Por LaFamilia.info
 
 
Foto: Freepik 

 

Regresar al trabajo después de la licencia de maternidad, puede convertirse en una transición difícil tanto para el bebé como para la madre. Y es que son muchos los cambios que ambos deben enfrentar. No sólo se presenta el primer desprendimiento entre madre e hijo, sino, que la mujer se reintegra al campo laboral enfrentándose de nuevo a los retos del trabajo.

 

Los primeros días de adaptación a la nueva rutina pueden causar angustia en las madres, por eso te damos estas recomendaciones:

 

Erradicar la culpa. En algunas mujeres se presenta un sentimiento de “culpa” por retornar al trabajo y dejar al pequeño en casa, sin embargo, hay que desterrar este pensamiento de una vez por todas. La realidad es que las condiciones de los hogares, muchas veces requieren de varias fuentes de ingreso. Lo importante es ocuparse en que el bebé esté en buenas manos y procurar que el tiempo que compartan juntos sea verdaderamente provechoso.

 

Quién cuidará del bebé. Lo ideal es que personas cercanas a la familia se ocupen del bebé al menos en los primeros meses. Si esto no es posible, se deberá acudir a una persona que sea de entera confianza. De ser así, es bueno investigar sobre su trabajo en otros lugares, su vida personal, es importante que tenga experiencia con bebés, y conocerla algunos meses antes del parto; en fin, toma todas las precauciones necesarias para elegir a una buena cuidadora. No obstante, si los padres están más tranquilos dejando el bebé en una guardería especializada, puede ser otra buena opción. 

 

Apoyo de los familiares. Es importante que el esposo y las personas cercanas a la madre, le brinden su apoyo y se expresen comprensivos, pues no es un momento fácil para ella.

 

El papá debe involucrase lo que más pueda en el cuidado del bebé. Debe ayudarle a mamá para que ella pueda hacer otras actividades y descansar un poco. Se deben repartir las tareas de forma que la responsabilidad no recaiga sobre uno solo.

 

Concéntrate en tu trabajo. El bebé estará todo el tiempo en tu mente y eso puede causar dispersión. Piensa que el trabajo es una oportunidad para darle a tu familia lo que necesita y por eso debes conservarlo.

 

Acordar ciertas condiciones laborales. Lo ideal sería acordar un horario flexible para los primeros meses luego de la licencia, o al menos evitar extender la jornada, pues el bebé necesita a su mamá en casa.

 

No abandonar la lactancia. La madre puede dejar los teteros listos antes de irse para el trabajo. El alimento materno le traerá invalorables beneficios al bebé y a la madre una gran satisfacción.

 

Buscar otras opciones. Por último, si esta experiencia está afectando a la mujer más de lo normal, es aconsejable pensar en la posibilidad de buscar un trabajo con horario flexible, o que lo pueda hacer desde casa, o independizarse y crear su propio negocio.

 

Eroski Consumer - LaFamilia.info
08.07.2013

 

Los primeros días de vida son tan maravillosos como caóticos, pues es un momento de adaptación tanto de los padres como del bebé. Es por esta razón que hay que ser prudentes con las visitas y evitar fatigar a la familia.

 

Tres especialistas en el tema, explican qué hacer y qué no, cuando se trata de visitar a un recién nacido: “Las parturientas postradas en la cama, y con un bebé en brazos que les da la bienvenida a la maternidad, saben muy bien lo que se disfruta y se sufre con este ir y venir de personas.” Afirman Cristina Martínez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME); Esperanza Martín, supervisora de Puerperio de La Paz, y Carmen Tamarti, jefe de la unidad de Obstetricia del Hospital Gregorio Marañón.

 

Sus recomendaciones son las siguientes:

 

Antes del parto. Los padres deben hablar con los más allegados para explicarles que prefieren estar solos en los primeros momentos, pero que los mantendrán al tanto de todos los acontecimientos, asimismo les llamarán en caso de necesitar su ayuda.

 

Nada de visitas durante las primeras 24 horas del nacimiento del bebé. Un entorno tranquilo es fundamental en estas horas. La madre acaba de estar de parto y sufre cansancio, agotamiento y, además hay que facilitar el vínculo de los padres con el bebé. Por eso no es recomendable ir al hospital, únicamente deberán hacerlo aquellas personas muy cercanas -los abuelos, por ejemplo-, aunque tampoco deberán excederse en el tiempo de visita.

 

Mensajes en lugar de llamadas. Utilizar el teléfono móvil, no tanto para hacer la llamada de rigor, sino para mandar un mensaje de felicitación a los padres, que responderán cuando consideren oportuno, porque lo primero es atender al bebé y a la madre. También se puede aprovechar para preguntar si es procedente o no ir a hacerles una visita.

 

Cuidado con las enfermedades. Las abuelas decían que un recién nacido era como un enfermo grave, y aunque puede sonar algo exagerado, la verdad es que durante los primeros días el bebé es muy vulnerable y apenas está tomando defensas. Por ende es inadecuado ir de visita si se tiene un resfriado, virus, o alguna dolencia que se le pueda contagiar.

 

El padre será el anfitrión. Una vez salen del hospital, lo más probable es que comiencen a llegar las vistas a casa. En este caso el padre debe cumplir el rol de recibirlas y regular el tiempo. Será el responsable de poner límites porque la madre, con el agotamiento y por estar bajo los efectos hormonales, no tendrá ánimo para hacerlo.

