Por LaFamilia.info - 31.01.2020

 

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Conectarse con la naturaleza es una de las mejores formas de liberar el estrés y las tensiones de la vida diaria, mejorar la salud y ponerle freno a un estilo de vida agitado como el que tenemos hoy en día. Una forma asequible y barata para hacer eso es organizar unas vacaciones familiares en un camping, que de seguro será una estupenda opción para disfrutar con los que más quieres una experiencia de descanso y diversión, para grandes y chicos.

 

El camping es una experiencia que estimula todos los sentidos y que combate la rutina, ¡como ninguna otra! Si todavía lo dudas, aquí te presentamos seis razones por las que deberías elegir esta opción para tus próximas vacaciones familiares:

 

1. Te conectarás como nunca con tus hijos

 

Si queremos un espacio para reconectarnos como familia en un entorno natural, distinto y alejados del bullicio de la ciudad, ¡es ir a un camping!

 

El solo hecho de compartir con tus hijos en una dinámica diferente del día a día, en la que no estarás afanándolos para ir al colegio, o para hacer las tareas, o sus encargos de la casa, te harán vivir una conexión especial con ellos. Estos son los momentos que alimentan el alma y las relaciones.

 

2. Es un “detox digital”

 

Para nadie es un secreto que la era tecnológica cada vez nos aparta más de los entornos naturales, de los juegos al aire libre, de la interacción cara a cara… en otras palabras, las nuevas tecnologías nos apartan del mundo real.

 

Por eso, cuando elegimos pasar unos días en un camping estamos promoviendo que nuestros hijos se aparten un poco de sus redes sociales y de sus videojuegos para unirnos más como familia y disfrutar de las cosas simples y bellas que nos regala la naturaleza: poder respirar el aire puro en medio de los árboles, recrearse en una buena caminata, observar una puesta al sol, o jugar en la arena.

 

3. El contacto con la naturaleza renueva los sentidos y la sensibilidad

 

Nuestros hijos ya no crecen en el campo sino en las grandes ciudades, entre los afanes, el tráfico, los dispositivos electrónicos, la contaminación del aire... Para contrarrestar todo esto, el contacto con la naturaleza es una vía de escape perfecta.

 

Sabemos que el estrés es uno de los mayores enemigos que tenemos hoy en día, para ello debemos hacer actividades que liberen tensiones y una de las mejores es disfrutar experiencias en la naturaleza.

 

Además, es una gran oportunidad para estimular la creatividad en los niños y adolescentes.

 

4. Vivirán una experiencia diferente

 

Las vacaciones en camping pueden ser de muy diferente manera, y es bueno que cada familia encuentre la experiencia que se adapta a su estilo. Existen sitios especializados como esta información turística de España en la que encontrarás múltiples ofertas de bungalows, chalets y zonas comunes de camping con todas las comodidades, ya sea en la playa o en la montaña.

 

Muchos de ellos cuentan parque acuático, instalaciones deportivas, actividades para niños, excursiones ecoturísticas; todo para que la familia completa pueda disfrutar de unos merecidos días de descanso y diversión.

 

5. Intercambio multicultural

 

En este tipo de campings hay familias de todo el mundo que llegan a pasar unos días espléndidos con las mismas expectativas tuyas, que eligen destinos distintos, y es ahí cuando pequeños y grandes tendrán la oportunidad de compartir con otros, y se podrá aprender de las diferentes culturas, y tal vez cuajarán amistades de otras partes diferentes a su lugar de residencia.

 

6. ¡Fuera sedentarismo! Bienvenido el ejercicio

 

Las pantallas nos han vuelto más sedentarios, esto es una realidad. Y las implicaciones que esto tiene son bastante delicadas; vemos niños con sobrepeso por la falta de ejercicio, pues pasan horas y horas frente a su móvil navegando en sus redes sociales, frente a su consola de videojuegos, o en el compu viendo sus series preferidas. Todo esto ha desplazado el deporte y las actividades físicas, básicas para el sano desarrollo de los chicos.

 

Así que en un camping olvídate de la televisión y los móviles porque aquí las actividades físicas, ¡son las que mandan la parada! Tanto si eliges un camping de montaña, como de playa, hay un sinfín de actividades para realizar: pesca, caminatas, paseos en bicicleta, deportes acuáticos, excursiones, etc.

 

En definitiva, ir de camping reúne muchos beneficios para todos los miembros de la casa, tanto para los mayores como para los más pequeños.

 

 

 

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Cuando viajas con niños, debes ultimar hasta el más mínimo detalle. Por eso, para que ese anhelado viaje familiar resulte tan maravilloso como lo has soñado y sin ninguna clase de contratiempos, te recomendamos seguir estos consejos:

 

1. Reglamentación para menores de edad

 

Cada país tiene una reglamentación para salir del territorio nacional con menores de edad y más cuando uno de los padres no viaja con los pequeños, por eso, para evitar sobresaltos de último momento, es importante investigar los requisitos necesarios para salir del país con niños.

