LaFamilia.info
21.06.2006

 

 

La celulitis, o piel de naranja como suele conocerse, es uno de los problemas estéticos más comunes y más difíciles de combatir. Afecta básicamente a las mujeres debido a los cambios hormonales y a la mala circulación de la sangre entre otras causas.

 

A parte de los posibles tratamientos anticelulitis, existen muchos consejos prácticos que ayudan no solo a reducir este problema, sino a mejorar la salud de nuestro cuerpo en general.

 

Consejos

 

Beba mucha agua: Se recomienda el consumo diario de 8 vasos de agua. El consumo de agua ayuda a eliminar las toxinas sobrantes de nuestro organismo contribuyendo a la desaparición de los nódulos de grasa.

 

Evite la sal: La sal ayuda a retener líquidos en el organismo por lo cual no es aconsejable en los casos que se padece celulitis. Tenga cuidado con la llamada comida “chatarra” por su alto contenido de sal.

 

Coma fibra: El consumo de fibra es muy importante puesto que ayuda a eliminar los residuos, evitando que el organismo los absorba. La fibra es una sustancia que se encuentra sobretodo en los cereales (integrales) y los vegetales de hoja verde.

 

Evite el consumo de grasas: Ya que las grasas acumulan toxinas en el cuerpo, favorecen la aparición de más celulitis.

 

Evite las bebidas carbonatadas: Las sodas, colas etc., están llenas de ingredientes químicos que no solo carecen de nutrientes sino que además contribuyen a hinchar el cuerpo y a añadir más toxinas, acentuando la celulitis.

 

Evite las harinas: Las pastas, panes y todos los productos de repostería tienden a contener altos porcentajes de harinas refinadas y grasas, favoreciendo la aparición de celulitis.

 

Masajes y auto masajes: Los masajes ayudan a deshacer nódulos de grasas a la vez que activan la micro circulación y el drenaje linfático. Estos masajes son mucho más eficaces si se hacen a diario y con la intervención de un masajista aunque también son muy efectivos si se los hace uno mismo.

 

¿Qué tratamiento elegir?

 

Masajes y drenajes


Mejoran el drenaje linfático y estimulan la microcirculación. La eficacia del masaje aumenta cuando se aplica una crema anticelulítica. Es recomendable para la celulitis edematosa y la celulitis flácida.

 

La celulitis edematosa se encuentra enmujeres de todas lasedades, pero es más frecuente en jóvenes y adolescentes. En mujeres de más edad suele presentarse en piernas gruesas. Se localizada principalmente en las piernas con un aspecto a simple vista de piel de naranja, siendo de las primeras fases de la celulitis y fácil de eliminar.

 

Gimnasia pasiva
La gimnasia pasiva ayuda a disolver la acumulación de grasa, consiguiendo reafirmar y alisar la piel. Se puede combinar con otros tratamientos como la mesoterapia o la presoterapia. Es adecuado para la celulitis flácida.

 

Este tipo de celulitis es consecuencia del sedentarismo o bien se encuentra en aquellas mujeres que fueron activas y luego abandonaron la práctica de dicha actividad física. También aparece en personas que han subido y bajado de peso bruscamente.

 

Presoterapia
En este tratamiento se utilizan unas botas que ayudan a eliminar la retención de líquidos y la sensación de piernas hinchadas y cansadas. Es recomendable para la celulitis flácida, también para las celulitis causadas por mala circulación y para eliminar la retención de líquidos. En la mayoría de los casos este tipo de celulitis viene acompañada de problemas como las varices.

 

Mesoterapia


La Mesoterapia Homeopática es una técnica en la que se inyecta directamente en la zona a tratar un producto homeopático. Es el tratamiento que actúa más directamente sin necesidad de pasar por quirófano.

 

Se recomienda como tratamiento para combatir la celulitis dura y localizada. Esta celulitis se encuentra en mujeres de todas las edades, pero es más frecuente una vez pasada la adolescencia o con más edad. Puede presentarse en piernas gruesas estando localizada sobre todo en muslos. Presenta aspecto de piel de naranja y nódulos voluminosos, puede llegar a causar molestias como mala circulación, acumulación de líquidos y dolor pasajero.

 

Cirugía estética


Como la liposucción, se aspiran los depósitos de grasa de zonas localizadas por medio de una cánula introducida previamente en la zona celulítica. Este tratamiento es adecuado cuando hablamos de una celulitis dura aunque sea localizada. Esta tiene síntomas dolorosos y perjudiciales para la salud.

 

Fuente: tuimagenpersonal.com, dietafitness.com

 

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LaFamilia.info
27.08.2009

La acción erosiva del sol, el viento y los cambios de temperatura, así como la calefacción y el aire acondicionado, son los mayores causantes de la resequedad de la piel. Por esto es importante que después de las vacaciones le preste atención a piel y le devuelva su hidratación natural. Para ello es aconsejable elegir cremas hidratantes que la revitalicen o someterla a un tratamiento de hidroterapia.