 

Visitas cortas. El visitante no debe tardarse más de 20-30 minutos. Es tiempo más que suficiente para felicitar a los padres y conocer al bebé. Si están más tiempo, el padre debe invitarles a acompañarles fuera de la habitación «con la excusa» de que la madre descanse. Lo normal es que la visita se marche de inmediato para que el padre pueda atender a su mujer.

 

No ir más tarde de las 7pm. Hay que dejar tiempo de descanso absoluto a los padres.

 

En la habitación no debe haber más de dos visitas. Si durante ese tiempo llega otra, hay que permitir que entren, y otros deben salir.

 

Hay que ser prudentes con las tomas del bebé, que alcanzan las 13 veces en 24 horas. Muchas personas piensan que a las madres que acaban de dar a luz no les importa mostrar su pecho ante desconocidos para alimentar a su hijo. Nada más lejos de la realidad, lo que ocurre, en muchos casos, es que si la visita no se va, la madre no va a dejar de dar de comer a su hijo. Hay que dejarles espacio para su intimidad.

 

No se debe tomar en brazos al bebé, al menos lo primeros días, por mucho que nos apetezca. Siempre se debe pedir permiso a los padres y lavarse las manos antes.

 

No dar consejos a los padres, seguro habrán recibido recientemente una gran cantidad de información muy actualizada. Sólo dar consejos si los piden.

 

Más artículos de este tema

Por LaFamilia.info
 
Foto: Pixabay 

 

¿La forma del vientre indica el sexo del bebé? ¿La madre gestante debe comer por dos? ¿El estrés emocional durante un embarazo puede causar espina bífida en el bebé? Estas son algunas de las creencias populares que se generan alrededor del embarazo, sin embargo los avances en el campo de la medicina han logrado desmentirlas.


Aunque ahora la tecnología brinda todas las posibilidades para conocer detalladamente la evolución del bebé desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, este tema sigue despertando muchas inquietudes. Es importante entonces que las mujeres embarazadas conozcan la realidad de esos mitos y consulten a su médico antes de tomar alguna medida al respecto que pueda ir en contra de la salud del feto o de ella misma.

 

1. La forma y altura del vientre pueden indicar el sexo del bebé

 

La creencia popular que afirma que si el vientre de la futura mamá está bajo, es un niño, y si está alto, una niña, es totalmente falso. La forma y altura del vientre están determinadas por el tono muscular y uterino, y por la posición del bebé. Para saber el sexo del bebé lo más recomendable es esperar hasta completar el primer trimestre de gestación, donde los genitales ya empiezan a formarse y se pueden ver mediante una ecografía.

 

2. La frecuencia cardíaca fetal puede revelar el sexo del bebé

 

La frecuencia cardíaca fetal normal varía entre 110 y 160 latidos por minuto (lpm), aunque hay quienes creen que si la frecuencia es más rápida (normalmente, superior a 140 lpm), el bebé será una niña y que si es más lenta, será un niño. Pero no hay estudios que demuestren de manera concluyente que la frecuencia cardíaca sea un indicador del sexo del bebé. De todas formas, la frecuencia cardíaca del bebé probablemente varía de una visita prenatal a otra, en función de la edad del feto y su nivel de actividad en el momento de la visita.

 

3. El estrés emocional durante un embarazo puede causar que el bebé nazca con espina bífida

 

La Asociación de Espina Bífida de América y otras compañías de investigaciones indican que muchas mujeres, tienen ideas erróneas sobre la espina bífida y el ácido fólico, pero la verdad es que no hay evidencias que indiquen conexión alguna entre la condición emocional de la madre y la espina bífida. Esta enfermedad está determinada por otros agentes como la genética o circunstancias particulares.

 

4. Si la madre tiene acidez, el bebé nacerá con mucho pelo

 

Falso, nada tiene que ver lo uno con lo otro. La acidez durante el embarazo puede estar causada por factores fisiológicos y hormonales, como por ejemplo que los tejidos se encuentran más relajados por las hormonas, o por la presión que hace el útero sobre el estómago. Y, la cantidad de pelo, depende de los genes que el bebé herede.

 

5. En el embarazo hay que comer por dos

 

Uno de los clichés que rodean a la mujer embarazada es que debe comer por dos. Pero ahora los ginecólogos han comprobado que un excesivo aumento de peso de la madre repercute de forma negativa en la salud del hijo. “El problema del peso materno es doble”, explica Antonio González, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). “En primer lugar porque puede provocar la aparición de preeclampsia (un trastorno hipertensivo), pero también porque aumenta el peso del feto e induce macrosomía”.

 

Por lo tanto, los médicos aconsejan llevar una dieta saludable en cuanto a la calidad y variedad, pero no en la cantidad.

 

6. Durante el embarazo no se puede hacer ejercicio

 

Todo lo contrario, el ejercicio moderado es recomendable pues favorece la llegada de sangre al útero y fortalece los miembros inferiores, de esta manera se dan mejores circunstancias para afrontar el parto y logar una recuperación más rápida. La actividad física también evita el aumento excesivo de peso y contribuye a la estabilidad emocional de la embarazada.