 

2. Comunícate con la compañía aérea

 

Al momento de hacer la compra de los boletos aéreos es necesario informar a la aerolínea que vas con un bebé, pues la compañía aérea lo debe registrar como un pasajero así no ocupe un asiento (como es el caso de los menores de dos años), y esto debe hacerse con anticipación.

 

3. Para aliviar la presión de los oídos

 

Para evitar que al bebé le duelan los oídos por el cambio de presión atmosférica que ocurre durante el despegue y aterrizaje del avión, lo más recomendado es darle biberón o permitirle el chupo o chupete, de este modo la succión ayuda a evitar esta molestia. A los más grandecitos se les puede dar algo de comer o beber.

 

4. El equipaje de mano

 

No olvides tener a la mano algunas cosas necesarias de los niños, por ejemplo: medicinas, algo de comer, toallitas o pañuelos húmedos, una cobija o frazada pequeña y un cambio de ropa por si ocurre algún problema con el equipaje o si los niños se llegan a ensuciar. Pero trata de llevar lo menos posible en el equipaje de mano, pues así estarás con más libertad para estar al tanto de los niños.

 

5. Las comidas

 

Recuerda que los controles de seguridad del aeropuerto pueden retener cierto tipo de alimentos, debido a que algunos países prohíben el transporte de productos alimenticios no industrializados; como es el caso de Estados Unidos, el cual no permite la entrada de la mayoría de las verduras, frutas, semillas y productos de origen animal. “Antes de viajar, verifica si tu país de destino permite el transporte de los productos alimenticios que planeas llevar. Esa información puede ser encontrada en el sitio web oficial del gobierno del país de destino”, informan desde el sitio de viajes eDestinos.com.

 

Sin embargo, en la mayoría de los casos, los biberones, leche materna o jugos en biberones, comida envasada para bebés o niños pequeños, sí están permitidos.​

 

6. Para evitar mareos y vómitos

 

No todos los niños se marean, pero es algo común entre los más pequeños. Puedes consultar con tu pediatra para darle un medicamento y así evitar el malestar que puede causar el viaje en avión o en auto.

 

7. Coche o carriola de bebé

 

Los coches o carriolas de bebé están exentos de cargos de equipaje, siempre y cuando vueles con el infante, sin embargo, es aconsejable verificar las medidas y el peso permitido por la aerolínea antes de viajar. Los más prácticos son los coche tipo ‘paraguas’ o los que son totalmente plegables. En cualquiera de los dos casos, debes llevarlo hasta la puerta de embarque, donde debes registrarlo.

 

8. Por último, ¡no te estreses!

 

Los viajes familiares son simplemente inolvidables, son experiencias que unen la familia, la oxigenan al salirse de la rutina, les brindan descanso y les permiten tomar nuevos aires para retomar la vida diaria. Por eso, no permitas que nada arruine este momento, trata de relajarte un poco, así los niños se ensucien, no coman como siempre lo hacen, se duerman un poco más tarde, etc. Si bien hay que seguir educando, se puede bajar un poco la guardia en las vacaciones para disfrutar en grande! 

Ma. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguía
21.06.2008
 

La violencia tiene un gran impacto en TV. Las investigaciones afirman que el 85% de los programas de ficción contiene violencia. Para hacernos una idea, un adolescente, antes de acabar este período evolutivo, habrá contemplado más de 13.000 muertes.

 

La contemplación de la violencia provoca violencia o al menos eso es lo que se supone, pero es difícil de demostrarlo empíricamente. Las variables que estarían implicadas en el impacto negativo de la violencia televisiva pueden ser las siguientes:

 

El contexto donde ocurre esa violencia: Si los contextos violentos que se nos ofrecen son similares a nuestro medio vital habitual, se podría dar un aumento de las actuaciones violentas por identificación con las mismas. La mayor parte de la violencia en TV ocurre en contextos interpersonales muy similares a nuestras propias vivencias.

 

La justificación de la violencia: La violencia gratuita tiende a aumentar el comportamiento violento, en la mayoría de las situaciones violentas que aparecen en la pequeña pantalla no se presenta como el último recurso sino más bien como el único. Los menores pueden acaba pensando que el ser violento es el único modo de ser.

 

El contenido de la justificación: Qué se nos puede decir con esa violencia. Los héroes violentos suelen erigirse en portadores de la verdad y la justicia, y dictaminan la bondad de los hechos por encima de los criterios éticamente aceptados por la sociedad.

 

La persona que percibe la violencia: Evidentemente la receptividad de la persona que está expuesta a las acciones violentas en la televisión depende de muchas variables, las principales podrían ser las siguientes:

  • Grado de frustración con el que se encuentre el televidente (situación puntual que acentúa la contemplación de la violencia).
  • Agresividad del perceptor (los más agresivos tienden a actuar de forma más violenta cuando ven violencia).
  • En el caso de los niños hay que añadir la fragilidad de sus criterios éticos, que les hace aceptar las expresiones violentas sin discernir su idoneidad.

La asunción de la violencia por parte de los más pequeños se puede explicar a través de distintos mecanismos psicológicos. Los más destacados podrían ser los siguientes:

 

IDENTIFICACIÓN: con los personajes de los programas televisivos. Mecanismo de raíces psicodinámicas que nos habla de la adopción como propia de las características del héroe por parte del niño.