Las cremas hidratantes producen una revitalización de la piel a través de dos acciones distintas: Primero, limpian y humectan los sectores resecos. Luego, logran que vuelva a tener su humedad natural.

Aunque la piel se rehidrata continuamente, el inconveniente se presenta cuando no tiene agua acumulada para hidratarse. Otro de los factores que produce desecación es el paso de los años, por lo que al envejecer hay que cuidar más seguido la piel y su humectación. A parte de esto, la acción de los jabones y detergentes empeora este problema.

Cuando la piel se reseca y no puede hidratarse por sí misma, se forman una cantidad de células muertas, partículas de polvo y otras impurezas que no permiten una correcta respiración de la piel. Por esto se debe realizar una limpieza profunda para quitar toda célula muerta y así aplicar posteriormente la crema hidratante.

Por qué usar cremas

El uso de cremas hidratantes tiene sentido porque incrementa la elasticidad y consistencia de la última parte de la epidermis, y así la estética de la piel. Las cremas se componen de unas sustancias que toman las moléculas de agua que se encuentran en el aire y las almacenan sobre la capa córnea.

Estos productos hidratantes deben tener un refuerzo de Vitamina A y E. De esa manera, no sólo se reestablecerá la humectación de la piel, sino también el brillo y lucirá más resistente. No hay que olvidar que el agua es el principal elemento hidratante de la piel. Por eso, resulta indispensable.

Las bondades de la hidroterapia

También es posible restablecer la humectación normal de la piel aplicándose baños de inmersión por medio de la hidroterapia. El agua es un elemento curativo con propiedades terapéuticas para combatir el insomnio, el estrés, la mala circulación, etc.

¿Cuándo utilizar agua caliente o fría? El agua caliente relaja el cuerpo en general y actúa sobre los poros de la piel en particular. Además mejora la circulación sanguínea. El agua fría disminuye el diámetro de los vasos sanguíneos, limitando la congestión y expandiendo los tejidos. Luego, los vasos se abren y los tejidos se llenan de sangre rica en oxígeno. Si se alterna frío y calor, se da una mayor circulación, aumento del drenaje y oxígeno en los tejidos.

Para mejorar la piel, es bueno realizar baños de inmersión agregando aditivos de suero de leche y salvado. Los aditivos son absorbidos por la piel y por las vías respiratorias.

Alimentos que mantienen la piel hidratada

Una piel sana es reflejo de bienestar y salud. Para lograrlo se debe llevar un régimen moderado de alimentación, que sea rico en vitaminas y minerales para ayudar a restaurar la piel. Se debe consumir un mínimo de 2 litros diarios de agua, de preferencia mineral o potable. No hay que olvidar que las gaseosas no están consideradas como sustitutos del agua natural por la cantidad de azúcares que contienen.

El  consumo constante de frutas y verduras en la dieta diaria aporta un importante volumen de vitaminas y minerales que ayudan a conservar la elasticidad y la hidratación vital para la piel saludable. Dentro de las más importantes están:

La vitamina E: presente en vegetales de hojas verdes tales como la espinaca y la acelga, como también en el pescado, los huevos, frutos secos y los productos lácteos.

La vitamina C: presente en los frutos cítricos: naranja, limón, mandarina.

La vitamina A: presente en la zanahoria y en vegetales o frutos de  color rojo, como el repollo morado.

Los polifenoles, sustancia antioxidante que ayuda a mantener una piel sana, la encontramos en la uva y los vinos elaborados a base de ese fruto.

El licopeno, antioxidante importante para la piel, presente en los tomates y la cebolla.

Lo que se debe evitar

Aunque aun no se ha comprobado, el consumo de grasas y azúcares en exceso en la dieta diaria de las personas producen un efecto negativo directo sobre la piel. Por ello se recomienda evitar en la medida de lo posible mantequilla, mayonesa y chocolate, debido a los altos niveles de grasas que llegan a la piel. El azúcar presente en las golosinas debe ser disminuida, así como la sal, debido a que el exceso de esta última nos produce retención de líquido, importante para mantener la piel hidratada.

Fuente: enplenitud.com, medicosecuador.com

Sheila Morataya Fleishman - Encuentra.com
19.09.2011

 

 

 

No es la ropa, ni los zapatos, ni andar a la última moda, el elemento principal de la imagen: es lo que llevas por dentro lo que te hace diferente.

 

El primer elemento de la imagen es el carácter. Puede que esto te sorprenda y te estarás preguntando, ¿qué relación hay entre la forma de ser de una persona (carácter) y la forma en que se proyecta a los demás (imagen)? Si no todo, tiene que ver mucho.

La forma en que nos comportamos y tratamos a los demás habla de nosotros; la manera en que nos presentamos ante los demás es nuestra tarjeta de presentación que dice “esta soy yo y así me siento acerca de mí misma”.

 

Para ilustrarlo mejor, analicemos diferentes definiciones de lo que es el carácter y su relación con la imagen.