 

7. La embarazada no debe ingerir mucho líquido porque aumentará demasiado el líquido amniótico del bebé

 

La cantidad de agua de fuente (líquido amniótico) no depende de la cantidad de líquido que ingiera la madre, ya que la mayor parte de esa agua de fuente la producen el cordón umbilical y la placenta. Restringir la ingesta de líquidos a la madre puede ser perjudicial.

 

En busca de la verdad

 

Cada embarazo es diferente, hay mujeres que desarrollan algunos síntomas mientras que otras no, así que quien tiene la última palabra es el ginecólogo y es al primero que se le debe consultar, él brindará información específica según la situación médica de cada embarazada.

 

Fuentes: spinabifidaassociation.org, Elana Pearl Ben Joseph, MD - Kidshealth.org, elmundo.es, bebesenlaweb.com

 

Más artículos de este tema

LaFamilia.info - Blog Sura
27.01.2014

 

Un bebé en las primeras semanas de vida es tan especial, que en ningún caso puede considerarse un adulto en miniatura. Es un ser perfecto, que requiere el paso del tiempo para terminar la maduración de ciertos órganos y funciones.

 

El pediatra Álvaro Jiménez Patiño, responde las principales inquietudes de los papás novatos.

 

1. ¿Por qué tantos niños se ponen amarillos en los primeros días de vida?

 

En los primeros días de nacido el niño puede empezar a ponerse de color rojo, que es el preámbulo a que se va a poner amarillo. Se trata de la ictericia fisiológica, común entre 70% y 80% de los recién nacidos y más frecuente en los bebés prematuros.

 

Se considera normal cuando aparece entre el primer y cuarto día de nacido y desaparece a la primera o segunda semana de vida. Esa coloración amarillenta de la piel está provocada por la acumulación de bilirrubina (un producto de deshecho producido por la descomposición normal de los glóbulos rojos) en la sangre, la piel y otros tejidos, debido a la incapacidad temporal del hígado inmaduro del recién nacido para eliminar eficazmente esta sustancia del cuerpo. Se puede evitar en algunos casos con los baños de sol regulados. Aunque cierto grado de ictericia es normal, si un recién nacido presenta este problema antes de lo esperable o su nivel de bilirrubina es más alto de lo normal, el pediatra debe hacerle seguimiento.

 

La ictericia se considera patológica cuando aparece en el bebé antes de las primeras 24 horas de vida, en estos casos se debe estudiar porque puede coincidir con una incompatibilidad de grupo sanguíneo y el aumento de bilirrubina de manera tan precoz puede afectar el cerebro. Según el pediatra Álvaro Jiménez Patiño, esta es una de las principales causas de hospitalización.

 

2. ¿Los bebés mudan de piel? ¿Podemos ayudarles?

 

No es necesario retirar los “cueritos” que tenga. La piel del bebé es muy delicada, en la primera semana de vida presenta una descamación que es completamente natural y no requiere cuidados adicionales, cremas o “ayudas”. De hecho, algunos bebés nacen con la piel descamada, sobre todo aquellos que nacen después de la fecha estimada.

 

Por otro lado, es posible que la cara, los hombros y la espalda del bebé estén cubiertos por un bello fino y suave, denominado lanugo. La mayor parte del lanugo se pierde dentro del útero materno; por este motivo, el lanugo se ve con más frecuencia en bebés prematuros. En cualquier caso, este pelo desaparece en pocas semanas.

 

3. ¿Cómo se debe asear el cordón umbilical?

 

A muchos padres les preocupa el aspecto y cuidado del cordón umbilical del bebé. El cordón contiene tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena) rodeados de una sustancia gelatinosa. Este es un tejido muerto o necrótico que se desprende entre los siete y los doce días de vida. Hay que mantenerlo bien seco, limpiarlo en cada cambio de pañal con un aplicador con alcohol, exactamente donde la base del muñón o nudo se une con la piel, su función es ayudar a que se seque; a medida que esto sucede, el cordón va cambiando de color, de amarillo a marrón o negro, hasta que se desprende. Si no se seca bien, puede dar paso a una infección, llamada onfalitis, que puede ser grave, debido a la permeabilidad de los vasos umbilicales, condición que persiste hasta aproximadamente los 20 días de vida. En los casos más severos se suman a los síntomas la fiebre y signos de toxicidad. El primer signo de infección es que el ombligo huela mal. Si el cordón umbilical está anormalmente húmedo, con secreciones purulentas o turbias hay que consultar de inmediato al pediatra. También se producen enrojecimientos alrededor del ombligo e inflamación.

 

4. Se dice que además de la higiene, el baño es importante para el desarrollo del niño. ¿Qué tan cierto es?

 

Completamente cierto. El momento del baño se convierte en un ritual que los padres deben hacer con calma y con mucha disposición porque facilita el vínculo padre e hijo, estimula su desarrollo psicomotor, permite experiencias sensitivas (caricias, frío, calor, humedad) y sirve como elemento de juego. Además, estimula la circulación y los sentidos, ofrece relajación y produce sueño.

 

El primer baño se debe hacer después de las veinticuatro horas del nacimiento, puede efectuarse en la mañana o en la tarde. Se sugiere hacer el baño de inmersión (introduciendo al niño en el agua), teniendo la precaución de secar muy bien el ombligo, para evitar infecciones.

