes han avanzado más o menos lo mismo que en los años anteriores. Esto quizás se debe a que en este ámbito el alumno necesita menos del profesor, y los padres pueden ayudar más. En cambio, en matemáticas sí se aprecia un empeoramiento claro respecto al curso anterior y un frenazo en el avance, especialmente entre los estudiantes de los cursos inferiores. En cambio, los de séptimo y octavo curso, que eran los peor parados en el otro informe, aquí no salen tan mal.

 

Crece el absentismo, y las “chuletas”

 

Otro problema que parece haberse recrudecido durante la pandemia es el absentismo. En este campo el factor socioeconómico sí tiene relevancia. En Estados Unidos, se calcula que unos tres millones de alumnos de familias desaventajadas se han “desconectado” del ritmo normal de instrucción, lo que supone el 6% de la población escolar total. Este fenómeno ha sido más frecuente allí donde las clases se han impartido cien por cien online: según cálculos del EduWeek Research Center, un 12% de los estudiantes habrían caído en un absentismo crónico, el doble de la tasa habitual. No obstante, también en los distritos con presencialidad total o semi-presencialidad ha crecido el porcentaje, a un 8% y un 10% respectivamente.

 

Parte de ese absentismo puede deberse a la falta de medios tecnológicos en casa: una buena conexión a internet o un dispositivo adecuado. Se calcula que en todo el país casi uno de cada cuatro estudiantes se encuentra en esta situación. También pueden concurrir otros obstáculos, como que los alumnos hayan tenido que encargarse de más tareas en casa (por ejemplo, cuidar de los hermanos pequeños), aunque son los de cursos inferiores los que más se han desconectado. Por otro lado, un buen número de familias –al menos en Estados Unidos– han desapuntado a sus hijos de la escuela donde acudían antes de la pandemia: algunos para cambiarlos a otras, pero otros muchos para matricularlos en programas de formación online alternativos o para educarlos ellos mismos en casa.

 

Las clases virtuales también han traído un mayor número de trampas en los exámenes. Dos artículos, uno publicado en The Hechinger Report (Estados Unidos) y el otro en el National Observer de Canadá dan cuenta del fenómeno, aunque por su misma naturaleza no es sencillo de cuantificar. Las dos informaciones se refieren sobre todo al alumnado universitario y coinciden en señalar a un mismo sospechoso: Chegg, una plataforma que ofrece ayuda para el trabajo escolar pero que, en tiempos de pandemia, parece haber servido también como repositorio de “chuletas”. Aunque sus directivos dicen estar comprometidos en la lucha contra el fraude educativo –y de hecho han contribuido a “delatar” a muchos estudiantes–, también es cierto que cuenta con un servicio de suscripción por el que se pueden mandar fotografías de ejercicios y al momento se reciben las soluciones. Ya antes de la pandemia contaba con casi 4 millones de suscriptores de pago, pero su volumen de negocio se ha doblado en estos meses.

 

Satisfacción moderada entre padres y profesores

 

Diversas encuestas a familias muestran una satisfacción general con la forma en que los colegios se han adaptado a las circunstancias, aunque el nivel de conformidad difiere según las circunstancias. Por ejemplo, según muestra un sondeo del Pew Research Center (Estados Unidos), los padres de los alumnos que han tenido presencialidad total son los más conformes; los que menos, los del modelo semi-presencial, por debajo de los de todo online.

 

En otra encuesta realizada en Argentina, las familias ponen un notable alto a los centros, aunque constatan un cierto cansancio y pérdida progresiva de motivación entre sus hijos con el paso del tiempo. Esto sucede especialmente en aquellas con menor poder adquisitivo y donde el matrimonio es más joven (presumiblemente, con hijos más pequeños).

 

En España, un estudio de la Organización de Consumidores y usuarios (OCU) muestra un nivel de satisfacción no tan alto: un 6 sobre 10. Por un lado, un porcentaje significativo de padres se queja de no haber contado con los medios tecnológicos adecuados, o de haber tenido que ayudar demasiado a sus hijos –todos de Primaria–. Por otra parte, la atención recibida no parece haber sido la misma en todos los colegios: según sus padres, casi un 40% de los alumnos de centros públicos no recibieron clases online durante el confinamiento, algo que solo ocurrió al 16% de los de concertados.

 

Por su parte, los profesores comparten algunas de las preocupaciones de los padres: por ejemplo, la falta de recursos digitales en las familias, o de formación de ellos mismos para aprovecharlos. En una encuesta a docentes de toda Europa realizada por School Education Gateaway, a la pregunta por las “gratas sorpresas” de este tiempo de clases online, las respuestas más frecuentes fueron la “oportunidad para innovar en las metodologías”, la “flexibilidad” o la “amplia gama de herramientas a su disposición”. Entre los retos, destacan el ya mencionado problema del acceso tecnológico de los alumnos, la mayor carga de trabajo y la dificultad para mantener a todos los estudiantes motivados.