 

IMITACIÓN: Condicionamiento Vicario. La imitación de un modelo socialmente aceptable, el héroe, por parte del menor.

 

AGUDIZACIÓN: La violencia incrementaría el comportamiento violento de sujetos propensos a la misma. Actuaría como estímulo desencadenante en aquellos niños especialmente inquietos.

 

ANSIEDAD: El temor ante el entorno que se nos presenta como violento, conduce a respuestas defensivas que pueden producir respuestas de imitación, que en este caso serán respuestas violentas.

 

ASOCIACIÓN: Tiene que ver con el Condicionamiento Clásico. Se trata de asociar que ante situaciones de conflicto la única respuesta posible es la respuesta violenta. La repetición de este mecanismo va a generar otro proceso:

 

ACTIVACIÓN DEL INDIVIDUO: La repetición de respuestas violentas va a disminuir el umbral de sensibilidad del niño ante la misma y le va a facilitar emitir respuestas similares.

 

DESENSIBILIZACIÓN: Ley de la Habituación ante la repulsa de la violencia. La sucesiva exposición ante situaciones violentas produce que el niño cada vez sienta menos malestar ante las mismas. Esto podría explicar el silencio en los

procesos de victimización entre iguales. Para un niño que está acostumbrado a aceptar las respuestas violentas no le va a suponer nada ver como maltratan a otro niño.

Pero el proceso de aceptación de la violencia televisiva y su traspolación a la vida real no sólo depende de variables individuales del niño. También la actitud familiar ante esta violencia influencia y facilita esa posible traspolación de la que hablamos. Entre las variables familiares implicadas en la repercusión de la violencia televisiva en los más pequeños estarían:

Comportamiento violento de los padres: un patrón de comportamiento violento por parte de algún progenitor o de ambos sumado a la contemplación de violencia en televisión puede aumentar las respuestas violentas en los niños, además de su justificación.

 

La contemplación de programas violentos por los padres: sobre todo cuando esta contemplación no es criticada, puede inducir a los menores a entender que si sus padres no condenan dicha violencia es que la misma es aceptable y, por tanto, ellos la pueden imitar con tranquilidad

 

Parece que hasta ahora estamos hablando sólo de series de ficción con personajes humanos, pero de la violencia tampoco se escapan los dibujos animados y las series de animación. En los dibujos animados las secuencias violentas son muy frecuentes. Los datos empíricos nos revelan datos sorprendentes:

  • El 40 % de las conductas violentas son ejecutadas por los protagonistas.
  • El 66% de las mismas son de carácter proactivo, no se producen como defensa ante nada.
  • El 75 % de las consecuencias de la violencia no aparecen o son mucho menores que en las de las de ficción reales.

 

La mayoría de las veces las conductas violentas están justificadas por un fin (amistad, justicia...)

 

No perdamos de vista que la abundancia de programas violentos a los que sometemos a los menores y la falta de respeto por parte de las cadenas televisivas en su compromiso de crear y cuidar franjas de contenido infantil no dejan de ser un maltrato institucional y social a la infancia. Sin embargo, que la violencia contemplada se plasme en la conducta personal dependerá, en buena parte, de la respuesta que den todos aquellos que tienen responsabilidades educativas sobre los niños: la familia, la escuela y los medios de comunicación.

 

LaFamilia.info - 30.11.2019

 

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¿Eres de los que tiene la costumbre de viajar en familia en estas fechas? Ya sea que vayas de vacaciones con tus hijos o simplemente visitar a los parientes más lejanos, es una gran oportunidad para compartir tiempo valioso con los que más queremos. 

 

Para sacarle el máximo provecho, debemos asegurarnos de tener todo a la mano. Por ello hoy, te traemos una lista con las 5 cosas indispensables que debes empacar para estas fechas. 

 

Primero, empaca ropa adecuada para la estación del destino. Si es clima frío, recuerda la ropa y abrigos de invierno. Las bajas temperaturas suelen estar a la orden del día en estas fiestas, así que asegúrate de tener suficientes mudas de esta ropa. Unas mantas gruesas también son necesarias, especialmente para que los más pequeños no sufran por el frío. 

 

Desde sweaters hasta abrigos, no olvides tampoco guantes, bufandas y algunas botas que puedan ayudar a que tu familia esté más abrigada. Telas como la lana y el algodón son muy efectivas para esto. 

 

Del mismo modo, también te recomiendo que empaques algunas almohadas y cojines especiales en alguna de estas telas, de manera que puedan viajar todos cómodos. 

 

Lleva contigo medicinas y un pequeño botiquín. Esto es sumamente importante, ya que al bajar la temperatura y existir cambios en cuanto a la humedad del ambiente, tu familia puede resfriarse o tener alguna alergía. 

 

Una buena forma de prevenir esto llevando medicamentos básicos para el resfriado común y los antialérgicos en casa. Un jarabe para la tos tampoco debe faltar. Igualmente, lleva contigo un pequeño botiquín de primeros auxilios por si alguno sufre algún accidente.