Se aconseja utilizar una bañera de plástico que ofrezca seguridad y comodidad. La duración del baño debe ser de cinco minutos como máximo; el agua debe estar a una temperatura de 37 °C, y si no es potable, se debe hervir. Durante el primer mes de vida no se recomienda el uso de jabones, luego sí puede usarse jabón con pH neutro o jabón con glicerina.

 

5. ¿Cuánto tiempo se debe exponer al bebé al sol?

 

El baño de sol es una fuente suficiente de vitamina D. Este “baño” se efectúa poniendo al niño desnudo bajo los rayos del sol en las horas de la mañana, preferiblemente antes de las 10.00 a.m. Se hace de manera directa, se debe iniciar con dos o tres minutos por cada lado, aumentando la exposición en forma progresiva, hasta diez minutos por cada lado; los ojos se protegen poniendo la cara del recién nacido en la sombra o cubriéndolos con un pañuelo oscuro.

 

6. ¿Debo asear la boca del bebé?

 

La cavidad oral del bebé se debe limpiar una vez al día, puede hacerse forrando el dedo del adulto con una gasa humedecida en agua potable o en una solución con bicarbonato; también existen unos “cepillos” especiales para bebés que consisten en una especie de guante para el dedo, con el que se le masajea las encías, los carrillos y la lengua.

 

A los niños en sus primeras semanas les puede aparecer un hongo blanco en la boca, se llama muguet o candidiasis oral, es una infección muy habitual en los lactantes que se manifiesta con irritación dentro y alrededor de la boca, parece leche, pero no resulta fácil retirarla. Suele ser trasmitido por la madre en el momento de cruzar el canal del parto o durante la lactancia. No es para preocuparse, basta con la higiene oral y ya el pediatra ve si es necesario tomar otra medida.

 

7. ¿Se deben abrigar mucho a los recién nacidos?

 

No tanto como creen los padres. Los neonatos son poiquilotérmicos, es decir que no regulan la temperatura porque su sistema termorregulador es aún inmaduro, se enfrían muy rápido y se calientan muy rápido, por eso se debe estar pendiente de ellos para no sofocarlos, esto además aumenta las erupciones como “milios”, diminutas protuberancias blanquecinas o pequeños quistes en la piel.

 

8. ¿Qué tipo de manchas son normales y desaparecen con el tiempo?

 

Existen unas manchas de color rosado intenso, generalmente localizadas en el puente de la nariz, la parte baja de la frente, los párpados superiores, la base de la cabeza y el cuello, conocido popularmente como “picotazo de cigüeña”. Son las manchas más habituales en los recién nacidos, sobre todo en aquellos que tienen la piel muy clara, y suelen desaparecer los primeros meses. Estas manchas se enrojecen cuando el niño llora y algunas personas las conservan durante toda la vida; no implican ningún riesgo.

 

Las manchas mongólicas, por su parte, son de color violáceo y suelen aparecer en las nalgas o en la espalda. Son muy comunes sobre todo en bebés de pieles morenas, son transitorias y desaparecen alrededor de los 4 ó 5 años.

 

9. ¿Si por alguna condición de salud la madre no puede lactar al bebé, se corre algún riesgo?

 

El alimento ideal que debe recibir el recién nacido es la leche materna durante sus primeros seis meses de vida y de manera exclusiva, porque satisface todos los requerimientos nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo; tiene componentes inmunológicos para protegerlo contra las enfermedades más comunes en esta edad; es libre de contaminación; y lo más importante, la lactancia natural favorece y estimula el vínculo afectivo con su madre.

 

10. ¿Qué tan frecuente es el reflujo?

 

La regurgitación y el vómito persistente son muy normales, se presentan casi en la mitad de los recién nacidos. Este reflujo gastroesofágico mejora a partir de los cuatro meses y no amerita tratamientos. Lo que sí es preocupante es el vómito cuando se acompaña de dolor abdominal, de llanto incontrolable, gases, tos y dificultad respiratoria, en estos casos merece consulta.

 

11. ¿Cuál es la causa del hipo?

 

El hipo no da por frío, sino simplemente por la contracción de un músculo llamado diafragma.

 

12. ¿Hay una “temporada” de cólicos?

 

Después del mes empiezan los mal llamados “cólicos del lactante”, que para ser precisos no se trata de cólicos realmente, sino que son procesos fisiológicos adaptativos y se manifiestan con llanto, incomodidad, que puede llegar a darse hasta por tres horas seguidas, especialmente en las tardes. Algunos padres creen que les está cayendo mal la leche materna, cuando en realidad no es así.

 

13. ¿Qué es el “pujo”?

 

Es una contracción involuntaria presente en los recién nacidos, como si hicieran fuerza, sucede después de la segunda y tercera semana de vida, esto no obedece a ninguna situación alarmante, se asume como parte del proceso de adaptación del sistema digestivo del bebé, es una reacción fisiológica normal.

 

14. ¿En qué consiste un sangrado por los genitales que presentan algunas niñas?

 

Eventualmente las recién nacidas pueden presentar un flujo vaginal blanco o un sangrado escaso, esto sucede por el influjo de las hormonas de la madre y simplemente pasa. También en las niñas y los niños puede haber un crecimiento de los senos o ginecomastia, que desaparece por sí sola alrededor de los dos años de edad; incluso pueden presentar alguna secreción lechosa. No se debe extraer ni manipular los senos al pequeño por esa causa.

