EFE - LaFamilia.info
 

 

Además de los trastornos ya conocidos como la anorexia, ortorexia y bulimina, han aparecido nuevos desordenes de la conducta alimentaria que tienen atrapados a algunos los jóvenes, quienes con tal de atender las exigencias de la sociedad, hacen hasta lo imposible para lograr el cuerpo soñado.

 

Antonio Villarino Ruiz, doctor en Ciencias Químicas y catedrático de Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid donde ejerce como profesor de Nutrición, realiza una panorámica sobre estos trastornos en su manual Controversias sobre los trastornos alimentarios que publicó el Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona. El especialista considera que “nuestro ritmo de vida actual, reñido con buenas pautas alimentarias, y los modelos estéticos impuestos, nos precipitan a una situación cada vez más grave y difícil”.

 

Por eso la necesidad de fortalecer el carácter y la voluntad en los hijos, además fomentar su autoestima, autoaceptación y seguridad propia; todo esto acompañado de hábitos saludables que deben impartirse en el hogar.

 

Es importante también que los padres estén informados sobre los trastornos actuales con el fin de estar alertas a posibles síntomas en los hijos. El experto hace alusión a los siguientes:

 

Permarexia

 

Trastorno de la alimentación relativamente moderno donde la persona piensa que todo lo que come engorda y eso le lleva a probar diferentes dietas, muchas de ellas poco saludables, las llamadas “dietas milagro”. Hay expertos que consideran que es el paso previo a la anorexia o a la bulimia. Se trata de un trastorno típicamente femenino presionado por los cánones de belleza actuales dominados por la figura esbelta.

 

Algunos de sus síntomas:

- Contar calorías constantemente o mirar las etiquetas nutricionales de forma obsesiva son algunos de los síntomas.

- Consumo constante de suplementos polivitamínicos, diuréticos o alimentos dietéticos, como productos milagro.

- Si se han hecho más de tres dietas al año para bajar de peso la situación es preocupante.

- Fluctúan de peso constantemente. Aparecen las “dietas yoyo” en las que el individuo gana al final más peso del que pierde, lo que se llama efecto rebote.

- A diferencia de la ortorexia (obsesión por la comida sana), estas personas se obcecan por el contenido calórico sin importarles las características nutricionales de los alimentos.

 

Bulimarexia

 

Es un proceso que alterna situaciones de hiperactividad y negaciones a comer, típicas de la anorexia, con atracones y purgas clásicas de la bulimina. Las mujeres jóvenes suelen ser las más afectadas.

 

Sequedad en la piel, trastornos hormonales y cardiopatías son los problemas que aparecen en los primeros estadios de esta conducta. La presión social, las modas y la personalidad del individuo son los factores desencadenantes.

 

Potomanía

 

Deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido de forma compulsiva y sensación de placer. También denominada polidipsia psicológica. A veces se asocia a la anorexia ya que beben agua para tener sensación de saciedad.


Superar los 4 litros diarios puede llevar a una hiperhidrosis grave en especial si se hace en un corto periodo.


Drunkorexia - Ebriorexia


Es un trastorno que crece entre los jóvenes; la idea es no comer para poder seguir bebiendo. La drunkorexia es una enfermedad que mezcla la anorexia y el alcoholismo.


Los afectados reemplazan las calorías de la comida por las que aportan las bebidas.


Suelen estar muy informadas de la cantidad de calorías de los alimentos y de las bebidas, pero no conocen la proporción y equilibrio de los nutrientes.



Diabulimina


Trastorno de la conducta que se gesta en personas recién diagnosticadas de diabetes tipo 1 y que requieren tratamiento crónico con insulina.


La pérdida de peso como consecuencia del desequilibrio hormonal antes del diagnóstico y la recuperación posterior del peso gracias a la dieta y a la insulina, puede llevar a algunas personas a rebajarla dosis de insulina para bajar kilos.


Con los niveles de glucosa elevados en sangre, la aparición de una cetoacidosis diabética es muy probable y hay riesgo de un coma, además de problemas neuropáticos, afectación en ojos, fallos renales…


No aparecen vómitos ni atracones como en la bulimia.

 

Sadorexia

 

También se conoce a este trastorno como “dieta del dolor”. Procede de la anorexia, bulimia y ortorexia combinado con un maltrato corporal y empleo de métodos de adelgazamiento masoquistas. Se emplea para llegar a una delgadez extrema con consecuencias catastróficas.

