LaFamilia.info
20.11.2008

Los padres son el principal apoyo de los hijos en lo referente a los temas académicos. Hay muchas formas de ayudarles, sin que ello signifique hacer los deberes que les corresponden únicamente a los chicos. ¿Cómo ayudar a los hijos? Algunas sugerencias:

Creando un ambiente de estudio en casa
Crear un ambiente no es la actuación de unos días concretos, sin continuidad de manera esporádica para tratar de conseguir unos objetivos educativos. Crear un ambiente significa una actuación sistemática, perseverante para conseguir los objetivos marcados.

¿Cómo se crea el ambiente de estudio?

Cuidando los detalles materiales que favorezcan el trabajo: que exista un sitio para estudiar, el cual reuna condiciones mínimas como: aislamiento de ruidos y distracciones; iluminación suficiente; silla y mesa de trabajo funcionales para las tareas que se realizan normalmente.

  • Respetando los padres el tiempo de tareas sin interferir con otros encargos que puedan surgir.
  • Creando hábitos de estudio, es decir, repitiendo siempre el mismo horario de estudio, de trabajo.. en un ambiente de silencio.
  • Aprovechando los padres el tiempo de estudio para realizar diversos trabajos que tengan pendientes para que sus hijos los puedan ver como modelos que van por delante y son dignos de imitar.
  • Teniendo un material base para el estudio: diccionarios, enciclopedias, libros de consulta.
  • Promoviendo para el tiempo libre actividades que tengan que ver con la cultura, con la lectura, con el afán de saber más.

Dando ejemplo en el afán por la cultura

Si los padres tienen curiosidad intelectual, afán de saber y afición por la lectura, serán un ejemplo estimulante para el estudio de sus hijos.

Los padres tienen que preguntarse hasta qué punto fomentan, sobre todo con el ejemplo, la cultura familiar. Los hijos no piden un profesor particular en los padres, sino la coherencia en su preocupación por los temas culturales, su sensibilidad ante lo artístico, el afán de saber qué han mostrado en su trayectoria personal. Son tambiée manifestaciones de esa sensibilidad cultural, la existencia de una biblioteca familiar, las revistas que entran, las conversaciones que se tienen, etc.

Manteniendo una estrecha colaboración con los profesores

Padres y profesores están metidos en una misma tarea: la educación de los niños, por ello, deben ir en la misma dirección y se precisa de una colaboración mutua.

En este punto como en tantos otros, hemos de estar en el término medio, no pasarse por un extremo ni por el otro. Término medio puede ser una entrevista en cada evaluación. En caso que nuestro hijo requiera una tutorización mayor por el colegio y los padres, la periodicidad de la reunión puede ser una vez al mes.

Convendrá fijarse conjuntamente algún objetivo común para la actuación de los padres y del centro. Este debe ser preciso y medible, para que en la próxima entrevista que se tenga, empezar por la revisión del objetivo marcado, cómo ha ido, qué dificultades han surgido, cómo adaptarlo para ahora, etc.

Orientando a los hijos en el manejo de las técnicas de estudio

Ahora nos vamos a referir a la importancia de tener la suficiente competencia en el manejo de las técnicas de estudio. Nuestro método de estudio siempre es perfeccionable; siempre algo se puede hacer mejor con el menor esfuerzo, mejor y en el menor tiempo posible.

El principal instrumento que se necesita para el estudio es la lectura, de manera que nuestro hijo tenga las suficientes habilidades en comprensión, velocidad y entonación en la lectura. Si este aspecto básico no se ha desarrollado en su momento con la suficiente eficiencia, posteriormente será la causa originaria del fracaso escolar que aparecerá.

Otras técnicas de estudio que nuestro hijo debe manejar adecuadamente son:

  • Saber organizar su tiempo.
  • Saber hacer esquemas, resúmenes.
  • Saber subrayar un texto.
  • Pasos a seguir para estudiar un tema.

La primera tarea es detectar en qué falla nuestro hijo, los defectos de estudio más comunes son: memorismo, estudiar sólo para el examen, dependencia excesiva del profesor y del libro de texto (falta de iniciativa), no saber distinguir lo importante de lo secundario, dificultad para expresar oralmente y por escrito, dificultad para relacionar y sintetizar conocimientos, mal uso del tiempo...

Una vez que entendemos en qué falla y en qué hay que actuar, habrá que hacer un plan para tratar de superar esos puntos débiles.

Animando al estudio sin sermonear

Hay que empujar al estudio sin que se note, sin sermonear, ya que el insistir en un mensaje en los adolescentes, puede ser contraproducente. Sermoneamos en la medida que insistimos demasiado en un punto sin que sea el momento oportuno para ello.

Hemos de valorar el esfuerzo y la dedicación de nuestro hijo al estudio más que sus resultados. No ha de centrarse toda la valoración de su hijo en sus notas. Hay que mirarle como persona y en un contexto más amplio que el mero rendimiento académico.

Resaltar sus propios progresos, aunque no estén a la altura de lo que a nosotros como padres nos gustaría. Hay que dar tiempo, lo importante es que vaya subiendo, aunque en un momento parezca que está retrocediendo. Recuerden que los éxitos, aunque sean o nos parezcan pequeños, son una pieza clave para mantener el interés.

Procurando ayudas pedagógicas cuando sea necesario

Cada hijo tiene su propio ritmo de aprendizaje. Hay que dar la respuesta pedagógica adecuada, que puede ir desde nuestra ayuda personal hasta ponerle un profesor particular.

Vamos a analizar algunas de las posibles respuestas:

  1. Encargarse los padres: Teóricamente parece una de las más idóneas porque el conocimiento profundo que los padres tienen de sus hijos les lleva a saber exactamente qué es lo que tienen que superar. La dificultad que tiene esta opción es que los padres han de disponer de suficiente tiempo para poder dedicarlo a la ayuda escolar. Asimismo han de tener los suficientes conocimientos para ayudar en esas materias.
  2. Encargarse algún hermano mayor: Tiene la ventaja de hacer partícipe a un hermano mayor de dicha responsabilidad. Esto crea más unidad familiar entre los miembros al tener un propósito común. Otra ventaja es que entre alumnos se explican de manera más didáctica y con el mismo lenguaje las cosas que tienen dificultades. Puede tener la dificultad de la falta de autoridad que tiene un hermano de manera que no siga las indicaciones que se le hacen.
  3. Tener un profesor particular que puede reforzar aquellas materias en las que tiene más dificultades. Para que un profesor particular sea una ayuda para nuestro hijo, hemos de tener en cuenta los siguientes puntos:

Los contenidos que se vean en las clases particulares han de estar supeditados y ser complementarios a los que se desarrollan en el centro educativo por el profesor de esa materia. Es conveniente que sea una situación provisional. Se requerirá para situaciones extraordinarias: unos suspensos que indican lagunas importantes, dificultades significativas con área determinada, promocionar a un curso superior sin tener afianzado el anterior, cuando el niño no pueda seguir el ritmo normal de la clase....Sin embargo, puede pasar que lo extraordinario se convierta en ordinario.

Siguiendo el quehacer diario sin agobiar

Hemos de seguir el día a día del quehacer diario. El criterio es que cuanto más pequeños más de cerca hemos de hacer el seguimiento de las tareas de nuestros hijos. Pero cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y responsabilidad, les podemos dar más distancia en el seguimiento.

Hay que saber qué exámenes tienen, qué resultados están obteniendo, con qué dificultades se encuentran, cuáles son sus actitudes, disposiciones....

Sin embargo, hay que guardar un equilibrio entre dos posturas extremas: una hacer un seguimiento pormenorizado, que puede resultar agobiante y otra es no preocuparnos por sus cosas, seguirlo a mucha distancia, de manera que indique despreocupación por nuestra parte. El criterio como se ha dicho antes, es ir de más seguimiento a menos según va teniendo más años, pero cada caso es único.

Los padres podemos mandar que estudien, pero esto se puede hacer cuando tienen pocos años porque aceptan nuestras indicaciones sin rechistar. Pero cuando llegan a la adolescencia, si no va saliendo de ellos mismos el hacer las cosas, porque entienden que así lo tienen que hacer, poco lograremos con imposiciones.

LaFamilia.info
06.06.2010

La gran mayoría de los padres coinciden en el deseo de que sus hijos sean responsables, pero el significado que cada uno de ellos le da a esta palabra es muy diferente, puesto que nosotros tenemos que aprender a establecer la diferencia entre responsabilidad y obediencia (la cual radica en quien decide qué es lo que el niño, el joven o el adulto deben realizar) y en dónde se origina la motivación para que ellos lo realicen.

Cuando se trata de obediencia se espera que el niño haga lo que le ordenan; la decisión y la motivación son externas. En cambio la responsabilidad implica la aceptación por parte del niño, del joven o adulto, de la labor o tarea a realizarla, así como la motivación interna para llevarla a cabo.

La responsabilidad conlleva decisión personal y motivación. Cuando los niños tienen que hacer lo que les ordena un pariente, un amigo, o un maestro, -aunque ellos no estén de acuerdo- están simplemente obedeciendo para evitar un castigo o cediendo. “Nos comportamos con responsabilidad cuando decidimos qué hacer y buscamos la forma de motivarnos a nosotros mismos para hacerlo”.

“La expresión más sublime de la libertad es una acción responsable” (Miguel Ángel Cornejo)

Componentes de la responsabilidad

  • Definir con toda claridad la tarea a realizar: Para saber claramente qué es lo que se debe hacer y cómo realizarlo.
  • Cuando el niño acepta realizar la labor o tarea: Se traspasa el umbral de la obediencia a la responsabilidad. Siempre les asignaremos tareas que sean asequibles a su edad y capacidad y que les ayuden a su desarrollo interno y a su maduración como persona.
  • Capacidad para motivarse: No podemos olvidar que los niños muy pequeños dependen totalmente de sus mayores para su soporte y para obtener la información, por esta razón los padres de familia deben promover para que la motivación de sus hijos provenga de su interior, así como el desarrollo de habilidades como la auto disciplina, para lograr objetivos benéficos a largo plazo más qUe d corto plazo. Son muy importantes los alicientes para estimular la responsabilidad, tales como elogios y algunas recompensas cuando los niños son muy pequeños, pero a medida que van creciendo los alicientes deben trasladarse de los padres a los niños, de tal forma que él pueda motivarse a sí mismo.

Niveles de responsabilidad

  1. El niño ayuda a realizar la labor: En este nivel el niño aprende cómo se hacen las cosas. Ej.: Observa como se prepara la mesa para la cena, ayuda o colocar cubiertos, después de ver a mamá hacerlo y sucesivamente con platos y pocillos.
  2. Establecer la necesidad de supervisión: El niño conoce la mayor parte de la información para desarrollar la labor determinada, pero puede olvidar algunos detalles, colocar algún utensilio, por lo tanto debe realizar la misma labor muchas veces para aprenderla realmente.
  3. Realiza la labor sin ayuda: En este tercer nivel de responsabilidad el niño adquiere INDEPENDENCIA; por Ej.: no sólo hace bien su tarea en forma completa y satisfactoria, sino que ya no requiere recordatorios -a este nivel todos aspiramos llegar-. Los niveles de responsabilidad dependen del desarrollo alcanzado por él y también de las expectativas de los padres.

En algunas oportunidades los padres se muestran reacios a transferir responsabilidades a los niños y jóvenes, en algunos casos no permiten que llegue a ser responsable. Ejemplo relatado por una mamá: “Estuve vistiendo a Ricki todos los días hasta que cumplió cuatro años de edad. Un día, él y yo fuimos a visitar a su amigo Miguel, quien tenía una hermanita de dos años de edad, que estaba vistiéndose sola cuando llegamos. Verla vestirse me sorprendió y tuve la curiosidad de saber si Rícki también podría hacerlo. Al día siguiente le di la oportunidad y encontré que no sólo estaba dispuesto sino que ya era capaz de hacerlo. Yo nunca le había dado la oportunidad y me pregunto, ¿cuánto tiempo habría pasado todavía sin que a mi se me hubiera ocurrido dejar que él mismo se vistiera?”.