 

1. Tener carácter es ser fiel a un conjunto de principios que rigen nuestra vida. Estos principios quedan plasmados en la forma en que nos comportamos, vestimos, maquillamos y peinamos.

 

2. Tener carácter es el arte de aprender a controlar nuestros estados emocionales y mantener la estabilidad de temperamento no de acuerdo a las circunstancias, sino a una forma de vida que yo misma cultivo día a día desde mi interior. A su vez, nuestro temperamento se ve manifestado en nuestras actitudes, los gustos que tengamos al vestirnos, peinarnos y maquillarnos.

 

3. Tener carácter es ejercitar nuestra propia voluntad. La que nos dice que soy una mujer que puede aprender a ser dueña y señora de sí misma. Por lo tanto, poseo la libertad interior de escoger una forma habitual de comportamiento y no me convierto en esclava de la moda llevando mis años con alegría y dignidad.

 

4. Tener carácter es no dejarse llevar por sentimentalismos, así como estar decidida a ser una mujer fuerte y completa sin dejar por eso de ser femeninas. Por tanto me controlo ante eventos fuertes y tengo la opción de ser versátil y creativas con lo que me pongo.

 

5. Es dar a las cosas la importancia que tienen (carácter). No es la ropa la que me hace parecer importante o más bella (imagen). Es sólo el complemento y la extensión de mí misma. La ropa es la que sella con broche de oro mis habilidades en relaciones humanas ya que manifiesta el respeto que siento por los otros.

De esta manera podemos ver la relación tan cercana que hay entre carácter e imagen.

 

Vivimos en una época en donde la imagen es muy importante. Vivimos en un mundo visual cuya característica principal es el consumismo. Pero el carácter cuenta. Y cuenta tanto más que la imagen.

 

Además el carácter aunque no nos lo parezca también es visual. Constantemente estamos hablando con nuestro rostro. La forma en que miramos a los demás, sonreímos, saludamos, caminamos, respondemos. Todo esto es la manifestación pura de nuestra forma de ser. Por lo mismo y no importando a que te dediques, ama de casa, profesionista, religiosa, enfermera, secretaria, estudiante, etc.

 

Antes de preocuparte por la ropa que te pones, el peso, el cabello, las uñas y el maquillaje. Preocúpate por adquirir un carácter estable y armonioso de manera que el arreglo personal sirva únicamente para embellecer el magnetismo y aplomo que proviene de tu interior. Cuántas cabezas voltearán ya que estás consciente que la elegancia es interna.

 

 

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LaFamilia.info
21.06.2006

 

 

La piel del rostro es el espejo de nuestro estado de ánimo, ya que refleja situaciones de estrés, ansiedad, malestar, cansancio o insomnio. De ahí la importancia de mantenerla lo más sana posible. Independiente de cada tipo de piel, deben seguirse al pie de la letra tres pasos indispensables en su cuidado. Ellos son:

 

Limpieza: Por la mañana y en la noche con un jabón o una crema limpiadora adecuados según el tipo de piel.

 

Hidratación: Mientras la piel todavía esté húmeda por el enjuague, se debe aplicar una loción o crema suave para retener la humedad.

 

Protección: Los dermatólogos aconsejan aplicarse un protector solar diariamente. Además del envejecimiento prematuro, el sol ocasiona manchas en algunas pieles. Hay gente que sufre de exceso de pigmentación y esto suele aparecer con más frecuencia en la cara y en las manos. No olvide usar un sombrero cuando se exponga al sol.

 

La piel necesita también nutrientes como vitaminas antioxidantes (A, C y betacaroteno) ya que además de mantener la lozanía de la piel, aumentan la resistencia a ciertos variantes de cáncer originados por la luz ultravioleta.

 

Los cuidados según el tipo de piel

 

Aparte de los tres pasos básicos que mencionamos anteriormente, cada tipo de piel requiere de cuidados concretos. Por esto es básico que usted conozca cómo es su piel y actúe acorde a lo que ella necesita:

 

- La piel seca es de aspecto opaco y rugoso y suele irritarse con facilidad. Es preciso tratarla con cremas hidratantes y en la limpieza no se deben utilizar jabones ni lociones astringentes, pues ellas resecan aún más la capa córnea de la piel. Para las pieles secas se sugiere el uso de humectantes con un adecuado PH o aquéllos que contengan lactatos de amonio para darle mayor humedad.

 

- La piel mixta es aquella en la que existe una zona seca y otra más bien grasa. Es preciso efectuar una rutina de cuidados que tenga en cuenta ambos aspectos: hidratar la zona seca y reducir la secreción sebácea en la zona grasa.