 

*Publicado en Aceprensa

 

 

AulaPlaneta - 28.09.2015

 

20152809alumnosFoto: Pixabay 

 

Algunas veces la tecnología está de nuestro lado, como es el caso de estas grandiosas ayudas para estudiar asignaturas tan espinosas como son física y química. Por lo tanto, compartimos los siguientes enlaces que nos sugieren desde el sitio Aula Planeta, en los que, además de información y teoría, encontrarán juegos, aplicaciones online, recursos interactivos y experimentos para dominar física y química, y pasar un buen rato. Comparte con tus hijos o alumnos la siguiente información:

 

1. FisQuiWeb. Página web muy completa donde se incluyen apuntes de física y química, laboratorios y materiales para trabajar diversos aspectos de la asignatura. La sección de “Ayuda al estudio” incluye unidades didácticas, aplicaciones o cuestionarios para practicar lo aprendido.

 

2. Clickmica. Página web creada por la Fundación Descubre, la Asociación de Químicos de Andalucía y el Centro de Ciencia Principia de Málaga. Perfecta para encontrar respuesta a dudas y descubrir curiosidades sobre química. También hay juegos, videos y actividades interactivas.

 

3. Quantum Fracture. Canal de videos cortos donde se explican conceptos o temas de física de forma sencilla, divertida y visual. El autor, José Luis Crespo, colabora en el programa de TVE Orbita Laika, otra estupenda fuente de información científica en formato divulgativo.

 

4. FQ Experimentos. Completo canal de YouTube con experimentos de física y química en los que se utilizan materiales cotidianos. En cada caso se incluye la explicación y un enlace al blog donde se añade más información.

 

5. FisLab. Sitio web dedicado a la física que, además de apuntes teóricos, incluye ejercicios para practicar, enlaces interesantes y una colección de applets, simulaciones virtuales de situaciones físicas de cinemática, dinámica, electricidad, gravitación y ondas.

 

6. Quimitris. Juego online similar al Tetris para aprender la tabla periódica. Para repasar antes de jugar, se puede consultar esta tabla periódica interactiva.

 

7. Física y química en Flash. Minisite con apuntes en PDF y enlaces web ordenados por temas, con animaciones e interactivos para comprender mejor cada concepto.

 

8. QuímicaWeb. Página web dedicada a la química, en la que se recopilan herramientas, información, recursos TIC, curiosidades, juegos o tests.  

LaFamilia.info
21.06.2010

 

 

Hay una serie de técnicas relacionadas con el modo de seleccionar y organizar los contenidos de las tareas que ayudarán a ser más eficiente, como son: el subrayado, el tomar apuntes, los esquemas, los cuadros sinópticos y el resumen.

 

El subrayado

 

El objetivo del subrayado es destacar las ideas esenciales de un texto y por lo tanto, al leer únicamente lo subrayado se puede recordar su contenido. Está demostrado que la memoria se fija y recuerda más y mejor aquellas cosas que se resaltan.

 

El fundamento de esta técnica consiste en resaltar de otro color (se recomiendan colores vivos como el rojo o verde o los colores fluorescentes, aunque cansan más) las frases más relevantes, así como sustantivos, verbos, adjetivos, fechas, nombres propios, etc.

 

Para subrayar no se recomiendan más de dos colores y también se puede sustituir la "raya" por recuadros o corchetes para señalar párrafos enteros o frases que consideremos de capital importancia.

 

También es importante acostumbrarse a escribir notas a los márgenes, en aquellos momentos en que no queden claras algunas ideas o para completar con otros datos. Estas notas luego son muy beneficiosas ya que facilitan la comprensión y amplían conocimientos.

 

¿Cómo tomar apuntes?

 

Se dice que el saber tomar apuntes estimula a los estudiantes así como dirige y canaliza nuestro aprendizaje.

 

Una buena idea para facilitar la toma de apuntes es que sepamos de qué va el tema que nos van a exponer. Por eso, si es posible, sería conveniente echarle un vistazo al tema el día anterior para saber por donde irán las cosas.

 

Es fundamental estar atento al profesor, hay que buscar las ideas claves de la explicación y concentrar la atención en:

  • - Captar la lógica de lo que expone el profesor.
  • - Comparar lo que dice con lo que ya sabes.
  • - Busca la utilidad para ti de lo que explica. Resume lo que el profesor va diciendo.

- Utiliza papel que puedas archivar. Siempre el mismo, con el mismo formato. Guarda los apuntes en carpetas por materias y por días.

- Inicia los apuntes poniendo en la parte superior de la hoja la fecha y la asignatura o materia. Esto te facilitará su clasificación y orden.

 

Escribe con letra legible y clara. Los apuntes debes tomarlos de tal manera que sean fáciles de leer, para no tener que pasarlos a limpio. No escribas todo lo que el profesor diga. No lo copies todo. Sólo las ideas importantes. Copia las fechas, nombres, referencias, etc. Luego puedes completarlo con ayuda del libro o de algún compañero.