Estas expectativas son transmitidas en forma verbal y no verbal. En el ejemplo anterior el mensaje no fue verbal, puesto que la mamá nunca le había dado la oportunidad al niño de vestirse solo. En las verbales los padres por ejemplo dicen: “Cuando estés más grandecito podrás tú mismo lavar el baño, o deja de andar corriendo por ahí, puedes romper una lámpara”.

Las habilidades motivacionales

Enseñar a las personas a motivarse por si mismos requiere el reemplazar la motivación externa por la motivación interna, desarrollar habilidades como: aprender a fijar metas a largo plazo, aprender a confiar y a trabajar por esas metas que se han establecido, aprender a dividir estas metas en etapas cortas que les permitan paso a paso ir logrando los objetivos y aprender a pedir ayuda.

Paro comenzar a pasarle al niño la responsabilidad, se puede trabajar recompensas de orden interno y externo. Por ejemplo: “cuando la niña termine sus labores, la mamá puede decirle -estoy orgullosa de ti- (recompensa externa); -apuesto a que tú te sientes también muy orgullosa de ti misma- (recompensa interna)”.

Cuando los niños presentan alguna dificultad para aprender ciertas labores, se pueden crear expectativas positivas, dictándoles ‘imagina como te sentirlas de bien si pudieras realizar tus labores escolares”. En algunas otras oportunidades se puede realizar un listado, respecto a las actividades en las cuales los padres pueden prestar apoyo a los niños, pero sin hacer sugerencias específicas. Ej.: “Me parece que quieres mejorar tus calificaciones en matemáticas, ¿puedo ayudarte en algo?”; para generar un mensaje claro de -tú eres responsable y yo estoy disponible para ayudarte-.

Cuando los niños comienzan a sentir que ya son responsables, por lo regular necesitan menos ayuda, puesto que ya han desarrollado algunas habilidades que les permiten avanzar’ por si mismos, pero es fundamental que la actividad que el niño realice tenga una fuerte motivación para él.

Para enseñar al niño a fijar y a proyectar metas de largo alcance y ponerlas en práctica, es necesario tener en cuenta su edad y la experiencia alcanzada por el niño. Un niño de seis años, podría tener una meta de aprender a montar en bicicleta, pero uno de doce años, podría tener una meta de ahorrar para comprar una nueva bicicleta el año siguiente, El elemento fundamental para lograr el éxito, es tener una meta clara respecto a lo que se desea obtener.

Creer en la meta: En algunas oportunidades los niños desean realizar algunas cosas, pero sienten que es muy difícil lograrlo, en este momento los padres pueden ayudarle a identificar los motivos por los cuales él piensa que ese objetivo es imposible de alcanzar y ayudarle a elaborar un plan de acción que le permita lograr el éxito en su meta. Por ejemplo: Si el niño está convencido respecto a que no puede aprender historia, porque él no es inteligente, entonces sus padres le ayudan a reforzar su autoestima, en todos los aspectos, se destacan las áreas en las cuales el niño es muy eficiente y se le ofrecen herramientas que le permitan en el citado coso de la historia desarrollar una capacidad mayor de memorización, etc.

Dividir la meta en etapas cortas: Una forma de lograr que el niño pueda llevar a cabo una gran tarea, es dividirla por fracciones, o por niveles, los cuales a medida que se van logrando deben ser elogiadas de tal forma que se conviertan en pequeños logros, que van aunando al logro final. Ej.: ‘Juan Carlos quería obtener un -excelente- en matemáticas, como nota definitiva, pero él pensaba que era imposible lograr ese objetivo. Su mamá le ayudó a desarrollar un plan, como a él le colocaban cinco tareas a la semana en matemáticas, comenzó por obtener un excelente semanal, gradualmente fue aumentando a dos semanales, luego o tres y así sucesivamente, hasta llegar a cinco excelentes, a medida que iba logrando los objetivos a corto plazo fue aumentando su confianza en si mismo y llevó a feliz término su meta propuesta”.

Conseguir ayudo: Para los niños es de vital importancia contar con el apoyo de sus padres, para lograr sus objetivos, quienes los pueden orientar respecto a su avance y recordarles cuáles son sus metas.

Para los niños el lenguaje que escuchan también es fundamental, porque aprenden a ser responsables; un lenguaje optimista motivo, pero si por el contrario recibe y observa actitudes de desaliento fácilmente fracasará; de igual manera existen mecanismos para estimular su conducta, como los sistemas de refuerzo (elogios, sonrisas, un detalle, etc.), los cuales alientan y dan apoyo.

El desarrollo de la independencia y la autonomía en el menor, son también de vital importancia; estas actitudes le permitirán decidir, solucionar problemas y enfrentar situaciones no conocidas,

Desarrollo de habilidades

I. Habilidad para tomar decisiones

Para que una persona llegue a actuar con RESPONSABILIDAD, es necesario que desarrolle la habilidad de tomar decisiones. Este proceso comienza en el niño a la edad de aprender a caminar, con la toma de decisiones simples; sigue en la fase de aprender a hablar acerca de las consecuencias de los actos y continúa progresivamente hacia la solución de problemas.

II. Ofrezca alternativas

Para el desarrollo de esta habilidad se parte de tomar opciones simples, “esto o lo otro”. Con los niños de edad pre-escolar, pueden utilizarse opciones como: “Quieres irle caminando hasta la cama o deseas que te lleve cargado y si el niño trata de escaparse puede decirse -ya veo que prefieres que te lleve cargado-”; a medida que el niño se familiariza con las opciones simples podrá comenzar a darse mayores alternativas a elegir.

III. Pida alternativas:

Cuando el niño maneja y entiende claramente las alternativas, es oportuno preguntarle si él tiene otra opción para solucionar una situación determinada.

IV. Hablar acerca de las posibles consecuencias:

Los niños deben saber respecto a que todo comportamiento tiene consecuencias y que diferentes comportamientos, tienen diferentes consecuencias.

Ej.: ¿Qué sucedería si le tiraras algo al niño que te está molestando? ¿Qué sucedería si te inclinaras hacia afuera de una Lancha a recoger la loción bronceadora que dejaste caer al agua? ¿Qué crees que podría ocurrir si continuaras lanzando la pelota en la sala?

Es conveniente hablar de las consecuencias con anticipación a los hechos o en el momento en que este ocurre o después, pero lo importante radica en ayudarles a los niños a pensar en la situación, no en tomar las decisiones por ellos.

Enseñe a su hijo a resolver problemas

¡Se trata de obtener soluciones eficaces!

  1. Definir el problema: Consiste en examinar la situación y plantear el problema de tal forma que todos puedan intervenir en él...!esto es muy importante!.
  2. Recopile datos: ¿A quién perjudica la determinada situación? ¿Quiénes intervienen? ¿Quién puede ayudar a solucionarlo? ¿Es urgente encontrar la solución? ¿Qué opciones hay?,
  3. Considere muchas opciones: Es prudente escuchar una lluvia de ideas y estrategias (así sean absurdas), las cuales se llevan a cabo para solucionar el problema.
  4. Evaluación de las ideas y elección de una solución: Después de haber tomado en cuenta las posibles consecuencias, ¿a quiénes afecta? ¿es algo que se pueda controlar?.
  5. Planifique, ponga en práctica y evalúe: Cuando la solución es parte del aporte de todos, es más fácil recibir apoyo; haga revisiones constantes y si se le presentan inconvenientes revise y ensaye de nuevo.

Esta táctica funciona tanto para los niños como para los jóvenes y adultos.

“Educar personas responsables es un volar tan relevante y magnífico que merece el máximo esfuerzo”.
José Antonio Alcántara

Una publicación del programa “Inspiración”

LaFamilia.info
06.06.2010

Todos los padres quieren la felicidad para sus hijos. La forma de asegurar que la consigan es proporcionándole al niño un mundo que estimule las conductas que generan felicidad. Lo que los niños piensan de ellos mismos se debe en primer lugar y sobre todo, a la forma como son tratados por sus padres, en especial a lo que se refiere al estímulo de conductas apropiadas.

Lo más importante para todos los niños es tener un repertorio adecuado de comportamientos que les ayude a construir bases interiores sólidas para la felicidad; conductas que perduren hasta mucho después de la niñez, durante toda la vida. Forjar sentimientos de amor propio y de autoestima, que los padres pueden cultivar y que son la boleta de entrada al mundo de la satisfacción, del éxito y la felicidad.

Existen dos elementos fundamentales para la madurez y esenciales de la vida humana: Relaciones interpersonales: EL AMOR y Metas: EL TRABAJO. El amor en el sentido más amplio del término se refiere a las habilidades sociales: cómo nos llevamos con los demás, cómo nos relacionamos con los que nos rodean. El otro elemento es el trabajo. El primer trabajo de un niño es conocer el mundo. Con el estímulo adecuado y la alegría de estar siempre descubriendo, conducirá a una sed permanente de aprender. También llevará a tener un objetivo y aún más importante a la autoestima. Encontrará que su sentido en este planeta es contribuir a una meta útil.

El amor y el trabajo no existen en el vacío, funcionan a través de la conducta que es algo que los niños aprenden de sus padres. A su vez, los padres tienen que aprender técnicas sencillas y naturales para cultivar en sus hijos el repertorio de comportamientos que los llevará a alcanzar el éxito en el amor y en el trabajo. Lo que haremos con esta Nota Técnica es aprender a estimular los comportamientos que lograrán el éxito en estas dos áreas básicas de la vida.

Hay dos razones por las cuales los padres deberían atender a su(s) hijo(s): por nada, simplemente porque lo(s) aman y para estimular el comportamiento que hará que el niño se sienta orgulloso. Debemos alentar acciones que produzcan sonrisas de orgullo y de éxito. Debemos estimular comportamientos que en el futuro producirán felicidad.

Lo valioso de un elogio

Si el comportamiento no es percibido o se olvida, el niño no tiene manera de saber que esta es la conducta que los padres consideran valiosa y apropiada. Si el comportamiento no ha sido estimulado dentro del hogar, el niño lo podrá repetir por azar, pero es poco probable que lo repita porque usted lo quiere. Como con mucha frecuencia tener buenas noticias significa que no haya novedades, las malas noticias (o el mal comportamiento) nos dan algo de que hablar y eso es lo que hacemos. El “mal comportamiento” rara vez pasa sin comentarios.

Al comprender la realidad de la conducta de su hijo, al establecer diferencias adecuadas en su respuesta y al utilizar sus grandes poderes de elogio y aprobación, usted puede ser un mejor padre y puede tener un hijo feliz. Pues sin duda alguna los padres son los mejores maestros de sus hijos y los mejores terapeutas. Depende entonces de los padres ser selectivos a la hora de decidir qué comportamiento recibe, debido a que antes de la adolescencia los padres son las personas más influyentes en la vida del niño.

Todos estos métodos para manejar los problemas de conducta implican dedicar al niño tiempo y atención exclusivos. Y a los niños les encanta la atención, sobre todo cuando viene de las personas más importantes de su vida, sus padres. Ellos no se preocupan necesariamente por la naturaleza del comportamiento que atrae esa atención.

Lo que se trata de enseñar a los padres con esto, es que es casi tan fácil estimular la conducta positiva como la negativa y que pueden lograr el comportamiento que piden cuando saben cómo hacerlo. La atención y el estímulo también pueden ser la respuesta al “buen comportamiento” (valorado) —madurez, ser un buen amigo, ser responsable, generoso, honesto y considerado—, si usted aprende a verlo cuando sucede y si sabe cómo utilizar el poder de elogio que tiene como padre; si usted hace que los comportamientos valorados sean buenos para el niño, él los va a repetir. Cuando lo elogia, estimula sus sentimientos de amor propio y el niño empieza a sentir que es una persona valiosa. Un niño que tiene sentimientos de autoestima, que se quiere a si mismo, es un niño feliz.