 

Otra de las cosas que debes llevar en tu maleta son los documentos que usarán durante el viaje. Esto es sumamente importante y todos deben estar en regla, incluyendo la documentación de toda tu familia de forma ordenada. 

 

Por lo tanto, al momento de hacer la maleta, destina un compartimiento que esté a la mano donde puedas ubicar todos los pasaportes, seguros, dinero y cualquier otra documentación que vayas a utilizar. Asegúrate de que este compartimiento tenga un seguro, idealmente del tipo TSA Lock, para que sólo tú puedas ingresar.

 

Ahora bien, si tu familia viajará a un país diferente en estas navidades o a una zona que esté un poco remota, entonces lo ideal será que te lleves algunos accesorios esenciales como adaptadores de corriente, cargadores de celular y batería para los portátiles como los móviles. 

 

Incluso, si tienes la posibilidad de llevar contigo un pequeño wifi virtual, no estaría demás, ya que en esta época son frecuentes que ocurran tormentas y las comunicaciones puedan quedarse intermitentes. Asegúrate de tener los números de emergencias a la mano.

 

Finalmente, empaca lo demás que desees llevarte, teniendo extremo cuidado con los artículos electrónicos. Si vas a llevarte consolas, cámaras fotográficas u ordenadores, lo ideal es que estos estén dentro de un estuche especial donde la humedad no los alcance ni pueda dañarlos. 

 

Si tus hijos quieren llevarse algún juguete en particular, verifica que las baterías estén fuera y ubícalas en otro compartimiento. Destina una sección de la maleta para que estén a salvo junto con otros juguetes. 

 

Es importante que, antes de empacar todo, identifiques la maleta que llevarán durante el viaje. Afortunadamente, hay modelos y marcas de maletas, como Piquadro, que tienen tamaños familiares con gran capacidad y diferentes compartimientos, así que todos pueden usar una misma maleta.

 

Lo ideal es que tu familia se lleve lo necesario para pasar las fiestas a donde quiera que vayan de la mejor manera posible. Así que si vas a viajar en estas fechas, asegúrate de tener todo a la mano contigo.

 

 

 

Por LaFamilia.info 

 

 

Si hay algo que añoramos de la infancia es el tiempo de vacaciones. Eran momentos únicos que vivíamos en familia y disfrutábamos de las pequeñas cosas; no necesitábamos de juegos sofisticados ni de un hotel cinco estrellas para pasarla bien.


Sería maravilloso que nuestros hijos cuando crezcan, tengan el mismo sentimiento de añoro de las vacaciones, por eso es importante que les enseñemos a disfrutar de las “pequeñas” grandes cosas que componen la vida y por un momento olvidemos la tecnología y demás avances del “mundo moderno” para disfrutar lo bello y lo simple. ¡Así que manos a la obra!, demuéstrale a tus hijos que la vida está más allá de un “like”, un nuevo “amigo” en facebook, y de un videojuego. Estas son algunas actividades que debes vivir con tus hijos en estas vacaciones:


1. Emprende una expedición botánica


Los niños son observadores por excelencia pero hay que fomentarles esa capacidad de asombro, por eso emprende una expedición botánica a través de algo tan simple como una caminata en el campo o en el jardín botánico de la ciudad, ¡jamás lo olvidarán!

 

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2. Rescata los juegos de mesa


Lo mejor de los juegos de mesa es que hay algunos para todas las edades y son la mejor opción cuando el clima no permite salir de casa. Seguramente tienes varios de estos juegos guardados, así que atrévete a rescatarlos y pasa un maravilloso rato en familia.

 

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3. Una tienda de campaña bajo las estrellas


Los niños adoran hacer tiendas, carpas o pequeños campamentos, si tienes la posibilidad de hacerlo en el campo o al aire libre mucho mejor, pero tampoco limites la imaginación, en casa también lo puedes hacer y los niños lo amarán.

 

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4. Déjalos crear


Usando elementos que tenemos en casa podemos crear cosas asombrosas; hay miles de ideas, aquí te damos algunas: Manualidades para las vacaciones

 

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5. Juega en la arena


Si vas a la playa disfruta con tus pequeños en la arena, coleccionen caracoles de todos los tamaños y hagan un grandioso castillo e inventen historias de príncipes y princesas.

 

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6. Prepara una rica receta familiar


Las abuelas tienen recetas que han pasado de generación en generación, aprovecha una de ellas para enseñarla a tus hijos y divertirse en grande.

 

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7. ¡Y que no falte un picnic!


Disfrutar de la naturaleza no tiene precio, así que prepara junto a los pequeños unos deliciosos sándwich y vete al parque con ellos. Pueden llevar la bici, los patines o lo que cada quien quiera para pasar una tarde al aire libre. Este siempre será un plan muy divertido.

 

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Estos son los momentos que alimentan el alma y las relaciones, además son una forma de educar jugando. Hay muchas más ideas, estas son sólo algunas que te propone LaFamilia.info para que vivas unas vacaciones diferentes y queden para siempre en la memoria de tus hijos!