 

Deja margen a la derecha y a la izquierda para anotaciones o aclaraciones. Utiliza el subrayado y las mayúsculas para resaltar lo más importante. Sé breve. Abrevia cuanto puedas las palabras. Utiliza siglas, abreviaturas (comprensibles posteriormente) o cualquier signo que tu crees y que para ti signifique algo. Algún ejemplo puede ser:

Igual................. = Siglo............... S

Más que............ + Menos que....... -

Hombre............. H Mujer.............. M

Mayor................ > Menor............. <

Que.................. q Por................. x

Porque.............. xq

 

A los adverbios acabados en mente añade al adjetivo un símbolo: rápida/; fácil/; normal/.

 

Tu mismo puedes crear tus propias normas o símbolos. Práctica un poco y verás como los resultados mejorarán.

 

Los esquemas y los cuadros sinópticos

 

El esquema es una técnica que tenemos muy olvidada pero que da mucho resultado. No es una técnica sencilla ya que depende directamente de como se haya realizado el subrayado y la lectura.

 

Un esquema debe presentar las ideas centrales del texto, destacadas con claridad. Presenta de forma sencilla y lógica la estructura del texto. Debe tener una presentación limpia y clara. En el esquema se destacan los puntos principales del texto y los subapartados que consideres de interés. Se utilizan signos para destacar ideas, subrayado, las mayúsculas y minúsculas, colores y distintos tipos de letras. Escríbelo en términos concisos.

 

Para trabajar el esquema parte de la lectura analítica de un texto y de su posterior subrayado. Ve separando cada contenido por puntos, rayas y subrayados. Mira si lo que has escrito expresa la idea completa del texto sin dejar datos fundamentales. Puedes utilizar las mayúsculas para señalar los apartados fundamentales y las minúsculas para los elementos de importancia que hay en ellos.

 

El esquema es como un resumen pero más esquematizado, sencillo y claro. Con un solo golpe de visto podemos percatarnos de la información que contiene el texto estudiado.

 

Por lo tanto a partir de un texto determinado puedes realizar las siguientes actividades:

  • - Localizar las ideas centrales del texto.
  • - Subrayar las palabras o frases que destaquen esas ideas.
  • - Anotar al margen la idea central del texto y de los distintos párrafos.

Por otra parte, el cuadro sinóptico es una variante del esquema que sobre todo se utilizará cuando existan datos muy concretos como fechas, nombres, cantidades y cuando un texto habla de los mismos elementos pero en distintas contextualizaciones. Su técnica es igual a la del esquema pero rquiere de un cuadro con las entradas que sean necesarias.

 

Ejemplo del Esquema:

 

Esquema del texto Los Romances:

 

Cronológicamente se dividen en:

 

1. Romances viejos:
- Autor anónimo.
- Origen=Cantares de Gesta:
* verso se divide en dos octosílabos.
* rima asonante los pares.

 

Siglo XIV a XVI.
- Temas:
* históricos: Cid, Infantes de Lara, D.Rodrigo.
* fronterizos: reconquista;
* carolingios: Carlomagno, Roldán.
* novelescos;
* líricos.

 

El resumen

 

Es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. La puedes realizar después de tener hecho el subrayado y luego de haber estudiado el tema, lección o texto. Tienes que intentar hacerlo sin volver a mirar lo que has leído, y si lo haces, lo menos posible.

 

El resumen debe ser breve pero completo, con las ideas fundamentales y utilizando tu propio vocabulario y modo de estructuración de las oraciones. Redactado en forma personal. Tienes que utilizar partículas de enlace entre los distintos párrafos que produzcan la hilazón lógica entre los mismos.

Es evidente que un buen resumen depende mucho de la comprensión del texto y de las veces que lo hayas leído (son recomendables tres lecturas: una rápida, otra lenta con subrayado y otra más lenta con memorización y análisis).

 

Para dominar esta técnica tendrás que hacer ejercicios del tipo siguiente:

 

  • - Análisis y comentario escrito de textos.
  • - Resúmenes de los mismos.
  • - Lecturas detenidas.
  • - Resúmenes de textos a partir de lo subrayado.

- Es conveniente que posteriormente al resumen lo leas varias veces y lo completes, si es necesario, con el texto delante. En principio, todo tipo de textos son válidos para practicar esta técnica.

 

Revista Eroski Consumer - 13.07.2020

 

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El coronavirus ha transformado nuestras vidas; también la enseñanza. Durante meses, lo virtual se ha impuesto y ha abierto nuevas realidades: pantallas de computadores, teléfonos y tabletas han sustituido a aulas y pizarras; profesores de escuela ordinaria se han convertido en docentes online; padres que intentan mantener su día a día laboral con el teletrabajo, de pronto actúan también como maestros de sus hijos; y estudiantes que incluso han echado de menos ir a clase. Tras un final de curso precipitado, los meses de verano sirven para preparar la vuelta al cole tras la covid-19. Ahora bien, ¿conviene hacer deberes durante las vacaciones? ¿Cómo volver a la normalidad con la mayor seguridad y evitar ansiedad en los alumnos?