 

- La piel grasa es la más difícil de cuidar y la que más dolores de cabeza trae por el mal aspecto que da. Estos son algunos de los malos hábitos que se deben evitar con la piel grasosa:

  • - El uso de productos y cosméticos que dejan una película de grasa. Sólo se deben usar cosméticos testados como no comedogénicos. Es decir que no provoquen acumulaciones de grasa, espinillas, puntos negros o granos.
  • - No llevar una higiene adecuada. Se debe limpiar mañana y noche, con un producto adecuado para cutis grasos, mixtos o con problemas de acné.
  • - Tomar el sol en exceso. Aunque al principio parecerá que la piel se vuelve más agradable a la vista, después el sol pasa factura y se produce un "efecto rebote".

 

Pero el cuidado de la piel no sólo guarda relación con el tipo de piel que tengamos y las cremas que utilicemos. A continuación presentamos una lista de hábitos, que de seguro contribuirán a mejorar la apariencia de su cutis:

  • - Beba ocho vasos de agua al día.
  • - Evite el alcohol y el cigarrillo.
  • - Aliméntese en forma equilibrada, con mucha fruta y verduras.
  • - Trate de dormir ocho horas diarias.
  • - Utilice jabones que tengan crema humectante
  • - Haga ejercicio.
  • - No se acueste sin limpiar su piel.
  • - Evite ponerse al sol sin protección.

 

Fuente: Salud.com, alemana.cl, embarazada.com

 

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LaFamilia.info
19.04.2010

 

 

Muchas veces la vanidad nos juega una mala pasada, pues algunas mujeres prefieren vestir a la moda a pesar de los daños que ésta les puede ocasionar. No obstante, es posible lucir a la vanguardia sin necesidad de perjudicar la salud.

 

Pantalones demasiado ajustados, bolsos o carteras bastante pesadas, aretas “rompe orejas”, zapatos con tacones extremadamente altos y finos, lentes de sol a la moda pero sin protección ocular, camisas estrechas que impiden la respiración, ropa interior de tejidos sintéticos; son algunos ejemplos que reafirman que la moda algunas veces puede incomodar y hasta causar daños al cuerpo. Es por eso que cada vez son más las mujeres que sufren las secuelas cuando ya no hay vuelta atrás.

 

Los especialistas en tema proponen los siguientes consejos para que la indumentaria resulte cómoda y además no atente contra la salud:

 

Bolsos livianos: este elemento primordial en la vida cotidiana de las mujeres, suele cargar demasiadas cosas –sobre todo las mamás de chicos pequeños- lo que lo hace pesar más de lo que debería. Se ha comprobado que el peso extremado de los bolsos, causa trastornos en los tendones de los hombros y la espalda. Además, con el tiempo, se puede afectar la postura corporal.

 

Se sugieren bolsos o carteras con dos colgaderas o de tipo “manos libres” los cuales tienen dos apoyos que distribuyen el peso de forma más equilibrada.

 

Prefiera la ropa holgada a la ajustada: “Los pantalones y otras prendas demasiado ceñidos al cuerpo, dificultan la circulación de la sangre por el organismo y las extremidades, favoreciendo que aparezcan celulitis, edemas y trastornos venosos, y se agraven las inflamaciones de los folículos de a piel”; afirma Ricardo Goncebat de la agencia EFE.

 

Las diferentes telas usadas para la confección de pantalones, acompañadas muchas veces de “strech”, pueden provocar daños en la zona abdominal y genital. Los jeans son la prenda que más pegada se acostumbra usar y la que más incomodidad puede causar si no se elige la talla y horma adecuada al tipo de cuerpo.

Además los jeans de tiro bajo -que por periodos están de moda- tienden a deformar el cuerpo en la parte de la cintura.

 

Sucede lo mismo con las prendas de arriba como camisas o blusas que deben permitir los movimientos libres del cuerpo.

 

Zapatos para pies, no pies para zapatos: el pie no se debe acomodar al zapato, sino, es el calzado a quien le corresponde acoplarse perfectamente al pie. Los tacones altos pueden originar enfermedades como juanetes, callos, hinchazón, dedos en martillo, y otras más severas como alteración de la columna. “Según los expertos, andar sobre tacones altos desplaza el cuerpo hacia delante y obliga a los dedos y al antepié a soportar todo el peso, provocando dolor y daño en estas extremidades”; relata Patricia Matey en su artículo de elmundo.es.

 

Según, Carlos San Martín, secretario de la Escuela de Podología de la Universidad Complutense de Madrid, "las molestias que sufren las mujeres en los pies sí guardan relación en muchas ocasiones con el tacón alto. Un buen tacón debe tener como máximo tres centímetros y ha de ser ancho”.

 

Tampoco son recomendables los zapatos puntiagudos, ni las sandalias que no sujetan bien el pie.

 

Ropa adecuada para el clima: las llamadas “víctimas de la moda” optan por lucir espléndidas aunque se pesquen un resfriado. En el invierno, la ropa debe cumplir una de sus funciones como es la de resguardar del frío, y no al contrario, exponerse a las bajas temperaturas.

 

Accesorios y joyería adecuada: cuantiosas mujeres sufren de alergias a algunos materiales usados en la joyería. Por eso se sugiere identificar estas reacciones del cuerpo y evitarlas a toda costa.