 

 

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Bernabé Tierno
21.06.2008
 

Habitualmente, los medios de comunicación social nos ofrecen toda la información de cuanto sucede en el mundo entero. Compartimos con los demás seres humanos toda clase de suertes, desgracias, éxitos, catástrofes. Toda esta información también la reciben en mayor o menor medida los niños.

 

Es bueno estar informados, saber lo que pasa en el mundo, pero el problema radica en que estos medios se convierten sobre todo en medios de mentalización.

 

Diferentes vías

1. Vía afectiva, emotiva, cargada de fuertes pasiones. Por esta vía es fácil despertar e incrementar las conductas violentas, agresivas y pasionales presentando modelos que triunfan y a los que les resulta muy rentable tal comportamiento. En el caso concreto de los niños les queda claro, desde los primeros años, que lo que se hace y dice en la tele es bueno y recomendable. Ahí está el peligro.

2. Vía de los reflejos condicionados. Estamos llegando a una dependencia generalizada del consumismo sin freno. Hoy más que nunca la ética de la persona y las pautas de su conducta están siendo marcadas por la estética del consumo a causa de la televisión.

3. Vía subliminal. La fascinación de las imágenes, hechos y actividades que ofrece la pequeña pantalla actúan sobre los mecanismos que activan la conducta del sujeto, a espaldas suyas, sin percatarse de que está siendo moldeado (teledirigido) día a día, hasta sufrir una transformación total.

 

Alienación y dependencia

1. Por el mecanismo de proyección, el teleadicto se habitúa a descargar, atribuir o proyectar sobre los personajes cuyas acciones contempla sus propios conflictos, pasiones, odios, complejos, etc., de orden interno. Este mecanismo de defensa desconecta al sujeto de su propia realidad en la vida diaria, le incita a descargarse de responsabilidades y atribuir a los demás lo que no soporta admitir ni reconocer en sí mismo. Inutiliza a la persona para encarar los problemas.

2. Por el mecanismo de identificación, el sujeto escapa también de su propia realidad para meterse en el personaje ficticio con que se identifica, viviendo y sintiendo sus luchas, victorias, celos, placeres, infidelidades, conductas violentas, etc., que tenderá a imitar de manera inconsciente. Cada persona vivirá y sentirá la ficción de manera más o menos intensa según su edad.

Los niños son presa fácil de este mecanismo pues, muchas veces, no logran distinguir la ficción de la realidad.

Sabemos por estadísticas que nuestros niños pasan cada año frente al televisor unas 1.300-1.400 horas, mientras que las horas del colegio al año no llegan a mil. Esto significa que todo joven que llega a la mayoría de edad ha pasado frente a la pantalla de TV entre 20 y 25.000 horas.

Es evidente que no estamos ante algo sin importancia y tenemos que aprender todos a usar un medio tan poderoso. La TV es un potencial inmenso que puede enriquecer y ayudar muchísimo a aprender y saber muchas cosas en poco tiempo.

En este tiempo se encierran múltiples posibilidades de enriquecer la mente y el psiquismo humano.

 

Perjuicios y beneficios

En psicología infantil y juvenil se podrían lograr muchísimas cosas, como, por ejemplo, fomentar conductas sociales de cooperación y ayuda a los demás, de autocontrol, de esfuerzo y formación personal, etc. Ofreciendo modelos dignos de imitar por su atractivo y cuya conducta responsable, respetuosa y sacrificada por los demás fuera provechosa.

El problema es que la televisión no deje tiempo para el diálogo entre los esposos, para el de los hijos con los padres y para el de los hermanos entre sí.

Es evidente que la televisión corta de raíz la posibilidad de desarrollar otro tipo de actividades en todos los hogares: dialogar, leer, estudiar, escuchar música, jugar, reír y hasta dormir.

En definitiva son dos las consecuencias que están perjudicando más al niño y a la familia: la primera es la incomunicación. No hay tiempo para hablar de nada porque lo absorbe todo la tele. La segunda es que se está perjudicando el hábito de la lectura y está influyendo de manera muy directa en los resultados escolares.

Se ha demostrado que cuantas más horas pasa un niño frente el televisor, por término medio, menor es su rendimiento escolar y más posibilidades tiene de llegar a fracasar en el estudio.

 

Saber utilizarla

1. Lo primero que hay que hacer es aprender a prescindir de ella y apagarla cuando los programas o temas que desarrolla no sean de nuestro interés o el de nuestros hijos y no permitir que «nos organice la vida».

2. Aprovecharla para estimular el diálogo familiar comentando temas de interés y fomentar la actitud crítica.

3. No estar psíquicamente pasivo, sino activo. Un buen programa de TV estimula intelectualmente como el mejor de los libros.

4. Los contenidos de ciertos programas interesantes pueden servir de materia de trabajo para el estudio; inclusive para el colegio.

5. Hay que enseñar a «ver» anuncios y desenmascarar la manera en que pretenden convencer e influir al televidente para incitarlo a comprar. Esto gusta muchísimo a la mayoría de los niños.