 

¿Hay que seguir estudiando en verano?

 

Las vacaciones estivales son (suelen ser) sinónimo de desconexión y disfrute de los pequeños placeres; pero también de cuadernos escolares de verano o de algún que otro trabajo para reforzar lo que los estudiantes han aprendido durante el curso. Teniendo en cuenta lo dura que ha sido esta pandemia para los más pequeños, algunos docentes creen que se han ganado un merecido descanso. Como Cristian Olivé, candidato al Premio Educa Abanca al Mejor Profesor de España y miembro del máster universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria y Bachillerato en la Universidad Pompeu Fabra, para quien tener en cuenta la opinión de los hijos es esencial: “Quizá se debería plantear en casa el debate de si les apetece realizar tareas académicas durante el verano o si se inclinan más por actividades de ocio. Al final, los alumnos tienen derecho a decidir qué tipo de verano disfrutar. Estoy convencido de que muchos querrán repasar contenidos, pero otros desearán desfogarse y echar a correr como nunca”.

 

Por su parte, la pedagoga Yolanda Domínguez Frejo sostiene que este año tan especial es conveniente algún tipo de refuerzo. Eso sí, los deberes estivales deben ser personalizados. Aunque los profesores no han estado con ellos desde marzo, conocen bien a sus alumnos por su trabajo anterior con los chicos. Por eso, están capacitados para saber qué demanda cada uno de ellos, cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles, qué tareas pueden hacer para salir reforzados. “Que cada niño tenga las tareas que necesita para reforzar aquellos contenidos fundamentales para el curso que viene”. No se puede mandar las mismas tareas a todos, porque para unos resultará facilísimo hacerlas, mientras que para otros se convertirá en un esfuerzo aún mayor que durante el curso, al no tener apoyo de los profesores y quizá tampoco de sus mayores, o de un profesor particular. Y, por supuesto, queda descartado aprender nuevos contenidos: basta con centrarse en objetivos mínimos fundamentales para poder seguir el curso siguiente con éxito.

 

Ahora bien, si se opta por unas vacaciones con deberes, los padres deben entender que los niños tienen que descansar un tiempo —mínimo, un mes o mes y medio— sin hacer nada relacionado con el estudio. “La mente necesita desconectar y tener horarios más flexibles que durante la rutina de los demás meses del año”, explica la pedagoga. “El resto del tiempo, sí que les viene muy bien recuperar ciertos hábitos de trabajo que, según la edad, podrían ocupar de media hora a una hora y media diaria”, concluye Domínguez Frejo.

 

Aprender jugando

 

Aprender es una aventura que va más allá de abrir un libro, tomar apuntes en un aula o presentarse a un examen de evaluación. Por eso, la propia Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) anima a padres y a profesores a “ir más allá de la enseñanza y el aprendizaje formal y considerar también la educación informal”. Se debe motivar lo más posible a los estudiantes para que jueguen y participen en actividades de aprendizaje entretenidas que les permitan levantar el ánimo en tiempos de crisis y aumentar su motivación por aprender. Y más si estamos de vacaciones.

 

 

Toda actividad que a los niños les parezca útil y tenga que ver con su mundo será un recurso muy apropiado. ¿Cuáles? Por ejemplo, materiales online que les permitan interactuar, redactar un cuaderno de bitácora del verano, escribir sus propias historias, así como otras experiencias que en invierno, por falta de tiempo, no se pueden llevar a cabo. Cristian Olivé añade otras vivencias, como establecer el diálogo intergeneracional, leer y escribir sus propias reflexiones o debatir temas de actualidad con los adultos.

 

Después del largo encierro de esta primavera en casa, las actividades deberían tener lugar al aire libre: en el monte, en la calle, en la playa… o en un parque. Y siempre en compañía de más niños porque, como apunta Yolanda Domínguez, “relacionándose con otros es como más y mejor aprenden, aunque sea guardando distancias y con mascarillas”. 

 

Los retos del nuevo curso escolar

 

Igual que el teletrabajo de los mayores se ha revelado como herramienta eficaz en esta etapa, parece claro que en el próximo curso la educación online convivirá en mayor o menor medida con la presencial, según los expertos. “Durante las semanas de confinamiento, alumnos y profesores han tenido que desenvolverse como nunca dentro de un entorno digital, así que deberíamos aprovechar todo lo que han aprendido y potenciarlo a partir de ahora”, apunta Cristian Olivé.