 

Telas adecuadas: se aconsejan aquellas que son naturales como algodones, linos o sedas, que son más cómodos y sanos que las fibras sintéticas, pues dejan que la piel respire mejor previniendo así posibles erupciones o alergias.

 

Fuentes: EFE, elmundo.es, univision

 

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Daniela Jerez – Yoinfluyo.com
19.03.2012

 

Primavera, sol, calor, prendas ligeras... ¿para el trabajo? Es ahí en donde surge uno de los grandes dilemas en el código de vestimenta ¿qué tan válido es usar minifaldas, transparencias y ropa ajustada en la oficina?

 

De acuerdo a la licenciada Claudia Hernández Carrillo, reclutadora en Recursos Humanos de Grupo Ixe, parte de la imagen de una compañía son sus empleados por lo que en esta temporada "es válido usar ropa más ligera, pero adecuada para una oficina. Las líneas de ropa que diseñan ropa formal, a la vez deben tener diseños para cada estación."

 

"El permitir usar chanclas, minifaldas, bermudas, entre otros, genera una imagen informal que los ejecutivos no pueden mostrar a sus clientes. Esto, porque al tener estilos diferentes, cada persona pensará que es lo adecuado para usar, aunque esto genere una mala imagen para la empresa. Sin duda cada cabeza es un mundo y el hecho de imponer un código de vestimenta, da a la compañía una imagen de profesionalismo y seriedad".

 

Y es que de acuerdo a imagenexcellence.com muchas empresas caen en el error al creer que la imagen se proyecta sólo en determinados momentos como al estar con el cliente, sin embargo, 93% de la comunicación del ser humano está determinada por sus mensajes no verbales en donde su atuendo habla a los demás.

Es importante tomar en cuenta que el código de vestimenta debe comenzar por el cargo más alto para que los demás empleados puedan adoptarlo. Que la compañía tenga índoles creativos como cine o publicidad no excluye de proyectar una buena imagen, pues si bien el traje no es obligatorio, se debe evitar las fachas adoptando una vestimenta casual.

 

De acuerdo a los expertos se debe evitar el uso de ropa transparente, deslavada o ajustada, asimismo, se debe dejar de lado la ropa para hacer ejercicio, minifaldas, shorts, sandalias, escotes pronunciados o playeras (camisetas) con algún slogan.

 

¿Qué estará de moda?

 

Los colores en tendencia serán los tonos ácidos y llamativos como rojo, naranja, rosa y amarillo. En cuanto a los pantalones, predominarán los de talle alto, así como accesorios dorados y plateados. Se puede hacer uso de los estampados también siempre y cuando no sean demasiado casuales y colores metálicos con moderación.

 

No hay que olvidar que el blanco es el color de la primavera verano, el cual se puede usar blusas, pantalones o vestidos.

 

Igualmente los años 70 y 80 se pondrán de moda nuevamente como las rayas. Regresan también los famosos Peep Toes, calzado usado por divas de Hollywood como Rita Hayworth y Greta Garbo en los años 30. Este tipo de zapatos serán los más usados de la temporada además de las plataformas.

 

Fotos: MNG Colección primavera-verano 2012.

LaFamilia.info
09.02.2009

 

 

¿Cómo se debe vestir la mujer en el trabajo? Antes que nada se debe recordar que la imagen importa y aunque no es lo único que cuenta, una imagen habla por sí sola. En el mundo de los negocios esto también ocurre y la imagen externa que se proyecta influye notablemente en los resultados profesionales.

Sea cual sea el ámbito laboral, poco productivo puede resultar ir demasiado informal a la oficina, como parecer salida de un catálogo de moda. Los expertos señalan que hay que saber qué estilo se tiene y vestirse en función de éste, aunque adaptado a cada circunstancia.

 

Paz Herrera, directora de la oficina de Madrid de la empresa de asesoría de imagen y estilismo Qué me pongo, señala que lo más importante es adecuarse a la filosofía de la organización en la que se desempeña el trabajo. Es un error muy común, a la hora de elegir el vestuario, preguntarse ¿qué me gusta? y no lo importante: ¿dónde estoy? Una mujer en un puesto de responsabilidad de una empresa será la imagen de la empresa y debe transmitir los valores de esa compañía. Esto supone tener una imagen acorde con todo ello.

 

Vestir según el sector

 

Por ejemplo, en el sector financiero y legal, la experta asegura que el traje de dos piezas es la estrella y que la mayoría de las mujeres optan por el que incluye pantalón. “Sin embargo, tampoco está fuera de lugar un vestido con chaqueta de punto o una falda con blusa. La clave es que las faldas no sean muy cortas ni los escotes muy pronunciados. Hay que tener presente que se va a trabajar”, comenta la asesora de imagen.