 

Perfil: personas con baja autoestima, deprimidas, que buscan la perfección y desean alcanzar lo imposible, lo que les puede llevar a la muerte.

 

Síndrome del comedor nocturno

 

Se caracteriza por la ingesta por la noche de más del 25% del total de calorías que hay que tomar a diario, falta de sueño y anorexia matutina, poca o nula ingesta de alimentos en el desayuno.

 

- A la anorexia matutina le acompaña una hiperfagia (comer en exceso) en la tarde-noche con alta ingesta calórica después de la cena.

- Ansiedad y tensión a la hora de ir a dormir.

- No conlleva los efectos de la bulimia (vómitos, laxantes, diuréticos) o del trastorno por atracón (las tomas son pequeñas cantidades).

- Se da en personas con baja autoestima y depresión y se puede considerar también un trastorno del sueño, además de ir unido al síndrome de piernas inquietas, apnea y sonambulismo, incluso puede acarrear un aumento de peso.

 

Síndrome del descontrol alimentario

 

Es una forma incompleta de bulimia. Se trata de atracones pero sin conductas compensatorias o purgativas y con menos alteración perceptiva del propio cuerpo. Más común entre mujeres jóvenes, también en personas obesas.

 

 - Se relaciona la ingesta rápida de una cantidad de alimento importante con una sensación de falta de control. Varias veces por semana.

- No se realizan prácticas purgativas.

- Se come sin hambre hasta sentirse desagradablemente lleno y se hace a solas por vergüenza, depresión o sentimiento de culpa.

 

alimentacionsana.net
24.06.2013

 

A pesar de que pueda existir una predisposición genética para padecer de Alzheimer, esta es una enfermedad para la cual puede existir prevención. Una alimentación poco sana, con altos niveles de azúcares y grasas, falta de ejercicio físico y mental, y un estilo de vida estresante son factores que normalmente están en la raíz del problema.

 

Las siguientes son 10 formas simples que pueden ayudar a prevenir esta enfermedad, las cuales han sido publicadas por el portal alimentacionsana.net:

 

1. Llevar una alimentación rica en frutas y verduras. Se demuestra científicamente que los alimentos que combaten el Alzheimer son los mirtilos, vegetales de hoja verde como el brócoli, las espinacas y las manzanas.

 

2. Introducir en la alimentación aceites vegetales ricos en omega 3, incluyendo semillas de cáñamo y de lino. También se puede ingerir aceite de pescado, pero hay que asegurarse de la fuente de procedencia y de los nutrientes, ya que muchos pescados poseen toxicidad de mercurio, que puede causar Alzheimer.

 

3. Ingerir una cantidad suficiente de antioxidantes. Como ya fue mencionado, comer frutas y verduras es una de las mejores maneras de combatir los radicales libres. El chocolate, té verde, la vitamina E y la vitamina C son otros antioxidantes que pueden desempeñar un importante papel contra la enfermedad de Alzheimer.

 

4. Consumir fresas. Un nuevo estudio de un equipo de investigadores del Instituto para el Estudio Biológico de Salk, demostró que un tipo específico de antioxidantes presente en las fresas puede auxiliar a la memoria y proteger el cerebro del desarrollo del Alzheimer.

 

5. Evitar la diabetes. Un nuevo estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo probó que la diabetes aumenta gradualmente el riesgo de desarrollo de Alzheimer.

 

6. Controlar los niveles de colesterol. Un nuevo estudio demostró que una persona con colesterol alto, alta presión sanguínea y obesidad tiene muchas más posibilidades (+ 600%) de perder funciones cerebrales y serle diagnosticado Alzheimer, que a personas que mantienen un peso equilibrado y una alimentación sana.

 

7. La cúrcuma. El pigmento en la cúrcuma que es lo que le da al curry el color amarillo, puede también ayudar a romper a las “placas” que marcan al cerebro de los enfermos de Alzheimer, hecho que sugieren las últimas investigaciones efectuadas.

 

8. Evitar el mercurio. Como ya fue mencionado, muchos pescados están contaminados con mercurio, por eso vale la pena revisar cuáles son los pescados seguros y libres de éste. Muchas veces, las vacunas son otra causa de toxicidad por causa del mercurio.

 

9. Desafiar la mente todos los días. Las investigaciones sugieren que la estimulación mental, hablar dos lenguas, viajar, hacer puzzles, y aprender a tocar un instrumento son buenas formas de combatir la demencia senil precoz y el Alzheimer. Aprender algo nuevo todos los días, aunque sólo sea un número de teléfono o una palabra, es un buen ejercicio.