 

Pero la próxima vuelta al cole no estará solo marcada por los contenidos que los estudiantes deban aprender, por la manera de impartirlos o por las normas sanitarias que determinan la nueva normalidad en los centros educativos. También será preciso que profesores y padres refuercen la parte emocional de los alumnos, tal como afirma Cristian Olivé: “No deberíamos lanzar la teoría como una ametralladora para intentar recuperar lo perdido, sino ver durante el próximo curso lo que hemos ganado y fortalecerlo. Será necesario mucho trabajo en equipo entre alumnos y mucha atención individualizada. La escuela es un espacio de encuentro y debate, de autoconocimiento y reflexión. Si creemos que la educación supone solo transmitir conocimientos, tenemos los días contados”.

 

El confinamiento ha sido duro: niños y adolescentes han sufrido una carga emocional fuerte y cada uno la ha sobrellevado como ha podido, dependiendo en especial de su situación familiar. “No podemos aparentar que no ha pasado nada, hay que trabajar esos sentimientos durante el curso”, recomienda Yolanda Domínguez. ¿Cómo? Potenciando las tutorías, no solo en grupo, sino también a título personal. Porque los menores tienen que hablar de la covid-19, de cómo ellos han vivido el confinamiento, expresar como cada uno quiera —y pueda— sus vivencias. Y para alcanzar ese objetivo es preciso que existan espacios en la propia escuela en los que puedan contar sus preocupaciones emocionales y sociales, no solo las educativas.

 

 

*Publicado originalmente en 

 

 

Por LaFamilia.info 

 

20122603fycFoto: FreeImages 

 

La ciencia ha comprobado que el cerebro masculino difiere claramente del femenino, lo que conlleva a que las condiciones del aprendizaje también sean particulares en cada sexo. No obstante, algunos educadores y colegios exigen por igual a niños y niñas sin percatarse de sus diferencias innatas.

 

Diferencias innatas

 

Los varones necesitan estar en movimiento, son más independientes, curiosos, dinámicos, son exploradores por naturaleza, les gusta armar y construir. Lo que quiere decir que su comportamiento tiende a la actividad, de ahí la dificultad que pueden experimentar algunos chicos para lograr un estado de atención y concentración durante los espacios escolares.

 

Las niñas en cambio, son pasivas, se concentran con facilidad, aprenden a hablar más rápido y aumentan su vocabulario a menor edad. En el colegio, pueden llegar a escribir antes e incluso con mayor perfección que los niños de su misma edad.

 

Pero todo tiene su explicación. El psiquiatra Jay Giedd, uno de los mayores expertos sobre el crecimiento del cerebro en los niños (U.S. National Institute of Health; Washington), ha demostrado que la parte del cerebro destinada a tales habilidades, como es el hemisferio izquierdo, adquiere en las mujeres la madurez mucho antes que en el varón.

 

Los científicos también han revelado que el cerebro femenino goza de un mayor número de conexiones entre el hemisferio cerebral izquierdo y la parte del cerebro responsable de los sentimientos y la emotividad. Por eso es que las niñas son más descriptivas al hablar o escribir, se percatan de los detalles y usan más calificativos.

 

Asimismo el psicólogo Leonard Sax, otro gran estudioso de la enseñanza diferenciada, hace la siguiente explicación en relación al funcionamiento del cerebro en cada sexo:

 

“Niños y niñas ven el mundo de manera diferente. En el cerebro de los niños mandan las células que responden a la pregunta ¿dónde está? Por eso, dibujan elementos en movimiento, con pocos colores. Sus dibujos son más abstractos que los de las niñas y reciben calificaciones más bajas, porque ellas representan detalles, personas, colores, ya que en su cerebro predominan las células que responden a la pregunta ¿qué es? Las niñas, con 4 años, identifican mejor las emociones. Si los profesores desconocen esta diferencia, valorarán a las niñas, y los chicos terminarán pensando que dibujar no va con ellos, que es cosa de chicas. Hay que valorar el trabajo de cada uno desde su sistema visual.” *Fragmento de la entrevista a Leonard Sax publicada por Aceprensa.

 

El fracaso escolar en los varones

 

Debido a las diferencias descritas anteriormente, se ha hallado que los varones presentan mayor fracaso escolar que las chicas. Y es que el desarrollo cognitivo en el hombre es más lento, sobre todo en lo referente a las habilidades lingüísticas. Esto conlleva a que la comprensión lectora sea una de las tareas escolares que más se les dificulta a los masculinos y si esta habilidad no es aprendida desde el principio, truncará el proceso de las demás áreas del aprendizaje.

 

La ortografía también suele ser una piedra en el zapato para los chicos y lo peor es que se les puede calificar como disléxicos o con problemas de aprendizaje, por no tener presente estas diferencias naturales entre niños y niñas.