 

Hay otros sectores más creativos en los que las mujeres deben demostrar que siguen las tendencias y se pueden permitir algo más de informalidad en el vestir. “Aquí sí es más factible echar mano de la imaginación en los colores y en hacer apuestas más arriesgadas. Incluso sería posible ir en alguna ocasión con jeans a trabajar. No desteñidos y rotos, pero sí en oscuro, de tela fuerte y con tacones”, propone la experta. “La clave es demostrar la creatividad en la forma de vestir, siguiendo las tendencias, pero sin ir disfrazada”, añade.

 

Combinaciones ganadoras

 

Para poder estar a la altura en todo momento, un buen fondo de armario es una de las piezas clave, aunque luego la labor realmente importante es hacer la combinación ganadora.

 

En él debe haber al menos tres trajes completos. Además, por cada traje, tres piezas para arriba y varias más para abajo (pantalón o falda) combinables con las chaquetas de esos trajes. “Para los pies, zapatos marrones, negros y unas botas altas, que también pueden dar un buen resultado. Además, algún vestido en crêpe de seda, vestidos de cóctel, zapatos de vestir y bolso de mano”, comenta Herrera.

 

¿Qué me pongo?

 

Estos son unos sabios consejos de la agencia Qué me pongo, los cuales le ayudarán a encontrar las prendas que mejor le sientan a su cuerpo:

• Se debe evitar ropa demasiado apretada. Ir demasiado ceñida es impropio en el entorno de trabajo y, además, no favorece.
• Evite el color en exceso. Los colorines y los grandes estampados no sientan bien. El color es positivo, pero siempre con una buena combinación.
• No vaya muy maquillada. Da mala imagen. Lo peor: labios muy marcados y sombras multicolor.
• Perfumes intensos. Sólo para la noche y con cuidado. Los perfumes deben ser frescos, porque si no lo son invaden el espacio de los demás.
• Las joyas excesivas. Es mejor algo discreto. Lo vistoso solo para la noche.
• Leggins. No son una prenda para la oficina.

 

Complementos del vestuario

 

Los complementos más importantes son el bolso y los zapatos. Si se opta por las joyas, mejor pocas y de calidad.

 

Los tonos neutros de maquillaje son los más apropiados para trabajar. Maquillarse de forma inapropiada puede dar tan malos resultados como una prenda de vestir rota o unos zapatos sucios. Por ello, el maquillaje que se utilice para ir a trabajar debe ser siempre sencillo y de colores poco llamativos. Además, no se debe llevar demasiada sombra de ojos.

 

La asesora de imagen Paz Herrera afirma que ahora se llevan mucho los ojos ahumados con profusión de grises, pero que, sin embargo, para trabajar en un ámbito serio y de responsabilidad quizá sea mejor optar por los colores neutros, el beige o los rosas. “Los labios rojos no son muy apropiados, es mejor algo más neutro”, comenta.

 

Fuente: guia.mercadolibre.com.ar

Thelma Ocampo Fuentes - conoZe.com
16.05.2011

 

 

 

El título tan sugestivo y a la vez tan controversial nos lleva a profundizar en un tema que está de moda y es justamente el de «la moda». Porque vestir y vestir bien es un elemento que se torna relevante en la vida de todos los individuos, no solo en las personas del siglo XXI donde la imagen ha tomado una gran importancia tanto en el ámbito laboral como el social e incluso el familiar, sino en todos los seres humanos que han pasado a lo largo de la historia, porque desde que el hombre es hombre, éste siempre se ha vestido. Y podemos observar claramente cómo ha evolucionado y cambiado no solo los propios diseños sino el concepto mismo del vestir.

 

Podrían preguntarme ¿por qué controversial?

 

Bien, me explico: Porque afirmar que soy lo que visto, es darle toda la fuerza al vestido y corremos el riesgo de permitir que el ropaje que utilizo defina lo que soy, dejando mi personalidad, mi estilo, mi vida y mi propio ser al vaivén de la moda, adaptándome yo a las circunstancias del momento y al capricho de los diseñadores generando inseguridad, superficialidad y una preocupación exagerada mas en el «parecer» que en el «ser» (Aquilino Polaino), anclando la autoestima a la mera estética corporal dando así paso a la mercantilización de las apariencias, es decir, «la estetización del propio cuerpo mediante fármacos, intervenciones quirúrgicas, trasplantes…» (Verdú), o la búsqueda de ser un icono social, o refugiarse en el «marquismo» como solución a la búsqueda de la identidad, o convertirse en «shopaholic» para satisfacer el vacío existencial del solo «parecer».

 

Si además consideramos la gran influencia de la industria de la pornografía en el tema de la imagen, vemos como se ha instrumentalizado a la mujer convirtiéndola en un «objeto de placer», vendiéndole la idea de que para ser bonita debe cubrir ciertos cánones de belleza y medidas que a alguien se le ocurrió establecer y que la han orillado al uso de la cirugía estética para lograrlos, trastocando el respeto a su dignidad. Y nosotros adultos y padres de familia no podemos permitir que esto se introduzca en nuestra manera de pensar o en la mente de nuestras hijas y en aras de la moda den con su imagen un mensaje equivocado.