 

10. Regular el estrés. Está probado que el estrés corroe a la mente y al cuerpo, produciendo una hormona que perjudica al cerebro. La meditación, el yoga, el arte o la jardinería son sólo algunas de las formas de controlar el estrés.

 

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LaFamilia.info
25.02.2013

 

Este molesto síndrome que afecta a cientos de personas, se puede aprender a manejar si se adquieren algunos hábitos y se evitan otros. Estas sugerencias pueden ayudar a quienes padecen esta enfermedad.

 

El Síndrome del Intestino Irritable es una dolencia muy común y ocurre con más frecuencia en las mujeres, también se conoce como síndrome del intestino funcional, colon irritable, y colon espástico. Los síntomas más comunes son el dolor y distensión abdominal, diarrea o/y estreñimiento, malestar después de comer, gases y náuseas; los cuales suelen manifestarse de forma continuada.

 

Cuando se presentan estos síntomas, lo más recomendable es acudir al especialista para confirmar el diagnóstico o de lo contrario encontrar la causa del padecimiento, sin embargo, hay unas recomendaciones que los médicos hacen y que en algunos casos bastan para sentir alivio, estas son:

 

Comer poco y varias veces al día. Pasar largos periodos sin ingerir alimentos, genera gases, malestar y acidez estomacal, por eso las personas con esta enfermedad deben aprender a comer varias porciones al día en pequeñas cantidades, de esta manera el sistema digestivo trabaja continuamente y se acelera el metabolismo. Es importante además llevar unos horarios fijos, es decir comer a las mismas horas y nunca saltarse las comidas principales.

 

Ojo con la lactosa. Es posible que colon irritable esté asociado a la intolerancia a la lactosa, siendo así hay que evitar los lácteos y consumir los productos deslactosados que se encuentran en el mercado, también hay leche a base de soya que no contiene lactosa.

 

Las emociones influyen. El sistema digestivo está asociado al sistema nervioso, por eso los síntomas se pueden presentar con más intensidad en periodos de mayor estrés. Para contrarrestarlo el ejercicio físico es una excelente opción, también realizar actividades que se disfruten y permitan relajarse.

 

No acostarse con el estómago lleno. La última comida del día se debe tomar por lo menos dos horas antes de irse a la cama y debe ser una cena liviana.

 

Evitar las harinas: como panes, pasteles, tortas, galletas, etc. Este tipo de alimentos puede acentuar los síntomas, por eso es preferible consumir las harinas integrales, aunque hay personas que tampoco las toleran y deben reemplazarlas por otro tipo de carbohidratos como maíz, papas, yuca, plátano.

 

Adiós a la grasa. Las frituras o recetas que sean muy condimentadas y grasosas no convienen en absoluto. Se debe optar las preparaciones asadas, hervidas o al horno.

 

Evitar los alimentos que generen gases: como las sodas o bebidas gaseosas, al igual que las coles, los guisantes y la goma de mascar. Aunque vale aclarar que no hay normas generales, pues cada organismo asimila de distinta forma los alimentos y cada quien irá identificando lo que debe evitar.

 

Beber mucha agua. Ya sea para combatir el estreñimiento o para hidratarse cuando se presenta diarrea; en ambos casos beber abundante agua es fundamental.

En general, los hábitos de una vida sana son los más adecuados cuando se padece este síndrome; mientras que el licor, el cigarrillo, el estrés, la mala alimentación, el trasnocho, una vida demasiado agitada, son los principales enemigos. De ahí que la persona requiera hacer un cambio radical para evitar que esta enfermedad le afecte su calidad de vida.

 

Fuente: FamilyDoctor.org

Consumer - LaFamilia.info
26.08.2013

La salmonelosis es una de las infecciones alimentarias de más relevancia a nivel mundial, y suele presentarse con mayor frecuencia en el verano, puesto que las altas temperaturas incrementan su aparición. Esto pone en alerta a los países que ahora pasan por el tiempo más caluroso del año, aunque las precauciones no deben obviarse en las demás épocas.

Adicional a las altas temperaturas, existen otros factores que dan lugar a la formación de la salmonella, como es la falta de higiene en la cocina y la inadecuada manipulación de los alimentos. Además se estima que el 50% de las infecciones ocasionadas por esta bacteria, se producen en el hogar. De ahí la necesidad de conocer el tema y tomar medidas de precaución.

Qué es y cómo se manifiesta

La salmonella es la responsable de casi la mitad de los casos de infecciones de origen alimentario que se diagnostican en los hospitales. Ancianos y niños pequeños son los grupos de mayor riesgo.