6. Se puede fomentar la unión de la familia utilizando determinados programas para enjuiciarlos, analizarlos, criticarlos y valorarlos en común. Que hasta los más pequeños opinen y sean escuchados por todos.

7. Acompañar siempre que se pueda a los niños mientras están frente al televisor para enseñarles a tener una mente activa y crítica de cuanto ven. Que sepan comentar y valorar actitudes, gestos, conductas..., y no contemplar pasivamente.

8. No permitir que el niño vea la TV más de una hora diaria, en lugar de las tres horas que ve el niño español por término medio, y de las cuatro o cinco que suele ver el sábado y el domingo.

9. Ilusionarlo con actividades deportivas, reuniones con amigos, actividades al aire libre y otras para ir reduciendo el tiempo dedicado a la TV.

10. Convertirla en un instrumento valido en la formación del niño o del adolescente, a todos los niveles.

 

Colaboración Aleteia.org - 22.06.2018

 

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Se acercan las vacaciones, y con ellas llega un quiebre necesario en la rutina de las familias. Hay mucho más tiempo para descansar, para realizar planes en familia y para aburrirse. Sin embargo, si no se planifica y se establecen ciertas reglas, las vacaciones se convierten en un período en el que tanto los hijos como los padres podemos enloquecer.

 

A continuación compartimos unos tips para poder tener una temporada de vacaciones productiva en la que se logre el descanso y también el crecimiento personal y familiar:

 

1. El descanso es un cambio de actividad

 

Muchas veces confundimos el descanso con no hacer nada, y sobre todo nuestros hijos adolescentes pueden tratar de pasar todas las vacaciones durmiendo hasta el mediodía, o pasar todo el día pegados a las tablets o teléfonos celulares. Es importante recordarles que el descanso no significa no hacer nada, sino buscar otras actividades más relajadas que las que regularmente hacemos y cambiar de aire.

 

2. Las vacaciones son un tiempo ideal para disfrutar el uno a uno 

 

El día a día de la rutina familiar a veces no nos permite pasar el tiempo necesario individualmente con cada uno de los miembros de la familia. Es importante que en este periodo podamos agendar tiempo a solas con cada uno de nuestros hijos: así sea jugando una partida de ajedrez con uno, o viendo los videos favoritos de otro. Recordemos que muchos expertos afirman que, con tan solo 10 minutos diarios de dedicación exclusiva con cada uno de nuestros hijos, se llena el tanque emocional y aumenta su sentido de seguridad y pertenencia.

 

3. Las vacaciones pueden ser también un tiempo de entrenamiento

 

No hablo de entrenamiento físico o militar, sino del más importante: entrenamiento para la vida. Podríamos organizar en casa unas clases de cocina básica, o enseñar a nuestro hijo pequeño cómo se carga bien el lavavajillas. También podríamos ponernos más creativos y aprender nosotros cómo cortar el cabello a máquina, o cómo cambiar una llanta. Las vacaciones son un tiempo ideal para adquirir nuevas habilidades y aptitudes y que mejor lugar para hacerlo que en el hogar.

 

4. La lectura es una buena manera de mantenerse al día en lo académico

 

Sabemos que es un merecido tiempo de descanso de los deberes y de la escuela, pero fomentar hábitos de lectura durante las vacaciones puede mantener el cerebro despierto y puede ayudar a nuestros hijos a aumentar su vocabulario, a mejorar la comprensión y a ampliar sus conversaciones. Podemos leer en familia, o establecer un tiempo de lectura para todos en la casa. Definitivamente es una buena manera de despegarnos de las pantallas y de que cada uno pueda ahondar más en temas de su interés.

 

5. No importan los planes, lo que importa es la actitud

 

Muchas veces nuestros hijos, por compararse con los amigos o compañeros, centran las vacaciones de verano en algún viaje o paseo, y la verdad es que puede pasar que por motivos económicos o laborales no tengamos la posibilidad de realizar algún viaje o paseo largo. Debemos recordarles entonces que no hace falta viajar para pasarla bien en familia, y podemos usar nuestra creatividad para realizar planes en familia que les permitan conocer y explorar cosas nuevas. Podemos organizar un festival de cine en casa, visitar museos o sitios turísticos de nuestra propia ciudad o hasta realizar picnics al aire libre. Al final todo depende de los gustos de los intereses de nuestra familia, y que podamos inyectar alegría y entusiasmo en cualquiera de nuestras actividades.

 

*Por María Verónica Degwitz, publicado bajo la alianza Aleteia.org y LaFamilia.info

LaFamilia.info
21.06.2008
 

Entrevista a Mercedes Álvarez (autora del libro "Cómo sacar partido a la Televisión") publicada en Sontushijos.org.

Muchos padres se quejan de la televisión, no se fían de los contenidos de los programas, pero permiten que sus hijos vean demasiadas horas y, con frecuencia, dan la batalla por perdida.

¿Qué hacer cuando nuestros hijos nos echan en cara que los padres de sus amigos les dejan ver programas de todo tipo? ¿Es posible educar en un uso responsable de la televisión? ¿Cómo la usamos los adultos y qué ejemplo damos a los hijos? Éstas y otras preguntas parecidas tienen respuesta en el libro "Cómo sacar partido a la Televisión".