La base de todo está en estimular el tipo de conductas que los padres valoran, ya sea opuesto o idéntico a la forma en que cualquiera de los padres se comporta. Lo vital es que las personas importantes en la vida del niño busquen los comportamientos valiosos y los estimulen. El ejemplo que usted da no es tan útil o perjudicial, como lo que usted estimula con su tiempo, atención y elogio y la forma en que lo hace. Con toda seguridad será mejor que hablar sobre lo que estuvo mal. Usted está en capacidad de enseñarle a su hijo conductas y sentimientos que reflejen sus valores y los valores que quiere que tenga toda la vida.

El mejor momento para enseñar

El momento propicio para enseñar, que es la clave para enseñar valores y conductas, se da justo después de elogiar a un niño por algo que ha hecho y que a usted le agrada, que representa un comportamiento valioso que a usted le gustaría que se repitiera y más que repetirse, que se volviera parte de su personalidad.

El elogio sólo funciona cuando envía un mensaje específico y positivo: vi lo que hiciste; me interesaron las cosas lo suficiente como para tomar nota exacta de ello; lo que hiciste me agradó; lo que hiciste es un comportamiento valioso.

Los niños necesitan que alguien se sienta orgulloso de ellos antes que puedan desarrollar sentimientos de autoestima. No es ninguna virtud portarse bien los primeros años, si ese comportamiento es poco más que un accidente afortunado y realmente no se sabe todavía qué es la virtud. La “gratificación” de la virtud se da cuando las palabras de refuerzo, de elogio externo, se internalizan gradualmente en un patrón de carácter de causa y efecto, “Soy una persona valiosa”.

El elogio es uno de los más poderosos motores de enseñanza que los padres tienen a su disposición. Es un poder que todos pueden utilizar para crear afecto y cariño entre las personas. Funciona entre amigos, esposos, compañeros de trabajo e incluso, entre extraños.

Al final, el comportamiento que debe ser más estimulado en nuestros hijos es el cariño y la preocupación por los demás. Los vínculos de afecto que resultan de allí son la única fuente segura de lo que más deseamos para ellos, la felicidad.

El propósito del elogio y sus efectos tienen tres aspectos:

El elogio hace más probable que la conducta elogiada suceda más a menudo en el futuro.

El elogio aumenta el amor propio del niño

El Elogio aumenta los vínculos de afecto entre padre e hijo

Unas pocas palabras adecuadas de aliento, dichas en el momento correcto, pueden tener un fuerte impacto inmediato, pero su mayor efecto es lo que pasa después, mucho más allá de la niñez.

  • Así se siembran las semillas del comportamiento positivo:
  • “Fue muy maduro de tu parte cambiarte la ropa sola. Me gustó mucho”
  • “Le diste las gracias muy amablemente a la abuelita cuando te dio el regalo. Me sentí orgullosa de tì por ser tan amable”.
  • “Me gusta cuando me ayudas a poner la mesa como una persona grande”.
  • “Tomaste muy bien el mensaje de la señora Rojas, eso fue muy responsable de tu parte”.

A los padres que fomentan sistemáticamente conductas positivas en un niño, con frecuencia se les dificulta creer los cambios impresionantes que ocurren en un tiempo tan corto. Actúan como si la mejoría se diera por alguna otra razón. Los beneficios del estímulo adecuado durarán toda la vida y la necesidad de seguir estimulando disminuirá gradualmente con el tiempo.

Los cimientos para los largos años que hay entre la adolescencia y la vejez, se establecen durante los primeros doce años de vida cuando el conjunto de comportamientos de lo que podríamos llamar la personalidad del individuo se aprende bajo la orientación de los padres.

“Educar niños felices significa crear las condiciones para que sean adultos felices, que encuentren las satisfacciones de la vida al alcance de su mano en vez de estar eludiéndolas siempre”.

Comunicando valores

La secuencia para comunicarle valores a un niño es tan fácil como y es tan sencilla que rápidamente se vuelve una forma natural de relacionarse con los hijos. Comience con una nueva disposición y aprenda a mirar a sus hijos con nuevos ojos. Busque momentos de comportamiento tranquilo pero positivo y que usted desea estimular. Luego en treinta minutos y varias horas después, según su conveniencia, haga lo siguiente:

A

B

C

D

Lleve a su hijo aparte, en privado y revea la conducta previa describiéndola con palabras. Haga que el comportamiento sea tan vivido que a medida que se lo cuente a su hijo éste pueda visualizarlo en la mente.

Luego continúe de inmediato con un elogio al cien por ciento. No diga: “Es bueno ver que para variar no le estás pegando a tu hermano”. Dígale a su hijo que ha hecho algo que a usted le agrada, que se ha comportado de una manera que no sólo usted, sino sus amigos y las personas ajenas al hogar, consideran adecuada. Y elógielo de manera específica. El saber cómo elogiar es tan importante como saber cuándo hacerlo. En esta secuencia, el elogio le da a usted la atención plena de su hijo.

Luego dígale de inmediato la razón por la que su comportamiento es valioso. “Te estabas portando como un buen amigo”, o “me agrada mucho verte leyéndole a tu hermana y siendo tan cariñoso. Esto me indica que realmente estás creciendo”, o “eso fue la actitud de un niño grande, maduro y más adulto”.

De inmediato y de manera casual pase entre cinco y quince minutos haciendo algo que su hijo disfrute. El pasar tiempo agradable juntos es una inversión adicional efectiva en comportamientos que valen la pena, que confirma el elogio y lo asocia en la mente del niño a otro evento positivo. No es soborno

—si haces esto, yo haré aquello por ti sino una forma de atención después de una conducta valiosa. Este tipo de refuerzo positivo es mucho más provechoso que prestarle atención, por ejemplo, a la renuencia a comer, a la rabieta o a cualquier otro de los muchos comportamientos perturbadores que ocupan a los padres y con frecuencia los conducen por un sendero sin salida.

Esta secuencia del puede, aplicarse para comunicar valores y enseñar conductas en casi todas las situaciones en la crianza de un niño. Es una manera positiva de ayudarle a aprender comportamientos.

Qué elogiar, cómo elogiar y cuándo elogiar

Como cualquier otra persona, los niños quieren sentirse bien consigo mismos y así comienzan rápidamente a portarse de una manera que genere elogios y afecto, atención y cariño, tan esenciales para un sentimiento de satisfacción, autoestima y una verdadera inteligencia emocional.

Lo único que usted tiene que hacer para llevarlos por el camino correcto es aprovechar el momento adecuado y volverlo significativo con el elogio. Cada uno de estos estímulos al comportamiento valorado es un paso pequeño pero significativo hacia una vida feliz y productiva.

Los padres tienen una oportunidad única para estimular sentimientos positivos de autoestima en sus hijos. Sus palabras tienen un impacto enorme. Darle a un niño esta sensación de autoestima puede ser la responsabilidad más importante que tienen los padres, si quieren un hijo feliz que llegue a ser un adulto feliz.

El elogio específico unido incluso a pequeños eventos que un niño recuerda y a los comportamientos que queremos estimular construye la autoestima y contribuye a la columna de activos del balance general. Cada vez que un niño se encuentre en una situación similar, aprenderá un poco más sobre los tipos de comportamientos apropiados, lo que le dará recompensas adicionales de elogio y éxito.

Con el tiempo, lo que los padres ven y elogian en estos momentos sencillos y tranquilos se volverá el comportamiento habitual del niño, una cualidad de su personalidad. Estos rasgos que se manifiestan en la forma de comportarse del niño, son los que los demás ven y también consideran y ven digno de elogio.

Si uno reconoce un comportamiento positivo con un elogio, que es una de las recompensas más poderosas que hay para un niño o un adulto, la conducta elogiada ocurrirá con más frecuencia. Sin embargo, no se debe exagerar el elogio hasta el punto de devaluar el regalo.

El elogio indiscriminado disminuye el valor de la recompensa que se ha ganado y el elogio excesivo desestimula en el niño la internalización de sentimientos de amor propio, produciendo una dependencia excesiva de las palabras externas de aprobación. Usted está preparando al niño para un mundo en el cual el elogio no se da repetidamente por todas las cosas que son dignas de él y un mundo que considera que demasiado elogio no es sincero. Si usted elogia efectivamente para construir una base sólida de autoestima, el elogio constante es innecesario.

Hemos examinado el papel que desempeña el elogio en el momento propicio para enseñar, el cual se da después de las palabras de elogio para comunicar valores o enseñar comportamientos. Pero decirle simplemente a un padre que elogie a un niño es como si el doctor le dijera a un enfermo que se tomara un medicamento sin especificar el nombre, la dosificación o el tiempo durante el cual lo debe tomar. Los medicamentos, como el elogio, son buenos, pero sin unas pocas instrucciones ambas recetas son igualmente inservibles y potencialmente dañinas. La receta para dar elogios que estimulen comportamientos adecuados es simple: ** Sea concreto. ** Elogie al cien por ciento.

“Fuiste muy bueno” no le dice mucho al niño, a pesar de ser claramente un elogio. “Fuiste muy amable cuando ayudaste a tu hermano a leer el cuento, eso es ser considerado y maduro y me gusta mucho”; le dice al niño exactamente lo que ha hecho y por qué le agrada a usted. Veamos otros ejemplos:

No elogio: “Ya era hora de que arreglaras tu cuarto”.
Significado: Nunca arreglas tu cuarto cuando te lo pido y eso siempre me molesta. Esta vez lo hiciste, pero con seguridad no volverá a suceder.
Elogio real: “Arreglaste tu cuarto. Se ve muy bien. Me gusta como organizas tus juguetes en un sitio. Me agrada verte ordenando tus cosas”.
No elogio: “Obtuviste cuatro buenas calificaciones y una regular en tu informe. Eso está bien, pero tenemos que subir esa nota regular”.
Significado: Esas cuatro notas buenas están bien, pero no es suficiente para mí. No estarás a mi altura hasta que tengas sólo las mejores calificaciones. El elogio que depende de la perfección no tiene valor.
Elogio real: “Estoy tan orgulloso que hayas obtenido esas calificaciones tan buenas en tu informe. ¡Caray – cuatro Excelente!”.

Una publicación del programa “Inspiración”

LaFamilia.info
06.06.2010

Todo padre quiere que sus hijos tengan vidas saludables y gratificantes, sin embargo paro muchos la sexualidad es un tema que les resulta difícil abordar con ellos. Temor a equivocarse, miedo de no tener todas las respuestas, vergüenza o posiblemente muchos aprendieron que el sexo era un tabú para hablar de él. La mayoría se sienten así y no deben sorprenderse; la gran dificultad se debe a que existe una marcada tendencia en confundir los términos Sexo y Sexualidad, es necesario vivenciar que la sexualidad es mucho más que simple genitalidad.

¿Qué es la sexualidad?

La sexualidad tiene que ver con el sexo, pues desde que nacemos son visibles aquellas características anatómicas y fisiológicas que son determinadas genéticamente; pero la sexualidad es algo que va más allá del simple hecho de ser hombre o mujer, la sexualidad incluye, las emociones, las fantasías, los miedos…Se nace con un sexo y se aprende adecuada o inadecuadamente “mi ser masculino o femenino”. Es decir, la sexualidad se educa. Parte desde una condición biológica y desde allí se desarrolla la identidad sexual. Es un proceso, se va construyendo, aprendiendo e influenciando por la familia, la sociedad y la cultura en que nos desenvolvemos.

Desde que nacemos, hombres y mujeres empezamos a ser tratados de una manera diferencial por parte de quienes nos rodean. A las niñas se les viste de rosado, se le compran muñecas y ollitas, se les carga suavemente, se las describe como delicadas, lloronas, dulces; a los niños por su parte, se les viste de azul, se les compran carritos y pistolas, se les trata más fuerte y se les describe como inquietos y activos. Estas primeras experiencias aparentemente sin importancia, comienzan a marcar la manera como nos ven mas y nos sentimos por el hecho de ser hombrees o mujeres.