Este microorganismo se adapta fácilmente en el organismo tanto de los animales como del ser humano. Cuando llega al intestino de cualquier individuo puede colonizarlo, da lugar a una infección o llega a un equilibrio con otros microorganismos intestinales, sobrevive y se multiplica en los restos de alimentos, que pasarán por el tubo digestivo.

Si se produce la infección, aparecen una serie de síntomas indicativos del proceso. En primer lugar, durante el período de incubación, comprendido entre 24 y 48 horas, la persona afectada sufre vómitos, diarrea y fiebre elevada que puede superar los 40º C. La diarrea presenta un color verde debido a que no se metabolizan los ácidos biliares.

Higiene para prevenir la salmonelosis

Lavarse las manos de forma intensa con agua y jabón abundantes tras la utilización del baño, antes y después de manipular alimentos o de cambiar de actividad, es un factor fundamental en la prevención de los peligros alimentarios. No hay que olvidar, por otra parte, que durante la manipulación, la contaminación puede proceder de los propios manipuladores, pero también de los alimentos que se procesan. Cualquier resto orgánico puede constituir un vehículo de diseminación o de multiplicación de este patógeno.

Por ello, es recomendable que se protejan las fosas nasales y la boca con mascarillas y el cabello con gorros adecuados, sin olvidar que estos elementos tienen que cambiarse con frecuencia.

Precauciones

  • Adquirir siempre alimentos de calidad en establecimientos de confianza, prestando especial atención a su correcto almacenamiento así como al etiquetado, que proporcionará una valiosa información sobre la composición, conservación y uso del producto.
  • Temperatura y tiempo son determinantes. Cuando la salmonella llega a los alimentos puede multiplicarse a una velocidad muy elevada; su número puede duplicarse cada 15 o 20 minutos si la temperatura es superior a 20º C. Es por ello que si los alimentos no se refrigeran rápidamente, el microorganismo se multiplicará, con el consiguiente riesgo para los consumidores. Por eso es determinante no romper la cadena del frío, congelar rápidamente los alimentos y dar especial atención a los tratamientos culinarios sin calor, es decir que son consumidos en frío.
  • Respecto a los huevos. Es uno de los alimentos que más se relaciona con la salmonella. Lo que ocurre es que las gallinas, al igual que otros animales, son portadoras. Si la cáscara está contaminada, la bacteria puede pasar al producto tras romper el huevo y contaminar los productos que se elaboren con él. Por eso deben adquirirse siempre con la cáscara intacta, nunca rota, agrietada o manchada con restos de heces. Es importante no lavar los huevos antes de almacenarlos, ya que su cáscara es porosa y podrían entrar microorganismos en el interior.
  • Limpiar utensilios, tablas, superficies y manos al cambiar de un tipo de alimento a otro o de uno crudo a otro cocinado.
  • Cambiar a menudo de trapo o utilizar papel desechable.
  • Organizar la nevera. Almacenar los alimentos preferiblemente envasados, colocando los cocinados en la parte superior y los crudos abajo.
  • Elegir materiales y utensilios de fácil limpieza y desinfección.
  • No recontaminar los alimentos listos para consumo a través de utensilios, alimentos o manos contaminados.
  • El manipulador puede ser también portador de salmonella (sintomático o asintomático) y se convierte en un peligroso foco de infección. Debe evitarse procesar alimentos en caso de sufrir cualquier síntoma y mantener siempre una rigurosa higiene personal.
  • Lavar muy bien los alimentos de consumo crudo (verduras, hortalizas y frutas), es aconsejable dejarlas en remojo en un recipiente con unas gotas de jabón apto para la desinfección de alimentos, y luego enjuagarlas generosamente con agua potable.
  • Cocinar muy bien las carnes. La salmonella se elimina en las altas temperaturas (más de 70°C), lo que implica asar o freír bien las carnes de pollo, res y cerdo. Y consumir de inmediato.
  • No prolongar excesivamente el almacenamiento de alimentos perecederos y nunca a temperaturas templadas. Deben mantenerse bien calientes o refrigerados hasta su consumo, que deberá ser lo antes posible. Si no se prevé un consumo inmediato, deberá congelarse rápidamente.

Hay que apelar al sentido de responsabilidad de los manipuladores de los alimentos y de las personas que cocinan en sus casas, ya que la mayor parte de los casos clínicos tiene su origen en el hogar. Esto nos indica que hay que extremar también las condiciones higiénicas en el ámbito doméstico, incrementando las acciones de información y formación de los consumidores.