 

Estoy segura que como padres de familia nos interesa educar a nuestras hijas como mujeres de bien, que las respeten por lo que son, queremos que sean felices, pero también queremos que se vean bonitas, entonces retomando nuestro tema, podemos preguntarnos ¿qué actitud debo tomar frente a la moda?

 

¿La total indiferencia o la preocupación por vivir la moda?

 

Los slogans que se mueven en la cultura mediática nos dicen, que si son bonitas y arregladas son generalmente «estúpidas». Es por ello que en muchas ocasiones en el ámbito intelectual o profesional se olvidan totalmente del cuidado de la imagen personal mostrando una apariencia descuidada como sinónimo de competencia profesional o masculinizando su imagen perdiendo su feminidad. Al mismo tiempo se puede correr el riesgo de centrarse exclusivamente en la imagen olvidándose del desarrollo personal, de la educación y la cultura y entonces sucede que se tiene muy buena presencia pero en cuanto hablan manifiestan la falta de contenido en su propia vida, deformando la verdadera belleza y elegancia. No podemos olvidar que esto sucede no solo a las mujeres, pues también los hombres son parte del juego de la imagen y la moda.

 

Pensar que la moda solo es un asunto de superficialidad nos lleva a tomar una actitud de desconfianza, como si fuera un enemigo manipulador que se opone a la identidad personal. Debemos tener la claridad de que la moda es parte de nuestra vida y que es una manifestación personal y tiene que ver mucho con el conocimiento de sí mismo y con los valores (Aquilino Polaino), hasta lograr desarrollar el propio estilo y vestir solo lo que conviene de acuerdo a la propia personalidad respetando la dignidad humana y sin caer en ninguno de los dos extremos. Ya decía Coco Chanel «La moda se pasa de moda… el estilo jamás»

Ser es más importante que parecer, pero cuando el «parecer» va en concordancia con el ser, la persona se potencializa en su seguridad, en su prestigio, en su presencia y en última instancia en ese señorío total que nos hace voltear a ver a la persona por su personalidad y estilo que lo dicen todo, porque lo es todo.

 

Tenemos que reconocer que la industria del vestido se rige por un ritmo comercial donde cada tres meses la moda cambia y solo cuando logra sobrevivir más de seis meses se convierte en un clásico y superando los seis meses es ya un estilo, como lo logró hacer Coco Chanel. Es por ello que no se puede ni se debe cambiar el guardarropa al ritmo de la moda, ni tampoco permitir que se enganchen nuestros hijos en el juego del consumismo, porque «si les das más de lo que necesita, con el tiempo necesitará más de lo que le das».

 

No olvidemos que la elegancia es la manifestación de la riqueza interior en coherencia con una agradable imagen exterior que respeta el estilo, la personalidad y la dignidad, por eso la moda también se educa para saber vestir lo que eres y ser lo que vistes.

 

 

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Por LaFamilia.info

 

Foto: Freepik 

 

En algunas sociedades se vive un extremado deseo por ser y permanecer joven a pesar de los años, por eso no es extraño encontrar personas que a pesar de su edad, lucen vestimentas demasiado juveniles. Sin embargo, el vestuario es uno de los aspectos que debe evolucionar conforme a la etapa que se vive. ¿Cuáles son las reglas de cada edad?

 

El vestuario no solo cumple la función original para el cual fue creado; tiene un significado mucho más profundo. La ropa forma parte de la personalidad, está vinculada al estado de ánimo y al auto concepto, incluso algunos expertos afirman que la ropa puede predisponer la forma de actuar de quien la porta y determina además el modo en que nos ven los demás. Por esto mismo, para tener estilo, elegancia y proyectar una imagen apropiada al igual que sentirse a gusto con lo que se luce, la ropa está condicionada al tipo de cuerpo, la ocasión, la personalidad y también la edad.

 

Tan equivocado es vestirse con prendas juveniles cuando se tiene 50 años, como lucir prendas aseñoradas cuando tan sólo se tiene 20. Para cada edad hay un estilo que encaja perfecto con la condición de cada mujer, por eso las siguientes son algunas recomendaciones -a sabiendas que en cuestión de moda hay cantidad de opiniones-:

 

Antes de los 24 años

 

A esta edad se vale “casi” todo, sin llegar a los extremos que no son favorables en ningún aspecto y la moda no es la excepción.

Generalmente a esta edad, el cuerpo de la mujer goza de buena forma y permite experimentar estilos más arriesgados que en edades mayores. Por eso, siempre y cuando estén acordes a la ocasión, las jóvenes pueden usar estampados, faldas cortas, shorts, colores brillantes, accesorios llamativos, prendas ajustadas… todo esto con moderación y recato; clave del buen gusto y la elegancia.

 

Sin embargo, esta cierta libertad en la moda no significa que todo se pueda usar, hay que tener cuidado con la combinación de muchas tendencias en un solo look, lo ideal es encontrar la combinación balanceada de los estilos.