La temática de la sexualidad es parte tan integrante del niño como cualquier otra y merece atención en la medida necesaria. Hoy en día la distorsión que causan las películas, las noticias de los periódicos, los artículos de las revistas, los programas de televisión e Internet, entre otros, confunden o hacen que se modifique el concepto que los niños y jóvenes tienen frente a la sexualidad. Es ahí donde entra usted como padre, madre o adulto que está en contacto con él a ayudarle a solucionar sus dudas

¿Qué es la orientación sexual?

Es un proceso que dura toda la vida y debe consistir en dotar a sus hijos en conocimientos, valores y actitudes necesarias que les permitan vivir su propia sexualidad de una manera responsable, positiva y creadora, dentro del contexto sociocultural en el que se desenvuelven.

Para desarrollar una sexualidad madura que integre sus múltiples dimensiones, buscando la realización armónica de la persona, es necesario educar en valores.  Donde no hay valores no hay verdadera educación.  Los niños necesitan poder relacionar la información con su propia escala de valores que se encuentra en formación. La educación sexual y los valores siempre deben ir juntos.

¿Cómo educar en valores?

Los valores no se enseñan ni se memorizan, sino que se transmiten, se sienten, se demuestran, se limitan, se reflejan.

Educar en valores no se trata pues de dar grandes listados de fórmulas; la educación afectivo-sexual en los valores consiste en ir despertando y alimentando la sensibilidad, el sentido ético.

El niño en edad preescolar obedece a sus padres y profesores y sigue las reglas aunque no entienden el propósito de dichas reglas, sin embargo así comienza a desarrollar un sentido de equidad y de justicia social.

A medida que va creciendo el niño a través de sus relaciones con otras personas, ya construyendo sus propios valores morales, lo cual le permitirá actuar automáticamente tomando elecciones entre varias alternativas en un momento dado; la  autonomía moral aparece con el intercambio de opiniones, no solamente considera su punto de vista, sino también el de las otras personas afectadas por su conducta.

En cambio una moralidad heterónoma, una persona juzga el bien y el mal a partir de las reglas establecidas y por la voluntad de las personas que tienen el poder.

¿Puede causar daño la información en sexualidad?

Varias investigaciones han demostrado que la información por si misma no es dañina, ni provoca mayores inquietudes; lo que ocasiona efectos negativos es la  manera como se comunica dicha información, las actitudes negativas frente al sexo de las personas que la brindan, la información contradictoria que se recibe a través de diferentes canales y los contenidos que se incluyen. Conocer la verdad es menos inquietante que no conocer los hechos y estar en la duda de cuáles son estos. Los niños que no han sido informados, son los que con más frecuencia llevan a cabo experimentación sexual, porque es la forma como pueden obtener información.  Los jóvenes pueden tomar mejores decisiones sobre el sexo cuando tiene toda la información que necesitan y cuando no hay tabú acerca de lo que pueden hablar en la casa.

¿Cuándo es el mejor momento para empezar?

Proporcionar información a los hijos requiere de un flujo de información suave y continuo que debe comenzar con la mayor anticipación posible. Es mejor iniciar cuando los niños empiezan a recibir mensajes sobre la sexualidad y empiezan a recibirlos desde el momento en que  nacen.  Pero no se preocupe si no ha empezado todavía, nunca es demasiado tarde.  No trate de hacerlo de una sola vez, lo más importante es tener una actitud abierta y estar disponible cuando su hijo quiera hablar.

¿Qué quieren saber sus hijos?

Para lograr una madurez afectivo-sexual adecuada a la edad de su hijo, es necesario que le proporcione información precisa y adecuada según la etapa de desarrollo de su ciclo evolutivo.

SUMINISTRE INFORMACIÓN PRECISA SEGÚN  LA ETAPA DE DESARROLLO DE SUS HIJOS

Del nacimiento a los dos años

A los bebés les damos un sentido de quienes son desde que  nacen. Los hacemos sentir seguros o inseguros mediante la forma en que los  tocamos, el tono de nuestra voz, permitiéndoles que se sientan cómodos con sus cuerpos y sus emociones.

A lo largo del baño así como le van nombrando cada parte del cuerpo como el ombligo, no olvide decirles “este es tu pene” o “ esta es tu vagina”. Todo ello de forma natural. Con ello conseguirá que su hijo aprenda las partes de su cuerpo con un vocabulario correcto.  A medida que sus hijos crezcan, usted puede continuar su educación añadiendo gradualmente más información.

Si hace todas estas cosas de un modo agradable y cariñoso les desarrollará sentimientos saludables sobre su sexualidad.

De tres a cinco años

Entre los 2 y 3 años su hijo empezará a descubrir las diferencias entre los hombres y las mujeres.  Las niñas querrán parecerse a la mamá y los niños al papá, lo que significa que  van adquiriendo y reconociendo las características propias de su sexo.

A esta edad empiezan también a interesarse por temas como “de dónde vienen los niños”, “cómo llegó mi hermanito a la barriga de mi mamá”, etc.  Explique la verdad sobre “la cigüeña”.  Las reacciones de los padres ante esta inquietud de los hijos es muy variada.  Algunos se ponen nerviosos e  inventan cualquier respuesta, otros se preparan “intelectualmente” y esperan estas preguntas para dar explicaciones amplias, que finalmente terminan confundiendo al pequeño.  Lo importante es dar respuestas de una manera muy sencilla y espontánea, que sean precisas, verdaderas y se centren en lo que el niño quiere saber.  Evadirlas o dar explicaciones mas allá de suinterés lo confunden y lo angustian.  Trate de responderle siempre con suficiente paciencia y buen ánimo.

De cinco a siete años

A esta edad las explicaciones deben ser cortas y ceñidas a lo que preguntan.En esta edad están empezando a descubrir su propia feminidad o masculinidad.  Y puede ser que sólo quieren estar con personas de su mismo sexo0.  Por eso es muy común que digan que odian a los niños del sexo opuesto. No deben reírse de ellos por esto.

Comience a hablar sobre la sexualidad desde temprana edad y con frecuencia, ya que así se tiene más oportunidad de hablar del amor y cariño y a medida que van creciendo se pude profundizar en el tema del sexo propiamente dicho.

Es posible que los niños en primaria tengan pena de hacer preguntas, pero eso no quiere decir que no tengan preguntas: la mayoría han escuchado acerca de cosas como el SIDA. la violación y el abuso de niños, así siga hablando con ella.

Los Pre-adolescentes (8 a 12 años)

Los niños pueden asustarse y confundirse con los cambios repentinos que experimentan sus cuerpos cuando llegan a la pubertad.  Para poner fin a sus inquietudes hable con ellos no solo sobre su etapa de desarrollo actual, sino sobre las siguientes etapas.

Una niña de 8 años de edad tiene la madurez suficiente para aprender sobre la menstruación, del mismo modo que un niño de esa edad puede conocer los cambios que experimentará su cuerpo en el futuro.

Los niños se preocupan por el tamaño de su pene, las niñas por el tamaño de sus senos, asegúrele que no hay dos personas iguales.

Los niños están fascinados en la forma en que cambian sus cuerpos, es común que miren y toquen sus órganos sexuales, están listos para saber acerca del sexo y la reproducción.  Quieren saber sobre las relaciones sociales y las relaciones sexuales. No se preocupe si no conoce todas las respuestas a las preguntas de sus hijos o si se siente incómodo tocando el tema. Puede hablar con ellos abiertamente.  Recuerde que la educación es tan importante como la comida, la protección y el cuidado amoroso.

Adolescentes de 13 a 18 años

Este período es un poco preocupante para la mayoría de los padres, ya que sus hijos empiezan a salir con frecuencia y ya no se tiene control absoluto de lo que hacen cuando ellos no están presentes. Aquí es donde se verá reflejada la relación que se ha mantenido a lo largo de la niñez entre padres e hijos.

Al llegar la pubertad y entrar en la adolescencia el joven quiere ser independiente, le gusta tener libertad y ejercer dicha libertad, pero al mismo tiempo no sabe y no está acostumbrado a usarla, necesita ayuda, aprecia el consejo paterno y materno. Se produce así una lucha entre sus deseos e independencia y su miedo a perder la dependencia

Como alguien dijo: el adolescente es un cuerpo maduro en una mente inexperta. Esta condición de madurez biológica e inmadurez emocional le produce un estado de tensión y se ve obligado a realizar un lento aprendizaje que le permitirá adquirir nuevas técnicas que faciliten su ingreso al mundo adulto.

Los jóvenes deben aprender y entender lo que es el “sexo seguro” que reduzca el riesgo de enfermedades de transmisión sexual. Deben saber cómo tener relaciones sexuales sin herirse o herir a otras personas y deben saber que ellos son responsables por lo que hacen. En forma prudente converse sobre el tema de los amigos y las amigas y la futura elección de novio o novia. Déles ejemplo y presente a los jóvenes una visión alegre y optimista de lo que es el noviazgo y el matrimonio.

Ayude a los adolescentes a fijar metas y a explorar opciones para el futuro, explíqueles también cómo un embarazo prematuro podría tener efectos negativos, ya que ellos serían los responsables de atender y proveer al bebé; si usted ayuda a sus hijos a entender las consecuencias de sus actos, es más probable que ellos tomen buenas decisiones ahora.

Supervise las actividades de sus hijos sin dejar de entender que los adolescentes necesitan cierta independencia. No use tácticas para asustarlos, para evitar que los jóvenes tengan relaciones sexuales, eso no funciona. No asuma nada. Por ejemplo, si su hijo pregunta: ¿a qué edad puede tener relaciones sexuales?, no quiere decir, “estoy pensando en tener relaciones sexuales”

Tenga en cuenta que la labor de un padre nunca termina. No importa cual sea su edad; de una manera u otra, los hijos siempre necesitarán a sus padres.

Algunas sugerencias para mejorar la comunicación sobre temática con sus hijos:

  • Haga de la sexualidad algo normal.
  • Deje atrás las ideas anticuadas que le impiden comunicarse honestamente con sus hijos: hable con ellos abiertamente sobre el amor, las relaciones y la sexualidad.
  • Examine sus propias convicciones.
  • Es bueno que esté al tanto de lo que  sus hijos ven, leen y escuchan, a veces un simple comentario sirve para iniciar una conversación importante y productivo.
  • Deje que sus experiencias faciales, el tono de voz y el lenguaje del cuerpo apoye lo que dice con las palabras.
  • Reconozca sus propios temores y preocupaciones sobre la sexualidad.
  • Hable sobre el tema porque usted es el educador sexual más importante de su hijo.
  • Aprenda la información básica sobre la salud sexual, la reproducción, el VHI, etc. De esta manera usted podrá discutir los hechos a un nivel que su hijo/a lo pueda comprender, podrá definir cualquier palabra o término confuso y puede sentarse con más confianza ante las preguntas que ellos le formulen.
  • Si el tema no surge, no espere.  Usted puede iniciar la conversación.  Un buen momento para conversar es cuando ninguno de los dos tenga otras cosas que hacer. No se distraiga con el teléfono o con otras cosas que reclaman su atención en ese mismo momento.
  • Primero verifique los conocimientos que tiene su hijo/a sobre la sexualidad.  Por ejemplo, si pregunta ¿qué es la menstruación?, pregunte ¿qué crees tú que es?. Asegúrese de decirle: ¡esa es una buena pregunta! Déle a sus hijos la oportunidad de conversar con usted sobre sus pensamientos, sentimientos y experiencias.
  • Permítale a su hijo/a terminar de hablar antes de responderle.  Mantenga contacto visual y escúchelo, posiblemente con los adolescentes pueden haber desacuerdos, pero siga respetando lo que él dice.
  • Pida una retroalimentación: ¿era lo que estabas preguntando?.  Manténgase abierto a preguntas de seguimiento:  ¿Hay alguna cosa que no contesté y que te preocupa?.
  • Demuestre que usted, valora las ideas de sus hijos haciendo preguntas como: ¿Qué harías tù si…? ¿Qué piensas sobre…? O ¿Qué te parece…?  Estas preguntas mantienen el diálogo abierto.
  • Dé respuestas honestas, cortas y sencillas.
  • Sea claro en cuanto a los valores y déjeles saber que hay otras personas con diferentes valores sobre la sexualidad.  Enséñeles que es importante respetar las diferencias.
  • Sea un buen ejemplo para demostrar a sus hijos como se enriquece la vida a través de los valores.
  • Los valores ayudan al hombre a encontrar más fácilmente la felicidad.  A veces cuesta vivirlas, pero mientras mejor se viven más felices somos y más felices hacemos a quienes nos rodean.
  • Pregúntese si está llevando una vida recta y congruente con los valores que desea transmitir a sus hijos.
  • En las conversaciones ponga usted la mayor objetividad posible, sin apreciaciones subjetivas ni adjetivos calificativos.
  • Déle elementos para que desarrolle la capacidad de amar, que experimente el afecto y la ternura, favorezca el desarrollo de actitudes como la solidaridad, la honestidad, el compromiso con el otro.Favorezca el discernimiento, proponiendo principios morales que orienten a la conciencia recta en cada circunstancia, creando espacios donde sus hijos puedan reflexionar sobre sus actitudes y opciones, para posteriormente revisar si son coherentes con sus ideales.