Fuente: Consumer

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Por LaFamilia.info
 

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Estamos convencidos que si adquirimos hábitos de vida sana -hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, no fumar, etc.- estamos haciendo mucho por nuestra salud; ¿pero dónde quedan las emociones negativas? ¿Pueden ser perjudiciales?

 

No siempre somos conscientes de la repercusión que tiene en nuestras vidas el cultivo constante de emociones negativas, como son el pesimismo, el rencor, el odio, el resentimiento, la ira, la desesperación, la desilusión, el mal humor, la tristeza, el estrés excesivo... Por eso nos dimos a la tarea de averiguar de qué forma puede impactar en la salud los estados emocionales, y esto fue lo que encontramos.

 

Conexión mente-cuerpo

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático, lo que quiere decir que un proceso de origen psíquico, tiene influencia en lo corporal.

 

La medicina reconoce por lo tanto, que las emociones positivas potencian la salud, mientras que las emociones negativas tienden a disminuirla. Especialistas de la Universidad Complutense de Madrid explican lo siguiente: “Cuando nos encontramos bajo estos estados emocionales negativos -periodos de estrés-, es más probable desarrollar ciertas enfermedades relacionadas con el Sistema Inmune (como la gripe, u otras infecciones ocasionadas por virus), o adquirir determinados hábitos poco saludables, que a la larga pueden minar la salud. En cambio, el buen humor, la risa, la felicidad, ayudan a mantener e incluso recuperar la salud.” [Emociones negativas -ansiedad, depresión e ira- y salud, por Antonio Cano Vindel y Juan José Miguel Tobal].

 

Igualmente Daniel Goleman, gran estudioso de la inteligencia emocional, ilustra lo que ocurre cuando una persona se enfurece en repetidas ocasiones: “Cada episodio de ira añade una tensión adicional al corazón, aumentando su ritmo cardíaco y su presión sanguínea. Cuando esto se repite una y otra vez, puede causar un daño, sobre todo debido a la turbulencia con que fluye la sangre a través de la arteria coronaria, con cada latido se pueden provocar microdesgarramientos en los vasos, donde se desarrolla la placa. Por eso, si su ritmo cardíaco es más rápido y su presión sanguínea más elevada como resultados de frecuentes estados de ira, tendrá mayor probabilidad de sufrir una enfermedad coronaria.” (De lo psicológico a lo fisiológico en la relación entre emociones y salud – Revista PsicologiaCientifica.com)

 

Emociones que nos hacen bien

 

La otra cara de la moneda es mucho más prometedora. Las emociones positivas son aquellas que generan una experiencia agradable, como la alegría, la felicidad o el amor. De ahí que sonreír, ser positivo frente a la vida, tener buen humor, no dramatizar las dificultades, dominar la ira y permanecer sereno, sean blindajes muy efectivos contra las enfermedades.

 

El Dr. Ignacio Morgado, de la Universidad Autónoma de Barcelona, dice que “las emociones positivas mejoran el sistema inmunológico, reducen el estrés, nos hacen sentir mejor en general.” Incluso, la Dra. Karina Davidson, del Centro Médico de la Universidad de Columbia asegura que tener una actitud alegre reduciría el riesgo de padecer enfermedades cardíacas hasta un 22%. “Esto se debería a que la gente positiva padece menos estrés, por lo que suelen tener una presión arterial y un ritmo cardíaco saludables”. (15 formas en que las emociones afectan tu salud – Salud.univision.com)

 

Asimismo, las emociones positivas por lo general van acompañadas de hábitos de vida sana que mejoran el bienestar físico y mental.

 

Todo depende del “cómo”

 

Algo importante que vale aclarar, es que las emociones hacen parte de la vida, pues surgen como respuesta a las situaciones que a diario se presentan, la clave está en saberlas manejar, puesto que los problemas de salud no son producidos por las situaciones como tal, sino por la forma o la actitud con la cual se afrontan. Por este motivo es que los médicos explican que las características de la personalidad, y la manera de combatir el estrés, los conflictos, fracasos y frustraciones pueden potenciar o desarrollar diversas enfermedades.

 

En resumidas cuentas, acumular emociones negativas debilitan y afectan el bienestar. Esto nos hace más vulnerables a las enfermedades. Por eso hay que cultivar mejor las emociones que benefician nuestra salud, y suprimir de nuestras vidas aquellas que nos intoxican.