 

Una educación diferenciada

 

“El suyo es un mundo de acción, exploración y objetos. Pero en la escuela le piden que se siente quieto, callado, que escuche, que no moleste y que ponga atención a las ideas; todo lo cual, de hecho, son cosas que su cerebro y su cuerpo le piden no hacer.” Estas son palabras de María Calvo, quien pertenece a la Asociación europea de centros de educación diferenciada (EASSE) y además es autora de numerosas publicaciones sobre este tema. A través de sus estudios, María Calvo ha podido comprobar que no es para nada adecuado esperar la misma respuesta de niños y niñas en los ámbitos escolares, cuando se sabe de antemano que las conexiones cerebrales difieren en los masculinos y en las femeninas.

 

La experta también dice que “ignorar el ritmo más lento del varón y exigirle estar al mismo nivel que las niñas en estas materias es injusto, supone una enorme incomprensión para los muchachos y puede acabar provocando que éstos, al no poder alcanzar el ritmo más precoz de sus compañeras, reduzcan su nivel de aspiraciones, se sientan frustrados, y decidan que estudiar es «cosa de chicas».” *Artículo de María Calvo publicado en ConoZe.

 

Por lo tanto no hay nada de malo reconocer que los niños son naturalmente más lentos para adquirir la habilidad de leer y escribir, al compararlos con las niñas. De ahí la importancia que padres y educadores tengan presente esta realidad y así adecuar el proceso de aprendizaje dependiendo del ritmo que la niña o el niño necesite para su formación, puesto que exigirles a ambos de la misma forma, es un error.

 

Fuentes: ConoZe.com, Aceprensa, easse.org, leonardsax.com

LaFamilia.info
15.04.2010

 

 

consejosestudiante

 

El logro de buenos resultados debe ser prioridad número uno de todo estudiante. He aquí nueve consejos para obtener un buen rendimiento académico.

 

1. No basta con ser inteligente


Hay personas bastante inteligentes que apenas necesitan estudiar, así como otras para quienes estudiar no es lo suyo. Sin embargo lo normal es tener una inteligencia media y por lo tanto los buenos resultados solo se obtienen con una motivación adecuada que facilite el esfuerzo de estudiar. Sin voluntad de estudiar, no hay nada que hacer... y los motivos que se tengan para estudiar son decisivos.

 

2. Encuentre un motivo para estudiar


Aunque hay muchísimas otras cosas que son más divertidas, estudiar es un deber inaplazable. En los años escolares nos estamos jugando el futuro pues en esta corta época decidimos lo que vamos a ser el resto de la vida.

 

Se debe tener un motivo para estudiar. Y ese motivo ha de salir de uno mismo. Los premios y los castigos pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo.

 

3. Adopte su propia técnica de estudio


De algunas personas se dice: "este chico no sabe estudiar". Hay maneras de aprender a hacerlo, muchos libros, páginas web, la ayuda de un profesor, de los padres. Pero en el fondo, todo es sentido común. A estudiar se aprende estudiando y cada quien verá cuáles son los sistemas que le van mejor.

 

4. Siéntase cómodo y concéntrese


Para estudiar eficientemente se necesita un lugar de estudio tranquilo, donde todo esté a mano, con una silla cómoda y luz suficiente. No se engañe, con música no se puede estudiar: puede dibujar o copiar, pero no memorizar ni concentrarse. No se levante a cada momento y persevere sentado al menos 45 minutos. Luego descanse 5 a 10 para poder continuar.

 

5. Horario y planeación


También se debe tener un horario. No tiene por qué ser rígido, ha de ser flexible pero lo normal en secundaria es que se gaste entre media hora y una hora para hacer las tareas y tres cuartos o una hora para estudiar. Si entre lunes y viernes no ha dedicado 10 a 12 horas de estudio, el fin de semana hay que recuperar. Deje, si puede, para el fin de semana las tareas que le lleven más tiempo: Una lámina de dibujo, un trabajo para una asignatura. Es una lástima que pase el tiempo haciendo como que está estudiando cuando su cabeza está muy lejos. No sueñe despierto. Aproveche el tiempo y luego, podrá hacer muchas otras actividades.

 

6. Aprovechar las clases ahorra tiempo


Si aprovecha el tiempo de la clase, tendrá mucho adelantado. Si, por alguna razón, le dejan tiempo libre de estudio, adelante tareas. Siga al profesor en todo momento, tome nota en todo lo que pueda, subraye aquello que repita, pues es lo que considera básico.

 

7. Memorizar pero entendiendo el contenido


En la mayoría de las asignaturas hay que memorizar los contenidos de las lecciones. No intente aprenderse algo que no entiende; por eso es tan importante lo del punto anterior.

 

Cada persona tiene su propio sistema para fijar en la memoria las lecciones: leerlo en voz alta, repasarlo varias veces e intentar repetirlo sin mirar el texto... lo importante es que tenga en cuenta que no se sabes un tema si no es capaz de explicarlo. Y es muy conveniente que estudie cada día lo explicado en clase. Es mejor aprender un texto corto que enfrentarse a un montón de páginas cuando lleguen las épocas de evaluaciones.