Inspiración
PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE PADRES
Una publicación del programa “Inspiración”.

LaFamilia.info
06.06.2010

Una gran responsabilidad de los padres, es la de lograr que los hijos durante la niñez y la adolescencia, interioricen hábitos que favorezcan su proceso de socialización y su capacidad de vivir y crecer felices y exitosamente dentro de cualquier grupo.

Los hábitos son actos complejos que al ser repetidos con frecuencia tienden a ser ejecutados precisa y automáticamente, es decir, se convierten en acciones automáticas que se realizan sin intervención de la voluntad y de la conciencia.

Así por ejemplo, los adultos ponemos el despertador, planeamos la agenda, leemos los diarios, etc., sin racionalizar estos actos. De igual manera el niño adquiere hábitos como: cepillarse los dientes, acostarse a determinada hora, recoger los juguetes, ordenar su cuarto, vestirse solo, tener buenos modales en la mesa, etc.

En edad temprana en la etapa de aprendizaje, es conveniente explicar al niño la importancia y la conveniencia de hacer estas o aquellas cosas, teniendo en cuenta algunas consideraciones, que piense en lo que hace, que todos sus actos tengan una significación con el tiempo y luego de sucesivas repeticiones, una vez interiorizado y procesado el aprendizaje de la conducta, lo hará inconscientemente.

Aprendizaje por imitación

Algunos hábitos que aprende el niño los aprende por imitación, de ahí el gran compromiso de los padres, maestros y adultos que rodean al niño. Los buenos modales constituyen un claro ejemplo, así el buen comportamiento en la mesa, dar las gracias, saludar, despedirse, presentar disculpas, entre muchos otros comportamientos, los irá aprendiendo en la medida en que vea que los adultos que lo rodean lo hacen espontáneamente. En cualquier circunstancia el mejor maestro para enseñar buenos modales, es el ejemplo.

Existe un infinito catálogo de hábitos: el hábito de levantarse a determinada hora, el hábito de leer el periódico en la mañana, el hábito de la lectura, el hábito del trabajo, el hábito de organizar la agenda con anterioridad, el hábito de contar hasta diez antes de protestar por algo, etc.

Pero los hábitos que centran nuestra atención, los cuales son preocupación de padres y maestros son LOS HÁBITOS DE ESTUDIO, pues con frecuencia vemos en nuestros hijos y alumnos la carencia de estos que dificulta su proceso de aprendizaje y su éxito académico. Lamentablemente, por falta de orientación, seguimiento y asesoría permanente, nuestros hijos adquieren con facilidad malos hábitos de estudio: por ejemplo: postergar el estudio o preparación de las evaluaciones o trabajos y dejarlos para la noche anterior; no copiar las tareas, no tomar apuntes, no organizar su sitio de estudio, no determinar tiempos específicos, etc.

Teniendo en cuenta que aprender a estudiar con eficacia es importante, por cuanto es cierto que la preparación del trabajo implica crear una atmósfera donde todo silencio, espacio, orden, comodidad, contribuye de alguna manera a la creación intelectual, los padres deben enseñarle a los hijos a “Estudiar Bien” con método, con organización, con técnica,  generando hábitos; razón por la cual es indispensable considerar la influencia del ambiente externo y de los factores que inciden favorable o desfavorablemente en la calidad del estudio yen la formación de buenos hábitos que garanticen el aprendizaje.

Factores determinantes en los hábitos de estudio

Veamos una situación propia de un estudiante que bien podría ser la de nuestro hijo:

“Juan es un alumno de séptimo grado que está preparando su próxima evaluación de sociales. Lleva toda la semana estudiando. El lunes estudió en su habitación por la tarde, el martes estudió en el comedor, de 7 a 8 de la mañana. El miércoles no pudo estudiar, por que se sentía molesto y preocupado. El jueves decidió estudiar cómodamente en un sillón de la sala de 8 a 10 de la noche, mientras sus hermanos jugaban con los juegos electrónicos a su lado. El viernes Juan estudió de nuevo en su habitación en horas de la tarde, aprovechando que a las 6:00 transmitían su programa favorito de televisión. A pesar del tiempo dedicado a preparar la evaluación, Juan no tuvo ese éxito esperado. Una queja permanente de Juan es que le cuesta concentrarse”.

Considerando la situación expuesta anteriormente, reflexionemos sobre los siguientes aspectos:

  • ¿A qué se debe la dificultad de concentración de Juan? ¿El sitio de estudio de Juan es el más adecuado?
  • ¿Qué diferencias o semejanzas presenta el ambiente y el sitio de estudio de Juan con el que le ofrezco a mis hijos?
  • ¿Juan demuestra tener buenos o malos hábitos de estudio? ¿Por qué?
  • ¿Qué debería cambiar Juan, para alcanzar el éxito esperado?

Una vez adquiridos buenos hábitos, la aplicación de la técnica de estudio adecuada facilitará los procesos de aprendizaje, de comprensión, de análisis, de construcción de significados y la aplicación del conocimiento.

Organización del lugar de estudio

El sitio determinado para estudiar debe ser un lugar tranquilo, que proporcione un ambiente adecuado, que facilite la concentración. Evitando las principales variables que afectan la eficiencia del estudio como son: los distractores visuales, los distractores auditivos y la desorganización.

Se recomienda utilizar siempre el mismo lugar, esto permite tener organizados los textos y materiales de estudio, clasificarlos elementos que necesita según la prioridad y utilidad para aprender. La silla y el escritorio deben ser cómodos. La iluminación y la ventilación deben ser adecuadas. El sitio debe ser confortable, pero no al punto que incite más al descanso que al estudio. El lugar debe estar siempre ordenado, los libros solamente de estudio y de consulta, carpetas y cuadernos organizados, cesta para la basura.

  • Una vez determinado y adaptado el lugar de estudio es necesario preparar todas las cosas que se requieren en cada una de las tareas a desarrollar, este alistamiento previo evita la pérdida de tiempo.
  • Cuando no existe una planificación sistemática de los materiales necesarios para el momento de estudiar, se pierde tiempo valioso y se pierde concentración buscando textos e implementos de estudio.

La maleta también debe estar ordenada sólo con los implementos de estudio.

Como ya se había mencionado, el ejemplo es un buen maestro, si los niños a su alrededor ven orden en su hogar, con sus juguetes, con su ropa, con su cuarto, se hace más fácil que adquieran hábitos de orden en el estudio.

El éxito del estudio dependerá en gran medida del cuidado que se tenga en los detalles que lo rodean, los cuales aunque no proporcionan mayor calidad, sí evitan gastos de energía y pérdida de tiempo.

Ambiente de estudio

Los padres quieren que sus hijos estudien, que sean los mejores, pero... ¿realmente el ambiente familiar favorece la disposición para el estudio? Existe en algunos casos un problema de coherencia entre lo que se desea y exige al hijo estudiante y el ambiente que se le ofrece.

Un ambiente de estudio se forma cuando en el hogar:

  • El lugar está decorado y rodeado de elementos que sugieran estudio, cultura, información.
  • Todos leen buenos libros, buenos periódicos, buenas, buenas revistas
  • Se habla de temas interesantes y de actualidad.
  • Se genera un ambiente favorable, cuando hay libre expresión y cada uno de los miembros de la familia puede hablar de sus actividades culturales, académicas, artísticas.
  • Se planean y se comparten actividades culturales como: conferencias, conciertos, exposiciones de arte, cines, etc.

Organización del tiempo

El tiempo es uno de los grandes valores de la vida, es el recurso para construir la vida, para realizar los ideales, para alcanzar nuestras metas y para demostrar que somos significativos.

Las investigaciones han demostrado que administrar eficientemente el tiempo es un factor importante para el éxito académico. El tiempo resulta muy fácil de malgastar y muy difícil de controlar. Por eso, es necesario enseñarles a los hijos la importancia de la administración responsable del tiempo. Una hora bien administrada es altamente productiva.

El tiempo como valor, no se debe malgastar en asuntos sin importancia, no se debe derrochar; cuando en una actividad que requiere una hora la realizamos en cinco; no se debe ignorar cuando no nos damos cuenta que el tiempo existe y pasa; cuando  decimos “a qué hora se me fue la mañana”; no se debe matar cuando buscamos acciones y ocupaciones para “pasar el tiempo”; no se puede ir en contra del tiempo, cuando pretendemos hacer en media hora lo que requería de cinco horas, cuando se pretende en cinco minutos preparar un examen, cuando se deja todo para última hora.

Generalmente los estudiantes no saben organizar ni administrar el tiempo que disponen después del horario del colegio y por eso ocurren situaciones negativas como: olvidan sus compromisos académicos; se les acumula mucho trabajo para el mismo día; hacen las tareas a prisa generándoles afanes, angustias, tensiones y cansancio.

Por todo lo anterior, es indispensable dentro de los hábitos de estudio establecer los siguientes parámetros en el manejo del tiempo:

  • Planificar el tiempo de estudio. Establecer horarios. Así como se establecen horarios para levantarse, para acostarse, para las comidas, también se deben establecer horarios para estudiar.
  • Un horario de estudio bien planeado permite atender todos los intereses y necesidades en una secuencia, proporción y equilibrio adecuados.
  • Establecer prioridades. Empezar por las asignaturas de mayor grado de dificultad, evitar dedicar mucho tiempo a las asignaturas más fáciles o de mayor agrado.
  • Jerarquizar las tareas o actividades. Aunque todas las tareas y/o actividades escolares son importantes, no todas son urgentes. La experiencia propia le indicará a qué materias debe dedicarle menos tiempo y a cuáles del dedicarle más, de acuerdo con los requerimientos específicos y según el grado de dificultad que presentan.
  • Dedicar diariamente el mismo tiempo y la misma hora al estudio.
  • Planear y determinar los tiempos para el descanso.
  • Estudiar todos los días un poco y no mucho tiempo de estudio en pocos días.
  • Estudiar habitualmente una o dos horas, según las necesidades.
  • Programar períodos de estudio de 30 ó 45 minutos seguidos.
  • Si se adquiere una rutina para estudiar a determinada hora todos los días y se evita hacer cualquier otra cosa durante ese mismo tiempo, estará en las mejores condiciones de no interrumpir el estudio por una deficiente administración del tiempo.