 

 

 
LaFamilia.info
 

 

El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, por eso publicamos ocho ideas claves que brinda un especialista en el tema, quien afirma que los pacientes tienen mejor pronóstico cuando lo asumen centrados, positivos y activos.

 

El cáncer como otras enfermedades, es una experiencia dolorosa y difícil, no obstante, la actitud del ser humano frente a este hecho, será determinante en el curso de la enfermedad, incluso puede llegar a nutrir el espíritu de manera significativa, “a quienes se lo permiten, la vivencia del cáncer puede impulsarlos a transformar y a revalorar sus vidas positivamente.” Afirma Ariel Alarcón, psiquiatra, psiconalista, psicooncólogo y autor del libro “Vencer el cáncer”.

 

En un reportaje publicado en ElTiempo.com, el experto aporta claves para enfrentar esta experiencia sobrecogedora, que demanda un gran esfuerzo psíquico del paciente y sus familiares. “El libro –dice Alarcón– enfatiza en la existencia de estrategias fáciles de desarrollar, que pueden aliviar enormemente ese sufrimiento y hacer de la lucha contra el cáncer un esfuerzo más amable, eficaz y menos deletéreo de la calidad de vida”.

 

Las siguientes son algunas de las recomendaciones formuladas en su libro:

 

1. Aceptar. Es duro de reconocer y nadie quisiera tenerlo, pero si esa es la realidad hay que asumirla; es el primer paso.

 

2. Informarse. Es importante conocer la enfermedad y su tratamiento, de esta forma, el paciente será un agente activo y positivo en su manejo. Muchas veces los pacientes encuentran tranquilidad al pedir un segundo concepto de otro especialista idóneo, lo cual es totalmente válido. El experto también aclara que se debe evitar caer en páginas web populares o con intereses comerciales, mejor se debe refugiar en sitios de reconocida idoneidad y neutralidad en la información, como entidades oficiales y universidades.

 

3. Cuidar la alimentación. Esto implica nutrirse bien y llevar una dieta balanceada, pues así se podrá mejorar el nivel de las defensas y llegar en buen estado a la quimioterapia o la cirugía, que es cuando se puede tener disminución del apetito o dificultades para comer con propiedad. De la buena nutrición depende la mejor cicatrización de los tejidos y la menor cantidad de fatiga postratamiento.

 

4. Hacer ejercicio. Los tratamientos del cáncer debilitan el cuerpo y la mente. Entre mejor sea el estado físico y la movilidad, antes y durante el tratamiento, menores serán la fatiga, las restricciones y las secuelas.

 

5. Ojo con la ansiedad. Alarcón afirma que “durante el proceso de enfrentamiento del cáncer, es normal que se presenten momentos variables de ansiedad; cuando es exagerada aumenta el sufrimiento y el dolor, disminuye la calidad del sueño y del descanso, y puede afectar las relaciones familiares y con los médicos. Las técnicas de relajación, el yoga y la meditación ayudan a atenuar la ansiedad y a que la mente se enfoque en su bienestar.”

 

6. Ayuda psicológica. Algunos pacientes experimentan aumento de la ansiedad, depresión o irritabilidad, por eso una psicoterapia ayudará a canalizar emociones y a resolver conflictos.

 

7. Jerarquizar los valores. El autor invita al paciente a responderse preguntas como “¿para qué vivo yo?, ¿qué le da sentido a mi vida?, ¿qué me hace feliz?”, y en esta línea orientar los esfuerzos y la meta de vencer el cáncer a la luz de estos objetivos. Las respuestas a estas preguntas señalarán el derrotero a seguir y llenarán de motivaciones para luchar y superar dificultades.

 

8. Enriquecer la vida espiritual. Alarcón también hace referencia al hecho de que más allá de profesar un credo religioso o no, toda la gente tiene una relación con Dios y con un sistema de valores y principios trascendentes: “Sintonícese con ellos. Vuélvalos valores vitales actuales y dinámicos. Perdone. Perdónese. Acérquese a la presencia de Dios en su vida. Y medite...” concluye el experto.

 

Fuente: ElTiempo.com, libro "Vencer el cáncer" por Ariel Alarcón Prada - Editorial Intermedio.

 

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Alma Palau Ferré - Consumer
22.07.2013

 

La motivación, la constancia y el apoyo de la pareja aumentan las posibilidades de éxito cuando se intenta bajar de peso y mejorar la alimentación. Así lo señala un reciente estudio llevado a cabo por la doctora Megan Lewis, del Instituto Research Triangle. El dato resulta de gran interés, ya que en la actualidad existen cerca de 1.600 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 400 millones son obesos.