LaFamilia.info
13.05.2013

 

El hecho de que muchas madres desistan de dar el pecho a sus hijos, se debe, más que a las dudas, "a las falsas creencias y a los mitos heredados sobre la lactancia", según afirman Inma Mellado y Juana María Aguilar, dos expertas en el tema.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la lactancia es la mejor vía de alimentación que puede recibir el bebé durante sus seis primeros meses de vida. Sin embargo, “ha habido una época en la que se creía que la leche de fórmula era mejor que la materna” explica Juana María Aguilar, enfermera coordinadora de Lactancia Materna del Hospital Materno-Infantil del 12 de Octubre de Madrid.

 

Esta especialista junto a Inma Mellado, consultora acreditada de Lactancia Materna, destierran al diario ElMundo.es, algunos de los mitos más extendidos sobre la lactancia.

 

Mi pecho es pequeño, puede que no tenga suficiente leche. Falso. No se tiene más o menos leche en función del tamaño del pecho. El tamaño lo define la grasa, no los conductos que 'fabrican' leche. De hecho, el pecho produce tanta leche como el niño necesita. Para asegurar la producción basta con encontrar la postura correcta, y que el bebé haga tomas frecuentes.

 

Tener los pezones planos o invertidos va a hacer casi imposible la lactancia. Falso. Los pezones van sufriendo cambios al final del embarazo y durante la lactancia. Además, los niños no se enganchan sólo del pezón, sino de una buena cantidad de pecho que puede abarcar toda la areola, según el tamaño de la misma. No obstante, si existe dificultad, se puede buscar la ayuda de un profesional experto en lactancia.

 

Hasta que me suba la leche, tendré que darle el biberón. Falso. Al principio, el calostro (la primera leche) es todo lo que necesita el bebé. Son muy pocas las mujeres que no tienen nada de leche.

 

Creo que mi leche es acuosa y no alimenta. Falso. La leche de todas las madres alimenta. Es verdad que cuando se inicia la toma, la primera leche que sale tiene más cantidad de agua y azúcares. Después de un rato de succión y vaciado, se hace más espesa por tener más contenido en grasas que sacia y engorda.

 

Para tener más leche, tengo que beber mucha leche. Falso. La producción de leche aumenta o disminuye en función del vaciado del pecho, no de los alimentos que se toman.

 

Las tomas empiezan a ser más frecuentes de lo habitual, quizás mi bebé se queda con hambre. Falso. Unas veces querrán comer más y otras tienen sed y necesita mamar sólo un poco, sobre todo en temporadas de calor. También puede deberse a los brotes de crecimiento. Los niños pueden volverse más demandantes para que la madre aumente la cantidad de leche que ahora necesita. Después de dos o tres días, se recupera un ritmo más relajado sin necesidad de añadir biberones extra.

 

Ya no noto el pecho 'lleno', puede que no tenga suficiente leche. Falso. Al final, casi todas las dudas terminan en la misma pregunta: ¿tendré suficiente leche? Según la enfermera, es normal sentir el pecho menos hinchado con el tiempo, pero esto no indica menos producción. La producción depende de las tomas del bebé.

 

Con el sacaleches, me extraigo poca cantidad. No puedo continuar con la lactancia. Falso. La extracción manual, con o sin sacaleches, no sirve para medir la cantidad de leche que tiene cada mujer, un bebé bien enganchado sacará mucho más.

 

Vuelvo a tener la menstruación, el fin de la lactancia materna. Falso. La producción de leche se mantiene mientras haya estimulación y vaciado de las mamas hasta que la madre y el bebé quieran.

 

El estrés puede 'cortar' la leche. Falso. Al final, muchos miedos tienen la misma explicación y es que la producción de leche se mantiene mientras haya estimulación y vaciado de las mamas.

 

El aumento de peso del bebé no es tan rápido como se espera. No se está alimentando bien. Falso. Cada niño tiene un patrón de crecimiento. No todos tienen que crecer con los mismos patrones.

 

Con seis meses, el bebé es muy mayor ya para tomar pecho. Falso. La OMS y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la introducción de alimentación complementaria al pecho a partir de los seis meses, pero es eso, complementaria, subraya Juana María Aguilar. Primero el pecho y después lo demás poco a poco. Hasta el año de vida, la leche de madre sigue siendo el alimento principal. Cuando el niño come de todo sigue siendo la principal fuente de leche hasta los dos años o más.

 

Tras la incorporación laboral ya no es posible continuar con la lactancia materna. Falso. Depende de muchos factores, el tiempo que pasan la madre y el bebé separados, si la madre hace extracción durante ese tiempo, si la persona que se queda al cargo puede darle nuestra leche, de la edad del bebé y la expectativa que tengamos. En algunas ocasiones, por las circunstancias, la madre opta por una lactancia complementada o mixta.

 

Fuente: ElMundo.es

Más artículos de este tema

LaFamilia.info
22.08.2011

 

 

anemiaembarazo

 

La anemia es una enfermedad que puede aparecer durante el periodo de gestación y aunque es frecuente que esto ocurra, es importante un diagnóstico a tiempo para evitar complicaciones tanto en la madre como en el bebé.