 

 

De los 25 a los 35

 

A los 25 años ya ha pasado la época de rebeldía expresada a través de la moda. Las camisas o ropa con mensajes y marcas famosas se deben evitar, ya no hay necesidad de llamar la atención.

 

En esta edad se busca generar una imagen más seria debido al ingreso al mundo laboral y la adquisición de responsabilidades que revelan madurez. Esto implica que algunas vestimentas ya no se vean aptas, como por ejemplo los jeans con rotos o prendas que simulan estar en mal estado. Igualmente algunas mujeres en esta etapa suelen convertirse en madres, por lo que el cuerpo puede presentar algunas modificaciones que deberán tenerse en cuenta a la hora de elegir el vestuario. Sin embargo, aún se está en la plena juventud y se permiten usar colores de temporada, añadir toques divertidos y usar siluetas ajustadas, si la figura lo permite.

 

El color se puede añadir a través de los accesorios y los zapatos, sobre todo para los espacios laborales que exigen prendas de tonalidades neutras.

 

 

De los 36 a 45

 

Esta es una de las décadas más interesantes de la vida. Al acercarse a los 40 años, algunas mujeres suelen repensarse ciertos aspectos de su pasado y buscan mejorarlos en el presente y futuro. Por eso a esta edad se experimenta un especial interés por la imagen y se buscan formas de renovar el look.

 

Asimismo, muchas mujeres en sus cuarentas se sienten algo desorientadas a la hora de vestirse, pues las ofertas del mercado parecen hechas sólo para veinteañeras o para señoras mayores. A este respecto, la asesora en imagen Analía González, dice: “A la hora de elegir tu ropa olvídate de la última tendencia en moda, ya eres una mujer hecha y derecha y no eres esclava de la industria. Para elegir tus prendas lo único que tienes que tener en cuenta es tu forma corporal y lo que te hace ver mejor. Ya es hora de definir un estilo propio y personal.”

 

Y agrega, “Evita las prendas `muy de señora mayor´ como las que tienen grandes hombreras, estampados minúsculos y repetitivos, grandes botones o son demasiado holgadas y cuadradas. Los pantalones de tiro extremadamente alto tampoco te favorecerán.”

 

Se deben agregar entonces más toques de elegancia y menos explosivos como pudo ser en edades inferiores. Aunque no conviene generalizar, no se deben usar prendas muy ajustadas o telas que contengan strech. Los expertos en moda sugieren a las mujeres de esta edad no usar prendas como leggins, tops cortos, minifaldas y flores o adornos para la cabeza que sean demasiado grandes.

 

 

De los 46 a los 55

 

Son mujeres que aún están vitales, frescas y se pueden ver modernas con prendas adecuadas. “El que dirán” ha pasado a un segundo plano y ahora realmente se disfruta las maravillas de la vida. A esta edad las personas suelen conocer mejor sus fortalezas y debilidades, el estilo está más acentuado. “Menos es más”, es la pauta que debe reinar en esta etapa.

 

Hay que tener cuidado con el largo de la falda, debe estar a línea con la rodilla, pero no más arriba. Con los escotes también hay que tener precaución, en esta etapa pueden verse vulgar y añadir años. Los pantalones o jeans estilo pitillo (ajustados hasta el tobillo) no son aptos, a no ser que se tenga una figura que lo permita. De la misma manera, los vestidos en corte strapless o sirena no favorecen la silueta de la mujer. Los estampados deben ser moderados, los colores lisos siempre resultan más sobrios y elegantes. La camisas de tirantes que exponen brazos y cuello no son convenientes, es preferible usar mangas cortas o tres cuartos. Se recomiendan los trajes de baño de una sola pieza o “enterizos” que aquellos que se componen de dos piezas.

 

 

 

De los 56 a los 70

 

Aceptar la edad y llevar los años con un estilo digno y sofisticado es lo que debe buscar una mujer que se encuentra en esta década. Se puede conservar una línea fresca y con aires de modernidad, pero debe haber mayor moderación.

 

Utilizar siempre colores oscuros es un error, dependiendo de la prenda pueden denotar tristeza y extremada seriedad, lo cual añade edad. Se recomienda por tanto, usar la prenda oscura abajo y adicionarle color en la parte de arriba. Asimismo, el maquillaje recargado hace que las líneas de expresión sean más evidentes, por eso se aconseja tonos más suaves sin llegar a los pasteles -sólo en el maquillaje- que tampoco son aptos para esta edad. Las botas que van hasta la rodilla y se llevan encima de los pantalones se deben evitar, al igual que los tacones muy altos y zapatos al estilo plataformas. En suma, las indicaciones de la década anterior aplican también en ésta.

 

Las prendas adecuadas para esta edad son los blazers, los pantalones de bota recta, las camisas de botones, las faldas en el largo correcto, los accesorios finos y sobrios.

 

Fotos: MNG, BCBG

 

Fuentes: feminis.com, quintatrends, guiadebellezaysalud.net, melapasoeldiacomprando.com

 

 

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