 

Según este estudio, las personas casadas que asisten juntas a un programa para adelgazar logran sus objetivos mucho mejor que las personas que lo hacen en solitario. En concreto, se comprobó que los matrimonios lograban perder más kilos, llevar una dieta más sana, mejorar más su presión arterial, aumentar más el consumo de vegetales, disminuir más el consumo de proteínas ricas en grasas y consumir menos comida rápida. Y que los hombres parecen beneficiarse más que las mujeres, en particular, al mejorar más su actividad física.

 

La pareja, un motivo de peso para adelgazar

 

Para las personas con sobrepeso u obesidad, un motivo de peso para perder esos kilos de más es recuperar su relación de pareja, tal como reflejan los estudios que analizan la motivación para adelgazar de las personas. Un ejemplo es la investigación realizada por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, que destaca entre los motivos para adelgazar, el de sentirse cómodo al relacionarse con los demás, y por supuesto el mejorar la relación con la propia pareja, esposo o esposa.

 

La pareja nos puede ayudar a lograr el objetivo de adelgazar. Pero, además, el hecho de bajar de peso, mejorar la conducta alimentaria, la relación con los alimentos y la actividad física supondrá una mejoría en la relación de pareja. Así, puede decirse que el beneficio es bidireccional, o que el beneficio se multiplica, porque uno ayuda al otro, el otro se beneficia de esta ayuda, la relación entre ambos se beneficia y el que ayuda termina beneficiado también.

 

Dos consejos para adelgazar en pareja

 

Repartirse las tareas. Hay muchos frentes que abordar en el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso. Por lo tanto, conviene que la pareja se distribuya las responsabilidades. Uno puede encargarse de controlar la compra, plantear los menús y proponer lo que se come cada día, mientras que el otro puede proponer un plan de ejercicio para ambos y planificar las actividades de ocio del fin de semana para evitar la TV y el apoltronamiento en casa.

 

Tener el apoyo de un profesional. Además del trabajo de pareja es conveniente el apoyo de un profesional que oriente las decisiones que se toman y supervise el control semanal o quincenal en la báscula, que hace mantener la motivación.

 

 

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AgilMente
25.03.2013

 

Con el correr de los años, el cerebro también va perdiendo su capacidad productiva, y si no se entrena comienza a fallar. El neurocientífico estadounidense Larry Katz, autor del libro “Mantenga vivo su cerebro”, creó la llamada “neurótica”, es decir, una rutina de ejercicios especiales para el cerebro.

 

El desafío de la neurótica es hacer todo lo contrario a los actos automáticos, obligando al cerebro a un esfuerzo adicional, algunos ejemplos:

 

1. Use el reloj en el brazo contrario al que lo usa habitualmente.

 

2. Camine de adelante hacia atrás por su casa.

 

3. Vístase con los ojos cerrados.

 

4. Estimule el paladar probando comidas diferentes.

 

5. Lea o vea fotos al revés, concentrándose en detalles en los cuales nunca había reparado.

 

6. Ponga el reloj ante un espejo para ver la hora al revés.

 

7. Cambie el mouse de la computadora para el otro lado del teclado.

 

8. Escriba o cepíllese los dientes usando la mano menos hábil.

 

9. Camino al trabajo o a un lugar adonde va con regularidad, haga un trayecto diferente al habitual.

 

10. Redacte, al final del día, una lista con los nombres de las personas con las que conversó ese día.

 

11. Hojee alguna revista y busque una foto que le llame la atención. Luego piense 25 adjetivos que crea que describen la imagen o tema fotografiado.

 

12. Cuando vaya a un restaurante, intente identificar los ingredientes que componen el plato elegido, y concéntrese en los sabores más sutiles.

 

13. Al entrar a un salón muy concurrido, intente calcular cuántas personas están del lado derecho y cuántas del lado izquierdo. Fíjese en los detalles de la decoración y enumérelos con los ojos cerrados.

 

14. Seleccione una frase de un libro e intente formar una frase diferente usando las mismas palabras.

 

15. Pruebe jugar a algún juego que nunca antes haya practicado.

 

16. Compre un rompecabezas e intente encajar las piezas correctas lo más rápido posible. Repita el ejercicio para ver sus progresos en velocidad.