 

8. Los exámenes: comience por lo más fácil


“Ya estudiaré cuando llegue el examen”… Este es un enorme error. Si estudia cada día, cuando llegue el momento del examen sólo tiene que repasar conocimientos ya adquiridos, recordar lo que ya se sabe. Si lo deja todo para el final, acabará con la cabeza llena de fórmulas, definiciones, fechas, etc. un caos.

Los exámenes son de distintos tipos: hay que preparar cada uno de modo diferente. Auto examinarse da buen resultado.

 

Duerma bien la noche anterior al examen, así evitará el nerviosismo y el cansancio. Lea detenidamente las preguntas antes de lanzarse a responder. Si es posible, responda primero las preguntas más fáciles y deje para el final las que no se sabe bien. Esto es especialmente importante en problemas de matemáticas, física, traducciones... Muchas veces se gasta todo el tiempo de que se dispone en hacer un problema y se deja el resto en blanco.

 

Antes de entregar el examen revise cuidadosamente las respuestas. No se precipite en entregarlo: use todo el tiempo de que disponga.

 

9. Ayudas para resolver problemas

 

Aunque es difícil dar una regla común, en matemáticas, física y química muchas pruebas incluyen problemas: a partir de unos datos tiene que hallar otros, mediante una fórmula o varias.

 

En primer lugar elija la fórmula adecuada, luego sustituya las variables por los valores que le den (¡Las unidades!) y le quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hágalo con sumo cuidado: es muy probable que pidan los resultados exactos, y no bastará con que la solución esté bien planteada.

 

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Elconfidencialdigital.com - 16.03.2020

 

Foto: Freepik 

 

Debido a que la mayoría de las instituciones educativas permanecen cerradas por el coronavirus, la Universidad Católica Francisco de Vitoria, ubicada en Madrid, ha lanzado un decálogo para que los alumnos aprovechen este tiempo de manera eficaz. 

 

Desde el Gabinete de Orientación Educativa ofrecen 10 consejos para que estos días sin clases presenciales, los estudiantes no solo prosigan con su plan académico, sino que también recomiendan una serie de acciones para animar el espíritu y fomentar las virtudes humanas.  

 

1. Establece una hora fija para levantarte. En primer lugar animan a ponerse una hora hora fija para levantarse, y si es posible, que sea la misma todos los días, "¡Es importante que no pierdas la rutina!", señalan. 

 

2. Arréglate antes de sentarte a estudiar, dúchate y vístete como si fueras a ir a clase.

 

3. Cuida el ambiente de estudio, buscando un lugar tranquilo y con buena iluminación en casa donde puedan estudiar.

 

4. Haz una lista de tareas. Elaborar una lista de tareas con todo aquello que tengan que estudiar y hacer. "Puede ayudarte revisar cada asignatura y ver si tienes los apuntes de todos los temas y qué te falta por estudiar para ponerte al día". 

 

5. Organiza un horario de estudio, respetando el horario de clase y que ayude a establecer rutinas durante este tiempo. "Te puede ayudar calendarizar las tareas en días y horas concretas", indican. 

 

6. Mantén el ritmo de trabajo: "Intenta que tu horario te ayude a mantener el ritmo de trabajo durante estos días. Te puede ayudar planteártelo como una jornada laboral de 6 o 8 horas incluyendo en ese tiempo también la asistencia a tus clases online". 

 

7. Tiempos de descanso. Animan a cuidar los tiempos de descanso con pausas durante el estudio, buscando algunas otras actividades como deporte en casa, leer, oír música...

 

8. Elije un buen método. Leer, subrayar, hacerte esquemas, resúmenes, etc. todo ello con la finalidad de comprender mejor el temario y llegar a dominarlo.

 

9. Sé creativo. Utiliza los programas online disponibles para seguir con los trabajos en equipo: Google Drive, Skype, Microsoft Teams, etc". 

 

10. Consulta con los profes. Por último, si el alumno tiene dudas con el temario o sobre cómo llevar bien el seguimiento de las asignaturas "ponte en contacto con tus profesores".

 

*Publicado en Religión Confidencial

 
Revista Eroski Consumer 
 

 

A menudo se destacan las buenas prácticas y se obvian las que pueden dar al traste con todo lo anterior. Estos son cinco hábitos poco recomendables que deben tenerse presentes para no cometerlos: estudiar acostados, sin un horario fijo, sin hacer descansos, dedicar primero tiempo a lo fácil y dejar para el final lo difícil o tener cerca artículos que puedan despistar, como el teléfono móvil.

 

1. Estudiar acostados

 

La postura es fundamental para mejorar la calidad del estudio. Por ello es recomendable estudiar siempre sentados para mantener la atención en aquello que realizamos. Sin embargo, hay quien prefiere hacerlo en la cama o descansado en el sofá. La experiencia desaconseja esta posición, ya que si bien resulta más cómoda en determinados momentos, facilita el sueño e impide el estudio.