 

Arranca su último libro, Cómo sacar partido a la televisión (Ed. Rialp), con una afirmación que, en su pluma, parece toda una provocación: la televisión es un invento maravilloso. Entonces, ¿qué es lo que pasa, qué falla con la televisión?

Lo que falla es que no la tratamos como a un electrodoméstico más de la casa, de forma que a menudo nuestro ocio ­sobre todo en el mundo infantil­ gira en torno a la televisión. Con este libro pretendo ayudar a sacarle partido y aprovechar sus ventajas, al tiempo que educamos y formamos a nuestros hijos en cómo verla bien y sin abusar.

 

Para eso, lo primero será empezar por dar ejemplo...

El ejemplo de los padres es importantísimo para educar; si tus hijos ven que usas la tele con mesura, ellos también lo harán. Se acostumbrarán desde pequeños a seleccionar sólo lo que quieren ver.

A menudo se demoniza la televisión y sus contenidos cuando, en realidad, parece que debemos ser los adultos los que ejerzamos el control...

Yo repartiría la responsabilidad al 50%; por un lado, indudablemente somos los padres los que tenemos el poder de apagar o encender la tele, de dar o no al interruptor, de permitir que nuestros hijos vean según qué programas o no. Pero el otro 50% es de las cadenas, que tienen que responder ante los contenidos que emiten y sobre todo a qué hora los emiten. Porque a veces ponen barbaridades en el horario infantil y los niños se empapan de ellas...

 

Pero ¿por qué los padres no tienen ni idea de lo que ven sus hijos a esas horas?

Claro, debemos estar atentos para saber qué es lo que hay en el horario infantil. Pero al mismo tiempo, reclamar a las cadenas para que cumplan verdaderamente la ley y dejen de programar contenidos inadecuados en esa franja.

 

¿No caemos en el error de criticar demasiado los contenidos y menos el consumo abusivo?

No, claro, aunque la televisión fuera maravillosa y no hubiera nada de criticable en ella, ciertamente muchas veces el abuso es el problema: hay chavales que ven seis horas diarias la tele, y en ese tiempo no se relacionan, no juegan, no piensan.

 

Se habla mucho de niños y menos de los adultos y de cómo la tele puede provocar incomunicación en la pareja...

A veces nos encontramos que incluso en una pareja sin hijos la televisión forma parte inseparable de sus vidas, no pueden prescindir de ella. En el libro cuento el caso real de una teleadicta compulsiva que organizaba su vida en torno a la televisión. Estaba a merced de los culebrones y las series. Ni salía con los amigos ni nada. Es un caso límite, pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie? Yo creo que todos. Ojo con estas cosas porque terminan con la vida social y con la vida de comunicación de la pareja, en la que cada cual tiene su tele y come con su bandejita delante de la pantalla. Parece que son casos aislados o exagerados pero son bastante normales.

 

¿Cuál es la tendencia de esta adicción a la tele?

Los jóvenes siguen viendo demasiada, pero no aumenta su adicción: para ellos lo primero es la música y salir con los amigos. El problema lo vemos sobre todo en los niños y en las personas mayores. En las residencias de ancianos, hospitales, la televisión está puesta permanentemente.

 

Pero es que para muchos ancianos la televisión es su ventana al mundo...

Sí, pero aunque sea una ventana al exterior atonta, no te permite reflexión ninguna, tus neuronas están quietas...

Usted propone que se vea la televisión, pero eligiendo de antemano qué es lo que se quiere ver y no que uno se trague lo que echen en ese momento.

Para ser un buen telespectador hay dos reglas de oro: ver poca televisión y bien seleccionada. Se trata de encender la televisión porque nos interesa algo en concreto, una película, una serie, un partido... Y después, siempre que sea posible, intentar verla en familia.

 

Consejos para impedir que la tele devore a nuestros hijos

 

  • No dejar solos a los niños ante la tele y acordar con ellos el tiempo que le van a dedicar.
  • Impedir que enciendan el aparato cuando ellos quieran.
  • Evitar que esté encendida durante las comidas o mientras hacen los deberes.
  • No utilizarla como premio o como castigo.

 

Ma. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguia
21.06.2008
 

En la vida hay trayectos en los que tenemos una ocupación absorbente ya sea porque estudiamos o trabajamos, pero luego hay mucho tiempo intermedio en el que nos dedicamos a otras cosas para divertirnos, descansar...

Este tiempo intermedio es el del ocio. La idea que tenemos nosotros del ocio es no hacer nada, es “matar el tiempo”, bastante lejos de la idea que tenían los griegos de ocio, para quienes estar ocioso, era dedicarse a actividades formativas de la mente y el espíritu, era cultivar lo mejor que tenemos las personas de sí mismos.

Este tiempo para otras cosas distintas a las habituales, lo tendremos que dedicar a otras actividades que desarrollen otros campos distintos de la persona y muy importantes: la amistad, la cultura, los hobbies, las aficiones. Por tanto, una idea que tienen que tener clara nuestros hijos, es que estar ocioso no es estar sin hacer nada, sino dedicarnos a otras actividades que nos gustan, nos lo hacen pasar bien, y además nos forman.