 

17. Trate de memorizar la lista de compras.

 

18. Consulte el diccionario y aprenda una nueva palabra por día, e intente usarlas en sus conversaciones diarias.

 

19. Escuche las noticias de la radio y la televisión en cuanto se despierte y, más tarde, haga una lista con las cosas más importantes.

 

20. Al leer una palabra, piense en otras cinco que comienzan con la misma letra.

 
Por LaFamilia.info
 
 
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La diabetes afecta a millones de personas en todo el mundo, incluidos niños y adultos, de ahí que el 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, sea una oportunidad para crear conciencia sobre esta enfermedad. Conozca qué hacer en el hogar para prevenirla.

 

Se considera una enfermedad silenciosa, debido a que la mayoría de los pacientes no presentan síntomas, o cuando los presentan, es porque ya se han exteriorizado los daños; por eso su gravedad y urgente llamado a adquirir un estilo de vida saludable acompañado de periódicos chequeos médicos preventivos.

 

La Organización Mundial de la Salud estima que en el mundo hay 346 millones de personas con diabetes, cifra que probablemente se duplicará en los próximos veinte años. El aumento exagerado de esta enfermedad se relaciona con el envejecimiento de la población mundial, el incremento de la obesidad y el sedentarismo.

 

¿Qué es la diabetes?

 

La diabetes es una enfermedad que se da cuando el cuerpo no produce una cantidad suficiente de insulina (la hormona que regula la presencia de azúcar en la sangre) o no puede usarla en forma adecuada.

 

Hay varios tipos de diabetes. La diabetes tipo 1, se presenta cuando el páncreas no produce insulina, su causa se basa en una mezcla de factores genéticos y ambientales. La tipo 2, se presenta cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina. Esta última es la más frecuente, la OMS asegura que la diabetes tipo 2 representa aproximadamente un 90% de los casos mundiales. Surge como consecuencia del sobrepeso y de la inactividad física, y pocas veces se debe a una predisposición genética. En este tipo de diabetes, los pacientes pueden volver a ser no diabéticos si reducen su peso y controlan el consumo de azúcares. Por eso, en este caso, la diabetes es una enfermedad que se puede prevenir.

 

Un tercer tipo es la diabetes gestacional, sólo se produce durante el embarazo y desparece después de dar a luz, aunque del 40% al 60% de las mujeres que han tenido diabetes gestacional, reciben un diagnóstico de diabetes tipo 2 en el término de 15 años. *Datos de Familydoctor.org.

 

¿Pueden los niños tener diabetes tipo 2?

 

Sí. En el pasado, se pensaba que sólo los adultos tenían riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sin embargo, está comenzando a diagnosticarse la enfermedad a una cantidad creciente de niños, así lo confirma la OMS:

 

“Recientemente se ha constatado un aumento del número de casos notificados de diabetes de tipo 2 entre los niños y los adolescentes. Existe un sentimiento generalizado de que el aumento mundial de la obesidad y de la inactividad física en la infancia está desempeñando un papel decisivo en ello.”

 

Con el paso del tiempo, tanto en niños como en adultos, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios, hasta causar la aparición de problemas crónicos y provocar una muerte prematura. Y de no tratarse y diagnosticarse a tiempo, la diabetes puede provocar una serie de problemas graves, que incluyen: ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, daño en los nervios y los vasos sanguíneos -puede provocar la pérdida de los dedos del pie-, problemas en las encías y en los dientes.

 

¿Cómo prevenir la diabetes?

 

Los expertos aseguran que la clave está en mantener un peso corporal sano y vigilar el nivel de azúcar, lo cual se logra llevando una actividad física regular y una dieta saludable (todo lo que se come tiene relación directa con la cantidad de azúcar presente en la sangre).

 

El ejercicio es esencial; ayuda al cuerpo a usar la insulina, a reducir el nivel de azúcar en la sangre, controla el peso, brinda energía, beneficia el corazón, los niveles de colesterol y la presión arterial. “Al parecer, el ejercicio también hace que las personas se sientan mejor con respecto a sí mismas y que estén menos ansiosas.” Asegura el equipo médico de Familydoctor.

 

Por tanto, hace falta promover los hábitos saludables en el hogar. Evitar dar a los niños grandes cantidades de azúcares, en especial los refinados como confites, galletas, postres, panes, pasteles, helados, entre otros. Preferiblemente, el azúcar se debe consumir a través de las frutas, aunque en porciones igualmente racionales. Los padres deben predicar con el ejemplo; es básico en toda lección.

 

Fuentes: Organización Mundial de la salud www.who.int, Familydoctor.org