 

Pero además, estudiar recostados puede implicar posturas incorrectas o incómodas que afectan a la espalda y a las cervicales y, por consiguiente, provocan dolor en esta zona del cuerpo. Los gestos que se realizan al estar tumbados son más proclives a causar lesiones que los que hacemos sentados en una silla. Permanecer en esta posición durante un tiempo prolongado influye de manera negativa en la columna.

 

2. Carecer de un horario fijo

 

No es recomendable estudiar a cualquier hora o hacerlo cada día en un horario distinto. Conviene reservar un espacio fijo que coincida con el momento de la jornada en el que se tiene mayor predisposición a estudiar, ya sea por la mañana o por la tarde -por la noche, es preferible dormir para estar descansados-. Así se consigue que el cerebro y el cuerpo se acostumbren, lo que aumenta el rendimiento.

 

Al principio serán los padres quienes ayudarán a los hijos a organizarse y luego será responsabilidad de estos. Un horario personal y el compromiso de cumplirlo mejora los hábitos de estudio y los resultados académicos.

 

3. No hacer descansos

 

La ansiedad ante un examen, la falta de tiempo, el estrés y la sensación de que no hay horas suficientes para estudiar todo el temario, lleva a pasar muchas horas seguidas sin levantar la vista de los apuntes. Sin embargo, esto es perjudicial para los fines que se persiguen. Es importante hacer descansos cada 45 o 60 minutos para estirar los músculos, evitar cargar la espalda y descansar la mente para retomar el aprendizaje con fuerza.

 

Es aconsejable mantener el hábito de estudio todos los días para llevar la materia al día, pero del mismo modo, hay que intentar terminar la jornada con una actividad deportiva o de ocio, dedicar un tiempo a la lectura, la música u otra tarea con la que se disfrute. De hecho, al organizar el estudio, es recomendable incluir el tiempo que se dedicará al descanso. Eso sí, hay que respetar ese momento y no ampliarlo bajo ningún concepto.

 

4. Estudiar primero lo más fácil

 

Con la intención de que la tarea de estudio resulte más liviana, a menudo se comienza a estudiar la asignatura o materia que resulta más sencilla. No obstante, es recomendable hacer justo lo contrario. Puesto que al empezar a estudiar la mente está más fresca y descansada, conviene iniciar por las materias más pesadas o que entrañan más dificultad para los estudiantes. De ese modo, cuando se sienta cansancio, se aprovechará para repasar las cuestiones más sencillas.

 

5. Evitar los despistes: el teléfono móvil alejado de la mesa de estudio

 

Las nuevas tecnologías son ahora un gran soporte para el estudio y la investigación, sin embargo, a la hora de preparar un examen hay que mantenerlos alejados, así evitamos despistes.

  

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LaFamilia.info
07.03.2010

 

 

¿Cuántas veces has dejado tu tarea para el fin de semana?; ¿Te ha pasado que llegas al domingo por la tarde y aún tienes todos los deberes escolares pendientes? Si a estas preguntas has respondido positivamente, seguramente te ha faltado una correcta planificación de tus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la voluntad de estudiar: hay que crear hábito.

 

La autodisciplina es quizá uno de los logros más significativos en la formación académica y sin duda se compensa al obtener un rendimiento óptimo en el colegio o la universidad. Muchos alumnos muy capaces terminan con bajo rendimiento escolar ante su desorganización, mientras que otros menos dotados han obtenido éxito porque tienen disciplina y planifican su estudio.

 

Para organizar un horario de estudios, es preciso adaptarlo a las circunstancias personales pues de nada sirve un plan estricto, si es imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia recomendada es la siguiente:

  • 4 a 6 años: 15-30 minutos al día / 3 o 4 días a la semana
  • 7 a 12 años: 1-2 horas al día / 5 días a la semana
  • 13 a 18 años: 2-3 horas al día / 5 o 6 días a la semana

 

Reglas básicas

 

Sin importar la edad y circunstancias personales, existen reglas básicas para el estudio en casa:

 

  • - El horario de estudio debe ser a la misma hora para que se convierta en hábito.
  • - Planifica bien cómo harás los trabajos; no improvises.
  • - Es preferible comenzar con objetivos pequeños que aspirar muy alto y no poder cumplirlos.
  • - La constancia es una condición fundamental para adquirir un correcto hábito de estudio.
  • - Planifica también los descansos. Son parte importante de una sesión de estudios. Por cada 45 minutos de trabajo, tómate 5/10 minutos de receso.
  • - Ordena las materias en función de su dificultad. No comiences con la más difícil, tampoco con la más fácil. Las asignaturas neutras sirven de calentamiento.
  • - Deja para el final aquello que te resulte más grato. Quedarás con buen sabor de boca.
  • - Confecciona un horario donde dejes muy claro qué tiempo vas a dedicar a cada cosa. Compártelo con tus hermanos y tus padres. Ellos te ayudarán a respetarlo.


Fuente: Profes.net