Como ejercicio de autoevaluación aplique con su (s) hijo (s) el siguiente cuestionario:

  1. ¿Calcula el tiempo para cada actividad?
  2. ¿Ha obtenido malos resultados porque olvida con frecuencia sus tareas y/o trabajos?
  3. ¿Se le acumulan tareas y lecciones para el fin de semana?
  4. ¿Se le pierden con frecuencia textos, cuadernos y útiles de estudio?
  5. ¿Mantiene debidamente organizado su sitio de estudio?
  6. ¿Varía el lugar para estudiar permanentemente?
  7. ¿Cuando se dedica a estudiar, tiene frecuentes y variadas interrupciones?
  8. ¿Al finalizar el día cumplió la totalidad de las tareas programadas?
  9. ¿Cumple con el horario fijo establecido para estudiar diariamente?
  10. ¿Con frecuencia se encuentra acosado por tareas, evaluaciones y trabajos, que debe realizar a las carreras?

El crear hábitos de estudio es esencial para el éxito académico y por ello requiere de mucha práctica, autodisciplina; proporciona resultados placenteros al obtener mejores calificaciones y al adquirir óptimos hábitos de trabajo para el futuro. Los hábitos de estudio que desarrollen sus hijos ahora, influirán sin duda en el éxito futuro de la vida universitaria o profesional.

Realizado por: "Programa para la formación de padres" INSPIRACIÓN

LaFamilia.info
06.06.2010

“Hemos desarrollado sistemas de comunicación que permiten que desde la tierra, el hombre hable con el hombre en la luna.
Sin embargo, a menudo una madre no puede hablar con su hija, un padre con su hijo, la clase obrera con la gerencia o la democracia con el consumismo”.

El amor es el motor que mueve el mundo

Todos necesitamos y anhelamos amor ¿a quién no le gusta ser querido y sentirse amado? Desafortunadamente esto es algo que hoy en día es escaso, sin embargo, es gratuito, no cuesta nada en dinero, pero si cuesta al expresarlo.

¿Cuántas veces al día, a la semana o al mes, usted le expresa el amor a sus hijos, no importa la edad que tengan, 1, 5, 10, 20 ó más años?. ¿Cuántas veces usted espera de su hijo(a) un abrazo, un beso, una caricia, una palabra de afecto y lo justifica diciendo: mi hijo(a) está muy ocupado(a) y no tiene tiempo, sus labores lo envuelven por completo?

No será más bien una justificación de lo que usted no ha hecho con ellos, del ejemplo no realizado, guardando en el fondo de su corazón el gran deseo de que eso se realizara, pensando para si, yo sé que me quiere y que bueno sería que un día me mirara a los ojos y me dijera: te quiero, me diera un beso, una mirada coqueta o pícara y luego se retirara suavemente. Repito, pregúntese cuántas veces usted lo ha hecho con ellos, no olvidemos que los hijos reproducen patrones, el ejemplo es el mejor MAESTRO.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el amor se aprende, no es algo que nace espontáneamente, de lo cual estoy perfectamente convencido, la pregunta es: ¿quién nos enseña a AMAR?. Indudablemente el primer y más fuerte ejemplo es el de los padres. En muchas ocasiones sostenemos charlas con nuestros hijos de muchos temas, como la situación del país, las tendencias de la moda, la colección de carros, los deportes o algún tema en general, pero difícilmente, tal vez, nunca, sostenemos conversaciones de amor con nuestros hijos.

Pues bien, lo invito a que trate el día de hoy de entablar una charla de amor con sus hijos, es más, vaya más allá y exprésele en forma verbal que los ama, todo lo importante que son para usted; esta que es una tarea aparentemente sencilla, se vuelve difícil, las personas se sienten atadas, sin saber que decir, cómo decirlo y en ocasiones prefieren escribirlo que enfrentar al hijo y decirle: TE QUIERO. Es importante tener en cuenta lo que dice Leo Buscaglia: “aún cuando hemos aprendido que el amor no expresado es la causa primordial de nuestro dolor y de nuestros remordimientos”.

Ahora bien, en ocasiones algunos padres dedican más tiempo a unos hijos que a otros. Tengamos en cuenta que todos merecen el mismo reconocimiento y un papel importante en la familia, desde las más tempranas edades y por siempre; préstele entonces atención a sus hijos, respételes lo que dicen, escúchelos con atención. Esta es, con frecuencia, una de las mayores quejas de los jóvenes hoy en día, se está tan pendiente de brindarles cosas materiales y comodidades, que se ha olvidado de lo más importante, la comunicación íntima, hasta han llegado a sentir, dicen los jóvenes, que la verdadera comunicación con sus padres tiene un escaso valor.

La siguiente experiencia real nos lleva a reflexionar sobre el valor de la comunicación en familia: una joven se presentó a hablar con su profesor un día para contarle un problema que tenía; éste entonces le sugirió que le diera “la oportunidad” a sus padres de escucharla, a lo cual ella accedió sin ningún reproche y considerando que era una buena opción, sin embargo, a los pocos días regresó donde su maestro, desconsolada y abatida, diciéndole que sus padres le habían contestado: “no exageres”, “estamos seguros que tú puedes solucionarlo”, pero un tiempo después se enteraron que su hija estaba involucrada en problemas de drogas, a lo cual reaccionaron diciendo: ¿Por qué no nos habías comentado tus problemas?, a lo que ella respondió: ¿Por qué no me escucharon cuando lo hice?.

Ahora, pregúntese usted, ¿alguna vez mi hijo se ha acercado a comentarme algo y no le he prestado la importancia que él consideraba?

Por esto sugiero, que revivamos prácticas tan importantes, como el diálogo en familia, la reunión a la hora de la comida, por lo menos dos o tres veces a la semana, las cuales hoy en día han desaparecido porque prevalece la TV o la privacidad de las habitaciones, recuerda aquellos momentos en que entraba al cuarto de sus padres y se acostaba en su cama, esta era la mejor cama del mundo, es más, hoy en día todavía disfrutamos de esa sensación, pero con nuestros hijos no pasa lo mismo, porque se ha perdido la unidad familiar, no se comparten afinidades, lecturas, música, deportes y gran cantidad de actividades que se han dejado en el olvido. Cada uno tiene un gusto diferente y es entendible, esta situación genera en las familias la necesidad de conocerse y descubrir gustos afines que ayuden a rescatar la unidad familiar.

Estos momentos son especiales para la comunicación con nuestros hijos desde muy pequeños. No se nos olvide que las palabras que ellos escuchan desde temprana edad, son las que aprenderán y le servirán para interactuar. Si crecen escuchando, “SI”, “BUENO”, “TE QUIERO”, “AMOR”, estos serán los símbolos con los cuales establecerán relaciones; pero sucede que, aprenden a decir “no” antes que “sí” y con frecuencia “odio” en vez de “amor”.

Hablemos de otra oportunidad de enseñar amor a nuestros hijos, la llegada a casa, ya sea al terminar un día de trabajo, o después de un viaje, es más, la llegada a la finca en un fin de semana, el perro corre a saludarlo, usted juega con él, lo acaricia, le rasca la cabeza, porqué no hacer lo mismo con su hijo.

En una ocasión un niño de un grado inferior faltó al colegio después de un fin de semana; al preguntársele por el motivo de su ausencia, el niño me respondió: “Para mi papá fue más importante llevar el perro a la finca que traerme al colegio”. Si usted es consciente que un ser irracional merece su atención y cariño, ¿qué pasa con la atención y el cariño de sus hijos?

Aproveche la oportunidad que la vida le brinda para acariciarlo, mirarlo a los ojos y regocijarse en él, dígale algo como lo siguiente: he pasado tanto tiempo sin verte y me has hecho mucha falta, ría con él de la anécdota del día, pregúntele como le fue y reconozca sus éxitos; recordemos lo que sucede en las casas cuando los niños empiezan a mostrar avances, el niño(a) gatea y hay fiesta en la casa, da los primeros pasos y es el más grande acontecimiento celebrado por toda la familia, dibuja la primera letra y es motivo de publicación general, sus padres y hermanos lo aman y él lo percibe, por eso quiere ser agradable ante sus ojos.

En algunas ocasiones, las cosas no salen como el adulto quiere y le dicen: “no te quiero”, es decir, como sabemos del valor del cariño en una persona, se utiliza como fuente de amenaza y de inseguridad y no de crecimiento personal.

Por esto, los invito pues, a amar a sus hijos, de manera INCONDICIONAL. Acarícielo, béselo, abrácelo junto a su pecho, tomen una siesta juntos, juegue con él, no solamente cuando usted pueda, saque tiempo de sus ocupaciones, no se contente con llevarlo al parque para que juegue con sus amigos, él lo que más anhela es compartir con usted. Fomente su autoestima; un niño que aprende a ser valorado, protagonista de sus acciones a ser aceptado, a expresar sus emociones, sus gustos, es un niño que aprenderá a amar sin CONDICIONES, aprenderá a SER.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

  • No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
  • Dígale sus cualidades, pero no exagere.
  • Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
  • De vez en cuando llegue a la casa con una pequeña sorpresa, esa colombina que tanto le gusta, la chocolatina preferida, la manzana que tanto disfruta, un paquete de láminas para el álbum que está llenando, el afiche anhelado, la caricia- coqueta y cómplice acompañada de una palabra o un gesto de amor.
  • Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
  • No suponga que su hilo sabe que lo ama, dígaselo.

Programa Inspiración - Boletín No. 1024

BIBLIOGRAFÍA:

Buscaglia, Leo. Vivir, amar y aprender.
Buscaglia, Leo. Cómo amarnos los unos a los otros.

LaFamilia.info
06.06.2010

La educación comprende no solamente la adquisición de hábitos de trabajo académico y de los conocimientos básicos para poder acceder a la universidad. También incluye otros elementos de orden formativo como la disciplina y la adquisición de buenos hábitos; es decir, la educación además del ámbito intelectual, también orienta sus esfuerzos a la formación de la personalidad del individuo.

Ahora bien, el tema de la disciplina juega un papel trascendental en la vida de todo ser humano y en la estructuración de su personalidad. Formar a un individuo con la exigencia contemporánea de hacer de él un ser integral, presupone necesariamente formarlo con unas sanas y sólidas bases de una Disciplina Asertiva, que es justamente todo lo opuesto a un régimen disciplinario basado en el autoritarismo, la intimidación, el castigo o el miedo a la autoridad.

Iniciemos nuestras reflexiones con la pregunta:

¿Cómo formar hijos estudiantes responsables?

El doctor Alexander Lyford-Pike, destacado médico psiquiatra, en su interesante libro “Ternura y Firmeza con los Hijos”, con las siguientes consideraciones nos da una acertada respuesta a este interrogante que con toda seguridad ronda en la cabeza —y en el corazón, por qué no decirlo— de todo padre y de todo educador. Dice el doctor Lyford-Pike:

Hay dos palabras claves para los padres cuando educan a sus hijos: comprensión y firmeza.

La comprensión exige además del vínculo natural de cariño, el seguimiento coherente y constante de los problemas que enfrenta un niño y que suelen traducirse en mal comportamiento. La reacción espasmódica e irreflexiva de un padre ante una conducta inadecuada de un hijo es ineficaz en el mejor de los casos y puede llegar a ser perjudicial.

Es necesario en cambio, comprender, que la desobediencia, el enojo y Ja rebeldía forman parte de una personalidad infantil en formación. Su corrección es responsabilidad de los padres junto con los educadores en los centros de enseñanza, excepto en los casos de perturbaciones de nivel patológico que requieren asistencia profesional especializada.

Los padres deben tratar de entender por qué un hijo se porta mal y ayudarlo a corregir su conducta a través de pasos coherentes y consecutivos que incluyen la persuasión, la advertencia, vías no violentas de castigo y formas de premiar, que alienten al niño a perseverar en la buena senda.

El complemento fundamental d este comprensivo seguimiento constante es la firmeza en su aplicación. Sin este ingrediente básico desaparecerá la utilidad del plan de la Educación con Personalidad.