 

Buscar el equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de descanso

El ocio es un tiempo de recuperación personal para superar el cansancio o para no caer en el mismo cuando desempeñamos nuestra tarea diaria.

Hay que buscar un equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de actividad, que no quiere decir que sea mitad de tiempo para uno y otro, sino que cada persona ha de saber el tiempo que necesita de descanso, de ocio para estar después en las condiciones adecuadas para el trabajo o estudio.

Esta distribución de tiempo entre trabajo y ocio depende también de diversos factores: la edad, el momento del curso académico, no es lo mismo estar a final de curso que a principio del mismo.

Es conveniente que cada persona sepa qué actividades son las que le producen mayor descanso y recuperación personal, tiene que conocer su propio perfil para actuar en coherencia con él.

 

Los padres han de ser conscientes que son el modelo y referente para sus hijos

Gran parte de las conductas que se incorporan en un niño en el hogar es a través de la imitación que hacen los hijos a los padres. Hemos de ser muy conscientes de este mecanismo para no cometer errores educativos.

De ahí que los padres tienen que ir por delante en el aprovechamiento del tiempo libre, a qué se dedican, si lo hacen con aprovechamiento o si se quedan sin hacer nada frente al televisor, si tienen suficientes hobbies, si saben abrir nuevos campos de interés entre los que les rodean.

Por la imitación que hemos dicho de las conductas de los padres por los hijos, es frecuente que las aficiones de los padres, sean muy parecidas con las de los hijos, aunque hemos de respetar los propios intereses que tienen éstos.

 

Se ha de buscar el disfrutar juntos todos los miembros de la familia

Hemos de tener en cuenta que la finalidad del aprovechamiento del tiempo de ocio es desarrollar otras habilidades secundarias de la persona que contribuyen a la formación integral de la misma, como pueden ser las habilidades físicas o manipulativas. Además de ellas, otro de los objetivos tiene que ser el fomentar el espíritu de unidad entre los miembros de la familia, y las actividades para el ocio son un medio extraordinario para ello. Cuando los miembros de un grupo hacen las mismas cosas, comparten las mismas vivencias y sienten parecido.

Hemos de tratar pues, que existan unos núcleos de intereses comunes en la familia, adaptados a los niveles de desarrollo de sus miembros. Esta tarea la tienen que empezar los padres desde cuando son muy pequeños los hijos, animándoles a la práctica de actividades, en las que los hermanos mayores ya están introducidos.

 

Implicar a los miembros de la familia en la preparación de las actividades

El nivel de satisfacción que se obtiene en una actividad es directamente proporcional al nivel de implicación que la persona ha tenido en dicha actividad, como principio general.

En el tema que estamos hablando sucede lo mismo, hemos de tener en cuenta que con las actividades de ocio, tiempo libre, tratamos de descansar, divertirnos y completar nuestra formación.

Por ello, los padres tratarán de dar encargos, pedir opiniones, realizar gestiones, etc., en las actividades donde sea posible. Piénsese por ejemplo, en la actividad familiar de hacer una excursión dominical a una población, surgen los siguientes encargos y situaciones para tomar decisiones:

  • Lugar al que se va a ir.
  • Propuestas de itinerarios para ir al sitio decidido.
  • Información sobre sitios a visitar y qué se va a ver.
  • Dónde almorzar.
  • Preparación de materiales: fotografías, gorras, zapatos, etc.

Conviene que los encargos sean en la medida de lo posible rotativos para que todos los hijos participen de lo que más y menos les gusta en la preparación, siempre que lo permita la edad y características de los hijos.

 

La propuesta de actividades ha de ser variada y cíclica en lo posible

Arriba hemos dicho que las actividades para el ocio han de completar la formación humana de los hijos. La persona tiene muy diversos ámbitos a desarrollar, y a todos ellos tiene que dar respuesta, por eso las actividades han de ser muy variadas. Con ello también se consigue captar el interés y que la motivación no decaiga en la realización, ya que lo que se trata es que terminen lo que empiecen, que pongan las últimas piedras a pesar de las dificultades que surgirán.

Decimos que han de ser cíclicas, en cuanto cada año o temporada se realizan los mismos grupos de actividades pero profundizando un poco más que el año anterior.

Se debe potenciar que cada miembro de la familia tenga un espectro amplio de hobbies y aficiones y hay que descubrir las aptitudes que tiene cada uno.

 

Algunas actividades para tiempo libre y ocio

Las propuestas que hacemos las clasificamos en varios grupos, sugerimos algunas, sin intención de agotarlas, solamente a título orientativo. Habrá que adaptarlas a las características de los miembros de la familia.

 

Actividades en la naturaleza. Senderismo, excursiones al monte o sitios de interés ecológico, acampadas.

Actividades de bricolaje y restauración. Reparación de desperfectos en el hogar, instalar nuevos utensilios o muebles, realización de maquetas y aeromodelismo.

Actividades de coleccionismo con sus múltiples posibilidades

Actividades de lectura