 

La anemia se refiere a la disminución de los niveles de hemoglobina -proteína que se encuentra en los glóbulos rojos- la cual transporta el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo. Esta es una de aquellas enfermedades que se vuelven más proclives a aparecer en el embarazo, debido a los cambios que se presentan en el organismo de la madre para proveerle al feto los sustentos necesarios para su formación.

 

Aunque una atención oportuna impide que se convierta en una complicación grave, es un tema de cuidado, pues se puede alterar el crecimiento del feto y en algunos casos es posible que se ocasione un parto prematuro.

 

Generalmente la anemia presenta síntomas diversos que varían de acuerdo a la persona, pero los más comunes son la palidez en el rostro, cansancio extremo, mareos y fatiga. Con una prueba de sangre, el médico conocerá la situación de la madre.

 

El hierro: punto clave

 

La causa más usual de anemia durante el embarazo es la deficiencia de hierro; mineral que ayuda a producir la hemoglobina. El feto obtiene el hierro necesario proveniente de la madre, de manera que ella tendrá que producir mayores cantidades de hierro para poder abastecer al bebé y a la vez dejar unos depósitos para su propio consumo.

 

A medida que el feto se va desarrollando, aumenta su demanda de glóbulos rojos. Es por esto que las mujeres gestantes requieren duplicar su dosis, ya sea a través de suplementos vitamínicos como de nutrientes que contiene la dieta diaria. Los alimentos ricos en hierro son las carnes rojas y de cerdo, aves, algunos mariscos, frutos secos, cereales, pastas, avena, vegetales verdes oscuros como espinacas y brócoli, papas, frijoles, nueces, entre otros.

 

Una vez el bebé sale del vientre, lo normal es que se recobren los niveles corrientes de hemoglobina en la madre. Sin embargo, los médicos explican que al momento del nacimiento, se pueden presentar hemorragias que requieren nuevamente un tratamiento adecuado, además de la lactancia que puede acentuar la anemia. Por tanto, la ingesta de hierro debe postergarse después del parto, con el objetivo de contrarrestar esa pérdida de glóbulos rojos.

 

De otro lado, el ácido fólico, es una vitamina que junto al hierro contribuye a la formación de hemoglobina y también puede ocasionar un tipo de anemia, aunque es algo atípico.

 

¿Cómo prevenirla?

 

Lo ideal sería que la mujer se preparara meses antes de la concepción con una ingesta de hierro apropiada. Asimismo, llevar una buena alimentación desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, asegura en parte, que la anemia no haga presencia.

 

No obstante, algunos especialistas son partidarios de acompañar la dieta con suplementos, pues consideran que la ingesta de alimentos ricos en hierro como única medida, no logra suministrar las necesidades de hierro. Por tanto, es una recomendación preventiva que no hará ningún daño y al contrario, proveerá muchos beneficios para la madre y su bebé.

 

Fuentes: familydoctor.org, hacerfamilia.net, maternofetal.net, salud.com, hola.com

Más artículos de este tema

 
Por LaFamilia.info
 

Foto: Freepik 

 

La mujer por ser la portadora de la nueva vida, tiende a ser la más involucrada en este proceso, sin embargo, el papel del padre en el periodo de gestación es fundamental, tanto para el bienestar del bebé como para la estabilidad emocional de la madre.

 

El entorno emocional de la embarazada es determinante, toda situación adversa puede afectarla. De ahí que el acompañamiento del esposo sea para ella un importante soporte, el cual se verá reflejado también en la creatura; no solo en el periodo de gestación, sino en su desarrollo físico y emocional una vez salga del vientre materno.

 

Estas son algunas recomendaciones para que los varones apoyen a sus esposas en esta emocionante aventura:

 

Asistir a los controles. Acompañar a la mamá a los controles médicos, así como a las clases prenatales. El padre debe manifestar interés en el embarazo y hacerlo con toda la disposición que ello merece.


Brindarle seguridad, apoyo y confianza. En lugar de crearles “dolores de cabeza”, los esposos deben esmerarse por consentirlas, comprenderlas y evitarles estrés. Los cambios físicos, hormonales y emocionales propios del embarazo, pueden hacer que la mujer se vuelva más sensible, por lo que necesita un mayor nivel de comprensión, compañía y afecto.


Informarse sobre el embarazo. Los libros y demás material sobre el embarazo no son exclusivos para las madres, los papás también se deben empapar del tema, así podrán comprender mejor a sus esposas y conocerán en detalle todo el desarrollo del bebé.


Velar por su salud. Además de acompañarla a realizar la actividad física y animarla para que lleve una alimentación saludable, velar por su salud también implica dejar de lado algunos hábitos que la pueden afectar, como por ejemplo, fumar.


Ayudarla para que ella descanse. Generalmente la mujer debe compaginar su vida laboral con las tareas de la casa, los controles prenatales, y demás compromisos, lo que puede terminar agotándola. Por eso, teniendo en cuenta que el estrés no es un buen amigo del embarazo, el padre deberá ayudarla más que de costumbre en algunas tareas, como la limpieza de la casa, las compras, diligencias, etc. La idea es “alivianarle las cargas” a la esposa.


Hablarle al bebé. Los especialistas recomiendan que el padre le hable al bebé y acaricie la barriga de la mamá, pues así se podrán ir creando conexiones entre padre e hijo: “hacia la mitad del embarazo el oído del feto ya ha alcanzado cierto desarrollo por lo que puede percibir los sonidos del exterior. No obstante, como el bebé está dentro del líquido amniótico, éste mitiga el sonido en unos 20 decibelios menos, por lo tanto, se recomienda que los padres hablen con un tono de voz normal, no en susurros.” explican en el portal parabebes.com.