Firmeza significa ejercer la autoridad paterna sin interrupción ni claudicaciones. Un padre que cede por lástima o desaliento al ver que su hijo no actúa o reacciona en la forma requerida, pese a una medida correctiva, fracasará en su responsabilidad educativa. Cuando una medida no surte el efecto buscado, se recurre a la siguiente de acuerdo con los pasos que hemos detallado. De lo contrario, la vacilación o el desánimo paterno se transmite al hijo, induciéndolo al desconcierto o a profundizar sus conductas impropias.

De la combinación permanente y ordenada de comprensión cariñosa y firmeza correctiva po parte de los padres, dependerá que el plan de Educación con personalidad se convierta en un instrumento útil para criar hijos responsables y cvn una personalidad sana.

La Educación con Personalidad bien aplicada transmite a los hijos el mensaje de que los padres se preocupan por su bienestar actual y futuro y que todo lo que hacen aún lo que a los niños no les gusta, es por su bien.

Esto ayuda a los hijos pequeños a desarrollar el control de sus emociones y a aplicar cada vez más el razonamiento en sus actos. El niño orientado en este camino se dirige a una adolescencia equilibrada y a una adultez madura.

La niñez bien orientada por los padres es el primer gran paso en la búsqueda de la felicidad a lo largo de la vida.

La felicidad está determinada por un buen manejo de las necesidades y la abundancia de cariño, sabiendo discriminar lo imprescindible de lo superfluo.

El éxito de esta búsqueda depende de que cada persona sea orientada desde sus primeros años al máximo aprovechamiento de sus cualidades buenas y a desechar el desorden que se da por una voluntad que también tiende al egoísmo y a una inteligencia que también tiende a quedarse en la superficie....

Para reflexionar:

El exceso de consentimiento con los hijos, la aceptación de excusas en forma reiterada o el otorgamiento de perdones concedidos por lástima con el niño infractor de una norma o por desaliento al ver que el hijo no quiere corregirse, son actitudes paternas que pueden resultar fatalmente de formantes para el niño y alterar su proceso formativo.

Todo ser humano tiene
que saber las consecuencias
finales de sus actos y
atenerse a ellas

Quiere decir entonces, que todo individuo desde la más temprana edad tiene que aprender a conocer las consecuencias finales de sus actos y atenerse a ellas, por ejemplo un estudiante debe saber que:

a) Si por negligencia no hace sus deberes escolares, quizás la consecuencia de esta conducta sea que el colegio lo cite un sábado para que haga sus tareas o que en casa sus padres le cohíban ciertas horas de televisión.

b) Si se pelea con un compañero y se agreden físicamente, es probable que como consecuencia de este indebido acto sea suspendido del colegio, que sufra una fuerte lesión en su cuerpo y por ende tampoco pueda asistir al paseo familiar que tanto desea hacer con sus padres y primos.

La mejor conclusión que debe asimilar tanto el hijo como el padre y el educador es la que se resume en esta sabia frase: “NO HAY CASTIGOS SOLAMENTE CONSECUENCIAS”.

Para reflexionar:

La disciplina asertiva es positiva porque tiene profunda fe en el ser humano y en su capacidad para superarse. Si un hijo-estudiante tiene bien claro cuáles son sus responsabilidades, se siente apoyado por sus padres-maestros, quienes antes que amenazarlo o castigarlo le demuestran con afecto que están interesados en su bienestar y progreso, por eso lo corrigen y le ponen límites a su conducta, es un hijo que fácilmente responderá a sus obligaciones, reconocerá la autoridad y acatará las normas que rigen su diario vivir.

La disciplina asertiva debe ser
enseñada por los padres y maestros.

Generalmente quienes llevan una vida más armónica y satisfactoria; más productiva y destacada; son personas disciplinadas, quienes son por naturaleza muy pocas. Por ejemplo, aquellas personas que tienen una excelente voz o un gran talento para la pintura. Afortunadamente, hoy la disciplina se puede aprender con métodos y consideraciones inteligentes que antes se desconocían.

Tradicionalmente los métodos empleados para lograr los resultados esperados, se han centrado en rígidos reglamentos en donde el castigo ha sido la única herramienta disponible tanto para los maestros como para los padres.

No obstante y aun cuando la disciplina del castigo ha funcionado, este recurso no es el más apropiado e inteligente porque produce una serie de reacciones negativas tales como:

Resentimiento: Esto es injusto. Los adultos son malas personas y su mundo es gris y poco grato.

Revancha: Ellos tienen poder pero de alguna manera yo me vengaré.

Rebeldía: Me comportaré de manera completamente opuesta para demostrarles que yo tengo derecho a defenderme.

Retraímiento: No me quieren. No me respetan. No es tan grave mi falta. No participaré. Debo valer muy poco. Que triste es la vida. (Lógica reducción de su autoestima).

Lamentablemente y ante ese modelo aprendido, el niño o joven levantado bajo la férula de una disciplina punitiva e inflexible, cuando sea adulto aplicará la misma metodología y así lentamente estaremos construyendo un mundo cada vez más violento. Por eso es indispensable que nosotros como educadores seamos consistentes de los efectos a largo plazo de nuestras acciones y no nos dejemos engañar por los resultados inmediatos que tiene la disciplina tradicional ejercida con el recurso de la amenaza y el castigo.

También debemos preguntarnos de donde sacamos la idea absurda que para que los niños y los jóvenes mejoren, primero hay que hacerlos sentir mal.

Esta consideración nos lleva a pedirle que recuerde aquella ocasión en que usted pudo haber sido humillado o tratado con injusticia y por favor conteste si después se sintió mejor o con el deseo de cooperar o de mejorar. Resulta por lo tanto insensato pensar que a una persona y en este caso a su hijo se le pueda motivar por medios completamente negativos o coercitivos.

Naturalmente que en el otro extremo de la línea nos encontramos con padres que no les gusta el control y prefieren la permisividad total. Como no saben que hacer, oscilan confusamente entre las dos opciones y unas veces son terriblemente severos y minutos después, sintiéndose tiranos y desagradados con ellos mismos, se van al otro extremo para terminar en condiciones de absoluta inferioridad ante sus hijos, con lo cual llegan a odiarlos y entonces regresan a la primera posición. Esta nociva ambivalencia termina por convertirse en un círculo vicioso.

De todo lo anterior, se llega a una conclusión más lastimosa y es que el niño o el joven para evitar humillaciones futuras y mal trato, se vuelve retraído y adicto a la aprobación, sacrificando una parte de si mismo con todos los perjuicios complementarios.

Disciplina asertiva: el alumno esta centrado en el mismo hasta cuando llega a la madurez.

Primera consideración para comenzar a manejar el asunto a un nivel inteligente:

Cuando un alumno llega al colegio, pongamos un ejemplo, con una botella de vino, un viernes, víspera de salida a unas esperadas vacaciones y resuelve tomársela con algunos compañeros a quienes presiona a hacerlo, obviamente comienza a causar problemas a la institución y a sus compañeros. Aquí es fundamental que sepamos que el estudiante se tomó el vino sin la intención consciente de perjudicar a nadie, ni siquiera que con su acto causaría perjuicios no sólo a si mismo sino a toda la comunidad.

Naturalmente que en su casa este hecho no pasaría de ser un acto que se disculpa, “porque todos lo hacen tarde o temprano”, pero dentro de la institución, que es un segmento de la sociedad, tiene otras consecuencias que deben ser asimiladas positivamente y por cuanto el alumno en el colegio está en un proceso de formación y asimilación de valores y lo que aprende allí le servirá para orientarse y formar un concepto de qué es bueno y qué es inaceptable. De ninguna manera el colegio puede pasar por alto este grave incidente disciplinario porque no estaría cumpliendo con una de sus razones de ser.

Todos los comportamientos tienen
consecuencias buenas y malas

Este principio lo aprende casi todo ser humano tarde o temprano, pero no siempre ha sido en su etapa escolar, sino cuando se enfrenta a la vida y comienza a sufrir las consecuencias, por lo que libremente hace o deja de hacer. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es enseñarles que todo acto humano tiene consecuencias buenas o malas; así su formación se iniciará más oportunamente y aprenderá sin sufrimientos.

Inspiración
PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE PADRES
Una publicación del programa “Inspiración”- Año 3º Nota Técnica No. 1005, ISSN 1657-9178

LaFamilia.info
06.06.2010

La autoestima de algunos padres es a menudo baja, porque muchos juzgan su comportamiento y su tipo de familia por modelos que son mitos.

Es claro para nosotros, la Comunidad Educativa, que la educación moderna es de carácter integrador y humanizante. Este carácter asume entonces cambios profundos e innovadores para cada uno de los participantes en lo concerniente a las funciones que cada uno desempeña y en las características que cada uno posee

Es así como hemos trabajado en el desarrollo de la autoestima de nuestros alumnos y a su vez la mayoría de los padres se preocupan por la autoestima de sus hijos y están dispuestos a ejercer acciones para poder fomentarla.  Sin embargo, podría afirmarse de manera muy simple que si los padres no tienen una autoestima alta, sus hijos tampoco la tendrán.

Elementos que desfavorecen la alta autoestima en los padres

Enfrentarse a la realidad de la vida familiar resulta ser más compleja por cuanto es bastante difícil diferenciar entre lo que es necesario hacer, lo que se hace y lo que se quiere hacer.

Muchos padres creen que la vida familiar era mejor en el pasado.  Esta idea refleja la ausencia de cambios fundamentales al interior de ella y ser consecuentes con los cambios en la familia moderna. La realidad es que la gente no suele ser sincera sobre lo que ocurre realmente en su familia.

La autoestima de los padres es a menudo baja porque muchos juzgan su comportamiento y su tipo de familia por modelos que son mitos sobre cómo funciona la familia.  Si su vida familiar está lejos de ser satisfactoria, es fácil suponer que el resto del mundo lo está haciendo mejor, porque sólo vemos lo que las otras familias quieren que veamos.

Algunos de los mitos populares sobre  la vida familiar son:

  • La mayoría de las familias cree que todos deben ser felices cuando la familia está reunida.
  • Existe también el mito de que los padres deben tener el control absoluto de su familia.  Sin embargo, las familias funcionan mucho mejor con el consenso general. Incluso los niños pequeños hacen la vida imposible a los demás si no se les deja tomar parte en las decisiones importantes que afectan a toda la familia.

Existe la creencia equivocada que si las personas no se enfadan con otras todo va bien. La mayoría de las familias tienen normas inconscientes para no expresar enfado, por lo que este se va acumulando hasta que un día estalla de una manera u otra.

Cómo saber si posee una buena autoestima como padre

La autoestima de los padres está directamente relacionada con la satisfacción que se obtiene del hecho mismo de ser padres y de su vida familiar en general. Se tiene una autoestima baja como padres si en general se experimentan a menudo, casos como los siguientes:

  • Se deprimen fácilmente (sentimientos; de tristeza, energía baja, etc.) cuando están en casa, incluso cuando los demás parecen sentirse bien.
  • Se evitan realizar actividades con toda la familia por las molestias que ello conlleva.
  • Ambos padres, no están de acuerdo con temas que conciernen a los niños, así que evitan discutirlos.
  • Tienen la impresión de que sus hijos manejan su vida.
  • A menudo no saben cómo manejar a los niños.  Cuando intenta solucionar problemas complejos siente ansiedad y espera que nadie adivine que no sabe lo que está haciendo.
  • Tienen la impresión que los demás (profesores, médicos, otros padres, artículos de revistas y comedias de televisión) saben más de cómo educar a los niños que ustedes mismos.
  • Siempre sienten la necesidad de controlar absolutamente todo por miedo a que sus hijos se les salgan de sus manos.
  • Nadie en la familia parece hacer las cosas bien o por lo menos como ustedes lo desearían y entonces, ustedes, o uno de ustedes se ve obligado a hacer cosas que desearía que hicieran otros.
  • La lista de responsabilidades como padres se hace cada día más larga, pero la vida compleja moderna hace que los padres carezcan posiblemente, de motivación para cumplir con su deber. Con frecuencia tienen la sensación que los están exprimiendo.