Comunicación permanente. Es importante que él la escuche, que ella exprese sus sentimientos y temores, y que juntos se apoyen.


Acompañarla en el parto. Algunos hombres temen presenciar el momento del parto, pero no hay necesidad que observen directamente el alumbramiento, sólo es para darle apoyo a la madre en ese momento. Además, el cónyuge es la única persona que puede compartir con ella ese suceso tan especial y único de sus vidas.

 

Más artículos de este tema

LaFamilia.info
17.09.2012

 

 

 

El parto en casa es ahora una elección recurrente de los nuevos padres que prefieren traer a sus hijos al mundo en la intimidad de su hogar. Sin embargo, algunas sociedades profesionales de ginecología y obstetricia lo desaprueban.

 

Existen numerosos de argumentos a favor y en contra del parto en casa. Lo cierto es que quienes finalmente eligen dónde y bajo qué condiciones nacerá el bebé, serán los padres; estas son algunas de las ventajas y desventajas para tomar la mejor decisión.


De vuelta a lo simple

 

Varias décadas atrás, las mujeres daban a luz sin atención médica ni aparatos tecnológicos, se valían únicamente de la función fisiológica que realiza el cuerpo para la expulsión natural del bebé. Pero ahora en pleno siglo XXI, algunos padres prefieren esta opción a la del parto hospitalario.

 

Los defensores de esta modalidad, sostienen que el hecho de dar a luz en la sala de la casa o en la tina de baño, provee un ambiente familiar especial para la llegada del bebé, en el cual las mujeres y sus esposos, reciben en sus propias manos a su bebé con la ayuda de parteras y personas capacitadas para esto. Explican además que los padres están informados en todo momento de lo que sucede y ellos mismos toman algunas de las decisiones.

 

Su principal argumento se basa en que alumbramiento es un proceso natural, para el cual el cuerpo femenino está dotado y preparado, por eso no se necesita de una sala de cirugía, doctores, enfermeros, ni medicinas, pues puede llevarse a cabo en su forma original sin mayores complicaciones.

 

En este tipo de nacimientos se evita el uso de medicamentos, tanto para provocar contracciones como para calmar los dolores. En su lugar, aconsejan a la madre sumergirse en agua tibia para ayudar la dilatación y disminuir las dolencias de las contracciones.

 

“En general, si una mujer está sana, no ha tenido complicaciones derivadas de un parto anterior, no se considera de riesgo. Casi todas pueden dar a luz en casa si tienen un seguimiento y acompañamiento adecuados”, explica la comadrona o partera Sonia E. Waters en Hoymujer.com “El 85% de los que atendemos tienen éxito, y el 15% que requiere hospitalización es porque el parto se estaciona, no dilata o la mujer no aguanta bien el dolor. Ante eso, lo mejor es llevarla a un hospital”, aclara.

 

Otra mirada…

 

Pero también hay otra visión, contrastada por estudios. Según uno publicado en 2010 por la revista “American Journal of Obstetrics and Ginecology”, una de las más especializadas y respetadas en el campo, revela que fallecen el doble de niños en partos en casa que en un parto hospitalario, por lo que invitan a reflexionar sobre la seguridad para el bebé del parto en casa.

 

Algunos médicos y obstetras dicen que el nacimiento, si bien es un proceso natural, pueden darse algunas dificultades que se presentan sin previo aviso y que deben socorrerse a tiempo, o de lo contrario, pueden poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Es por eso, que destacan las posibilidades que ofrece un centro médico para atender estos problemas.

 

Por su parte, el ginecólogo Carles Salva dor Taboada dice, “En los partos hay complicaciones y riesgos, siempre. Obviarlos es una temeridad”.

 

Según su experiencia, lo que más preocupa al ginecólogo es que “las mujeres que acuden al hospital tras fracasar al intentar parir en casa llegan con una reserva fetal muy apurada. Es decir, con reservas de oxígeno muy bajas para el recién nacido. Una apreciación que el estudio de Estados Unidos corrobora, ya que la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos son los fallos respiratorios y problemas en la reanimación.”

 

De igual modo, varias fuentes consultadas afirman que la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Estados Unidos y Australia están en contra del parto en casa. Mientras que la Organización Mundial de la Salud defiende el derecho de cada mujer a decidir sobre su parto.

 

Condiciones para el parto en casa

 

Un parto en casa sólo es seguro si se cumplen algunas condiciones indispensables, por lo que no está indicado para todas las mujeres.

 

La siguiente información hace parte de una guía para la asistencia al parto en casa presentada el Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona y publicada por el diario El Mundo de España, la cual establece unas condiciones mínimas que se deben tener para poder dar a luz en el domicilio:

 

  • Debe ser un embarazo de bajo riesgo, que sea sólo de un bebé, en presentación cefálica (que el niño venga de cabeza) y que el parto se produzca entre la semana 37 y 42 de gestación.
  • Controles al día. Se recomienda que la mujer haya asistido al menos a cuatro visitas clínicas antes del parto y deberá aportar los controles analíticos y las ecografías que se haya hecho.
  • La matrona o partera debe acompañar a la madre a lo largo del embarazo y debe visitar el domicilio un mes antes del parto para confirmar que reúne las condiciones necesarias, propiciar confianza e intimidad y acordar quiénes estarán en la casa el día del parto.
  • En cuanto al control del dolor en el parto, la matrona ayudará a paliarlo con métodos no farmacológicos, pero en el caso de que la mujer pida ayuda farmacológica para aliviar el dolor, deberá ser trasladada a un hospital.

Fuentes: elpais.com, hoymujer.com, mundobebeweb.com, lanacion.com

 

Más artículos de este tema

LaFamilia.info
23.01.2009

 

 

embarazo20092301

 

Cómo traer un bebé al mundo, es la pregunta que muchas madres se plantean cuando se enteran de su embarazo. ¿Qué método elegir? Aunque hace unas décadas el parto por cesárea era poco probable y solo se llevaba a cabo en situaciones de emergencia, esta práctica ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas en los países occidentales y es usada innecesariamente por muchas madres que simplemente le temen al dolor de las contracciones.

 

Aunque la práctica de esta intervención quirúrgica es considerada necesaria en muchos casos para garantizar la salud o la supervivencia del niño o de la madre, lo cierto es que el miedo al dolor durante el parto nunca debe ser una justificación para pedir una cesárea.

 

Creer que pasar por la experiencia de tener un hijo sin sentir dolor, es un mito. No obstante hoy en día existen métodos para manejar el dolor, tanto con drogas, como con ejercicios de relajación o respiración; pero evitarlo, es imposible.

 

El parto normal tiene menores riesgos para la madre y en promedio su pérdida de sangre es la mitad que en la cesárea. Las posibilidades de infección del útero post parto (endometritis) también son menores en el parto normal. La cesárea tiene la posibilidad, aunque escasa, de presentar una infección de la herida operatoria. La recuperación de la madre es mucho mejor en el parto normal que en la cesárea.

 

Desde el punto de vista de la salud pública, la cesárea es una operación mucho más cara que un parto normal, debido al mayor uso de insumos, mayor tiempo de hospitalización y la participación de un equipo médico más complejo, ya que en los hospitales públicos los partos los atienden las matronas. Aún así, la cesárea con las técnicas actuales son mucho menos riesgosas que antes y los requisitos para realizarlas son menos exigentes que hace 20 años.

 

Dolor post operatorio

 

Lo que muchas mujeres que eligen cesárea no tienen en cuenta, es que el dolor post operatorio de la cesárea puede ser aún más intenso, más limitante y mucho más largo que el del trabajo de parto.

 

Cuando una mujer está en trabajo de parto y le comienzan sus contracciones, el dolor es cíclico y aumenta a medida que pasan las horas. Esto puede ser extenuante y difícil, sobretodo para la madre primeriza, ya que el proceso es más lento y no se puede dar la anestesia hasta que la madre ya haya comenzado a dilatar. Pero al menos la madre sabe que su dolor tiene un propósito, traer su hijo al mundo.

 

La madre que opta por la cesárea, generalmente llega al hospital sin ningún dolor, ya que la cita ha sido concretada de antemano, recibe la anestesia y hasta que ya no está de vuelta a su habitación, no ha sentido más que la punción de la aguja en su espalda.

 

Pero el dolor viene luego, cuando pasa el efecto de las drogas. Este no es un dolor sólo por la cirugía, sino que además el útero debe contraerse fuertemente para recobrar su tamaño normal y para que se detenga la hemorragia. Estas contracciones sobre la herida, son extremadamente dolorosas y nadie parece hablar de ellas.

 

Estudios que favorecen el parto natural

 

Según un estudio realizado por la Universidad estadounidense de Yale, las madres que dan a luz mediante un parto natural son significativamente más receptivas a los llantos de su bebé que las que se someten a una cesárea.

 

Los resultados de este estudio, publicado por The Journal of Child Psychology and Psychiatry, indicaron que ante el llanto de su bebé las mujeres que tuvieron un parto vaginal registraron una mayor actividad en las zonas del cerebro que se cree que regulan las emociones, la motivación y la conducta.

 

La capacidad de desarrollar los comportamientos y actitudes necesarios para que los padres cuiden adecuadamente de sus recién nacidos está relacionada con una serie de circuitos cerebrales y de hormonas, afirmó la investigación.

 

Al analizar las zonas del cerebro afectadas por las condiciones del parto, los investigadores también detectaron una relación entre la actividad cerebral y el estado de ánimo de las madres, lo que podría contribuir a regular las depresiones postparto.

 

Razones para una cesárea

 

Hay muchas razones que hacen que un parto termine en cesárea, entre ellas:

  • • Cuándo hay signos de desproporción pélvico-cefálica.
    • Cuándo las condiciones locales para la inducción son muy desfavorables.
    • En algunos casos de presentación de nalgas.
    • Infección vaginal activa que pueda ser peligrosa para el bebé.
    • Prolapso de cordón.
    • Desprendimiento de la placenta.
    • Sufrimiento fetal.
    • Placenta previa con hemorragia importante.
    • Dos o más cesáreas anteriores.
    • Una sola cesárea anterior cuándo persista la causa que la provocó.

Fuentes: mujer.terra.es, mujernueva.org, padreshispanos.com, clc.cl

Más artículos de este tema