Cómo aumentar la autoestima como padres

En situaciones complejas como la vida familiar no hay normas estipuladas. Sin embargo es claro que podríamos encontrar formas para experimentar más satisfacción en la vida familiar, lo cual hace que la labor como padres deje de ser un misterio o algo altamente imposible de superar.

La lista de sugerencias que se propone son modelos de inspiración y susceptibles de ser mejoradas y/o adaptadas según casas particulares de su vida familiar. Si funcionan en su casa, su autoestima aumentará ya que este concepto no es otra cosa que moverse por la vida con un sentimiento de bienestar y satisfacción.

  • Pasen tempo a solas con cada uno de sus hijos siempre que puedan para poder satisfacer sus necesidades, evitando así que se distraigan con la satisfacción de necesidades de cada uno de los miembros de su familia al mismo tiempo. Este es el método más importante y el menos utilizado para amentar la satisfacción en la vida familiar.
  • Planifique su vida familiar para no desaprovechar las oportunidades que generan grandes satisfacciones.  Una buena planificación es imprescindible en las familias con poco tiempo libre, es decir en la familia moderna.
  • Establezca tradiciones familiares, cada mes o año.  Esta alternativa es especialmente importante por cuanto ella reporta recuerdos agradables para todos los miembros de la familia y además, porque están enmarcados con sentimientos de unidad y  satisfacción.
  • Divida sus metas en etapas, para que avance todos los días en la dirección adecuada. No las proponga a su familia hasta que estén seguros de que pueden alcanzarlo.
  • Olvide los mitos de la vida familiar. Así el enfado no es otra cosa que poder satisfacer sus necesidades. Si prefiere puede dejarles notas expresando sus enfados. Recuerde que la comunicación es un elemento vital en la vida del hombre.
  • Aprenda a decir “no”.  Muchos padres no saben ser asertivos, lo cual produce sensaciones de ser manejados por los demás en el núcleo de la vida familiar. Saber decir “no” implica serenidad y cordialidad por cuanto no se trata de decir no sin ninguna razón, sino porque a esta palabra le subyace una necesidad particular.

Desarrolle su propia lista de cosas que puede hacer para sentirse satisfecho.

Cómo influye la autoestima  de los padres en la de los hijos

Afortunadamente, si los padres pueden aumentar su autoestima, también podrán hacerlo sus hijos, así el esfuerzo siempre merece la pena.

El único principio básico está relacionado con la satisfacción y bienestar de los padres.  Este tipo de padre está casi siempre de buen humor, tranquilo, escucha a sus hijos, se ríe a menudo, se alegra de sus éxitos, tiene clara responsabilidad como padre.

Los padres con autoestima alta encontrarán soluciones a problemas graves porque tienen una visión optimista del futuro.  Los padres creativos en las soluciones generan modelos básicos en la vida familiar.

La autoestima tiene una vertiente de grupo.  Las experiencias que hacen que las personas se sientan a gusto y satisfacer son las que se comparten en un grupo. Desafortunadamente, la frustración e insatisfacciones también se comparten en nuestro núcleo familiar. Resultaría entonces, importante las siguientes preguntas: ¿Su familia desarrolla una memoria colectiva de excelentes experiencias en la confrontación con los retos, de la manera como se solucionan los problemas? ¿Los miembros de su familia se aferran a recuerdos de modelos antiguos de familias? ¿Su familia decide en  consenso las actividades que les causan satisfacción?

Una publicación del programa “Inspiración”.

LaFamilia.info
06.06.2010

“Hemos desarrollado sistemas de comunicación que permiten que desde la tierra, el hombre hable con el hombre en la luna.
Sin embargo, a menudo una madre no puede hablar con su hija, un padre con su hijo, la clase obrera con la gerencia o la democracia con el consumismo”.

El amor es el motor que mueve el mundo

Todos necesitamos y anhelamos amor ¿a quién no le gusta ser querido y sentirse amado? Desafortunadamente esto es algo que hoy en día es escaso, sin embargo, es gratuito, no cuesta nada en dinero, pero si cuesta al expresarlo.

¿Cuántas veces al día, a la semana o al mes, usted le expresa el amor a sus hijos, no importa la edad que tengan, 1, 5, 10, 20 ó más años?. ¿Cuántas veces usted espera de su hijo(a) un abrazo, un beso, una caricia, una palabra de afecto y lo justifica diciendo: mi hijo(a) está muy ocupado(a) y no tiene tiempo, sus labores lo envuelven por completo?

No será más bien una justificación de lo que usted no ha hecho con ellos, del ejemplo no realizado, guardando en el fondo de su corazón el gran deseo de que eso se realizara, pensando para si, yo sé que me quiere y que bueno sería que un día me mirara a los ojos y me dijera: te quiero, me diera un beso, una mirada coqueta o pícara y luego se retirara suavemente. Repito, pregúntese cuántas veces usted lo ha hecho con ellos, no olvidemos que los hijos reproducen patrones, el ejemplo es el mejor MAESTRO.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el amor se aprende, no es algo que nace espontáneamente, de lo cual estoy perfectamente convencido, la pregunta es: ¿quién nos enseña a AMAR?. Indudablemente el primer y más fuerte ejemplo es el de los padres. En muchas ocasiones sostenemos charlas con nuestros hijos de muchos temas, como la situación del país, las tendencias de la moda, la colección de carros, los deportes o algún tema en general, pero difícilmente, tal vez, nunca, sostenemos conversaciones de amor con nuestros hijos.

Pues bien, lo invito a que trate el día de hoy de entablar una charla de amor con sus hijos, es más, vaya más allá y exprésele en forma verbal que los ama, todo lo importante que son para usted; esta que es una tarea aparentemente sencilla, se vuelve difícil, las personas se sienten atadas, sin saber que decir, cómo decirlo y en ocasiones prefieren escribirlo que enfrentar al hijo y decirle: TE QUIERO. Es importante tener en cuenta lo que dice Leo Buscaglia: “aún cuando hemos aprendido que el amor no expresado es la causa primordial de nuestro dolor y de nuestros remordimientos”.

Ahora bien, en ocasiones algunos padres dedican más tiempo a unos hijos que a otros. Tengamos en cuenta que todos merecen el mismo reconocimiento y un papel importante en la familia, desde las más tempranas edades y por siempre; préstele entonces atención a sus hijos, respételes lo que dicen, escúchelos con atención. Esta es, con frecuencia, una de las mayores quejas de los jóvenes hoy en día, se está tan pendiente de brindarles cosas materiales y comodidades, que se ha olvidado de lo más importante, la comunicación íntima, hasta han llegado a sentir, dicen los jóvenes, que la verdadera comunicación con sus padres tiene un escaso valor.

La siguiente experiencia real nos lleva a reflexionar sobre el valor de la comunicación en familia: una joven se presentó a hablar con su profesor un día para contarle un problema que tenía; éste entonces le sugirió que le diera “la oportunidad” a sus padres de escucharla, a lo cual ella accedió sin ningún reproche y considerando que era una buena opción, sin embargo, a los pocos días regresó donde su maestro, desconsolada y abatida, diciéndole que sus padres le habían contestado: “no exageres”, “estamos seguros que tú puedes solucionarlo”, pero un tiempo después se enteraron que su hija estaba involucrada en problemas de drogas, a lo cual reaccionaron diciendo: ¿Por qué no nos habías comentado tus problemas?, a lo que ella respondió: ¿Por qué no me escucharon cuando lo hice?.

Ahora, pregúntese usted, ¿alguna vez mi hijo se ha acercado a comentarme algo y no le he prestado la importancia que él consideraba?

Por esto sugiero, que revivamos prácticas tan importantes, como el diálogo en familia, la reunión a la hora de la comida, por lo menos dos o tres veces a la semana, las cuales hoy en día han desaparecido porque prevalece la TV o la privacidad de las habitaciones, recuerda aquellos momentos en que entraba al cuarto de sus padres y se acostaba en su cama, esta era la mejor cama del mundo, es más, hoy en día todavía disfrutamos de esa sensación, pero con nuestros hijos no pasa lo mismo, porque se ha perdido la unidad familiar, no se comparten afinidades, lecturas, música, deportes y gran cantidad de actividades que se han dejado en el olvido. Cada uno tiene un gusto diferente y es entendible, esta situación genera en las familias la necesidad de conocerse y descubrir gustos afines que ayuden a rescatar la unidad familiar.

Estos momentos son especiales para la comunicación con nuestros hijos desde muy pequeños. No se nos olvide que las palabras que ellos escuchan desde temprana edad, son las que aprenderán y le servirán para interactuar. Si crecen escuchando, “SI”, “BUENO”, “TE QUIERO”, “AMOR”, estos serán los símbolos con los cuales establecerán relaciones; pero sucede que, aprenden a decir “no” antes que “sí” y con frecuencia “odio” en vez de “amor”.

Hablemos de otra oportunidad de enseñar amor a nuestros hijos, la llegada a casa, ya sea al terminar un día de trabajo, o después de un viaje, es más, la llegada a la finca en un fin de semana, el perro corre a saludarlo, usted juega con él, lo acaricia, le rasca la cabeza, porqué no hacer lo mismo con su hijo.

En una ocasión un niño de un grado inferior faltó al colegio después de un fin de semana; al preguntársele por el motivo de su ausencia, el niño me respondió: “Para mi papá fue más importante llevar el perro a la finca que traerme al colegio”. Si usted es consciente que un ser irracional merece su atención y cariño, ¿qué pasa con la atención y el cariño de sus hijos?

Aproveche la oportunidad que la vida le brinda para acariciarlo, mirarlo a los ojos y regocijarse en él, dígale algo como lo siguiente: he pasado tanto tiempo sin verte y me has hecho mucha falta, ría con él de la anécdota del día, pregúntele como le fue y reconozca sus éxitos; recordemos lo que sucede en las casas cuando los niños empiezan a mostrar avances, el niño(a) gatea y hay fiesta en la casa, da los primeros pasos y es el más grande acontecimiento celebrado por toda la familia, dibuja la primera letra y es motivo de publicación general, sus padres y hermanos lo aman y él lo percibe, por eso quiere ser agradable ante sus ojos.

En algunas ocasiones, las cosas no salen como el adulto quiere y le dicen: “no te quiero”, es decir, como sabemos del valor del cariño en una persona, se utiliza como fuente de amenaza y de inseguridad y no de crecimiento personal.

Por esto, los invito pues, a amar a sus hijos, de manera INCONDICIONAL. Acarícielo, béselo, abrácelo junto a su pecho, tomen una siesta juntos, juegue con él, no solamente cuando usted pueda, saque tiempo de sus ocupaciones, no se contente con llevarlo al parque para que juegue con sus amigos, él lo que más anhela es compartir con usted. Fomente su autoestima; un niño que aprende a ser valorado, protagonista de sus acciones a ser aceptado, a expresar sus emociones, sus gustos, es un niño que aprenderá a amar sin CONDICIONES, aprenderá a SER.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

  • No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
  • Dígale sus cualidades, pero no exagere.
  • Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
  • De vez en cuando llegue a la casa con una pequeña sorpresa, esa colombina que tanto le gusta, la chocolatina preferida, la manzana que tanto disfruta, un paquete de láminas para el álbum que está llenando, el afiche anhelado, la caricia- coqueta y cómplice acompañada de una palabra o un gesto de amor.
  • Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
  • No suponga que su hilo sabe que lo ama, dígaselo.

Programa Inspiración - Boletín No. 1024

BIBLIOGRAFÍA:

Buscaglia, Leo. Vivir, amar y aprender.
Buscaglia, Leo. Cómo amarnos los unos a los otros.